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Publicación de la DNSFFAA
2. Componente Acuoso (99.78 %), producido por la
glándula lagrimal principal y las glándulas lagrimales
accesorias (Krause y Wolfring), forma la capa media y su
función es aportar oxígeno atmosférico al epitelio corneal
avascular, acción antibacteriana, reduce las irregu-
laridades de la córnea y elimina sustancias de desecho.
3. Componente Lipídico (0.02%), producido por las
glándulas de Meibomio y las glándulas de Zeis y Moll,
forma la capa externa y su función es retrasar la
evaporación de la capa acuosa de la película lacrimal,
aumentar la tensión superficial para darle estabilidad a la
misma y lubricar los párpados en su paso por la
superficie del globo ocular (1).
El Colirio de Suero Autólogo (CSA) en Oftalmología se ha
implementado por la necesidad de encontrar sustitutos
lagrimales que, además de humidificar aporten otros
componentes presentes en la lágrima (2).
En 1975, Ralph presenta un estudio con una bomba de
perfusión continua de fluidos en la superficie ocular,
ensayando con diversos sustitutos lagrimales, entre ellos
el suero y el plasma homólogos y autólogos (3). En 1984,
Fox et al presentan otro estudio donde se muestra la
eficacia del Suero Autológo en el tratamiento del Ojo
Seco en pacientes que no mejoraban con el uso de
lágrimas artificiales (4). En 1996, en el Japón, Kazuo
Tsubota publica sus trabajos donde se describe el
potencial epiteliotrófico del suero autólogo sobre la
superficie ocular (5,6).
Las patologías que ocasionan desórdenes en la película
lacrimal produciendo daño en la superficie interpalpebral
y provocando síntomas de incomodidad ocular son muy
diversas. Entre estas patologías se destaca la Querato-
conjuntivitis seca (QCS), desde el año 2007, el Dry Eye
Workshop (DEWS, 'grupo de trabajo internacional de ojo
seco') define el ojo seco como una enfermedad
multifactorial de las lágrimas y de la superficie ocular que
provoca síntomas de incomodidad o molestias,
alteración de la agudeza visual e inestabilidad de la
película lacrimal con daño potencial de la superficie
ocular. Se acompaña de incremento de la osmolaridad
de la lágrima e inflamación de la superficie ocular (7).
La prevalencia de esta enfermedad oscila entre el 10-
20% de la población, aunque en poblaciones orientales
puede llegar al 33% (8). Esta patología puede estar
asociada al síndrome de Sjögren, patología sistémica de
origen autoinmune que afecta principalmente a las
glándulas exócrinas, presentando los pacientes
xeroftalmia y xerostomía persistentes debido a la
alteración funcional de las glándulas lacrimales y
salivares. También en la forma crónica de la enfermedad
de injerto contra huésped, los defectos epiteliales
persistentes, las erosiones corneales recurrentes
causadas por distrofias corneales o por queratitis
herpéticas previas se produce una inestabilidad del
epitelio con sequedad exócrina que facilita la aparición
del ojo seco.
Entre los componentes del suero con mayor importancia
están el EGF, el factor transformante de crecimiento beta
(TGF-β), la vitamina A, la fibronectina, la albúmina, la α2
macroglobulina, el factor de crecimiento derivado de
plaquetas (PDGF-AB), neuropéptidos como la sustancia
P y el factor de crecimiento tipo insulina 1. Estos factores
tienen efecto trófico sobre la dinámica epitelial, tal es el
caso del EGF que acelera el proceso de migración de las
células epiteliales (11) y tiene efectos antiapoptóticos
(12); está presente tanto en la secreción lagrimal basal
como en la refleja (13) en concentración inferior a la que
se encuentra en el suero autólogo. La concentración en
suero de TGF-β, implicado en los procesos de reparación
epitelial y estromal (14-17), es casi tres veces mayor que
la encontrada en lágrima. La vitamina A parece prevenir
los procesos de metaplasia escamosa de los epitelios
(10); su concentración en suero es superior a la
encontrada en lágrima.
La albúmina ha demostrado actividad antiapoptótica
(18); mientras que la α2 macroglobulina presenta
actividad de anticolagenasa (19). La fibronectina es sin
duda uno de los factores más importantes en la
migración celular (20,21) y su concentración en el suero
es también mayor que la encontrada en lágrima.
Además, la sustancia P y el factor de crecimiento tipo
insulina 1 (IGF-1) presentes en el suero autólogo y
ampliamente producidos en el organismo parecen estar
implicados en la migración y adhesión celular del epitelio
corneal (22). El PDGF-AB, una de las cinco isoformas de
PDGF, se activa intracelularmente mientras es secretado
por los gránulos alfa de las plaquetas activadas, favorece
la mitosis y la cicatrización. Más aún, el suero autólogo
contiene IgG, lisozima y factores del complemento que
aportan efecto bactericida y bacteriostático, por lo que
sus efectos sobre la superficie ocular están determi-
nados por sus numerosas propiedades.