
AUTOTRASPLANTES DENTARIOS
May.(O) Silvio Scardoni - Eq.Cap.(O) Beatríz Casnati - Eq.Cap.(O) Beatríz Domínguez
Eq.Cap.(O) Celica Laenz - Tte.2º(O) Livia Momberg
ligamento periodontal del injerto en lo referente a la
reinserción y regeneración del hueso alveolar receptor.
ANDREASEN (12) también prefiere piezas a
trasplantar con 2/3 a 3/4 de la longitud radicular, ya que
observó en la piezas con formación completa un
porcentaje elevado de anquílosis.
Para HAUSEN y EBALK (21) en un estudio de 10
años, los éxitos de trasplantes en dientes con ápices
cerrados fueron menores al 44%, por ello la mayoría de
los autores coinciden en que el mejor pronóstico se
obtiene cuando el diente dador es inmaduro con ápice
abierto, pero ninguno explica claramente la relación
existente de ese ápice abierto y longevidad del
trasplante así como con los fenómenos de reinserción
periodontal o reabsorción radicular. No hay dudas en
que un mayor tamaño apical favorece la
revascularización de la pulpa inmadura por una red
capilar y no sólo por unos pocos vasos primarios. Otro
factor de influencia lo constituye la naturaleza de la
papila dentaria embrionaria (9) que es más resistente a
la infección que las pulpas maduras e incluso
sobreviven mejor al período extrabucal del trasplante
durante el acto quirúrgico. Por último, a medida que las
raíces inmaduras se desarrollan se asocian con la
formación de un periodonto nuevo, hecho demostrado
por HOFFMAN (22) en 1960 en los trasplantes de
dientes a sitios subcutáneos en animales, en donde en
el tercio apical neoformado del diente no se producían
reabsorciones.
Para LASKIN (13) la base primordial del pronóstico
favorable del diente autotrasplantado, es el estadío de
la erupción y no el del desarrollo radicular, ya que el
estado del ligamento periodontal dador, es crucial para
una reinserción normal. La destrucción de ligamento
periodontal y cemento dañado será mayor como
consecuencia de la extracción de un diente maduro
erupcionado, que por la elevación de un diente retenido
o semierupcionado. Además como señalare
ANDREASEN ( 23 ) (1975) , el ligamento periodontal
de un diente joven semierupcionado es grueso y
carnoso, contribuyendo a la mejor reinserción que el
ligamento fino y desgarrado del diente funcionante y
extraído.
De lo expuesto surge que el principio fundamental
del autotrasplante es la reinserción del ligamento
periodontal para asegurar una vida prolongada al
diente (y no la vitalidad pulpar), y ésto depende de que
se mantenga la viabilidad de ese ligamento y del
cemento del diente dador. En los resultados clínicos
investigados no se registró un mejor pronóstico en los
casos que el diente dador poseía ápice abierto. Las
experiencias realizadas en el presente trabajo con el
100% de éxitos demostraron que injertos inmaduros
(con ápice abierto) o dientes maduros tuvieron igual
predecibilidad; siendo la clave del éxito usar dientes
dadores no erupcionados o parcialmente erupcionados
con una manipulación quirúrgica delicada en todo
momento y evitando el contacto del autotrasplante con
el medio externo lo más posible.
II. INFLUENCIA DEL TALLADO DE ALVEOLO SOBRE EL
PRONOSTICO
En la generalidad de la literatura consultada, el
consenso es que no hay diferencias en el pronóstico de
un autotrasplante a un sitio receptor de alvéolo fresco o
de alvéolo tallado.
ANDREASEN (12) dice que el trasplante de
molares a sitios desdentados, aparentemente no difiere
del trasplante a sitios dentados. Esto también se
comprueba en el caso de los caninos, debido a que la
mayoría de las veces no alcanza o no existe el lugar
adecuado en la arcada y en el sitio receptor se debe
realizar un agrandamiento del lecho óseo receptor,
prácticamente tallando un nuevo alvéolo y realizando la
ostectomía de la tabla vestibular, siendo la eliminación
de esta tabla inocua para el pronóstico. A idénticas
conclusiones llega TANG (20) en 1992, realizando
autotrasplantes de caninos, y GURALNIK (24) en 1970,
quien al realizar trasplantes de caninos elimina
sistemáticamente la tabla vestibular, demostrando
repetidas veces que el mucoperiostio se reinserta sin
dificultad en la superficie radicular del trasplante.
SKOGLUND y HASSELGREN (25) en 1992
realizaron una interesante investigación sobre este
tema. Sus hallazgos fueron notorias diferencias
microangiográficas, histoquímicas, histológicas y
enzimáticas en los dientes autotrasplantados a alvéolos
frescos en comparación con los trasplantados a
alvéolos artificiales tallados quirúrgicamente en el
hueso. La experiencia fue realizada en animales con
dientes inmaduros (con 3/4 de formación radicular) . Se
observó que luego del trasplante el tejido pulpar se
necrosa, pero a los 90 días es sustituído por un nuevo
tejido conectivo proveniente del periápice que crece y
alcanza la cámara pulpar. Este reemplazo ocurre más
lentamente en dientes trasplantados a alvéolos
fabricados artificialmente, no observándose odonto-
blastos, formación radicular ni actividad enzimática en
el período avascular. Estas diferencias con los dientes
trasplantados a alvéolos frescos parece ser debida al
trauma del tallado y a la distancia que se crea entre el
ápice y el hueso que va en contra de la
revascularización. El remanente periodontal de los
alvéolos frescos contribuye también a la reparación
tisular de una forma más biológica.
Los resultados en el trabajo realizado y presentado
avalan por similitud las dos posibles eventualidades:
alvéolo fresco o alvéolo tallado, con el 100% de éxitos
en ambos.
III. ENDODONCIA SISTEMATICA Y SU OPORTUNIDAD
Uno de los puntos más controvertidos y
considerado personalmente de mayor incidencia en el
pronóstico del trasplante dentario lo constituye el
tratamiento endodóntico de la pieza autotrasplantada.
Muchos son los autores que no realizan el
tratamiento endodóntico del trasplante hasta no
observar alguna alteración en el mismo.
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