
Emilio García Wich, oriental (1832-1868), graduado
en Buenos Aires y en París, retornó al país en 1864,
ocupando el cargo de Secretario de la Junta de
Higiene Pública. Capitán (honorario) de Guardias
Nacionales (1864), integró la frustrada expedición al
sitio de Paysandú (1864) y fue médico del hospital
de sangre que se organizó en Montevideo ante la
inminente invasión a la capital del General Venancio
Flores (1865). Nombrado cirujano mayor del Ejército
el 12 de diciembre de 1867, en plena Guerra del
Paraguay, ocupó el cargo del fallecido Doctor Fermín
Ferreira, que había sido interinamente suplido por el
Doctor Francisco Antonino Vidal. García Wich fue pues
cirujano mayor cuando comenzaba la tragedia de la
Guerra de la Triple Alianza. Cedió su propia casa en
1866 para alojar heridos traídos del Paraguay. Como
los otros cirujanos mayores, no estuvo presente en
el teatro de operaciones. En su caso, fue su salud ya
muy quebrantada que le obligó a renunciar en febrero
de 1868, sin llegar a pisar territorio paraguayo. Murió
en plena epidemia de cólera (traída seguramente
por los soldados que regresaban del Paraguay),
probablemente por descompensación de una
tuberculosis, el 28 de febrero del mismo año (7).
Luis Arturo Fleury, irlandés, nacido en Dublin en
1843. En 1866 se presentó ante la Junta de Higiene
de Montevideo cuando tenía 23 años, exhibiendo
diploma de esa Facultad. Revalidó, expidiéndole título
de médico y cirujano. En 1869 ocupó interinamente y
por brevísimo lapso, por la muerte de Emilio García
Wich, el cargo de cirujano mayor del Ejército (7 a 20
de marzo). Fleury fue quien embalsamó el cadáver de
Venancio Flores (8).
El último fue Germán Segura, médico designado
la guerra. Fue el único médico que pisó el campo
de batalla del Paraguay. Germán Segura, oriental
(1839-1901), estudiante de medicina en Buenos
Aires se enroló en el ejército argentino junto con su
compatriota Juan Ángel Golfarini para participar de la
Guerra de la Triple Alianza en calidad de cirujano (tal
vez como ayudante cirujano) del Cuerpo Médico del
país vecino. Una vez graduado en Buenos Aires con
su tesis doctoral “Cólera-morbus epidémico” (1868)
volvió a Montevideo. Tenía entonces 29 años. En
reconocimiento a los servicios prestados a la División
Oriental en el Paraguay, nuestro gobierno le nombró
Teniente Coronel Cirujano del Ejército por Decreto del
28 de enero de 1869 y en el mismo año fue ascendido
a Cirujano Mayor (20 de marzo). Germán Segura
participó como tal en la Revolución de las lanzas
(1870-1872), guerra civil oriental durante el gobierno
del General Lorenzo Batlle, acompañándolo en sus
expediciones. Como protesta por el motín del Coronel
Lorenzo Latorre en 1875, renunció a su cargo de
Cirujano Mayor (27 de enero). Morirá en Montevideo
en 1901. Su tesis doctoral sobre el cólera epidémico
(Buenos Aires, 1868), fue el fruto de la experiencia
vivida, modelo de investigación en su época.
Juan Ángel Golfarini oriental (1838-1925), graduado
en Buenos Aires con su tesis “La vida y la muerte.
Disertación Psicológico-Phisiológico-Médica” (1868)
recibió luego de la guerra por su patria adoptiva,
la Argentina donde vivió y murió, los despachos
de Coronel de Sanidad; y en nuestro país los de
General de Brigada (asimilado) como Cirujano Mayor
honorario del ejército (1920). Sus recuerdos de guerra
los dejó plasmados en un folleto de 1898 (rarísimo
hoy) “La cartera de un médico cirujano. Contribución
a la historia de la guerra del Paraguay” (10). Fue
oriental en la Guerra del Paraguay. En ocasión de
ser homenajeado en el Hospital Militar en 1920, con
presencia del Presidente de la República doctor
Baltasar Brum, del Director General de la Sanidad
Militar doctor Alberto Anselmi, del Director del Hospital
Militar doctor Eduardo Blanco Acevedo y miembros
de la Asociación de Guerreros del Paraguay con una
delegación militar de la República Argentina, se le
entregó en ese acto el despacho de Cirujano Mayor
del Ejército asimilado a General por el Presidente
Brum. Al responder a ese honor, dijo Golfarini: “Yo me
encontraba adscripto, por razones circunstanciales al
ejército argentino, escuela de pundonor y abnegación
formando parte de su Cuerpo de Sanidad. El ejército
oriental carecía, técnicamente considerado, de un
cuerpo médico y de elementos curativos, y esto es
tan grave como no poseer armas para pelear. Pronto
una de las batallas más sangrientas que me enteré
de esta triste verdad. El General Flores cuya paternal
solicitud he de recordar siempre con conmovida
Publicación de la DNSFFAA
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