REVISIONES
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Enfermedades zoonóticas bacterianas y virales de los equinos
Doenças zoonóticas bacterianas e virais dos eqüinos
(a) Doctora en Ciencias Veterinarias. Especialista en Medicina Deportiva del Equino.
Magister de la Universidad de Buenos Aires en Medicina del Equino Deportivo.
Servicio Veterinario, Grupo de Artillería N°5.
http://dx.doi.org/10.35954/SM2020.39.2.5
https://orcid.org/0000-0002-7237-2984
Bacterial and viral zoonotic diseases of equines
RESUMEN
Se presentan determinadas enfermedades zoonóticas bacterianas y virales compartidas entre los equinos
y los seres humanos, que pueden transmitirse al personal militar que trabaja en las caballadas de las
Armas Montadas del Ejército Nacional. Intentando generar conciencia en la comunidad médica aportando
una guía para crear estrategias de prevención y control, realzando el trabajo en conjunto de todos los
actores de la salud.
Se describen las zoonosis más frecuentes y que pueden ser transmitidas al humano. La transmisión de
los agentes infecciosos involucrados, puede ser por: contacto directo, ingestión, inhalación, por vectores
intermediarios o mordeduras. Se han caracterizado alrededor de 200 zoonosis, algunas de ellas con
amplia distribución geográca; y como los agentes infecciosos involucrados son múltiples, se exponen
los más comúnmente observados según la experiencia clínica, y los que se consideran peligrosos en el
caso de presentarse.
Se requiere de un esfuerzo multidisciplinario y enfocado para comprender los factores de riesgo de las
zoonosis y realizar las intervenciones necesarias para controlarlas, los veterinarios deben cooperar des-
de su lugar en la salud pública a la prevención y control de este tipo de enfermedades contribuyendo
desde la educación diaria del personal a cargo en cuanto a la prevención de estas enfermedades, y tam-
bién en el asesoramiento a sus superiores ya que es el profesional que tiene los conocimientos médicos
y epidemiológicos de las zoonosis.
PALABRAS CLAVE: Caballos; Enfermedades Transmisibles Emergentes; Medicina Preventiva;
Personal Militar/Personal del Ejército; Salud Militar; Salud Pública; Zoonosis.
ABSTRACT
Certain bacterial and viral zoonotic diseases shared between equines and humans are presented, which
can be transmitted to military personnel working in the National Army Mounted Armed Forces. Intending
to generate awareness in the medical community, providing a guide to create prevention and control stra-
tegies, enhancing the joint work of all health actors.
The most frequent zoonoses that can be transmitted to humans are described. The transmission of the
infectious agents involved can be by direct contact, ingestion, inhalation, by intermediate vectors or bites.
About 200 zoonoses have been characterized, some of them with wide geographical distribution; and as
Recibido para evaluación: Marzo 2020
Aceptado para publicación: Julio 2020
Correspondencia: Servicio de Veterinaria y Remonta del Ejército. Av. Burgues 4099. Montevideo, Uruguay. Tel.: (+598)22155697.
E-mail de contacto: vet.luluque@gmail.com
Lucía Luque a
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INTRODUCCIÓN
Existe una gran variedad de información cientíca
sobre zoonosis, que a su vez ha aumentado en
los últimos años. Sin embargo, es un tema muy
amplio, que involucra muchas especies, incluida
la humana, y que todavía plantea interrogantes y
por lo tanto posibilidades de seguir investigando
al respecto.
El personal militar de armas montadas del Ejérci-
to Nacional, Artillería y Caballería, se encuentra
expuesto, debido a su actividad laboral en el área
de las caballadas, a determinados riesgos labo-
rales: físicos, químicos y exposición a zoonosis.
La especie equina, puede ser un potencial trans-
misor de estas enfermedades a los seres huma-
nos lo cual no debería ser perdido de vista por los
médicos y personal de la salud. Tener en cuenta
el área donde se desempeña laboralmente y el
tipo de tarea que realiza el paciente, es de vital
importancia para poder diagnosticar o descartar
este tipo de enfermedades. Muchas veces no se
contempla esta situación, y se olvida la existencia
de las zoonosis, y del equino como transmisor de
las mismas.
Los agentes infecciosos involucrados son múlti-
ples por lo que en esta revisión se presentarán
agentes bacterianos y virales considerados de im-
portancia por su presencia en el país o por su po-
sible llegada a través del movimiento de equinos.
the infectious agents involved are multiple, the most commonly observed according to clinical experience,
and those considered dangerous in case of occurrence, are exposed.
A multidisciplinary and focused e󰀨ort is required to understand the risk factors of zoonoses and to carry
out the necessary interventions to control them. Veterinarians should cooperate from their place in public
health to the prevention and control of this type of diseases by contributing from the daily education of the
personnel in charge regarding the prevention of these diseases, and also in advising their superiors, since
they are the professionals who have the medical and epidemiological knowledge of zoonoses.
KEY WORDS: Horses; Communicable Diseases, Emerging; Military Health; Military Personnel;
Preventive Medicine; Public Health; Zoonoses.
RESUMO
São apresentadas certas doenças zoonóticas bacterianas e virais compartilhadas entre equinos e hu-
manos, que podem ser transmitidas ao pessoal militar que trabalha nos cavalos das Forças Armadas
Montadas do Exército Nacional. Tentando sensibilizar a comunidade médica, fornecendo um guia para
criar estratégias de prevenção e controle, reforçando o trabalho conjunto de todos os atores da saúde.
São descritas as zoonoses mais freqüentes que podem ser transmitidas aos seres humanos. A trans-
missão dos agentes infecciosos envolvidos pode ser por: contato direto, ingestão, inalação, por vetores
intermediários ou picadas. Cerca de 200 zoonoses foram caracterizadas, algumas de las com ampla
distribuição geográca; e como os agentes infecciosos envolvidos são múltiplos, os mais comumente
observados de acordo com a experiência clínica, e aqueles que são considerados perigosos em caso de
ocorrência, são expostos.
Um esforço multidisciplinar e focalizado é necessário para compreender os fatores de risco das zoonoses
e fazer as intervenções necessárias para controlá-las, os veterinários devem cooperar desde seu lugar
na saúde pública até a prevenção e controle deste tipo de doenças contribuindo com a educação diária
do pessoal encarregado da prevenção destas doenças, e também no aconselhamento de seus superio-
res, já que é o prossional que tem o conhecimento médico e epidemiológico das zoonoses.
PALAVRAS CHAVE: Cavalos; Doenças Transmissíveis Emergentes; Medicina Preventiva; Militares;
Saúde Militar; Saúde Pública; Zoonoses.
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Se presenta una visión general de enfermedades
bacterianas y virales comunes a los equinos y se-
res humanos enfocándose en su impacto. No se
pretende hacer una revisión exhaustiva. Todas las
enfermedades son relevantes y es importante te-
nerlas en cuenta.
OBJETIVO
Se abordan algunos aspectos sobre enfermeda-
des zoonóticas bacterianas y virales que podrían
ser transmitidas desde los caballos al personal
militar que se encuentra en contacto con ellos, y
que su presencia en la región posibilita el ingreso
de las mismas a nuestro país.
Las zoonosis descritas, son consideradas im-
portantes y es necesario informar a la comuni-
dad médica sobre la existencia de las mismas,
su presencia en la región, y su potencial de ser
transmitidas al personal militar, caracterizando la
situación actual de las enfermedades zoonóticas,
su impacto a nivel mundial y la relevancia del tra-
bajo multidisciplinario entre todos los actores de
la salud.
Esta información es considerada de utilidad para
aumentar la consciencia en la comunidad médi-
ca sobre estas enfermedades y es una guía para
crear estrategias efectivas de prevención y control
de las infecciones.
Las zoonosis y la salud pública
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS)
“La salud es un estado de perfecto (completo)
bienestar físico, mental y social, y no sólo la au-
sencia de enfermedad” (1).
A su vez, la Organización Mundial de Sanidad
Animal (OIE) maneja el concepto “Una sola salud”
el cual fue introducido a comienzos de la década
del año 2000, resumiendo en pocas palabras una
noción conocida desde hace más de un siglo, a
saber, que la salud humana y la sanidad animal
son interdependientes y están vinculadas a los
ecosistemas en los cuales coexisten. La OIE apo-
ya y aplica este enfoque como un planteamiento
colaborativo global para comprender los riesgos
que deben afrontar la salud humana y la sanidad
animal, respecto a los animales domésticos o sil-
vestres, y los ecosistemas (2).
Las zoonosis (del griego zoon: animal) son enfer-
medades infecciosas transmisibles desde anima-
les vertebrados al ser humano bajo condiciones
naturales. Se incluyen agentes infecciosos como
bacterias, virus, parásitos, hongos y rickettsias,
entre otros. Se clasican según su ciclo en sinan-
trópicas cuando tienen un ciclo urbano o exoan-
trópicas, cuando el ciclo es selvático. Algunas
zoonosis pueden presentar ambos ciclos como
por ejemplo la enfermedad de Chagas (3).
Desde el momento que el hombre y el caballo co-
menzaron a convivir, el primero se vio expuesto a
patologías que afectan a este mamífero, transmi-
tidas a través de vectores o por contacto directo.
Las zoonosis más frecuentes que pueden afectar
al equino y por ende ser transmitidas al humano
son las Encefalitis Equinas, el Virus del Oeste del
Nilo (West Nile Virus), Salmonelosis, Babesiosis y
Muermo, entre otras (4).
La Organización Panamericana de la Salud
(OPS) plantea que este tipo de enfermedades han
aumentado mundialmente debido al surgimiento
de nuevas zoonosis al incorporase a la actividad
humana nuevos territorios que contienen reservo-
rios naturales de infección, el avance en métodos
de diagnóstico que facilitan el reconocimiento de
microorganismos preexistentes en el ecosistema
del hombre, cambios climáticos y ambientales, la
producción y distribución internacional de alimen-
tos, factores demográcos, adaptación de agen-
tes etiológicos a nuevas condiciones ecológicas
y las decientes medidas de control, crecimiento
de la población mundial. Los viajes facilitan la di-
seminación de enfermedades que estaban con-
nadas a áreas especícas como ocurrió con el
Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS), y
actualmente con el COVID-19. Las migraciones
internacionales y el comercio de animales plan-
tean una amenaza similar (5).
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Se debe tener presente la estrecha relación que
existe entre la salud animal y la salud humana,
analizando en términos de su posible interacción
el panorama epidemiológico y teniendo en cuenta
el componente epizootiológico, tanto de los ani-
males domésticos como de la fauna silvestre. La
convergencia entre la salud humana y la animal
nos recuerda que salvaguardar la salud de los
animales es también un elemento básico para
proteger la de los seres humanos (5).
Agentes etiológicos y transmisión
Los agentes infecciosos con potencial zoonótico
pueden transmitirse por distintos mecanismos:
contacto directo, ingestión, inhalación, por vectores
intermediarios o mordeduras. Las Salmonellas,
por ejemplo, pueden transmitirse por más de un
mecanismo. Algunos de los animales portadores
de agentes zoonóticos pueden desarrollar la en-
fermedad. Es rara la transmisión entre los seres
humanos pero algunos agentes pueden ser trans-
mitidos por transfusión de derivados sanguíneos
o transplante de órganos o tejidos (3).
Se han caracterizado alrededor de 200 zoonosis,
algunas de ellas con amplia distribución geográ-
ca. En la actualidad, se consideran un gran núme-
ro de enfermedades zoonóticas producidas por
una gran variedad de agentes etiológicos: el 45%
de las zoonosis son producidas por virus, el 28%
por bacterias, el 20% de origen parasitario y el 7%
por agentes micóticos (3,5).
Brucelosis
La brucelosis es una enfermedad crónica carac-
terizada por disturbios reproductivos en animales.
Puede afectar a seres humanos, con sintomatolo-
gía general: dolor de cabeza, ebre intermitente,
cansancio, sudoración nocturna con olor carac-
terístico, impotencia sexual, insomnio, artralgias,
dolores generalizados, linfoadenopatía, entre
otros. En equinos se caracteriza por bursitis, abs-
cesos y fístula en la cruz y puede ser transmiti-
da a otros animales a través del uso de arneses,
monturas o contacto directo con el material puru-
lento drenado. Los abortos en yeguas son poco
frecuentes (6,8).
Se han aislado de los equinos B. abortus y B. suis.
La enfermedad se maniesta habitualmente por
una bursitis stulosa llamada “mal de la nuca” y
“mal de la cruz”. La presencia de B. abortus en
materia fecal equina es poco frecuente. Los caba-
llos adquieren la Brucella de bovinos o porcinos.
También se constató la transmisión del caballo a
los bovinos. El hombre contrae la infección a tra-
vés del contacto con lesiones abiertas de equinos.
La transmisión entre equinos es rara (7).
Carbunco
El Bacillus anthracis distribuido mundialmente,
con áreas de presentación enzoótica y espo-
rádica, se presenta en animales comúnmente
en áreas enzoóticas donde no se establecieron
programas de control. La enfermedad tiene tres
formas: apoplética o sobreaguda; aguda y suba-
guda; y crónica. La forma aguda y subaguda son
las más frecuentes en equinos, aunque puede
presentarse la crónica. Los signos agudos son
ebre y excitación seguida por depresión, disnea,
ataxia, convulsiones y muerte; descargas sangui-
nolentas por oricios naturales y edemas en dife-
rentes partes del cuerpo. En la crónica, edema de
faringe y lengua; y descarga espumosa y sangui-
nolenta por la boca; mueren por asxia.
El carbunco cutáneo del hombre se produce por
inoculación a través de una herida de piel, al de-
sollar o trozar un animal muerto o por contacto
con cueros, pieles, lanas y pelos infectados. Tam-
bién a través de insectos mordedores, pero de
menor importancia epidemiológica. El carbunco
pulmonar se da en ambientes contaminados por
esporas procedentes de lanas o pelos, por vía ae-
rógena. La forma gastrointestinal se transmite vía
digestiva desde animales domésticos y silvestres
muertos. A través de subproductos contaminados
de origen animal, harinas de huesos o de sangre
que se usan como complementos alimentarios,
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por contacto directo con lesiones en animales. Es
probable que el hombre sea más resistente a la
infección (7).
Estreptotricosis
El género Streptococcus comprende muchas
especies, con grandes diferencias tanto en sus
propiedades biológicas como en su patogenicidad
para el hombre y los animales. Los estreptococos
se distribuyen de manera universal. En el hom-
bre son comunes las infecciones por el grupo A
(S. pyogenes), del serogrupo B (S. agalactiae),
serogrupo D (S. bovis) y casos esporádicos de
enfermedad por estreptococos de los grupos C,
G, F, H y otros. La papera equina (“moquillo”) es
causada por S. equi (grupo C) y es una enferme-
dad aguda del caballo. Se caracteriza por inama-
ción de la mucosa nasal y faríngea, con secreción
mucopurulenta y abscesos de los nódulos linfáti-
cos regionales (7).
El Streptococcus equi subespecie zooepidemicus
es un patógeno zoonótico para las personas en
contacto con equinos. En los caballos es un mi-
croorganismo oportunista, pero en humanos las
infecciones asociadas al S. zooepidemicus casi
siempre son severas. Por este motivo, esta infec-
ción debe ser considerada como una zoonosis
emergente (13).
Clostridiosis
La infección de las heridas se caracteriza por
una ora mixta. Las especies más importantes
son Clostridium perfringens (welchii), C. novyi,
C. septicum, C. sordellii, C. histolyticum, y
C. fallax los cuales poseen potentes exotoxinas
que destruyen los tejidos. Se distribuyen mundial-
mente en la naturaleza, en el suelo y en el tracto
gastrointestinal de la mayor parte de los animales
y el hombre. No es una zoonosis, pero sí es una
infección común al hombre y a los animales. La
fuente de infección son el suelo y las materias fe-
cales. Se transmite por heridas traumáticas o qui-
rúrgicas como amputaciones en pacientes añosos.
pueden originarse focos a distancia. Los produc-
tos con pelos, pieles y harina de hueso contamina-
dos pueden ser fuente de infección por años (7).
Los animales se infectan por la ingestión de pasto o
agua contaminadas con esporas de B. anthracis,
sobre todo en lugares cercanos a cadáveres car-
buncosos. El animal que muere de carbunco pre-
senta una enorme cantidad de bacilos que esporu-
lan al abrirse el cadáver, contaminando el suelo,
el pasto y el agua. Animales y aves de carroña
pueden trasladar la infección a lugares distantes.
En los veranos secos, luego de lluvias abundan-
tes es que se producen los brotes más graves. La
lluvia puede lavar las esporas y concentrarlas en
lugares bajos, formando así los llamados “campos
malditos” los cuales son húmedos, generalmente
de origen glacial calcáreo, con abundante materia
orgánica y pH superior a 6. Pueden darse brotes
de carbunco en campos con suelo ácido (9,10).
Dermatolosis
Es una dermatitis exudativa y pustular que afecta
al ganado vacuno, ovejas y caballos, pero tam-
bién a cabras, perros y gatos, a muchos mamí-
feros salvajes, reptiles y, en ocasiones, al hom-
bre. El agente etiológico es el Dermatophilus
congolensis, una bacteria perteneciente al orden
Actinomycetales. Su distribución es mundial. La
prevalencia de la enfermedad es mayor en los
climas tropicales y sub-tropicales, aunque puede
ser encontrado también en el suelo en estación
seca (7,11,12).
Clínicamente, se observan penachos de pelos con
presencia de exudado seroso que forma una cos-
tra al desecarse en la base. Al desprender la cos-
tra queda una supercie húmeda y alopécica. Las
lesiones varían en tamaño encontrándose en el
dorso, cabeza, cuello y lugares donde se prenden
las garrapatas. El D. congolensis se ha aislado
solamente de lesiones de animales. La humedad
ambiental y la piel macerada predisponentes de la
enfermedad. Las lluvias favorecen la propagación
de la infección. Los casos en humanos se dan
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También ante inyecciones intramusculares de me-
dicamentos con vehículo oleoso. En el pasado, la
gangrena gaseosa era prevalente en las guerras.
Es una enfermedad rara y se presenta sobre todo
en accidentados y en catástrofes naturales. En
los animales, la infección puede darse a raíz de
heridas leves, tales como las producidas por cas-
tración, corte de cola y esquila (7).
La gangrena gaseosa puede presentarse también,
sin una herida o trauma (endógena o espontánea),
en pacientes debilitados por enfermedades malig-
nas y con lesiones ulcerativas en el tracto gastroin-
testinal, biliar o genitourinario. Usualmente son
causados por una bacteriemba de C. septicum
originadas por perforaciones colónicas ocultas en
pacientes con cáncer de colon, diverticulitis, o is-
quemia intestinal. Debido a que este clostridio es
aerotolerante, la infección puede diseminarse am-
pliamente hacia la piel normal y tejidos blandos (14).
Leptospirosis
La especie zoonótica es L. interrogans, que con-
tiene más de 200 variantes serológicas, denomi-
nadas serovares, y que constituyen el taxón bási-
co. A su vez, los serovares están agrupados por
conveniencia en 23 serogrupos (que no es un ta-
xón reconocido), sobre la base de los componen-
tes aglutinogénicos predominantes que compar-
ten. La infección es común en roedores y en otros
mamíferos silvestres y domésticos. En el mundo,
la infección se presenta en aproximadamente 160
especies de mamíferos (15,16).
Se reconocen dos especies, Leptospira interrogans
y L. biexa. La primera es patógena para el hom-
bre y para los animales, mientras que L. biexa
es de vida libre, se encuentra en aguas supercia-
les y es raro que produzca infecciones en los ma-
míferos. Su distribución es mundial. Hay serova-
res universales, como por ejemplo L. interrogans
serovar icterohaemorrhagiae y serovar canicola;
y serovares regionales. En el hombre puede dar-
se esporádicamente o en brotes epidémicos los
cuales se producen por exposición a aguas conta-
minadas con orina de animales infectados. Varios
grupos ocupacionales están especialmente ex-
puestos: trabajadores de arrozales, cañaverales,
minas, alcantarillados y mataderos, cuidadores
de animales, médicos veterinarios y militares. El
hombre es susceptible a un gran número de sero-
vares. El período de incubación va de 1 a 2 sema-
nas. Se conocen casos con incubación de 2 días y
de más de 3 semanas. La enfermedad cursa con
dos fases: la bacteriémica (7 a 10 días) y la leptos-
piúrica (de 1 semana a algunos meses). Muchos
casos cursan en forma subclínica. Se distinguen
dos tipos clínicos: el ictérico o hepatonefrítico gra-
ve (Enfermedad de Weil) que es mucho menos
frecuente que el anictérico. El caballo reacciona
serológicamente a muchos serotipos prevalentes
en el medio ambiente. En Estados Unidos se ais-
pomona y en la Argentina, el serotipo hardjo.
En Europa, además de pomona, se ha aislado
icterohaemorrhagiae, sejroe y canicola. En los
equinos la mayoría de las infecciones son asinto-
máticas. El resultado de la infección en equinos es la
uveítis recurrente que es mediada por mecanismos
autoinmunes. Muchos animales silvestres como
los roedores, están adaptados a las leptospiras
y no maniestan síntomas o lesiones siendo re-
servorios perfectos. Después de la primera sema-
na de leptospiremia, las leptospiras se eliminan
del organismo animal por vía urinaria, y contami-
nan el medio ambiente. La infección en el hombre
y animales se produce por vía directa o indirecta,
a través de abrasiones en la piel y de las mucosas
bucal, nasal y conjuntival. La vía más común es la
indirecta, a través de aguas, suelo y alimentos con-
taminados por orina de animales infectados (7).
La mayoría de las infecciones son inaparentes. La
fase aguda se maniesta con fotofobia, lagrimeo,
edema de la conjuntiva ocular, miosis e iritis. En
la fase crónica, se observa adherencias anterio-
res y posteriores, cuerpo vítreo turbio, formación
de cataratas, uveítis y otras anormalidades oftal-
mológicas. Pueden producirse abortos en yeguas
infectadas (17,18).
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mundo. Fue erradicada de Europa y de las Américas.
Pero en 1965 se produjeron focos en Brasil, Grecia
y Rumania. La distribución actual es poco conoci-
da, persistiría en algunos países de África y Asia.
Las grandes epizootias de muermo han sido en
caballerizas de las ciudades, especialmente du-
rante las guerras. Los caballos con infección cró-
nica o latente son los que mantienen la infección
en un establecimiento o región, y contribuyen
transitando a la dispersión de la enfermedad. El
hombre y los animales carnívoros son huéspedes
accidentales. El período de incubación va desde
1 a 14 días. Se describen casos con infecciones
latentes que se manifestaron clínicamente des-
pués de años. Puede cursar de forma aguda o
crónica. Ha habido infecciones subclínicas que se
descubrieron en la autopsia. En el hombre como
en los animales, B. mallei tiende a localizarse en
los pulmones y en las mucosas de la nariz, la-
ringe y tráquea. Clínicamente se maniesta con
neumonía, bronconeumonía o neumonía lobar
con bacteriemia o sin ella. Se pueden producir
abscesos pulmonares, efusión pleural y empiema.
En la forma aguda se observa un ujo mucopur-
lento de la nariz, y en los procesos crónicos se
encuentran lesiones nodulares granulomatosas
en los pulmones. En la mucosa de las fosas na-
sales aparecen úlceras, que pueden encontrarse
también en faringe. En el sitio de la penetración
de la bacteria en la piel se observa una celulitis
con vesiculación, ulceración, linfangitis y linfade-
nopatia. La letalidad de los casos clínicos es alta.
El muermo es principalmente una enfermedad de
los solípedos. En los caballos predomina el pro-
ceso crónico, en mulas y asnos es casi siempre
agudo. En los procesos agudos hay ebre alta,
depresión, diarrea y desnutrición rápida; el ani-
mal muere en pocas semanas. El proceso crónico
puede durar años; algunos animales curan, otros
mueren. El crónico se caracteriza por tres formas
clínicas, de presentación aislada o simultánea:
muermo pulmonar, afección de las vías respira-
torias superiores y muermo cutáneo. El hombre
La leptospirosis es un gran problema de salud
mundial. Las personas que manejan animales,
recicladores de basura y agua son altamente
susceptibles. Leptospira spp. son endémicas en
muchas áreas tropicales y subtropicales afectan-
do a militares, trabajadores de la salud, turistas y
público en general. Son menos comunes en re-
giones templadas. Animales domésticos y salva-
jes actúan como reservorio en establecimientos
rurales, perros y ratas como reservorios en áreas
urbanas. Los desastres naturales como las inun-
daciones pueden atraer brotes de leptospirosis.
Es una enfermedad ocupacional en soldados ya
que al desempeñarse en terrenos y condiciones
adversas se encuentran dentro de la población
de riesgo de contraer esta enfermedad. La sinto-
matología en los humanos es muy variable, pero
comúnmente se incluye la ebre, dolor de cabeza,
dolores musculares, ansiedad, vómitos, conjunti-
vitis, uveítis, meningitis e ictericia. En los caballos
se considera una infección poco común que cursa
de manera asintomática. Un resultado especíco
de la leptospirosis equina es la uveítis recurren-
te mediada por mecanismos autoinmunes (19).
Muermo
El muermo equino es una patología bacteriana
infecto-contagiosa causada por Burklholderia
mallei (Pseudomonas mallei). Se encuentran re-
portes que datan desde el año 425 a.C. Hipócrates
reportó la enfermedad aproximadamente en el
año 350 a.C. Fue nombrada como malleus” por
Aristóteles, pero fue hasta 1882 cuando el agente
etiológico pudo ser aislado del hígado de un caba-
llo enfermo. Esta enfermedad fue utilizada por los
alemanes y japoneses en la primera y segunda
guerra mundial, la armada soviética también fue
acusada de haber usado la bacteria en la guerra
afgana para matar los caballos de sus enemigos.
Debido a su alto riesgo biológico es una de las en-
fermedades de noticación obligatoria ante la Or-
ganización Mundial para la Salud Animal (OIE) (4).
La enfermedad estuvo muy difundida en todo el
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Turquía y Emiratos Árabes) y se sospecha que
la enfermedad puede estar presente en varias
áreas de Oriente Medio, Asia y África. El Manual
Terrestre de la OIE en su Capítulo 3.5.11 (2018)
se actualiza y prevé pruebas para el comercio in-
ternacional de animales (22).
Rodococosis
El Rhodococcus (Corynebacterium) equi es una
bacteria sapróta y oportunista que se multiplica
en las materias fecales de los herbívoros. Su hábi-
tat normal es el suelo. En muchas partes del mun-
do, especialmente en los países en desarrollo, los
médicos y los microbiólogos de hospitales cono-
cen poco sobre esta enfermedad. Por consiguien-
te, es posible que haya sub registro. La infección
y la enfermedad se presenta en personas inmu-
nodecientes. R. equi es un parásito intracelular
de los macrófagos, lo que explica su naturaleza
piogranulomatosa y predisposición de pacientes
con defectos del sistema inmunitario mediado por
células. El 88% de los casos corresponde actual-
mente a enfermos con el Síndrome de Inmunode-
ciencia Adquirida (VIH/SIDA). La vía de infección
en el hombre es por inhalación. La gastroenteritis
por R. equi que padecen algunos pacientes pue-
de originarse por la deglución de esputos. La vía
aerógena también es preponderante en potrillos
por la inhalación de polvo de la tierra, en cer-
dos, en cambio, la vía de entrada sería la oral,
como lo indican las lesiones (linfangitis cervical y
submaxilar) (7).
En el organismo animal se aloja en los macrófa-
gos y causa inamación granulomatosa. A raíz
de la epidemia de VIH/SIDA los casos son más
frecuentes y de 1983 a 1990 se registraron por
lo menos 20 casos adicionales. En el hombre el
pulmón es el órgano más afectado. Clínicamente
se presenta con ebre de varios días a semanas,
malestar, disnea, tos no productiva y frecuente-
mente dolor en el pecho (23).
De distribución mundial, se aísla con frecuencia
del suelo donde hubo caballos enfermos, pero
se infecta por contacto con solípedos enfermos
cuando están aglomerados, como en las caballe-
rizas de los ejércitos. Las vías de penetración son
la piel y las mucosas nasal y ocular. La fuente de
infección son el ujo nasal, las secreciones de las
úlceras cutáneas y los objetos contaminados. El
reservorio de B. mallei son los solípedos los cua-
les adquieren la infección por vía digestiva de sus
congéneres. Es probable que en la transmisión
también intervengan la inhalación y la infección
de heridas (7).
En 1999 se realizó el primer aislamiento de anima-
les oriundos de la Zona-da-Mata al sur del Estado
de Pernambuco, Brasil, por el Profesor R. Mota
(UFRPE) a través de aislamiento bacteriano y
pruebas serológicas. Estos estudios demostraron
que la enfermedad siempre permaneció en el lu-
gar matando animales a pesar de que durante 30
años no se noticó ningún caso. Las característi-
cas de manejo de los animales locales, asociadas
a las condiciones climáticas de calor y humedad,
fueron determinantes para la permanencia de la
patología (20).
Se realizó una revisión de la literatura que descri-
be las características microbiológicas de la bacte-
ria, la sintomatología, las lesiones anatomopato-
lógicas y los hallazgos epidemiológicos del área
afectada, recordando que hubo casos noticados
también en otras regiones de Brasil, y se recalca
que el muermo es una zoonosis de gran impor-
tancia en la salud pública y que el desconoci-
miento general puede llevar a los médicos a con-
fundirla con otras enfermedades infecciosas (21).
A principios del 2001 fue realizado un levanta-
miento epidemiológico en todo el Nordeste, Minas
Gerais y Espírito Santo en Brasil donde se eviden-
ció que no eran casos aislados. En el 2003 se es-
tructuraron los laboratorios ociales en Brasil para
implementar una rutina de análisis para muermo.
El muermo se considera una enfermedad reemer-
gente debido al aumento del número de casos en
varias partes del mundo en los últimos 20 años
(Brasil, China, India, Irán, Iraq, Mongolia, Paquistán,
Publicación de la D.N.S.FF.AA.
56
dos institucionales debidos en general a alimentos
contaminados, insucientemente cocidos y man-
tenidos a una temperatura inadecuada, o a un
empleado de la cocina, portador asintomático (7).
Encefalitis equina
este, oeste y venezolana
El aumento del movimiento de los equinos para
la venta, deportes, cría y otros propósitos aumen-
tó la diseminación de enfermedades a nuevos
territorios como las Encefalitis equina del este
(EEE), Encefalitis equina del oeste (EEO) y En-
cefalitis equina venezolana (EEV), las cuales se
transmiten a través de aerosoles y son altamente
infecciosas. La EEE es una enfermedad rara pero
muy seria que afecta a los caballos y al hombre.
Se transmite a través de mosquitos, el equino y el
humano son huéspedes nales. Está presente en
las Américas y el Caribe. La EEO es una enferme-
dad poco común en caballos y humanos pero el vi-
rus es mantenido entre aves y mosquitos, ocasio-
nándola. Lo transmite el género Culex y Culiseta.
La tasa de mortalidad en caballos es más alta que
en humanos. Se han reportado casos de EEO en
Norteamérica, zona norte de Argentina, Canadá,
Brasil y Uruguay. El hospedero intermediario son
las aves especialmente los gorriones y ésta es
transmitida por mosquitos del género Culex. La
EEV puede presentarse tanto en humanos como
en equinos, como una encefalitis o como enfer-
medad febril sin sintomatología neurológica. Los
caballos pueden morir luego de un curso muy agu-
do sin signos neurológicos, pero la mortalidad en
humanos es baja. Se pueden transmitir de forma
iatrogénica mediante las transfusiones de sangre,
uso de agujas, instrumentos quirúrgicos y otado-
res dentales contaminados. La EEV tiene la ca-
pacidad de producir epidemias y epizootias con
una mortalidad hasta el 85%; es la responsable
de causar la zoonosis en zonas rurales en países
como Panamá, Colombia, Ecuador, Venezuela,
Perú y Bolivia, siendo los reservorios naturales
los roedores y las aves acuáticas y su vector de
transmisión especies del mosquito Culex (4,28).
también de lugares donde la rodococosis no exis-
tió y en suelos donde recientemente no ha habido
caballos, ni otros animales domésticos. La infec-
ción por R. equi es una causa importante de bron-
coneumonía, enteritis ulcerativa y linfadenitis en
potrillos, y menos frecuente en otras especies (24).
En el hombre es poco frecuente. Desde el primer
caso humano descrito en 1977, hasta 1983, en la
bibliografía no se registraron más de 13 casos en
el hombre (25).
Es una enfermedad principalmente de potrillitos
de 2 a 6 meses de edad. Esta susceptibilidad po-
dría deberse a que a esa edad la inmunidad pasi-
va conferida por la madre está declinando y a que
su propio aparato inmune aún está inmaduro. Se
presenta como bronconeumonía supurativa suba-
guda o crónica, con extensa abscedación acom-
pañada de una linfadenitis supurada. Las lesiones
pulmonares progresan lentamente (26).
La abundancia de R. equi depende de la presen-
cia de equinos y de la temperatura ambiental. Las
heces de los herbívoros favorecen su desarrollo
y se considera que uno de sus componentes, el
ácido acético, es el principal promotor de su mul-
tiplicación (27).
Salmonelosis
Es la zoonosis más difundida en el mundo. Las
de origen animal provocan en el hombre una in-
fección intestinal con período de incubación de 6
a 72 horas después de la ingestión, y una instala-
ción brusca de ebre, mialgias, cefalalgia y males-
tar. Tiene curso benigno con recuperación a los 2
a 4 días. En los equinos S. abortus equi provoca
abortos en yeguas y artritis en potrillos. Es de dis-
tribución mundial. Los equinos son susceptibles
también a otros tipos de salmonelas. La vigilancia
epidemiológica en animales es muy importante, ya
que la fuente de la gran mayoría de las salmone-
losis humanas no tícas son alimentos de origen
animal. Cualquier alimento de origen animal pue-
de ser fuente de infección para el hombre. Se pre-
senta tanto en casos esporádicos como en estalli-
Enfermedades zoonóticas bacterianas y virales de los equinos
Salud Mil 2020; 39(2):48-59 57
CONCLUSIONES
La OMS dene la salud como el estado de perfec-
to (completo) bienestar físico, mental y social, y
no sólo la ausencia de enfermedad. “Una sola sa-
lud”, concepto manejado por la OIE, nos habla de
que la salud humana y la sanidad animal depen-
den una de la otra y están vinculadas a los ecosis-
temas en los cuales coexisten. Debido a que las
zoonosis son enfermedades que poseen un gran
impacto en la salud humana y animal es de gran
importancia unicar el concepto de salud. Como
se mencionó anteriormente, existe una gran con-
vergencia entre ambas.
Muchas zoonosis poseen ciclos complejos y re-
quieren de vectores para diseminarse, mientras
que otras pueden ser contraídas directamente a
través del contacto directo con secreciones, ae-
rosoles, sangre, orina, materia fecal, etc. En al-
gunos casos existen portadores silenciosos como
los murciélagos, los cerdos, las aves y los roedo-
res los cuales pueden contribuir a la amplicación
de los microorganismos y su diseminación hacia
nuevos territorios. En otros casos, las enfermeda-
des se diseminan y afectan a los humanos a tra-
vés de los alimentos. Este tipo de enfermedades,
tales como la Salmonelosis se denominan ETAs
(Enfermedades Transmitidas por los Alimentos).
Las encefalitis equinas y el muermo, enfermedad
reemergente, deberían ser consideradas ya que, si
bien no se han reportado casos en Uruguay, existe
un gran movimiento de equinos deportivos sobre
todo desde Brasil y Argentina, muchas veces sin
respetar las medidas sanitarias establecidas por
el Ministerio de Agricultura y Pesca (MGAP); por
el cambio climático y por la presencia en nues-
tro territorio del mosquito vector de las encefalitis.
Se requiere de un esfuerzo multidisciplinario y en-
focado para comprender los factores de riesgo de
las zoonosis y realizar las intervenciones necesa-
rias para controlarlas. Los sistemas primarios de
servicios asistenciales de salud, desempeñan un
papel primordial dentro del sistema de vigilancia de
cualquier país en la prevención y control de cual-
quier enfermedad. A su vez, los veterinarios deben
West nile virus
El West Nile Virus es un Flavivirus con potencial
zoonótico transmitido por mosquitos y causa una
encefalitis mortal en los seres humanos, equinos
y pájaros. La Enfermedad del Nilo Occidental pre-
senta una distribución continental debido a que
el reservorio del huésped intermediario son las
aves migratorias, presentan morbimortalidad alta
cercana al 85% en los equinos. Se amplica por
un ciclo continuo de transmisión entre mosquitos,
generalmente del género Culex que son los vec-
tores y aves paseriformes que son el reservorio
vertebrado en los ciclos de transmisión enzoótica.
La tasa de mortalidad en humanos varía de 3% a
15% y puede llegar a 50% en caballos clínicamen-
te afectados. Los caballos y los humanos son los
huéspedes principales. Alrededor del 20% de las
personas afectadas desarrollan ebre junto con
otra sintomatología. La enfermedad neurológica
mortal sucede en menos del 1% de las perso-
nas infectadas. No existe tratamiento ecaz para
la infección clínica en humanos, caballos y otros
animales (4,28).
Rabia
La rabia es rara en equinos, pero es un problema
de la salud pública. Los signos clínicos son varia-
bles, la forma paralítica es la más común, la forma
furiosa no es tan común como en otras especies.
El período de incubación va de 1 a 3 meses, pero
muchos varían de 1 semana a 1 año.
En el hombre puede predominar la forma furiosa
con hiperexitabilidad o la paralítica caracteriza-
da por parálisis generalizada. La muerte sucede
2 a 10 días después y la supervivencia es rara
en afectados clínicamente. Como secuela pue-
den ocurrir desórdenes neurológicos severos.
La exposición a la rabia es más común en perso-
nas que manejan animales de compañía y salvajes
que aquellas que manejan equinos y se recomien-
da la vacunación de personas expuestas (28).
Publicación de la D.N.S.FF.AA.
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contribuir desde su lugar en la salud pública a la
prevención y control de este tipo de enfermedades.
Los médicos veterinarios militares deben perma-
nentemente realizar funciones de educación del
personal que tienen a su cargo en cuanto a la
información de la posible presencia y prevención
de estas enfermedades, y también asesorar sus
superiores ya que es el único profesional que tie-
ne los conocimientos médicos y sobre comporta-
miento epidemiológico de las mismas en todas las
especies involucradas.
DECLARACIÓN DE CONFLICTOS DE INTERESES:
La autora no reporta ningún conicto de interés.
El estudio se realizó con recursos propios de
la autora y/o la institución a la que representa.
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