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Publicación de la D.N.S.FF.AA.
el ritmo circadiano. Una vez que el paciente se en-
cuentre asintomático, y haya descenso de reactan-
te de fase aguda, se debe comenzar el descenso
gradual. En cuanto al uso de inmunosupresores,
es controvertido. El Metotrexato (MTX) se ha eva-
luado en pacientes con ACG en tres ensayos clíni-
cos aleatorizados, que informan reducciones en las
recaídas observadas al inicio, aunque las mismas
fueron frecuentes en la evolución. Asimismo, algu-
nos de ellos demostraron una disminución a la ex-
posición global a glucocorticoides. Un estudio multi-
céntrico, aleatorizado, doble ciego, controlado con
seguridad de TCZ en pacientes con ACG, demostró
de glucocorticoides en pacientes con ACG. Hasta
la fecha, aún continúan las controversias respecto
a este fármaco, por lo que se recomienda reservar
el tratamiento con MTX para aquellos pacientes en
que se requiere una rápida reducción del uso de GC.
Se han informado mejoras en las manifestaciones
clínicas y la supervivencia libre de recaída en peque-
ños estudios y series de casos que evalúan tocili-
zumab (TCZ), un antagonista alfa del receptor IL-6,
en pacientes con ACG. El TCZ se encuentra cada
vez más disponible para los pacientes con ACG, lo
cual marca un gran avance en el tratamiento de esta
enfermedad. Dado que la morbimortalidad aumenta
que la utilización de ácido acetilsalicílico (AAS) re-
duce la mortalidad cardiovascular y la incidencia de
accidentes cerebrovasculares. Se recomienda des-
de el inicio del tratamiento a dosis de 100 mg día.
el uso prolongado y a altas dosis de GC. En cuanto
al pronóstico, a corto plazo está signado por la pre-
sencia de complicaciones oculares siendo la neu-
ropatía óptica isquémica causa de ceguera irrever-
sible. La otra complicación temida es la presencia
de accidentes cerebro vasculares. A largo plazo, el
pronóstico se relaciona con la rotura de aneurismas
aórticos torácicos o abdominales. Los pacientes con
ACG tienen 17 veces más probabilidades de desa-
rrollar aneurismas de la aorta torácica en cotejo con
sus comparadores por edad/sexo, y la aparición de
esta complicación se asocia con un aumento signi-
muestran que pacientes que desarrollan aneuris-
mas tienen más riesgo de disección (3-6).
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Paciente de sexo masculino de 77 años de edad,
procedente de San José, jubilado, con antecedentes
personales de fumador e hipertensión arterial (HTA).
Consulta por cefalea bitemporal de 15 días de evo-
lución, de aparición brusca, sin mediar traumatis-
mo ni otra causa desencadenante, persistente, de
moderada intensidad, sin irradiaciones, que cede
con analgésicos comunes, sin componente noc-
turno, ni elementos sugestivos de hipertensión en-
docraneana (HTE), ni síndrome focal neurológico.
Concomitantemente, nota tumefacción de arterias
temporales, así como hipersensibilidad en el cuero
cabelludo. En la evolución agrega trastornos visua-
diplopía. Niega claudicación temporomandibular.
No presentó trastorno deglutorio ni vértigo. Niega
artralgias, mialgias, dolor o rigidez en cintura esca-
repercusión general dado por astenia, adinamia y
adelgazamiento de 4 kg. Todos estos síntomas se
presentaron en apirexia.
El mes previo al inicio de los síntomas recibió an-
tibióticos por otitis media no supurada, con buena
evolución. No presentó alteraciones del tránsito di-
gestivo y urinario.
Al examen físico, paciente lúcido, eupneico, en api-
rexia, con un regular estado general. Bien hidratado
y perfundido. Hipocoloración de piel y mucosas, sin
lesiones hemorragíparas. No lesiones en las fane-
ras. El examen de bucofaringe, cuello, linfoganglio-
nar, pleuropulmonar y abdominal fue normal.
A nivel cardiovascular, ritmo regular de 72 cpm, sin
soplos, normotenso. Se destaca el aspecto de arte-
rias temporales que impresionaban tortuosas, con
dolor y tumefacción a la palpación bilateral y con