EDITORIAL
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Salud Militar 2017; 36(2):3
EDITORIAL
La Cuarta Revolución Industrial es diferente a todo lo que el género humano ha
experimentado anteriormente. Nuevas tecnologías están provocando la fusión de los
mundos físico, digital y biológico de maneras que crean tanto inmensas promesas como
potenciales peligros. La velocidad, amplitud y profundidad de esta revolución nos están
obligando a repensar cómo los países se desarrollan, cómo las organizaciones generan
valor e incluso lo que significa ser humanos.
La TELEMEDICINA y la TELESALUD son herramientas que favorecen la calidad, la
seguridad y la continuidad de la atención sanitaria. También facilitan un rol más activo de
los pacientes y sus familias en el cuidado de su propia salud. Permiten, asimismo, ejercer
control sobre los crecientes costos sanitarios asociados al envejecimiento de la población
y al incremento de las enfermedades crónicas. Su eficaz incorporación en el ámbito
sanitario público exige un activo compromiso del Estado. El liderazgo de las autoridades
de salud es clave para formular marcos normativos que sustenten el rediseño de los
procesos tradicionales de trabajo así como para articular intereses y necesidades de los
múltiples actores involucrados.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la Telemedicina (TM) como “la
utilización en consulta de los conocimientos médicos mediante redes de comunicación en
Internet, cuando la distancia es un factor determinante”. Esta definición de la OMS deja
latente la necesidad de usar un soporte tecnológico avanzado, para que la práctica de la
Medicina moderna no tenga limitaciones como la distancia o kilómetros que separan al
hospital donde están los especialistas, de la población o sitio donde permanece el
paciente. Mediante la provisión del servicio multimedia en red (transferencia de audio,
video, imágenes, datos y texto) se posibilita la asistencia médica y la toma de decisiones
entre lugares distantes, con apoyo tecnológico especializado.
El aprovechamiento de los beneficios que ofrecen la TELEMEDICINA y la TELESALUD
para mejorar la calidad de vida de los habitantes de las zonas rurales y apartadas de los
centros urbanos y de otros grupos de población vulnerable, requiere reformas en el sector
de las telecomunicaciones, la adopción de normas, la implementación de las ya
establecidas y el desarrollo de proyectos locales y regionales que generen entornos
favorables al acceso a las TICs. Lo anterior alentará la innovación, la gestión del
conocimiento, la capacitación y la formación de alianzas público privadas para generar
riqueza y el desarrollo integral de dichas comunidades.
Pronto la inteligencia artificial, las aplicaciones móviles y el recurso a drones facilitarán el
acceso a los cuidados básicos de salud en los países en desarrollo.
Dr. Gabriel Antoniol Vidal
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Publicación de la DNSFFAA
The Fourth Industrial Revolution is different from anything man has ever experienced
before. New technologies are boosting the merger of the physical, digital and biological
worlds in various ways, creating significant promises but potential risks as well. The speed,
scope and depth of this revolution make us rethink about how countries develop,
organizations generate value and even what is means to be human.
TELEMEDICINE and TELEHEALTH are tools that favor quality, safety and continuity of
health care. They also make it easier for a more active role of patients and their families as
to their own health care. Likewise, they allow for a better control over rising health care
costs associated to an ageing population and an increase of chronic diseases. Their
effective incorporation to the public health care environment requires an active
commitment of the State. Leadership from health care authorities is the cornerstone for
regulation frames supporting the redesign of traditional work processes as well as the
articulation of interests and needs of multiple actors involved.
The World Health Organization (WHO) defines Telemedicine (TM) as “the use, during
consultation, of medical knowledge through communication networks in the Internet, when
distance is a determining factor”. This definition from the WHO suggests the need to use
advanced technological support, so that the practice of modern Medicine shall not be
restricted by distance or kilometers between the hospital, where specialists are located,
and the population or the place where the patient is. By providing network multimedia
service (audio, video, image, data and text transfer) medical care and decision making
between remote locations are favored, with specialized technological support.
Taking advantage of the benefits offered by TELEMEDICINE and TELEHEALTH to
improve the quality of life of the inhabitants of rural areas and away from urban centers and
other vulnerable population groups, requires changes in the telecommunications sector,
adoption of standards, the implementation of those already established and the
development of local and regional projects that generate favorable environments for
access to ICTs.
This will encourage innovation, knowledge management, training and the formation of
public-private partnerships to generate wealth and the integral development of these
communities.
Soon artificial intelligence, mobile applications and the use of drones will facilitate access to
basic health care in developing countries.
Dr. Gabriel Antoniol Vidal
EDITORIAL