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Salud Militar 2015; 34(2):70-80
Como corolario, se le nombró Agregado Científico (sic) a
la embajada de la República en esa capital, tal como
parece haber sido norma al recibir aquella beca. También
fue sorprendido por el comienzo de la guerra y sirvió
como cirujano adjunto en el Hôpital Lariboisière y en el
Hospital Auxiliar de la Cruz Roja de Francia. En marzo de
1916 regresó al Uruguay (2).
Luis Demicheri (1870-1952) fue un eminente oftalmó-
logo uruguayo (3, 4). Se instaló en París en 1907, ciudad
donde había hecho su especialización en los primeros
años de médico (1894) y vivió allí hasta 1919. Entre 1914
y 1916 tuvo consulta como médico voluntario en su
especialidad en el Hôpital Lariboisière incluyendo a los
heridos de guerra. Sus colegas le obsequiaron una
plaqueta de bronce como “Recuerdo de su colaboración
durante la guerra 1914-1916. Servicio Oftalmológico del
Hôpital Lariboisière, París”. La Asistencia Pública de
París agradeció oficialmente a Demicheri entregándole
certificados de su actuación, uno en 1916 y otro en 1921,
que luce “El suscrito, Director de la Administración
General de la Asistencia Pública de París, certifico que el
Sr. Dr. Demicheri ha prestado durante la guerra su
concurso a la Administración de la Asistencia Pública en
calidad de Asistente Benévolo adjunto al Servicio del Sr.
Dr. Morax, oftalmólogo del Hôpital Lariboisière desde el
15 de octubre de 1914 al 12 de diciembre de 1916, y que
él ha cooperado de la manera más útil al tratamiento de
los heridos y enfermos asistidos en este Establecimiento.
París, 15 de marzo de 1921”. Recibió por sus servicios la
Gran Cruz de la Legión de Honor de la República de
Francia, que le entregó durante su visita oficial en
Montevideo, finalizada la guerra, el General Charles
Marie Mangin (1866-1925).
Del lado del Imperio Austro-Húngaro y Alemán, José
Verocay (1876-1927), nacido en Paysandú aunque con
carrera completa en Praga y docente de su Facultad de
Medicina, sirvió en el Cuerpo de Sanidad del ejército
austríaco, enemigo de Francia, en funciones de jefatura
de laboratorio pues era anatomo-patólogo. En el ejército
alcanzó el grado de coronel médico (5). El destino quiso
que fuera precisamente Blanco Acevedo quien años
después, siendo director de nuestro Hospital Militar,
designara a José Verocay como jefe del primer
laboratorio de anatomía patológica.
Sin duda el más destacado de todos los uruguayos que
participaron en la primera guerra mundial fue el doctor
Eduardo Blanco Acevedo (Montevideo 1884-1971), a
quien hemos dedicado un esbozo biográfico en el
número anterior de esta revista y al cual nos remitimos
para no incurrir en reiteraciones.
Blanco Acevedo tuvo su primer contacto con la medicina
y cirugía europea al obtener la beca de estudios, luego de
su graduación el 12 de diciembre de 1908, por la brillante
escolaridad. Permaneció en esta su primera etapa
europea entre 1909 y 1910 “para ampliación y
perfeccionamiento de estudios”. En París frecuentó el
Asilo de Sainte-Anne y el Hôpital Lariboisiére, que
fueron la sede de su inicial formación en la especialidad
quirúrgica, a la que se había orientado.
Un hecho relevante, poco conocido, fue su labor como
asistente en aquellos hospitales del Dr. Lucien Picqué
(Versailles 1852 – Roma 1917) un cirujano general de los
hospitales de París, que fue pionero en la asistencia
quirúrgica de los alienados, de la psicocirugía francesa y
cirujano jefe de los Asilos del Sena. En 1912, cuando
Blanco Acevedo estaba en su segunda estadía, había
aparecido su libro “Psychopathies et Chirurgie. Doctrines
et Faits” y al año siguiente, en el umbral de la guerra “Des
Indications Opératoires chez les Aliénés au point de vue
Thérapeutique et Médico-Legal”, resultado de su
comunicación al XXIII Congreso de Médicos Alienistas y
Neurólogos de Francia y Países de Lengua Francesa.
¿Habrá concurrido Blanco Acevedo a ese congreso?
Lucien Picqué había hecho construir, al fin del siglo XIX
un pabellón de cirugía en el psiquiátrico Hôpital Sainte-
Anne, precisamente uno de los frecuentados por Blanco
Acevedo. Posiblemente fue Lucien Picqué el motivador
de su formación neuroquirúrgica que luego aplicará con
éxito en los heridos de guerra.
Luego de dos años en Europa (1909-1910) regresó al
Uruguay y en 1912 retornó a Francia como Agregado
Científico a la representación diplomática uruguaya en
París donde le sorprenderá la guerra el 28 de julio de
1914. Ya hemos relatado en su biografía la decisión de
“engancharse” como médico Asistente Benévolo en la
Sanidad Militar francesa y en la Cruz Roja de Francia al
conocerse la Orden de Movilización General del 2 de
agosto.
Centenario de la Primera Guerra Mundial - 1914 - 2014
Segunda Parte: médicos uruguayos en la Primera Guerra Mundial