Salud Mil 2019; 38(1):8-14
HOMENAJE
Cnel. (Asimilado) Doctor Francisco Fernández Enciso
Recibido para evaluación: Noviembre 2018
Aceptado para publicación: Enero 2019
Correspondencia: 21 de setiembre 2713. Apto. 401. C.P. 11300. Montevideo, Uruguay. Tel.: (+598) 27101418.
E-mail de contacto: asoiza@adinet.com.uy
Primer Director General del Servicio de Sanidad Militar del Ejército y la
Armada (1918-1920)
Dr. Augusto Soiza Larrosa
Médico. Miembro y vicepresidente del Instituto Histórico y Geográco del Uruguay.
Miembro de Honor y ex presidente de la Sociedad Uruguaya de Historia de la Medicina.
El 23 de diciembre de 1918 estando la República
Oriental bajo la presidencia de Feliciano Viera (1915
a 1919) se promulgó la ley Nº 6842 que creó y orga-
nizó el Servicio de Sanidad del Ejército y la Armada
como una dependencia del entonces Ministerio de
Guerra y Marina.
La administración del amante Servicio fue con-
ada a un Consejo de Administración de la Sani-
dad Militar bajo presidencia de un Médico Director
General.
Varios médicos ejercieron la Dirección General como
“directores cientícos” con grado militar otorgado
como “asimilación” según dispuso la ley de 1918.
El primero de los directores, entre 1918 y 1920 fue
el médico uruguayo (coronel asimilado) Francisco
Fernández Enciso según la Orden General
del Estado Mayor del Ejército Nº 2194, dada en
Montevideo el 24 de diciembre de 1918.
Ha sido enigmática la biografía de Fernández Enciso
que rmó indistintamente como Fernández Enciso
o Fernández de Enciso. Hasta fecha reciente, sólo
escasos datos existían sobre su persona. Pero es in-
dudable que algún valor profesional hubo de ostentar
para ser designado en tal alto cargo, inaugurando la
galería de directores generales.
Comenzamos indagando en el historial de su ape-
llido. Fernández de Enciso proviene de la península
ibérica, Andalucía, y es muy antiguo. De Sevilla fue
Martín Fernández de Enciso (ca.1469-ca.1530),
un bachiller en leyes civiles y citado también “de
cosmografía”, que viajó y conoció el Nuevo Mundo
pues estuvo en Santo Domingo y el Caribe entre
1508 y 1511. Volvió a Indias en 1514. Escribió una
Suma de Geografía Que trata de Todas las Par-
tidas e Provincias del Mundo en Especial de las
Indias (1ª edición de Sevilla, 1519), que fue la pri-
mera obra geográca hispánica que trató sobre el
Nuevo Mundo.
Tuvo, parece, un ancestro médico en Jaén, Juan
Fernández de Enciso que escribió obras de divul-
gación como Question Medica Utilissima para Con-
servar la Salud (Jaén, Francisco Pérez de Casti-
lla, editor, 1645) y Question Medica Nuevamente
Ventilada: Si la Variedad de la Comida es Dañosa
Figura 1. Dr. Francisco Fernández Enciso, primer
Director General, 1918-1920.
http://dx.doi.org/10.35954/SM2019.38.1.1
https://orcid.org/0000-0002-3924-9976
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Cnel. (Asimilado) Doctor Francisco Fernández Enciso
para la Conservación de la Salud (Jaén, Francisco
Pérez de Castilla editor, 1646).
En América, también el apellido Fernández de Enciso
es muy antiguo. En Asunción del Paraguay nació
por 1547 Juan Fernández de Enciso que llegó a ser
capitán del ejército y en 1577 casó con Ana de Irala,
hija del caudillo y conquistador Domingo Martínez de
Irala por su unión con la mestiza guaraní de nombre
Marina. Fernández de Enciso tuvo vida castrense
agitada integrando expediciones a las órdenes de
Juan de Garay 1565-68 y 1578. Acompañando
a Juan de Garay en 1580, Juan Fernández de
Enciso fue cofundador (refundación) del puerto de
Santa María del Buen Ayre y como tal nombrado
Procurador General de la ciudad. Adulto joven, a los
48 años retornó a Asunción. Tuvo dos hijos varones,
Juan, que en 1615 estaba ausente de Asunción y
con “dos hijas y un hijo pequeño”; y Diego “estudiante
en 1615”. Y cinco hijas. Juan Fernández de Enciso
murió en fecha no precisada (1).
Desconocemos el nexo genealógico de nuestro
biograado con aquellos Fernández de Enciso,
pero es indudable que sus ancestros son ibéri-
cos y vinieron en fecha muy temprana a tierras
de América del Sur. Como en toda investigación
histórica, nuevos datos que contribuyan al avance
del conocimiento seguramente existirán y apare-
cerán cuando menos se piense.
Lo nuevo que hemos llegado a conocer es que
los padres de nuestro médico, según el acta de su
defunción, fueron Francisco Fernández y Petronila
Enciso. Y que nació en Uruguay en 1878. Fue, he-
cho hasta ahora no conocido, Director del Hospital
Militar y luego el primer Director General Cientíco
del Servicio de Sanidad del Ejército y la Armada
creado por ley en 1918.
No existe legajo personal en los archivos de
la institución, pero se conserva su Carpeta de
Estudiante (gura 2) de la Facultad de Medicina de
Montevideo -hecho nuevo- y un folleto de su autoría
(gura 3) ubicado en la Biblioteca Nacional de
Montevideo -también no conocido hasta ahora- en la
Sala Uruguay (2,3). Ambos documentos aportaron
valiosos datos sobre su biografía.
En enero de 1899 se inscribió condicionalmente en
la Facultad de Medicina, la antigua, ubicada en la
Figura 2. Legajo estudiantil de Francisco Fernández
Enciso, plan 1902 (Archivo Facultad de Medicina de
Montevideo).
Figura 3. Carátula del folleto de Francisco Fernández
Enciso, 1917.
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Publicación de la D.N.S.FF.AA.
calle Sarandí esquina Maciel. Vivía en la Ciudad
Vieja, en la calle Guaraní Nº 66, próximo por tan-
to de la Facultad y del Hospital de Caridad, donde
seguramente hizo su práctica como estudiante. Ha-
bitaría una pensión o habitación arrendada, pues su
familia no era de Montevideo sino que residía en la
ciudad de Florida.
Se inscribió condicionalmente pues no había rendi-
do los últimos exámenes en la Sección Enseñanza
Secundaria de la Universidad. Debía Historia Uni-
versal 2º; Literatura 2º y 3º; 4º y 5º año de Gimnásti-
ca. Demoró en aprobar estas materias por causa de
enfermedad. En su carpeta de estudiante consta un
certicado rmado por el viejo médico homeópata
Víctor Rappaz en abril de 1899 dando cuenta que
padecía de palpitaciones y aconsejando no realizar
esfuerzos físicos gimnásticos ni natación.
Superado el trance, aprobó las asignaturas
pendientes, accedió al bachillerato, regularizó
la matrícula en el mes de noviembre de 1899 y
cursó sin problemas los seis años del programa
de estudios médicos de 1902 (luego modicado
en 1905), aunque sin mayor destaque (guras
4 y 5). En noviembre de 1906 rindió su último
examen, Obstetricia y Clínica Gineco-obstétrica
ante un tribunal integrado por Augusto Turenne,
Luis Bottaro y Francisco Cortabarría. Recibió
apenas un Regular por mayoría y un solo voto de
Bueno. Bastante pobre su desempeño estudiantil.
El 19 de diciembre de 1906, aprobados todos los
exámenes, solicitó al Rector de la Universidad
Eduardo Acevedo el diploma de doctor en
medicina y cirugía en colación privada (gura 6).
Tras pagar el derecho de título, quedó en posesión
del diploma y pasó a la vida profesional.
No hay noticias del ejercicio profesional de
Fernández Enciso entre su graduación en 1906 y
1916. Consta que en ese año era el Director del
Hospital Militar. Este dato no nos era conocido, y
gura en su folleto de 1917. Debe ahora agregarse
su nombre a la nómina publicada en el centenario
del hospital, y que se halla incompleta.
Pese a su pobre desempeño estudiantil, llegó a
Figura 4. Curriculum estudiantil, 1899-1906 (Archivo
Facultad de Medicina de Montevideo).
Figura 5. Solicitud de ser examinado en medicina
operatoria, 1905 (Archivo Facultad de Medicina de
Montevideo).
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practicar con destreza la cirugía, pues en el caso
clínico que presentó al Primer Congreso Médico
Nacional de 1916 (y publicado en folleto en 1917)
describió una técnica de cirugía reparadora que
llevó a cabo en un joven soldado. Éste había
perdido la casi totalidad de su dedo pulgar izquierdo
por un disparo autoinferido de fusil. Utilizó para la
reparación la técnica de falangización del primer
metacarpiano, de autoría del médico francés
Pierre-Charles Huguier (1804-1873) (gura 7),
que se remontaba a 1852 (4). Logró el éxito,
reintegrándolo al servicio. Se trata de uno de los
primeros casos de cirugía reparadora de mano
emprendida en nuestro medio.
Así describe el caso:
“En el año 1852, Huguier, por primera vez, suplía la
falta de un pulgar, arrancado violentamente en su
totalidad, con la liberación del primer metacarpiano,
y devolvía con una intervención sencilla y algo olvi-
dada, el funcionamiento útil, a una mano amputada
en su apéndice más inteligente.
He dicho olvidada, porque ni en las aulas ni en
los libros de Cirugía que corrientemente andan en
nuestras manos, he tenido oportunidad de cono-
cerla y no consta se haya hecho en nuestro medio
quirúrgico.
Una comunicación hecha en la Sociedad de Ciru-
gía de París por Mériel (de Toulouse) y aparecida
en el número 6 del año 1915 del Boletín de dicha
Sociedad, llamó la atención, y el ingreso al Hospital
Militar de un soldado que se mutiló voluntariamente,
y en su totalidad el pulgar izquierdo de un tiro de
fusil, con el n doloso de inhabilitarse para el servi-
cio militar rescindiendo su contrato, me presentó la
oportunidad de llevarla a la práctica.
Felizmente, y permítaseme estas disgresiones, en
nuestro medio militar las mutilaciones voluntarias
son raras, y especialmente la del pulgar, pues en
el tiempo que hace presto servicio en la Sanidad
Militar, es el único caso de mi conocimiento.
En ninguno de los casos y en otros que relata el doc-
tor Bertrand, Médico Ayudante Mayor de 1ª Clase
Cnel. (Asimilado) Doctor Francisco Fernández Enciso
Figura 7. Pierre-Charles Huguier (Academie de Medecine,
París).
Figura 6. Solicita el diploma de Doctor en Medicina
y Cirugía y colación privada de grado, 1906 (Archivo
Facultad de Medicina de Montevideo).
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Publicación de la D.N.S.FF.AA.
en su artículo que apareció en los “Archivos de Me-
dicina y Farmacia Militar” el año 1907, se ha hecho
la operación de Huguier; al menos no se menciona y
sólo se hace el estudio médico legal militar, del que
no es mi intención ocuparme.
Si la operación de Huguier resulta interesante en
el medio militar ante sus resultados prácticos, es
más humana, es más salvadora digámoslo así, en
el medio obrero, donde los accidentes del trabajo
mutilan tantos pulgares haciendo inaptas manos
hábiles; la operación de Huguier mejoraría la si-
tuación del obrero devolviéndole en parte su apti-
tud para el trabajo.
N.N., uruguayo, soltero, de 26 años de edad y sol-
dado de Infantería ingresó al Hospital Militar el 7
de junio de 1915 con una herida de bala Máuser
que le había mutilado en su totalidad el pulgar de la
mano izquierda. El dedo ha estado colocado a muy
corta distancia del cañón del fusil y el arrancamien-
to de las falanges fue total, quedando la cabeza del
primer metacarpiano recubierta solamente por un
colgajo de tejidos fuertemente contusionados.
La cicatrización siguió el curso que esta clase de
heridas tiene, y el 20 de agosto había terminado
ese proceso por segunda intención, quedando la
cabeza del metacarpiano cubierta por una cicatriz
dolorosa. El 31 de agosto le hice la operación que
Huguier hizo por vez primera el año 1852 teniendo
como ayudante al practicante interno señor Vare-
la Fuentes.
Anestesia local a la novocaína-adrenalina. Una co-
rona de inyecciones subcutáneas circunscribiendo la
eminencia tenar... una segunda serie de inyecciones
profundas en el espesor de las masas musculares
del adductor del pulgar, primer interóseo dorsal y
demás músculos de la eminencia tenar y fue lo su-
ciente para obtener una anestesia perfecta.
[Los esquemas de la gura 8 muestran las incisio-
nes palmar y dorsal respectivamente]
La liberación del primer metacarpiano se ha lleva-
do hasta donde era posible, y tan sólo ramúscu-
los arteriales sin importancia se han cortado. Se
cubrieron las supercies cruentas con los colgajos
ya descriptos y en la forma expuesta; unos puntos
de crin fueron colocados reforzándolos en la nueva
comisura que separa a los dos metacarpianos.
Un lecho de gasa algo espeso se puso entre los
dos metacarpianos para tenerlos lo más separados
posible cubriéndose todo con una curación simple.
Cicatrizó por primera intención; los puntos fueron
sacados al 8º día y con el metacarpiano se ha re-
construído un dedo con resultados satisfactorios
como se ve en las fotografías adjuntas (gura 9). Se
ordenan masajes, el nuevo muñón fue adquiriendo
Figura 8. Incisiones palmar y dorsal sobre el primer me-
tacarpiano para profundizar el primer espacio interóseo.
Esquema N.° 1. Trazado del Colgajo palmar
Esquema N.° 2. Trazado del Colgajo dorsal
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Cnel. (Asimilado) Doctor Francisco Fernández Enciso
movilidad y fuerza, los movimientos de abeducción
y addución tenían una amplitud de 3 a 4 centíme-
tros cuando fue dado de alta el 23 de diciembre e
incorporándose nuevamente a su unidad utilizaba
su muñón en la aprehensión de objetos con relativa
facilidad y pudo seguir prestando servicios.
Tal es la sencilla y útil operación de Huguier”.
Debemos reconocer que Fernández de Enciso -de
pobre desempeño estudiantil, reiteramos- fue un
avezado lector de la bibliografía disponible, lector
de francés, un indagador de los recursos terapéu-
ticos, y un hábil cirujano. Modernamente, cuando
se pierde “la casi totalidad del pulgar” como en el
caso del paciente de Fernández de Enciso, pero
se conserva la articulación metacarpofalángica y
algún segmento útil de la falange proximal, “la úni-
ca intervención necesaria quizás, sería profundizar
la membrana interdigital del pulgar con una plastia
en Z” (5). La operación debe ser bien planicada
Figura 9. Resultado de la operación de Huguier.
y “ejecutada con pericia, en particular en paciente
joven”. Es lo que hizo el cirujano en 1916. El pulgar
es capital para la función de la mano (pruebe el
lector a utilizar su mano sin utilizar el primer dedo),
al punto que su ausencia equivale a una pérdida
del 50% de la función de la mano.
Una digresión al margen; el cirujano menciona
que tuvo “como ayudante al practicante interno
señor Varela Fuentes”. Se trata de Benigno Varela
Fuentes, nacido en Galicia en 1894, radicado con
su familia de muy joven en Montevideo, donde vivió
hasta su muerte en 1965 a los 71 años de edad.
Varela Fuentes fue un destacado profesional; se
recibió de médico cirujano en 1918 con medalla de
oro. Fue Profesor Titular de Patología Médica de
la Facultad de Medicina de Montevideo (1941) y el
primer profesor titular de la Cátedra de Nutrición y
Digestivo (1944) hasta su retiro por edad en 1965 (6).
No sabemos porqué fue designado para tan alto
cargo como la dirección del Servicio de Sani-
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dad. En 1916, cuando presentó la operación de
Huguier en el Congreso Médico Nacional era el
Director del Hospital Militar. Ese antecedente ha-
bría inuenciado en su designación como primer
Director General del Servicio de Sanidad Militar
del Ejército y la Armada con grado de coronel asi-
milado, nombramiento que hasta ahora era enig-
mático. Fue designado por Orden General del Es-
tado Mayor del Ejército Nº 2194, en Montevideo,
el 24 de diciembre de 1918. Ejerció el cargo por
breve lapso, al ser suspendido (sic) por el Poder
Ejecutivo el 30 de agosto de 1920 (reemplazado
por el doctor Alberto Anselmi) y denitivamente
exonerado el 08 de abril de 1921 (7). La causa de
la suspensión no fue aclarada.
Le sucedió en el cargo (tras breve interinato de
Alberto Anselmi) el Médico Superior (asimilado a
general de brigada) Augusto Turenne, obstetra y
ginecólogo, profesor de la Facultad de Medicina de
Montevideo según el siguiente decreto:
“Ministerio de Guerra y Marina
Montevideo, Abril 8 de 1921
El Presidente de la República. Decreta:
Artículo 1º. Nómbrase Director General del Servi-
cio de Sanidad Militar del Ejército y la Armada al
doctor don Augusto Turenne.
Artículo 2º. Comuníquese, insértese y publíquese.
BRUM. Gral. S. Buquet.”
Desde el cese de Fernández Enciso en 1921 no
tenemos más datos. Según el acta de defunción
(Sección Judicial 15ª de Montevideo, acta Nº 743,
fs. 172) murió el 25 de agosto de 1925 a causa de
una neumonia a la edad de 47 años según certicó
el doctor Pedro Escuder Núñez, médico ayudante
del Servicio de Medicina del Hospital Militar. Esta-
ba casado con Zaira Vizcarret y tuvo un hijo al que
llamó Francisco.
REFERENCIAS
(1) Fernández de Enciso J. Genealogía familiar.
Disponible en: http://www.genealogiafamiliar.net/
old/getperson.php?personID=I23655&tree=BVCZ
[Consulta 14/07/2018]
(2) Fernández Enciso F. Carpeta del Estudiante.
Medicina. Plan 1902. Archivo de la Facultad de
Medicina de Montevideo, caja Nº 18 expediente
Nº 809.
(3) Fernández Enciso F. Contribución al estudio
de las mutilaciones voluntarias. La mutilación del
pulgar y la operación de Huguier. Comunicación
presentada al Primer Congreso Médico Nacional
(Montevideo, 9-16 de abril de 1916). Montevideo:
Imprenta “El Siglo Ilustrado”, 1917, folleto de 8 p.
(4) Huguier P. Considérations Anatomiques et
Physiologiques pour servir à la Chirurgie du Pouce.
Archiv Gener Med I París 1874; p. 54 (tirè a part).
(5) Edmonson A, Crenshaw A. Campbell Cirugía
Ortopédica. 6a. ed. Vol. 1. Buenos Aires:
Panamericana, 1980, p. 258.
(6) Martínez Prado G. Benigno Varela Fuentes
(1894-1965). Disponible en: https://www.smu.org.
uy/publicaciones/libros/ejemplares/varela.pdf
[Consulta 14/07/2018]
(7) República Oriental del Uruguay. Ejército
Nacional. Boletin del Servicio de Sanidad del
Ejército y la Armada-Dirección General, N°1-120,
15 enero 1919 al 24 abril 1926, 1 vol., enc., 246 p.
[Biblioteca del Dr. Fernando Mañé Garzón].
Agradecemos la investigación en biblioteca y
archivos realizada por la Sra. Jenny Banchieri
Raurell de la Dirección Nacional de Sanidad de las
Fuerzas Armadas; por la Ayudante Docente del
Depto. de Historia de la Medicina de la Facultad de
Medicina de la UDELAR, Br. Mariangela Santurio,
a quienes debemos la ubicación de su carpeta de
estudiante. Y a la Sra. Martha Gagliardi por su
información sobre el biograado.