La guerra de la triple alianza y el destino del soldado
“Mueres en la guerra o mueres por la enfermedad”
HISTORIA DE LA MEDICINA
Dr. Augusto Soiza Larrosa a
a) Médico. Especialista en Medicina Legal. Exprofesor Agregado de la Cátedra, Facultad de Medicina de Montevideo, Uruguay. Perito Médico del Poder Judicial,
Uruguay; Miembro de Honor y expresidente de la Sociedad Uruguaya de Historia de la Medicina.
Miembro de Número del Instituto Histórico y Geográco del Uruguay.
Mayor Médico (Eq) (R) Ex Jefe del Departamento Médico Legal del Hospital Militar.
Resumen
Este artículo trata de un antecedente poco conocido en la historia de la sanidad militar oriental.
En el juego de intereses hegemónicos de la región sudamericana, cuatro naciones se enfrentaron en la “Guerra del Paraguay” o
“de la Triple Alianza” (1865 – 1869). Hubo un prólogo: la invasión del territorio oriental, el sitio, bombardeo y toma de Paysandú,
no un enfrentamiento de partidos políticos orientales sino la consecuencia obligada de intereses imperialistas regionales. Y con
la caída de Paysandú se decidió el destino del estado paraguayo. La orfandad de un servicio auxiliar del ejército para el socorro
médico en Paysandú fue elocuente demostración de la penuria por un lado y la negligencia por otro. Se repitió con las fuerzas
orientales operando en el Paraguay.
UN PRELUDIO: EL SITIO DE LA CIUDAD DE
PAYSANDÚ

etapa de las guerras civiles, el cuerpo militar oriental
      
su hospital. Había sufrido la carencia de servicios
médicos, un pesado tributo que hubo de pagar tropa y

y la omisión. ¿Era necesario tener médicos con rango
militar?
Decía el médico compatriota Elías Regules a sus
alumnos del aula de Medicina Legal de la Facultad de
Derecho (curso que dictó entre 1884 y 1924):
“…la cirugía militar es un ramo especial. Habiendo
tanto médico oriental no hay razón para eximirlos
del servicio, reglamentándose eso sí el modo de
efectuarse ese servicio. En tiempos de [del general
Máximo] Santos se crearon los cirujanos del ejército,
dándose más tarde el caso de que en la [revolución del]
Quebracho [1886] se tuviera que recurrir a los médicos
prisioneros para la asistencia de los heridos”(1).
Conocía Regules por experiencia adquirida de primera
mano, esa necesidad ya que integró la Junta Central
de Auxilios médicos que recorrió los campos de batalla
en la guerra civil de 1904 y fue el jefe médico nada
menos que en la expedición enviada a la batalla de
Masoller.
Entre 1905 a 1918 la República Oriental organizó
un Servicio Auxiliar para sus Fuerzas Armadas, la
Sanidad Militar cuya consolidación se logró en 1918
con la ley de creación del Servicio de Sanidad Militar.

comienzos del XX, un hospital, que el 18 de julio de
2008 celebró su primer centenario, culminación de un
largo proceso iniciado en 1888 con la primera Comisión
Directiva para el Hospital Militar y Asilo de Inválidos
(2). Pero en la época de la Guerra del Paraguay, nada
había.
La guarnición acantonada en Paysandú (como
otras del interior del país) no tuvo servicios médicos
auxiliares. Ni Cuerpo de Sanidad; ni ambulancias (tan
sólo algunas carretas): ni Cuerpo de Enfermeros o
Recibido: Agosto 2014
Aceptado: Octubre 2014
E-mail de contacto: asoiza@adinet.com.uy
Palabras clave:
MEDICINA MILITAR
AYUDA A LISIADOS DE GUERRA
HERIDO DE GUERRA
GANGRENA
Salud Militar 2014;33(1):53-64 53
Doi: http://dx.doi.org/10.35954/SM2014.33.1.8
Camilleros. Esta omisión, casi diríamos un desprecio
por la vida de los combatientes, fue endémica en
Uruguay desde la época artiguista, y puede decirse

ejércitos estuvieron desprovistos de toda asistencia
médico-quirúrgica. Es verdad que no fue una omisión
exclusiva de nuestro país. En Europa, durante la
Guerra de Crimea (Inglaterra y Francia vs. Rusia y
Turquía, 1853 – 1856), por falta de asistencia médica
y abandono de heridos, murió el 60 % de la tropa.
Recién en 1863 se organizó la Cruz Roja; y en 1864 el
Convenio de Ginebra.
EL CUERPO MÉDICO MILITAR DE 1865. UN
PROYECTO INCUMPLIDO
A las apuradas, un Servicio Sanitario se organizó por
lo inminente del sitio de Montevideo por el General
Venancio Flores luego de la caída de Paysandú en
los primeros días de 1865. El gobierno, con fecha 20
de enero de 1865 dictó un decreto organizando un
Cuerpo Médico Militar, a todas luces irrealizable, cuyo
texto a continuación reproducimos por su importancia
para esta historia:
“Se establece un Cuerpo Médico Militar.
Artículo 1º: Se establecerá un Cuerpo Médico Militar
compuesto de 6 cirujanos del ejército y 1 farmacéutico;
10 practicantes (4 mayores y 6 menores) y 30
asistentes.
Artículo 2º: Se establecerán 3 ambulancias; la primera
en el costado izquierdo de la línea con la dotación
siguiente de cirujanos: doctores don Gualberto
Méndez, Jefe de la ambulancia y don Francisco
Bond; un practicante mayor, 2 menores y 8 asistentes
nombrados por el cirujano mayor a propuesta del Jefe;
esta ambulancia contendrá 10 camillas y 5 camas
        
2 cirujanos, Doctores Juan Francisco Correa Jefe
de la ambulancia y Ramón Sebastiá, y en lo demás
con el mismo material y personal precedente. Ambas
ambulancias serán provistas del instrumental,
medicamentos y vendajes necesarios para las
primeras curaciones y operaciones de urgencia. La
tercera ambulancia se establecerá en la fortaleza
del Cerro dotada de 1 cirujano, profesor don Pedro
Capdehourat, 1 practicante mayor y 4 asistentes
nombrados en la forma establecida para la primera.
Artículo 3º: Se establecerá un Hospital Central de
Sangre con la siguiente dotación: 1 cirujano mayor
Doctor don Emilio García Wich, presidente del Consejo
de Higiene con el grado de Coronel, 1 practicante
mayor, 2 menores y 10 asistentes nombrados todos
por el cirujano mayor. Este hospital contendrá 20
    
las principales operaciones de alta cirugía de guerra,
todos los apósitos y demás objetos necesarios.
Artículo 4º: El Cuerpo Médico Militar en cuanto tenga
relación al servicio a su cargo estará bajo las órdenes
del General en Jefe del Ejército y de los Jefes de los
respectivos costados de la línea o sus inmediatos, y
respecto de su organización interna estará bajo las
órdenes del cirujano mayor.
Artículo 5º: El personal del cuerpo médico usará el
uniforme correspondiente a los respectivos grados.
Artículo 6º: Queda a cargo de la Comisión Auxiliar
de Guerra promover las suscripciones y colectas
necesarias para el mejor cumplimiento de este
decreto”(3).
Dudo que esta organización se haya efectivizado. Los
médicos fueron renuentes. Montevideo por cierto fue
bloqueada entre el 2 y el 20 de febrero, pero se logró
la paz por el Pacto de La Unión el 20 de febrero de
1865. Ni el Cuerpo Médico Militar ni la organización
hospitalaria decretada subsistieron más allá del pacto.
LA DIVISIÓN ORIENTAL EN LA GUERRA DEL
PARAGUAY. LA “SEGUNDA CRIMEA” (1864
1869)
“Ejército sin ambulancias, hospital sin médico y
enfermero, pierde menos hombres en la batalla que
fuera de ella” (5).
     

¡Qué visión la del Coronel León de Palleja! La Guerra
de la Triple Alianza fue una contienda internacional
que involucró malamente a la República Oriental del
Uruguay, que de esta forma pagó las deudas contraídas
por la ayuda extranjera recibida en la Guerra Grande
(1843-1851) y en la toma de la ciudad de Paysandú
(1864-65). Cuatro años duró esa guerra que llevaron
54
Publicación de la DNSFFAA
contra el Paraguay la alianza de la Confederación
Argentina con el Imperio del Brasil, arrastrando a la
República Oriental. ¿Cuál era la realidad médica en
esa época?
        
importantes avances en el campo de la medicina
y la cirugía que tendrían su impacto en las guerras
rioplatenses, aunque con gran retraso. En 1865, el
inglés Joseph Lister enunció el concepto de antisepsia
(combate de la infección antes de iniciada) que
amplia aplicación tuvo en la cirugía de guerra y fue el
antecedente de la asepsia actual.
En cuanto a los derechos humanitarios de la guerra,
se había fundado el Comité de la Cruz Roja en 1863

los militares heridos en los ejércitos en campaña, en
Ginebra, 1864 (su primera aplicación por beligerantes
fue en 1885, en la guerra serbio-búlgara). La
República Oriental, invocando el artículo 9º de aquella
Convención adhirió a la misma recién el 3 de mayo
de 1900 luego de su aprobación legislativa por ley del
mismo año (4).
En contrapartida hubo un incremento en el poder
lesivo de las armas de fuego. En 1842 se ensayaron
armas portátiles de retrocarga de ánima rayada y
proyectil cónico de menor calibre. En 1845 apareció la
pólvora sin humo (algodón pólvora) que llegó incluso
a fabricarse en Montevideo durante la Guerra Grande.
Y en plena Guerra de Secesión norteamericana la
casa Remington fabricó el fusil (y carabina) del mismo
nombre, modelo 1863/64, con proyectil de plomo
desnudo, velocidad inicial de 480 m/s y alcance de
1000 metros con un sistema de cierre giratorio (“rolling
block”). La lesión por este proyectil era muy cruenta,
todavía similar al de las armas de ánima lisa y bala
esférica, pero se aproximaba al mal-llamado “proyectil
humanitario” de alta velocidad.
Finalizada la Guerra Grande, hacia 1863, el ejército
oriental dispuso de fusiles de pistón y ánima lisa
tipo Saint-Etienne modelos 1854 de calibre 18mm y
modelo 1857, de 19mm. También fusiles y carabinas

modelo 1853. Estas armas no pudieron equiparse para
la División Oriental en su marcha al Paraguay.
En cambio, fusiles con estrías, de avancarga
(proyectil introducido por la boca del cañón) y bala
cónica (tipo Minié) los tuvo efectivamente la División
Oriental. El fusil de percusión sistema Minié calzaba
un proyectil cilindro-cónico de plomo de calibre 14-
en libra (diámetro 17,20 a 17,60 mm) que tomaba las
estrías helicoidales, logrando un giro más o menos
estabilizado y aumentaba el alcance y precisión del
disparo. Los hubo de dos modelos, denominados Nº1
y Nº2. Fusiles de retrocarga y cartucho metálico no se
usaron, por lo menos al inicio de la guerra (5).
Hay importante bibliografía política y militar sobre
la guerra “del Paraguay” pero muy escasa sobre la
sanidad militar oriental.
La División Oriental, que así se llamó el contingente que
envió a la guerra el Estado uruguayo, se formó con los
Batallones de Infantería “Florida” (Jefe: Coronel León
de Palleja) y “24 de Abril” (Jefe: Coronel Regules);
el Batallón “Voluntarios Garibaldinos” (Jefe: Coronel
Fidelis); “Escuadrón Escolta” (Jefe: Mayor Montero) y
el “Escuadrón de Artillería” (Jefe: Mayor Yance). Se
embarcó con destino al puerto argentino de Concordia
al compás de la fanfarria y vistiendo vistoso uniforme
el 22 de junio de 1865. No lo acompañó un Cuerpo
de Sanidad organizado, sino meramente improvisado.
De ahí el título de esta comunicación: el destino del
soldado oriental fue “o mueres en la batalla, o morir
por la enfermedad”.
El médico compatriota, Fermín Ferreira retornó a
Montevideo con el general Venancio Flores desde
Paysandú en 1865 y fue repuesto en su cargo de
cirujano mayor (que le había sido anulado). Sin llegar
a pisar el Paraguay murió el 10 de octubre de 1867.
Fue sustituido por médicos que tampoco abandonaron
el suelo oriental. Fueron ellos, Francisco Antonino
Vidal en 1867, Emilio García Wich entre 1867 y 1868,
y Luis Arturo Fleury, en 1869.
Francisco Antonino Vidal, médico oriental (1827-1889)
ocupó interinamente, por muerte del doctor Fermín Fe-
rreira, el cargo de cirujano mayor desde el 4 de noviem-

del General Venancio Flores, como médico, justo es
consignarlo, se preocupó de la suerte y condiciones
de los heridos repatriados de la División Oriental en el
Paraguay, en su sala del Hospital de Caridad (6).
Salud Militar 2014;33(1):53-64 55
La guerra de la triple alianza y el destino del soldado. "Mueres en la guerra o mueres por la enfermedad"
Emilio García Wich, oriental (1832-1868), graduado
en Buenos Aires y en París, retornó al país en 1864,
ocupando el cargo de Secretario de la Junta de
Higiene Pública. Capitán (honorario) de Guardias
Nacionales (1864), integró la frustrada expedición al
sitio de Paysandú (1864) y fue médico del hospital
de sangre que se organizó en Montevideo ante la
inminente invasión a la capital del General Venancio
Flores (1865). Nombrado cirujano mayor del Ejército
el 12 de diciembre de 1867, en plena Guerra del
Paraguay, ocupó el cargo del fallecido Doctor Fermín
Ferreira, que había sido interinamente suplido por el
Doctor Francisco Antonino Vidal. García Wich fue pues
cirujano mayor cuando comenzaba la tragedia de la
Guerra de la Triple Alianza. Cedió su propia casa en
1866 para alojar heridos traídos del Paraguay. Como
los otros cirujanos mayores, no estuvo presente en
el teatro de operaciones. En su caso, fue su salud ya
muy quebrantada que le obligó a renunciar en febrero
de 1868, sin llegar a pisar territorio paraguayo. Murió
en plena epidemia de cólera (traída seguramente
por los soldados que regresaban del Paraguay),
probablemente por descompensación de una
tuberculosis, el 28 de febrero del mismo año (7).
Luis Arturo Fleury, irlandés, nacido en Dublin en
1843. En 1866 se presentó ante la Junta de Higiene
de Montevideo cuando tenía 23 años, exhibiendo
diploma de esa Facultad. Revalidó, expidiéndole título
de médico y cirujano. En 1869 ocupó interinamente y
por brevísimo lapso, por la muerte de Emilio García
Wich, el cargo de cirujano mayor del Ejército (7 a 20
de marzo). Fleury fue quien embalsamó el cadáver de
Venancio Flores (8).
El último fue Germán Segura, médico designado
         
la guerra. Fue el único médico que pisó el campo
de batalla del Paraguay. Germán Segura, oriental
(1839-1901), estudiante de medicina en Buenos
Aires se enroló en el ejército argentino junto con su
compatriota Juan Ángel Golfarini para participar de la
Guerra de la Triple Alianza en calidad de cirujano (tal
vez como ayudante cirujano) del Cuerpo Médico del
país vecino. Una vez graduado en Buenos Aires con
su tesis doctoral “Cólera-morbus epidémico” (1868)
volvió a Montevideo. Tenía entonces 29 años. En
reconocimiento a los servicios prestados a la División
Oriental en el Paraguay, nuestro gobierno le nombró
Teniente Coronel Cirujano del Ejército por Decreto del
28 de enero de 1869 y en el mismo año fue ascendido
a Cirujano Mayor (20 de marzo). Germán Segura
participó como tal en la Revolución de las lanzas
(1870-1872), guerra civil oriental durante el gobierno
del General Lorenzo Batlle, acompañándolo en sus
expediciones. Como protesta por el motín del Coronel
Lorenzo Latorre en 1875, renunció a su cargo de
Cirujano Mayor (27 de enero). Morirá en Montevideo
en 1901. Su tesis doctoral sobre el cólera epidémico
(Buenos Aires, 1868), fue el fruto de la experiencia
vivida, modelo de investigación en su época.
Juan Ángel Golfarini oriental (1838-1925), graduado
en Buenos Aires con su tesis “La vida y la muerte.
Disertación Psicológico-Phisiológico-Médica” (1868)
recibió luego de la guerra por su patria adoptiva,
la Argentina donde vivió y murió, los despachos
de Coronel de Sanidad; y en nuestro país los de
General de Brigada (asimilado) como Cirujano Mayor
honorario del ejército (1920). Sus recuerdos de guerra
los dejó plasmados en un folleto de 1898 (rarísimo
hoy) “La cartera de un médico cirujano. Contribución
a la historia de la guerra del Paraguay” (10). Fue
     
oriental en la Guerra del Paraguay. En ocasión de
ser homenajeado en el Hospital Militar en 1920, con
presencia del Presidente de la República doctor
Baltasar Brum, del Director General de la Sanidad
Militar doctor Alberto Anselmi, del Director del Hospital
Militar doctor Eduardo Blanco Acevedo y miembros
de la Asociación de Guerreros del Paraguay con una
delegación militar de la República Argentina, se le
entregó en ese acto el despacho de Cirujano Mayor
del Ejército asimilado a General por el Presidente
Brum. Al responder a ese honor, dijo Golfarini: “Yo me
encontraba adscripto, por razones circunstanciales al
ejército argentino, escuela de pundonor y abnegación
formando parte de su Cuerpo de Sanidad. El ejército
oriental carecía, técnicamente considerado, de un
cuerpo médico y de elementos curativos, y esto es
tan grave como no poseer armas para pelear. Pronto

una de las batallas más sangrientas que me enteré
de esta triste verdad. El General Flores cuya paternal
solicitud he de recordar siempre con conmovida
Publicación de la DNSFFAA
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Publicación de la DNSFFAA
gratitud, pidió auxilio a nuestros hermanos argentinos,
y yo solicité se me concediera el honor de asistir a mis
compatriotas. Hice lo que pude con mi escasa ciencia
aún no diplomada; recogí una abundante cosecha de
satisfacciones patrióticas y pasado el momento crítico
volví a ocupar mi puesto originario.
He aquí todo mi deber. Y yo pregunto ahora señores,
¿concebís que cualquier otro oriental, en mi caso
       
(11).
       
oriental carecía de cuerpo médico y de elementos
curativos” apareció un suelto en el periódico “El Día”
de Montevideo, negando tal cosa. Ese artículo se
titulaba “Los médicos y medicamentos en el ejército
oriental que fue al Paraguay”. Y decía:
“El Doctor Golfarini está trascordado. El Ejército
oriental estaba provisto del material de curación
necesario y del personal médico que requerían las
circunstancias dentro de la relatividad de los medios
de la época. El Cirujano Mayor era el Doctor Tomás
Lacueva, profesional de altos méritos”.
Y para demostrarlo, transcribía algunos documentos
del General Venancio Flores a dicho Cirujano Mayor
con el siguiente tenor:
“Señor Cirujano Mayor doctor Tomás Lacueva. Mi
amigo:
Ayer recibí los medicamentos que usted me mandó
con su asistente. Mucho le recomiendo el cuidado y
asistencia de nuestros heridos y enfermos, a quienes
es necesario prestarles toda la asistencia posible en
su estado de enfermedad. Averigüe si tenemos algún
enfermo en los hospitales brasileros y argentinos
para recogerlos al nuestro, para evitar ese recargo a
nuestros amigos y aliados.
De usted su afectísimo y S.S.S.- VENANCIO FLORES.
No se me ha dicho nada si se han desembarcado los
últimos tres cajones de medicinas venidas por el vapor
“Galgo” de Montevideo. Vale.- Julio 23” (12).
Pero tampoco en Argentina al comenzara la guerra
tenían médicos, ambulancias, instrumental ni
experiencia en tratamiento de heridas y técnicas
quirúrgicas de guerra. Un médico tan ilustrado como
Guillermo Rawson le escribía al general Bartolomé
Mitre, jefe máximo de la alianza argentino-brasilera-
oriental, “no tengo entre mis libros ni encuentro un
tratado de hospitales militares; le mando uno de
cirugía naval” (13).
La reunión de los ejércitos rioplatenses tuvo lugar
en Concordia (Entre Ríos) donde se instaló el
primer hospital argentino. La División Oriental utilizó
      
Paraguay, Paraná, Uruguay) hacia los hospitales
argentinos escalonados en Corrientes (que fue el
más importante), Bella Vista, Goya, Esquina, Paraná
hasta el Hospital Militar de Buenos Aires ubicado en el
Retiro o hasta el Hospital de Caridad de Montevideo
(hoy Hospital Maciel, aún en pie). Al día siguiente de la
batalla de Yatay (17 de agosto de 1865) los argentinos
instalaron allí el llamado Hospital de Paso de los Libres
(Corrientes), donde fue asistida la División Oriental y
los heridos argentinos y paraguayos. El médico de
ese hospital fue el argentino Manuel Biedma, cirujano,
secundado por los practicantes de medicina Lucilo del
Castillo, argentino y Juan A. Golfarini, oriental, hasta
que llegó el grueso del equipamiento del 1er. Cuerpo
de Ejército con su Cirujano principal Caupolicán
Molina.
La penuria de la División Oriental por la falta de un
cuerpo de sanidad apto para desempeñarse en
operaciones se advierte en las quejas expresadas por
León de Palleja:
“25 de setiembre [de 1865]. He conseguido organizar
un hospital en el “Florida” con 3 carretas, 7 carpas
nuevas que me dio el General en Jefe [Venancio
Flores] y 16 tomadas a las compañías. Tengo en él,
74 enfermos de consideración. . . un doctor brasileño
me los asiste y me da los medicamentos y el médico
Tomás Lacueva también viene a asistirlos en compañía
del médico brasileño” (14).
Invadida tierra paraguaya la División Oriental se sirvió
del llamado “Hospital Central” (argentino también) y
de los hospitales montados por los dos agrupamientos
sanitarios argentinos de los respectivos Cuerpos
de Ejército de los Cirujanos Principales Caupolicán
Molina y José Díaz de Bedoya.
Luego de la rendición de Uruguayana (18 de
setiembre), se desató una gran epidemia de disenteria
Salud Militar 2014;33(1):53-64 57
La guerra de la triple alianza y el destino del soldado. "Mueres en la guerra o mueres por la enfermedad"
en la tropa argentina, probablemente contagiada por
los 6 a 7 mil prisioneros paraguayos de la ciudad
sitiada que estaban en pésimas condiciones y
marcharon conjuntamente hacia el río Paraguay. En
la lista de revista de la División Oriental fechada en
         
Cuartel General junto con el cirujano Tomás Lacueva y
Chucarro el “Cirujano Capitán Federico Asnoldi” [sic],
y en el batallón de Cazadores “24 de Abril” el Cirujano
Ayudante Cayetano Borda.
En la Orden General de la División Oriental del 16 de
enero de 1866, se reglamentó la inspección médica:
“Art. 2º - A las 6 de la mañana, el cirujano mayor Tomás
Lacueva y dos médicos más de los que están a sus
órdenes, harán la visita de los enfermos del hospital,
recetará y hará hacerles los medicamentos que cada
paciente necesite; enseguida hará temprano hacerles
el almuerzo con los encargados de la cocina. El
cirujano del Florida hará otro tanto con los del Cuerpo
que está a su cargo, y a la tarde a las 5 harán la otra
visita y curación. Un ayudante del Cuartel General se
nombrará diariamente para que acompañe a la visita

que ocurran y estado de los enfermos” (15).
Otras órdenes de la División Oriental hacen referencia

del ejército:
“Día 13 [de marzo de 1866] – Se hace saber a los
S.S. Jefes Comandantes de los Cuerpos del Ejército
que, habiendo consultado el Sr. General en Jefe
algunos facultativos sobre las causas que originan las

epidémicas comienzan a aparecer en el Ejército, se
le ha manifestado la conveniencia de evitar los baños
en las lagunas después de las 8 de la mañana, por lo
que se recomienda a los Jefes de Cuerpos y demás
dependientes del Ejército de vanguardia, que quedan
prohibidos los baños después del toque de asamblea”
(16).
Una de las frecuentes enfermedades del campamento,
era la disenteria aguda, colitis grave con riesgo de
perforarse que demoraba mucho tiempo en ceder,
inclusive un mes. La enfermedad era nombrada como
“tenesmo”, por el pertinaz deseo defecatorio en la
región recto-anal con expulsión de escasas materias
fecales mezcladas con sangre y pus.
Sobre algunos “vicios” también hubo reglamentación:
“Día 24 [de marzo de 1866] – Art. 3º - Conocida la
tolerancia que se ha tenido de permitir la venta de
bebidas en el Ejército a los vivanderos, trae graves
consecuencias en la moral y disciplina del Ejército,
queda desde la fecha prohibido la venta de bebidas
de todas clases sin distinción de licores, lo que se
hará saber a los vivanderos, que todo el que infrinja
esta disposición y se le encuentren bebidas en las
carretas, será despedido del campo y derramadas las
bebidas”(17).
Alcanzado el corazón del territorio paraguayo (abril de
1866), se instaló un nuevo hospital de avanzada en
el semiderruido templo cristiano del pueblo de Itapirú.
Allí quedó el hospital oriental u Hospital General con
el cirujano mayor, Tomás Lacueva y Chucarro. Este
nos dejó una concisa pero sustanciosa memoria. Dice
sobre las enfermedades:
“El cirujano mayor de el Ejército Oriental en
operaciones.
Al Exmo. Sr. General en Jefe de el Ejército Oriental en
operaciones, y de Vanguardia de los Ejércitos Aliados,
Brigadier Grl. Dn. Venancio Flores.
Exmo. Sr.
       
cumplimiento de su deber, tiene el honor de dirigirse
a S.E. para manifestarle el estado actual del hospital
a cargo del infrascripto, en el interés de que de
algún modo se supla de algunos empleados que son
necesarios para la mejor asistencia de los enfermos.
El estado actual de este hospital Exmo. Sr. no es nada
halagüeño, atentas las enfermedades que existen
en él, y que se están desarrollando en los Ejércitos
Aliados; pues en ellos como en este hospital reinan
       
disenteria, diarrea, tenesmo (o pujos de sangre) y

todas estas enfermedades Exmo.Sr., como S.E. lo
comprenderá, necesitan una atención muy particular
por parte del facultativo, y una esmerada asistencia
por parte de los enfermeros, mucho mas desde que
cuando los enfermos vienen al hospital, la mayor parte
de las enfermedades tienen ya un carácter grave; pues
que cuando los pacientes son conducidos a este local,
58
Publicación de la DNSFFAA
es cuando hace ya veinte o mas días que se hayan
   
contracción, poco podrá hacer si los enfermeros no
cumplen con lo que se les prescribe.
Los enfermos por otra parte son bastante descuidados,
y es inútil que se le prive el alimento; pues ellos en
el mas mínimo descuido comen cuanto encuentran,
de aquí se agravan las enfermedades, y vienen las
recaídas en los que están mejor, como ha sucedido
estos días con varios enfermos, de los cuales han
muerto dos, y otros se hayan graves, por lo que si hasta
hoy no hemos tenido que lamentar casi pérdidas por
enfermedades en nuestro Ejército, hoy tendremos que
lamentarlas porque las enfermedades que hoy reinan
en el Ejército son de bastante gravedad, y necesitan
una prolija y esmerada asistencia”.
Y en cuanto al rudimentario hospital:
“El local que tenemos no es nada aparente para los
virulentos, por estar estos casi a la intemperie, pero el

         
ranchos que hay sobre la costa del Paraná, si estos
están desocupados podrán servir arreglándolos con
algunos cueros.
Después de lo expuesto, el infrascripto cree que S.E.
debía de hacer proveer a este hospital de un cirujano
mas, pues el número de enfermos que hoy se asisten
  
ellos muchos de gravedad; así que me es imposible
atenderlos como corresponde; a mas debiera ser
provisto de dos personas capaces, la una para
hacerse cargo de la repartición de las dietas, y la otra
para atender a la administración de los medicamentos.
Una guardia Exmo. Sr. como antes la había, es muy
necesaria en este hospital, pues los enfermos se van
continuamente a las carpas de negocio y hace toda

evitar.
Dios guarde a S.E. ms. añ.s.
Hospital Gnl. En Ytapirú, junio 20/866.
Tomas Lacueva y Chucarro – Cirujano Mayor” (18).
Poco después de este informe al general Flores,
el cirujano Lacueva y Chucarro envió una carta a
su primo Urbano Chucarro en Montevideo desde el
“Hospital General Oriental” en Itapirú, disculpándose
por no haber escrito antes; donde le decía:
“... estaba medio loco por el número de enfermos
que tenía y que ascendía a 300 y tantos, así que no

descansado porque sólo tengo 40 habiendo mandado
para esa por el vapor “General Flores” 200 y tantos
entre heridos, enfermos y convalecientes, y algunos
sanos de la caballería que es lo mas desarreglado que
he visto” (19).
Los hospitales, o lo que hacían de tales, se fueron
instalando acorde al desplazamiento de los cuerpos de
ejército hasta llegar a Asunción, adonde fue trasladado
      
ciudad de Corrientes.
       
“Primer Hospital Italiano” (que nunca lo fue) en la
esquina de las calles Soriano y Paraguay (ex Instituto
Militar de Estudios Superiores, hoy Museo Militar) fue

al Imperio del Brasil (1865) para el servicio sanitario

       
asesoramiento médico del italiano Bartolomé
Odiccini. Tiene reminiscencias formales de un palacio
renacentista, con gran patio central rodeado por
galería abierta para acceder a las salas de internación
(20). El Hospital Brasilero se mantuvo arrendado al
Imperio por cuatro años. La Junta Directiva lo enajenó

     
General del Ejército (21). El Imperio del Brasil tuvo
también un hospital naval en Buenos Aires en el
         
legua del centro de la ciudad, desde el 26 de junio de
1865 (22).
La evacuación terrestre de heridos y enfermos utilizó
ambulancias que el ejército argentino hizo construir
en Buenos Aires según modelo de las empleadas con
éxito en la Guerra de Secesión norteamericana; pero
estas fracasaron en las accidentadas y pantanosas
rutas de Corrientes y Paraguay, obligando a reutilizar
la lenta e incómoda carreta tirada por bueyes, como en
la época de Artigas.
Salud Militar 2014;33(1):53-64 59
La guerra de la triple alianza y el destino del soldado. "Mueres en la guerra o mueres por la enfermedad"

No obstante la carencia de un cuerpo de sanidad
organizado, en la División Oriental varios cirujanos y
boticarios estuvieron presentes en las marchas y en el
terreno de la contienda:
Tomás Lacueva y Chucarro, cirujano de 2ª clase,
desempeñándose como Cirujano Mayor en el Cuartel
General, fue el único disponible en las marchas hasta
octubre de 1865. Como tal recibió órdenes de traslado
de enfermos:
“Señor Cirujano Mayor del Ejército Oriental doctor don
Tomás Lacueva. Pueblo de Itapirú, julio 26/866. Amigo:
Habiendo recibido 2ª orden de S. E. [Venancio Flores]
para mandar todos los enfermos, le remito la lista de
los que mando. El mayor Plaza es quien va encargado
para que con diez hombres de los que están mejor
asistan a los demás; para el efecto usted le dará el
método para curarlos. También ordena el Señor
General que usted los acompañe hasta Corrientes
         
la incluye con las otras. Su amigo y S.S. [General]
Enrique Castro” (12).
Guillermo Suhr, médico alemán autorizado a ejercer
en Montevideo en mayo de 1864, adjunto al Estado
Mayor en junio de 1865. Su compatriota y colega,
    
“Memorias”:
“Siendo médico joven se presentó como médico militar
para el ejército uruguayo en Paraguay, pero dadas las
circunstancias allá no pudo soportar más y se escapó
a Montevideo en un barco que se dirigía río abajo”(23).
Según el “Diario” de León de Palleja, Shur había sido
enviado por el gobierno en noviembre de 1865.
Pedro Olazábal, cirujano de 2ª clase, sin diploma pero
aprobado por examen ante la Junta de Higiene de
Montevideo en marzo de 1865 a la edad de 30 años,
registrado y autorizado a ejercer en Montevideo en
mayo, según el Libro Mayor de Registro de Títulos
1839-1895, Nº 391, pag. 79, archivado en el Ministerio
de Salud Pública. Murió en la batalla del arroyo Yatay
el 17 de agosto de 1865. Según el “Diario” del Coronel
León de Palleja “hacía de cirujano en jefe y pereció en
la batalla”.
Cayetano Borda, practicante, que recién se registraría
en Montevideo como cirujano de 2ª clase en 1877,
natural de Cerro Largo y con medalla “Vencedores
de Yatay” (decreto del 30 de setiembre de 1865). Fue
nombrado en 1889 como sargento cirujano mayor del
ejército por sus méritos y servicios (24).
Tanto de Olazábal como de Borda dijo Golfarini:
“ambos incorporados con la mejor buena voluntad a la
vez que con patriotismo” (25).
Federico Arnold o Arnoldi, curandero. Su esposa,
curandera, le enseñó las artes de su práctica. Carl
Brendel dijo que Arnold: “. . . siempre se dirigía a mí
como colega y como no quise ponerme grosero me

que había sido jefe del colega Suhr durante la guerra
del Paraguay” (23).
Ramón Ortiz, cirujano: “Hallándose el hospital de esta
División [Oriental] con necesidad de un farmacéutico
por estar enfermo el cirujano [de la División] [D.n
Ramón Ortiz] que servía la botica de este hospital.
. .” (26).
Luis Rausel, farmacéutico: “He dado empleo en esta
División [Oriental] a un farmacéutico Oriental, Dn. Luis
Rausel, a [quien] he asignado una mensualidad de
cien pesos m/n. La botica del hospital estaba servida
por el cirujano [Ramón Ortiz] en persona, que hoy
se halla un poco enfermo, y esto causaba a veces
trastornos en el servicio. Creo haber hecho una buena
adquisición en la persona del Sr. Rausel tanto por las
recomendaciones que tengo de él, como por la utilidad
de su ciencia en este hospital” (27).
Luis Banore, boticario: “El boticario Don Luis Banore va
a cargo de los heridos y enfermos [a bordo del vapor
Oriental con destino a Montevideo]; es conductor de
la lista Nominal de éstos -el cual habiendo concluido
su Misión en ésta lo pongo a disposición del superior
Gobierno” (28). El embarque constaba de 44 enfermos
y heridos, y se esperaba recoger los que quedaran
en Humaitá y en Asunción, pues las operaciones de
guerra estaban momentáneamente paralizadas.

Las heridas por metralla y fragmentación, o balas
de baja velocidad eran muy contusas, con mucha
destrucción local y mutilación, graves y frecuentemente
mortales. Hubo habitualmente heridos por lanza y otras
60
Publicación de la DNSFFAA
armas blancas. Fueron objeto de una tesis médica por
el estudiante de medicina Eleodoro Damianovich, que
luego referiremos.
Las heridas se lavaban y se cubrían con vendas o
emplastos. También podían suturarse. Fatalmente
se infectaban y supuraban con intenso hedor
(podredumbre de hospital). Si curaban dejaban
grandes cicatrices con deformidades, si es que no se
amputaban o mataban.
La técnica de amputación era una operación habitual en
los miembros y junto con las curaciones, la casi única
labor de los cirujanos. Operación heroica, en cuyas
diferentes técnicas (un solo corte o en guillotina; o en
dos o en tres cortes; con o sin colgajo), la amputación
no siempre era posible con anestesia. La anestesia
general ya existía, tanto por éter como cloroformo y
se había utilizado en la Guerra Grande (en 1847 y
1848 respectivamente con uno y otro anestésico) y
se preparaba en las boticas. Es por tanto posible que
se haya utilizado en la Guerra del Paraguay. Amputar
requería un material cortante extraordinariamente
       
varias medidas: de 4 a 5 cm para dedos de mano; 15
cm para mano y pie; 15 a 20 cm para parte superior
de antebrazo, brazo, pierna e inferior de muslo; 25 a
35 cm para el muslo alto. Además una rugina (similar
a un formón curvo) para desprender la membrana
del hueso (periostio); torniquete para detener
momentáneamente el sangrado; hilos para ligadura
de arterias; sierra para el hueso. El procedimiento
se iniciaba con limpieza del miembro con agua y
jabón (de haberlo); se dejaba exangüe mediante el
torniquete; un ayudante tomaba la extremidad por su
parte superior, y otro por la inferior, en tanto el cirujano
empuñaba con su mano hábil el cuchillo con el que
tenía experiencia o preferencia. Una vez seccionados
limpiamente los planos de la piel, tejido subcutáneo
y músculo-aponeurótico, remangados con la mano
opuesta, raspaba la membrana del hueso con la rugina
y lo cortaba con la sierra. Los bordes del hueso eran
mordidos con pinza para redondearlos; las arterias
sangrantes retorcidas o ligadas y se controlaba su
obliteración al descomprimir el torniquete. El muñón
se dejaba entreabierto para drenar. Según el cirujano
Teodoro Bilrroth en manos experimentadas, una
amputación no podía exceder los cinco minutos.
Teodoro Billrroth fue famoso profesor de cirugía en
Viena (29). El control postoperatorio era toda una
odisea, amenazado por las hemorragias secundarias,

secundariamente generalizada (sepsis).
No se abrían cavidades. Cráneo, tórax y abdomen
estaban vedados, y estos heridos estaban fatalmente
condenados a morir, salvo casos excepcionales. La
infección hacía el resto, luego de atroz agonía.
      

No es común el hallazgo de documentación médica o
quirúrgica referida a la Guerra del Paraguay. En 1987
ubicamos en la torre de la biblioteca de la Facultad de
Medicina de Montevideo, entre un cuantioso fondo de
tesis médicas, dos de ellas referidas a esta contienda,
que publicamos en la revista de la Sociedad Uruguaya
de Historia de la Medicina (30).
En 1870, Lucilo Del Castillo, que fue practicante del
1er. Cuerpo de Ejército de la Confederación Argentina
bajo órdenes del Cirujano Principal Caupolicán Molina
estuvo por tres años en la campaña del Paraguay, y
escribió su tesis médica de graduación “Enfermedades
reinantes en la Campaña del Paraguay” (31). A su vez,
Eleodoro Damianovich, practicante del 2ª Cuerpo de
Ejército, y que hizo toda la campaña, publicó la suya
como “Estudio sobre algunos accidentes de las heridas
observadas en la Campaña del Paraguay” (32). El valor
de ambas tesis es innegable, pues son testimonios
de primera mano, y a la vez complementarias, pues
tratan una de enfermedades, y otra de heridas. Ambos
estudiantes argentinos debieron conocer, tratar y
confraternizar con el pobre contingente sanitario
oriental.
Lucilo Del Castillo dedicó cada capítulo de su tesis
a una enfermedad epidémica. El ambiente donde
se movieron las tropas en el Paraguay era terrible,
“pisando un terreno que vertía humedad”, con un clima
de alta temperatura ambiental. Y con hacinamiento de
hombres, al punto que 50 mil se vieron obligados a
       
durante dos años. Se vivió rodeado de los cadáveres
de animales faenados y de humanos insepultos (la cifra
de 30 mil cadáveres impresiona como desmesurada).
Abona la fetidez de aquel improvisado camposanto,
Salud Militar 2014;33(1):53-64 61
La guerra de la triple alianza y el destino del soldado. "Mueres en la guerra o mueres por la enfermedad"
la tesis del oriental Germán Segura según la cual los
cadáveres eran arrojados por uno de los beligerantes al
río Paraná y quedaban detenidos en las innumerables
islas sufriendo una rápida putrefacción (33).
   
un buen lugar en la tesis de Del Castillo. Los
atacados por el mal intestinal epidémico bebían el
        
de la deshidratación (20 a 50 deyecciones diarias)
       
enfermedad? Poco más que una dieta, las mas de las
veces no cumplida pues sólo se disponía de charque
(carne magra conservada por salazón); medicación
a base de láudano en gotas, mucílagos, lavativas
con almidón laudanizado para los pujos rectales,
y cataplasmas al vientre para el dolor cólico. En
casos graves, sangrías y aplicación de sanguijuelas.
Lamentablemente la tesis de Del Castillo omite cifras
de mortalidad. Sin duda alguna razón tenían los
médicos de la División Oriental cuando recomendaron
no bañarse en las lagunas de los esteros paraguayos,
pues inevitablemente se bebía del agua contaminada
por las materias fecales.
       
      
verosímilmente un paludismo, mejoraban con quinina.

rojo (miogloburia). Es la descripción típica de lo que
hoy llamaríamos crisis palúdica hemoglobinúrica.
La enfermedad mas grave que soportó el ejército fue
el cólera. Esta enfermedad infecciosa había llegado al
puerto de Corrientes con un barco brasileño (en Brasil,
la enfermedad era endémica); desde allí por las tropas
y comerciantes que se desplazaban al Paraguay (al
puerto de Itapirú) el cólera se propagó rápidamente
y pasó al campamento de Tuyutí. Dos epidemias se
sucedieron: la primera mató 375 hombres (79,4 %
de los afectados), y la segunda 190 (63,3 % de los
atacados). Los opiáceos, el bismuto, el agua de arroz
y almidón y los sinapismos con mostaza, fueron los
tratamientos habituales.
Las heridas fueron el objeto de estudio de la tesis
de Eleodoro Damianovich. Si ocasionalmente
se comprobó tétanos, fue en cambio habitual la
gangrena de hospital (la llamada “podredumbre de los
hospitales”). Era una desintegración de la herida que,
aún de carácter leve, se profundizaba en las partes
blandas, se reblandecía en un magma purulento,
maloliente y mataba al enfermo si no se procedía a
una amputación precoz. Los afortunados lograban una
     
de quinina por boca, extracto de acónito, dejando
la herida con aproximación simple de sus bordes,
extirpando las áreas desvitalizadas de piel, miembro
al aire hasta que disminuía la exudación, se secaba
y comenzaba a granular. La curación podía insumir
semanas. Lo llamativo de estas heridas era que hasta
en su tercera parte eran por accidentes del vivac y no
por bala o metralla. La autopsia de estos muertos por
gangrena de hospital mostraba los caracteres de lo
que hoy llamaríamos sepsis con focos metastáticos
(abscesos en pulmones y bazo).
TESIS DE ELEODORO DAMIANOVICH
62
Publicación de la DNSFFAA
Tesis de Lucilo del Castillo
SUMMARY
BIBLIOGRAFÍA
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Facultad de Derecho]. Montevideo, ¿1891? 1 volumen

102-103.
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siglo XIX y sus tesis de doctorado. Ses Soc Urug Hist
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(8) 
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En: Médicos uruguayos graduados en Argentina en el
Salud Militar 2014;33(1):53-64 63
KEY WORDS: MILITARY MEDICINE; VETERANS
DISABILITY CLAIMS; WAR WOUNDED;
GANGRENE
In the game of supremacy interests in the
South American region, four nations were brought
face to face in the “Paraguay War” or the
“Triple Alianza” War (1865 1869). There was
a prologue: the invasion
of the Uruguayan territory, the siege, bombing
and capture of Paysandú, not a clash of
Uruguayan political parties, but the inevitable
consequence
of regional imperialist interests. With the fall
of Paysandú, the destiny of the Paraguayan state
was decided. The orphanage of an auxiliary army
service for the medical assistance in Paysandú
was a clear demonstration of poverty on one
side, and negligence on the other. It was
repeated with Uruguayan forces deployed in
Paraguay.
This article deals with a less known antecedent in
the history of the Uruguayan military health.
siglo XIX y sus tesis de doctorado. Ses Soc Urug Hist
Med Montevideo 1982; IX-X: 92-95.
La guerra de la triple alianza y el destino del soldado. "Mueres en la guerra o mueres por la enfermedad"
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que fue al Paraguay. Rev Militar y Naval Montevideo
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     
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(16) Libro copiador de órdenes de la División Oriental,
Guerra del Paraguay 1865 – 1868. Bol Hist Ejército
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(17) Libro copiador de órdenes de la División Oriental,
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Memorias de un médico alemán en Montevideo [Carl
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 T Agricul-
tura, 1898. p.13.