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Respiración bucal en niños y adolescentes
May. (O) Enrique Rotemberg Wilf a Dra. Karinna Smaisik Frydman b
Escuela de Especialidades de la Armada
Resumen
La respiración es una función innata y vital en el ser humano. La respiración normal, también llamada nasal, es aquella en la que
el aire se inhala y exhala por la nariz, manteniendo la boca cerrada. La disfunción naso-respiratoria, respiración bucal o mixta
podría causar problemas orales y sistémicos a quienes la padecen, así como dicultades en su vida diaria. La respiración bucal
constituye un síndrome llamado “Síndrome de Respirador Bucal” que puede ser diagnosticado por causas obstructivas, anatómi-
cas o por hábitos. Las repercusiones son variadas: se altera la forma del paladar, el equilibrio corporal, la articulación del habla,
el tipo de deglución, la alimentación, además de otras funciones.
Los individuos respiradores bucales, niños o adolescentes, pueden hacerlo por problemas físicos o por malos hábitos. Todos
ellos desarrollan trastornos difíciles de solucionar y que afectan la vida adulta sin una reeducación de su función naso-respira-
toria. El objetivo del presente estudio es aportar información que contribuya a reconocer al niño y adolescente respirador bucal
para su pronta derivación. Su detección y corrección depende de la oportuna intervención de un equipo multidisciplinario que
comprende médico pediatra, otorrinolaringólogo, fonoaudiólogo, odontólogo, ortodoncista, médico ortopedista entre otras pro-
fesiones de la salud.
INTRODUCCIÓN
La respiración persigue como objetivos proporcionar
oxígeno a los tejidos y retirar de ellos el dióxido de
carbono producto de la actividad metabólica celular.
Para ello la ventilación pulmonar, consistente en el
ujo de entrada y salida de aire entre la atmósfera
y los alvéolos pulmonares, es la primera etapa de
la respiración (1). Cuando se presentan dicultades
para que la ventilación se lleve a cabo por la nariz,
ésta se podría sustituir por respiración bucal, aunque
existen personas que respiran por la boca sin causa
aparente que lo provoque. Los motivos más frecuentes
de respiración bucal sustitutiva son las obstrucciones
de la vía aérea superior o la acidez de la musculatura
perioral (2). Los seres humanos pueden respirar por la
boca en determinadas circunstancias como el aumento
de la demanda de aire durante el ejercicio (3). La
respiración bucal sin causa obstructiva es considerada
una disfunción por hábito (4). Los respiradores bucales
por mal hábito en general son individuos que en algún
momento tuvieron un factor obstructivo presente que
condicionó ese tipo de respiración, la que mantuvo a
través del tiempo pese haber desaparecido la causa
obstructiva inicial (5).
La vía aérea superior es una estructura compleja y
multifuncional que regula diferentes actividades del
organismo humano. Alterna funciones ventilatorias
con las digestivas y fonatorias, además de contener
los receptores del sistema olfatorio (6). Al respirar por
la nariz se cumplen las funciones de calentamiento,
humedicación y ltrado del aire, evitando así la
irritación de la mucosa faríngea. La respiración
bucal además de introducir aire frío, seco y cargado
de impurezas en la boca y faringe, reduce la
cantidad de oxígeno que pasa a la sangre. Los niños
pueden presentar ligera anemia, hipoglobulinemia,
leucocitosis, décit de peso y a menudo tórax aplanado
por la menor expansión de sus pulmones (7).
a) Doctor en Odontología; Profesor Adjunto Titular – Cátedra Fisiología General y Buco-dental - Facultad de Odontología UDELAR.
b) Doctor/a en Odontología.
Palabras clave:
RESPIRACIÓN POR LA BOCA
POSTURA
MALOCLUSIÓN
HÁBITOS LINGUALES
ARTÍCULO ORIGINAL
Recibido: Mayo 2014
Aceptado: Agosto 2014
E-mail de contacto: erotemb@yahoo.com.ar
Doi: http://dx.doi.org/10.35954/SM2014.33.1.3
OBJETIVO
Promover estrategias para detectar precozmente signos
y síntomas del denominado “Síndrome del respirador
bucal” a n de proporcionar educación en salud y aplicar
medidas preventivas junto a la atención multidisciplinaria
coordinada e integral de niños y adolescentes.
DESARROLLO
Las causas más comunes que provocan respiración
bucal son la hipertroa adenoidea y/o amigdalina,
los cuadros de rinitis y alergias, la desviación del
tabique nasal, cavidad nasal estrecha con hipertroa
de cornetes, el hábito de succión prolongado del
pulgar, las maloclusiones dentarias, enfermedades
neuromusculares o retraso psicomotor, la herencia o
incidencia familiar (8). Aunque históricamente se asume
que la respiración bucal secundaria a la obstrucción de
la vía aérea nasofaríngea es el principal factor etiológico
del síndrome de cara larga o facies adenoidea y las
consecuentes anomalías dento-faciales, estudios de
corte transversal y longitudinal no demuestran una
relación causa-efecto tan simple entre disfunción naso-
respiratoria y facies adenoidea (Kingsley; Gwyne-
Evans y Ballard; Leech; Watson y col.; Linder-Aronson;
Martin, Vig y Warren). La presencia de éste síndrome
sería resultado de la interacción compleja de factores
hereditarios e inuencias ambientales (O´Ryan) (9).
El individuo respirador bucal puede presentar al examen
facial la boca entreabierta por falta de competencia o
hipotonicidad labial, el labio inferior grueso y evertido,
el labio superior corto o retraído que deja expuestos los
incisivos superiores, debilidad de los músculos faciales,
pigmentación suborbital más conocida como ojeras y
narinas estrechas, predominando el biotipo dólico-facial
(10). El tercio medio de cara presenta hipocrecimiento
con los pómulos hundidos por falta de neumatización de
los senos paranasales y menor crecimiento transversal
del maxilar superior (11).
El examen bucal muestra falta de desarrollo de maxilar
superior (paladar ojival) que genera mordida abierta
anterior y cruzada posterior con incisivos vestibularizados
y/o apiñados (Fig.1), lengua baja proyectada hacia
adelante para aumentar la captación aérea, mayor
incidencia de gingivitis y caries por sequedad bucal (10).
Figura 1
La respiración bucal en niños y jóvenes determina
alteraciones posturales como: hipercifosis torácica,
protrusión de hombros, elevación y abducción
de las escápulas, adelantamiento de la postura
cefálica con reducción de la lordosis cervical (12). La
curvatura acentuada de la columna vertebral dorsal, el
adelantamiento de hombros, el ascenso y separación de
los omóplatos ocasionan cambios en el balance corporal
que determinan incremento de la lordosis lumbar y
proyección anterior de la pelvis para compensar el
desequilibrio en la postura alterada (13). También existe
asociación de éstos pacientes con la escoliosis y el pie
plano (Fig.2) (7).
Figura 2
La posición de la mandíbula guarda relación directa con
la postura de cabeza y hombros (14). Al igual que la
mandíbula la columna cervical tiene también su propia
posición postural (15). La respiración bucal crónica
Respiración bucal en niños y adolescentes
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implica adaptaciones posturales de cabeza y cuello
consecuencia del adelantamiento de la cabeza y la
posición mandibular deprimida (16,17).
En base a estudios comparativos realizados los autores
demuestran asociación positiva entre postura cefálica
anormal (cabeza adelantada) y predominio de patrón
respiratorio bucal entre grupos de niños de 8 a 11
años respiradores nasales y respiradores bucales.
La desorganización postural reduce el trabajo de los
músculos diafragma y abdominales, disminuyendo la
expansión de la caja torácica y de los pulmones por
la solidaridad tóraco-pulmonar a través de la pleura.
La ventilación pulmonar y la aptitud para la actividad
física en población de niños respiradores bucales es
menor respecto a niños respiradores nasales (18).
Otros trabajos realizados muestran que las alteraciones
posturales en niños respiradores bucales se incrementan
con el paso del tiempo, además de reducir los valores
espirométricos y la capacidad vital (13).
La persistencia de la respiración bucal altera la biome-
cánica de la musculatura del Sistema Estomatognático.
Mantener la estática y el equilibrio en niños resulta em-
barazoso por la desproporción del tamaño de la cabeza
en relación al cuerpo. Además en la preadolescencia y
adolescencia son necesarios ajustes posturales para
lograr el equilibrio compatible con los cambios en las
proporciones corporales y el mayor rango de movimien-
tos (12). La condición de equilibrio recíproco y armonía
morfo-funcional entre las estructuras componentes del
Sistema Estomatognático es una premisa indispensa-
ble para la prevención de patologías que lesionan en
conjunto los distintos componentes del mismo (19). La
anteversión cefálica o adelantamiento de la cabeza
con frecuencia afecta la mecánica de las articulacio-
nes témporo-mandibulares (ATM), provocando sobre-
carga muscular y articular, desgaste prematuro de las
articulaciones cervicales intervertebrales por efecto de:
microtraumatismos, reparto alterado de peso y pérdida
de la ecacia de las cervicales para soportar el cráneo,
así como menor capacidad de amortiguar dicha carga.
En los sujetos que no detectan ni intentan corregir esa
recticación de la lordosis cervical se pueden observar
signos y síntomas como ogosis, retrodiscitis, neuralgia
trigeminal, neuralgia de Arnold, disfagia, acúfenos, cefa-
leas, etc. (20).
Se considera respirador bucal a quien reemplaza
la respiración nasal por la bucal o combina ambos
patrones por un período superior a seis meses. La
respiración bucal afecta a lactantes, niños y adultos.
La prevención se puede realizar desde el nacimiento.
La lactancia materna favorece el establecimiento de la
respiración nasal al ajustar la sincronía entre respiración
y deglución, además de proveer benecios nutricionales,
inmunológicos y emocionales. El amamantamiento
promueve el crecimiento mandibular y la respiración
nasal favorece el crecimiento y desarrollo del complejo
maxilo-facial (12).
Con la erupción dentaria y la maduración del componente
neuromuscular del Sistema Estomatognático, la
función condicionada o aprendida masticación debe
ser estimulada con alimentos consistentes y brosos
para promover una función vigorosa favorable para
la actividad muscular y el desarrollo armónico de los
huesos cráneo-faciales (21). A medida que el niño crece
las amígdalas y adenoides se atroan con la edad (22).
Los trastornos de la respiración pueden afectar todas
las edades, pero su mayor pico de incidencia ocurre
entre los 3 y 7 años, cuando el tejido linfático adenoideo
y palatino (vegetaciones y amígdalas) ocupa un mayor
espacio en el sector faríngeo (23).
Figura 3
En el respirador bucal existe un desequilibrio entre dos
fuerzas musculares opuestas producidas por la lengua
y el cinturón labio-yugal que mantiene habitualmente
la boca abierta, mientras que en el respirador nasal la
MEDIDAS PREVENTIVAS
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boca permanece cerrada en reposo sin ningún esfuerzo
por la tonicidad de labios y mejillas. El respirador bucal
por incompetencia labial debe interponer la lengua para
el sellado bucal anterior, provocando deglución atípica
(22) o cierra la boca con esfuerzo (3). La mayoría de los
niños respiradores bucales tienen maloclusión dentaria
con prevalencia de Clase II de Angle (7) o distoclusión
(9). Las anomalías dento-maxilo-faciales más
frecuentes en éstos niños son: labios incompetentes,
micrognatismo transversal, perl convexo y resalte
u overjet aumentado (Fig.3) (7). Las dislalias o
alteraciones de la articulación fonética pueden ocurrir
en éstos pacientes porque respirar por la boca produce
una mala posición lingual que se suma a la maloclusión
dentaria. Existe mayor necesidad de interrelación entre
el ortodoncista, otorrinolaringólogo y fonoaudiólogo
(24). Si la respiración bucal se instala entre el primer
y quinto año de vida, etapa donde se adquiere el
lenguaje y la base para el aprendizaje escolar, se puede
afectar el desarrollo cognitivo del niño. Los maestros
pueden advertir en niños respiradores bucales décit
de atención, disminución de la capacidad auditiva,
somnolencia, agresividad, incumplimiento de las tareas
y escasa memoria a corto plazo, paso inicial del proceso
de aprendizaje (Jensen, 2004) (25). Otros hábitos
paraorales como la succión digital, especialmente
del pulgar, morderse el labio o las uñas, mantener un
bolígrafo en la boca, o tocar determinados instrumentos
musicales, se relacionan en ocasiones con el desarrollo
de mordidas abiertas (26). La pérdida prematura de
piezas dentarias anteriores (deciduas o permanentes)
es factor predisponente para la instalación de malos
hábitos como: succión de dedos, interposición de lengua
entre los arcos dentarios, deglución atípica, respiración
bucal. Disminuye el estímulo de la lengua contra el
paladar necesario para el desarrollo transversal del
maxilar superior y piso de fosas nasales (27). Los niños
y jóvenes catalogados como clase II de Angle presentan
mayor riesgo de pérdida de piezas dentarias anteriores
por traumatismos (28).
DISCUSIÓN
La respiración bucal y/o mixta se asocia a cambios en
la postura, la alimentación, el ciclo vigilia-sueño, la
conducta y el rendimiento físico e intelectual de niños y
jóvenes. Los vicios posturales crónicos son difíciles de
corregir con el transcurso del tiempo, afectando el sistema
músculo-esqueletal involucrado en la actitud corporal.
La literatura revisada coincide con las repercusiones
en funciones del Sistema Estomatognático como
masticación, deglución, fonación, gusto, olfato,
postura lingual y mandibular entre otras. En etapas de
crecimiento y desarrollo, especialmente en el período
puberal, factores como menor: a) cantidad de estímulos
linguales sobre el paladar; b) pasaje de aire por fosas
nasales y senos paranasales; c) tonicidad de los labios;
d) actividad masticatoria; e) cantidad y calidad de sueño,
inciden negativamente en crecimiento y desarrollo
general y cráneo-facial. La menor oxigenación tisular
también puede afectar la aptitud física y el rendimiento
escolar presente y laboral futuro.
CONCLUSIONES
La identicación oportuna de signos y síntomas de
respiración bucal en la población infantil es de gran
ayuda para evitar o interceptar algún tipo de anomalía
que pueda instaurarse en el paciente niño o adolescente
que está en fase de crecimiento y desarrollo. Los
hábitos no siológicos podrían: ser factor etiológico de
maloclusiones y/o deformaciones dento-esqueletales;
alterar el desarrollo y funcionamiento normal del Sistema
Estomatognático y/o causar desequilibrio entre fuerzas
musculares intraorales y periorales.
Es necesario promover la lactancia materna exclusiva
los seis primeros meses de vida, así como evitar el
contacto del lactante con personas resfriadas para
disminuir la transmisión de enfermedades virales;
controlar la función respiratoria durante la vigilia y
el sueño; el rendimiento escolar y la aptitud física,
realizando consultas periódicas con profesionales de
la salud. Los padres de niños respiradores bucales
deben ser conscientes de que la resolución de este
problema implica tiempo y mucho esfuerzo para el niño
y adolescente, pero que bien controlados minimizan los
riesgos que conlleva vivir con éste tipo de cuadro.
SUMMARY
Respiración bucal en niños y adolescentes
Salud Militar 2014;33(1):14-19 17
Breathing is an innate and vital function of the
human being. Normal breathing, also called nasal
is the one in which the air is inhaled and exha-
led through the nose, keeping the mouth clo-
sed. Nasal-respiratory dysfunction, mouth
breathing or mixed may cause oral and systema-
tic problems to those who suffer from it, as well as
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Publicación de la DNSFFAA
MALOCCLUSION, TONGUE HABITS
difculties in their daily lives. Mouth breathing
constitutes a syndrome called “Oral Respirator
Syndrome”, which can be diagnosed by obstruction
and anatomical causes or habits. The effects are
varied: it alters the shape of the palate, the body
balance, the articulation of the speech, the
swallowing, feeding, and other functions.
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