
Enfermedades zoonóticas bacterianas y virales de los equinos
Salud Mil 2020; 39(2):48-59 53
También ante inyecciones intramusculares de me-
dicamentos con vehículo oleoso. En el pasado, la
gangrena gaseosa era prevalente en las guerras.
Es una enfermedad rara y se presenta sobre todo
en accidentados y en catástrofes naturales. En
los animales, la infección puede darse a raíz de
heridas leves, tales como las producidas por cas-
tración, corte de cola y esquila (7).
La gangrena gaseosa puede presentarse también,
sin una herida o trauma (endógena o espontánea),
en pacientes debilitados por enfermedades malig-
nas y con lesiones ulcerativas en el tracto gastroin-
testinal, biliar o genitourinario. Usualmente son
causados por una bacteriemba de C. septicum
originadas por perforaciones colónicas ocultas en
pacientes con cáncer de colon, diverticulitis, o is-
quemia intestinal. Debido a que este clostridio es
aerotolerante, la infección puede diseminarse am-
pliamente hacia la piel normal y tejidos blandos (14).
Leptospirosis
La especie zoonótica es L. interrogans, que con-
tiene más de 200 variantes serológicas, denomi-
nadas serovares, y que constituyen el taxón bási-
co. A su vez, los serovares están agrupados por
conveniencia en 23 serogrupos (que no es un ta-
xón reconocido), sobre la base de los componen-
tes aglutinogénicos predominantes que compar-
ten. La infección es común en roedores y en otros
mamíferos silvestres y domésticos. En el mundo,
la infección se presenta en aproximadamente 160
especies de mamíferos (15,16).
Se reconocen dos especies, Leptospira interrogans
y L. biexa. La primera es patógena para el hom-
bre y para los animales, mientras que L. biexa
es de vida libre, se encuentra en aguas supercia-
les y es raro que produzca infecciones en los ma-
míferos. Su distribución es mundial. Hay serova-
res universales, como por ejemplo L. interrogans
serovar icterohaemorrhagiae y serovar canicola;
y serovares regionales. En el hombre puede dar-
se esporádicamente o en brotes epidémicos los
cuales se producen por exposición a aguas conta-
minadas con orina de animales infectados. Varios
grupos ocupacionales están especialmente ex-
puestos: trabajadores de arrozales, cañaverales,
minas, alcantarillados y mataderos, cuidadores
de animales, médicos veterinarios y militares. El
hombre es susceptible a un gran número de sero-
vares. El período de incubación va de 1 a 2 sema-
nas. Se conocen casos con incubación de 2 días y
de más de 3 semanas. La enfermedad cursa con
dos fases: la bacteriémica (7 a 10 días) y la leptos-
piúrica (de 1 semana a algunos meses). Muchos
casos cursan en forma subclínica. Se distinguen
dos tipos clínicos: el ictérico o hepatonefrítico gra-
ve (Enfermedad de Weil) que es mucho menos
frecuente que el anictérico. El caballo reacciona
serológicamente a muchos serotipos prevalentes
en el medio ambiente. En Estados Unidos se ais-
ló pomona y en la Argentina, el serotipo hardjo.
En Europa, además de pomona, se ha aislado
icterohaemorrhagiae, sejroe y canicola. En los
equinos la mayoría de las infecciones son asinto-
máticas. El resultado de la infección en equinos es la
uveítis recurrente que es mediada por mecanismos
autoinmunes. Muchos animales silvestres como
los roedores, están adaptados a las leptospiras
y no maniestan síntomas o lesiones siendo re-
servorios perfectos. Después de la primera sema-
na de leptospiremia, las leptospiras se eliminan
del organismo animal por vía urinaria, y contami-
nan el medio ambiente. La infección en el hombre
y animales se produce por vía directa o indirecta,
a través de abrasiones en la piel y de las mucosas
bucal, nasal y conjuntival. La vía más común es la
indirecta, a través de aguas, suelo y alimentos con-
taminados por orina de animales infectados (7).
La mayoría de las infecciones son inaparentes. La
fase aguda se maniesta con fotofobia, lagrimeo,
edema de la conjuntiva ocular, miosis e iritis. En
la fase crónica, se observa adherencias anterio-
res y posteriores, cuerpo vítreo turbio, formación
de cataratas, uveítis y otras anormalidades oftal-
mológicas. Pueden producirse abortos en yeguas
infectadas (17,18).