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Publicación de la DNSFFAA
Como hemos visto, numerosos estudios han demostrado
el efecto neuroprotector de los cannabinoides, en
distintas enfermedades neurodegenerativas del SNC,
teniendo lugar mediante distintos mecanismos de
acción. Y la demostración también de efectos vasculares
beneficiosos sobre el nervio óptico, al demostrar
receptores CB en fibras musculares lisas y endoteliales
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aórticas y a nivel de arterias bovinas oftálmicas. Cada
vez son más numerosos los estudios clínicos centrados
en el flujo vascular a nivel de la papila óptica, consi-
derándose la reducción del flujo vascular como uno de
los mecanismos fundamentales que median en la
fisiopatogenia del glaucoma. La aplicación tópica, más
alejada de posibles efectos secundarios sistémicos
asociados a otras vías de administración, es la vía a tener
en cuenta en futuras aplicaciones para el tratamiento de
la neuropatía óptica glaucomatosa. Debido a la alta
liposolubilidad, y la necesidad de emplear productos
lipofílicos para su correcta disolución, se han probado
numerosos vehículos como el etanol, dimetil sulfó-xido,
polivinilpyrrolidone, Tween 80, cremofor, emulfor, suero
de albúmina bovina (BSA), 2-hidroxipropil--ciclodextrino,
y actualmente, se ha popularizado el empleo de
TocrisolveT.
El 9-THC, disuelto en aceite mineral, demostró una
reducción de la presión intraocular igual o superior a la
obtenida por la pilocarpina (reducción del 52%), con un
efecto más prolongado.
Los efectos secundarios oculares tras administración
tópica o sistémica de los cannabinoides son escasos. La
aplicación tópica de delta 9-THC, CBN o CBD se ha
asociado a midriasis, hiperemia conjuntival, quemosis,
casos de opacificaciones corneales severas y neuro-
toxicidad. Otros efectos secundarios oculares asociados
con vías de administración sistémica de los canna-
binoides son descenso de la producción de lágrima,
diplopía, alteraciones de la acomodación, fotofobia,
nistagmus y blefarospasmo. Desde el control de la
presión intraocular hasta el correcto trofismo de las
células ganglionares de la retina, el sistema endoca-
nnabinoide endógeno juega un papel importante en la
fisiología ocular. Aunque los resultados obtenidos hasta
la fecha son esperanzadores para su aplicación en el
campo del glaucoma, todavía son necesarios más
estudios sobre su seguridad y ensayos clínicos, a fin de
examinar la utilidad de estos compuestos en el
tratamiento del glaucoma en nuestra clínica diaria (21).
EFECTO SECUNDARIO Y CONTRAINDICACIONES
En general las reacciones adversas son de carácter leve
a moderado y en su mayoría bien tolerados y mejoran
con la suspensión de la droga (23); no se han descrito
casos de muerte por intoxicación aguda en humanos (7).
Cannabis sativa fumada es considerada una droga
psicoactiva leve. Puede provocar alucinaciones, euforia,
risas inmotivadas, disminución de la fatiga, alteración en
la percepción del tiempo, aumento en la percepción de
los colores, sonidos texturas, aumento de apetito sobre
todo consumo de carbohidratos. También puede producir
efectos depresores como relajamiento físico, tran-
quilidad y sensación de bienestar. Altas dosis producen
alteraciones cognitivas (memoria y atención) disforia
pudiendo generar crisis de pánico, gran ansiedad,
especialmente en usuarios recientes.
Se han descrito signos físicos por el consumo: taqui-
cardia, hiperemia conjuntival, xerostomía, reducción de
la agudeza auditiva, midriasis, broncodilatación,
disminución de la percepción dolorosa, hipotermia,
alteración de la coordinación, hipotensión ortostática.
Estos efectos están en relación con la calidad de la
planta, sensibilidad del usuario, ambiente del consumo.
Dentro de las reacciones adversas de baja frecuencia de
los cannabinoides se describe la ideación suicida,
paranoia, alucinaciones, confusión mental, depresión.
Puede causar dificultad en el aprendizaje con el uso
prolongado. Puede desencadenar o potenciar cuadros
de esquizofrenia en pacientes previamente psico-
patológicos (predispuestos). En el consumo prolongado
uno de los efectos más prevalentes y que se debe tener
en cuenta es el desarrollo del síndrome de dependencia.
Se sabe que el riesgo aumenta con el tiempo de
consumo, no hay dosis formalmente definidas que se
consideren generadoras o precursoras de dependencia.
No está claro que las alteraciones cognitivas asociadas
al uso crónico puedan mejorar con la abstinencia
prolongada.
A nivel respiratorio los resultados son contradictorios,
algunos estudios refieren aumento del riesgo de
desarrollar bronquitis crónica y cáncer de pulmón, otros
no logran demostrar estos riesgos.