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HISTORIA DE LA MEDICINA
ABSTRACT
In this second part, it is rescued a comic operetta
dated in 1913, El crepúsculo de un Dios (The Twilight
of a God) interpreted by medical students, and whose
victims were the general janitor Pedro Demaestri
and the professors of the Hospital de Caridad. From
1923 it is included the theatre play La venganza de
la momia (The Revenge of the Mummy), performed
on stage by the medicine troupe and celebrated with
the coining of a lapel badge for the members of the
said troupe. Today in the possession of the author,
it is revealed the history of the nding of the badge.
Dated in the same year, it is found a satire about
doctors of the time, taken from the rare copy of El
jeringazo, from the Association of Medical Students.
KEY WORDS: Medicine History.
RESUMEN
En esta segunda parte se rescata una opereta
cómica de 1913, El crepúsculo de un Dios inter-
pretada por estudiantes de medicina y cuyas víc-
timas fueron el bedel general Pedro Demaestri y
los profesores del Hospital de Caridad. De 1923
se incluye la obra teatral La venganza de la mo-
mia subida a escena por la troupe de medicina y
celebrada con el acuñamiento de una insignia de
solapa para los integrantes de la troupe. Hoy en
poder del autor, se hace la historia del hallazgo
del distintivo. Del mismo año se recoge una sáti-
ra a los médicos de la época extraída del curioso
ejemplar de El jeringazo, de la Asociación de Es-
tudiantes de Medicina.
PALABRAS CLAVE: Historia de la Medicina.
El humor en medicina. Parte 2
Lírica y teatro
Humor in medicine. Part 2.
Lyric and theater
Recibido para evaluación: Noviembre 2018
Aceptado para publicación: Enero 2019
Correspondencia: 21 de setiembre 2713. Apto. 401. C.P. 11300. Montevideo, Uruguay. Tel.: (+598) 27101418.
E-mail de contacto: asoiza@adinet.com.uy
Médico. Miembro y vicepresidente del Instituto Histórico y Geográco del Uruguay.
Miembro de Honor y ex presidente de la Sociedad Uruguaya de Historia de la Medicina.
http:// dx.doi.org/10.35954/SM2019.38.1.10
Dr. Augusto Soiza Larrosa
a
https://orcid.org/0000-0002-3924-9976
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Publicación de la D.N.S.FF.AA.
“El Crepúsculo de un Dios”, una opereta por
los estudiantes de medicina (1913)
Ochenta años después de estrenada esta opereta,
en una librería de viejo, rescaté de una mesa de
ofertas un añejo folleto titulado El Crepúsculo de un
Dios (gura 1). Llamó mi atención no el título, sino
un párrafo de su carátula donde se leía Letra de un
Estudiante de Medicina y más abajo Semana Galé-
nica y desempeñada por Estudiantes de Medicina
[Música del Maestro Luis Dall’Argine // Letra de un
Estudiante de Medicina // Estrenada con extraordi-
nario éxito el 22 de Septiembre en el Teatro Royal en
ocasión de la Semana Galénica y desempeñada por
Estudiantes de Medicina] (1).
En la cara interior de la carátula una dedicatoria
manuscrita con tinta negra que dice: “Sr. Angel
Cirinello -Estimado amigo- Reciban Vd. y demás
compañeros de aulas que recuerdo siempre
con cariño un afectuoso saludo de su amigo de
siempre - Teólo Arias” [Angel Cirinello fue médico;
recibió su título de doctor en medicina y cirugía en
la Facultad de Medicina de Montevideo en 1925.
No hay constancia de Teólo Arias como médico,
hemos encontrado con ese nombre un profesor de
historia en la Universidad en la década de los años
40s, y un abogado que publicó un trabajo sobre
delincuencia infantil y tribunales de menores en la
imprenta El Siglo Ilustrado en 1926].
La semana galénica fue un festejo organizado
en la entrada de la primavera -setiembre- por los
estudiantes de la Facultad de Medicina reunidos
como una troupe. La Troupe Galénica fue pionera
en recurrir a los desles callejeros, y también a la
comedia y la sátira teatral, tipo vaudeville, una práctica
frecuente de los estudiantes de las facultades del
primer tercio del siglo 20. En octubre de 1920 subirá
a escena en el Teatro Solís “Sueñas Decano...?...?”
por la Medicine’s Bolshevikis Trouppe. En setiembre
de 1924 “Primaverópolis Scapigliata” por la Troupe
Galénica, en el mismo escenario. Y en setiembre
de 1925 “Fausto...!!” nuevamente la Medicine’s
Bolshevikis Trouppe también en el Solís. La trouppe
médica fue anterior a la Troupe Jurídica nacida en
la Facultad de Derecho, luego denominada Jurídico-
Ateniense y nalmente como Ateniense, sin duda la
que más fama cosechó en aquellos años.
Así la describe la revista La Semana (1913) bajo el
título “La esta de los estudiantes” (gura 2):
“La pléyade estudiantil anda de <garufa> amén de
regalarles sus benecios muchos teatros y el Jockey
Club. Semana Galénica. Semana de locuras y de
alegrías extremas. ¡Bello recibimiento hacen a la es-
piritual y sensualota primavera!. Aquellos chicos que
en día de labor viéramosle pegadas las narices en
sendos librotes cientícos, son en estos momentos
la verdadera juventud lozana, con sus travesuras y
sus juergas, con sus carcajadas y sus ingenuidades.
Le vimos en alegres mascaradas, recorrer las calles,
llenando el ambiente de alegría y dando color y vi-
braciones a lo que durante el día no es más que una
Figura 1. Caratula del folleto El Crepúsculo de un Dios
(Opereta, 1913)
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El humor en medicina. Parte 2. “Lírica y teatro”
ciudad con pretenciones de vorágine. Don quijote y
Sancho Panza hanse felicitado en su tumba, satis-
fechos al contemplar a los dos traviesos estudiantes
que les han encarnado sabiamente” (referencia a la
fotografía que acompaña artículo mostrando el ata-
vío carnavalesco de los futuros galenos) (2).
El festejo de la semana primaveral de 1913 no se
limitó a las comparsas callejeras, comilonas en el
Club Médico, carreras en Maroñas y excursiones.
Ocupó un teatro y representó una opereta. La ope-
reta es un género musical derivado de la ópera
que nace y se desarrolla a lo largo del siglo XIX,
primero en París y después en Viena; espectáculo
musical cuya característica fundamental consiste
en contar con una trama inverosímil y disparatada.
Bien a propósito en la intención de los futuros ga-
lenos (gura 3).
La música de la opereta fue de autoría del
compositor italiano Luis Dall’Argine, que gura en
los créditos como “Maestro Director y Concertador”.
En 1913, año de la festividad estudiantil, su nombre
aparece como director de una compañía de Ópera
Cómica en nueve operetas (no de su autoría)
representadas entre el 3 y 14 de julio en el Teatro
Solís de Montevideo, según la database del mismo
(3). Nacido en Imola, (Italia, 1873) estuvo en Buenos
Aires y recaló en Paraguay en 1915 con la compañía
de operetas (compuso dieciocho) donde dio clases
de teoría y solfeo. Allí permaneció hasta 1918
regresando a su país; murió en Milán en 1950 (4).
En el anonimato queda el estudiante de medicina
autor de la letra.
Y en el elenco de la Compañía, estuvieron en las
cuerdas vocales: Mme. Rachel, soprano; H[éctor]
Etchebest, tenor (no del grupo de estudiantes);
A[rturo] Alvarez Mouliá (médico en 1916, jefe de
electrocardiografía del Hospital Pasteur, Montevideo
1888-1940), barítono; M[ario] Valabrega (médico en
1915), bajo; F. Ramos Díaz como Pedro [Demaestri]
apodado “el presidente” por su poder (gura 4).
Figura 2. La Semana, Nº 210, Montevideo, setiembre 25, 1913.
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Publicación de la D.N.S.FF.AA.
Los troupe de estudiantes de medicina (su
graduación como médicos entre paréntesis curvos),
fueron Juan Delger (1915); Manuel Bercianos
(1914); Haroldo Mezzera (1916); Juan Carlos
Campistegui (1919); M. Salterain; J. Rodríguez
Gómez; Pablo Vacchelli (1915); H. Etchegorre
(¿Fernando Etchegorry?); Bartolomé Vignale
(1916, profesor de dermatología); Clivio Nario
(nacido en Montevideo 1888-1952, profesor de
Clínica Quirúrgica); Alfredo H. Franchi (nacido en
Montevideo, 1888, dermovenereólogo); Héctor
Barbot (1915, oftalmólogo); J. Gazcue.
La producción y puesta en escena se nanció por la
Asociación de Estudiantes de Medicina con el pro-
ducto de la venta de localidades; un 20% de lo re-
caudado para el autor de la opereta, más un premio
de cien pesos.
El argumento de la opereta trata de los estudiantes
de medicina que hacen su práctica en el antiguo
Hospital de Caridad rebautizado en el plan de re-
forma asistencial de la ley de Asistencia Pública
Nacional (Nº 3724, 7 de noviembre de 1910) como
Hospital Maciel desde 1911. En tanto preparan en
el hospital los festejos primaverales sufren la te-
naz persecución del bedel general de la Facultad
de Medicina, Pedro Demaestri. Este es en la obra
“el presidente” al que acusan de abuso de funcio-
nes en la scalización de los estudiantes y a quien
juzgarán, condenándolo a morir en la horca. De
ahí el título de la opereta El crepúsculo de un Dios
Figura 3. Programa de estas de la Semana Galénica
(arch. Dr. Eduardo Wilson).
Figura 4. Interpretando a Pedro Demaestri (caricatura
en el folleto El Crepúsculo de un Dios).
Figura 5. Pedro Demaestri, el Bedel General.
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El humor en medicina. Parte 2. “Lírica y teatro”
(Demaestri). Pero el ánimo de esta no podía ser
empañado por el atroz suplicio, y Demaestri será -
nalmente librado de la pena capital por absolución.
En su salvación intervendrá el decano Manuel
Quintela, prometiendo a los estudiantes anularles
las faltas anotadas por Demaestri como adhesión
a los festejos.
¿Pedro Demaestri existió realmente?
Pedro Homero Demaestri fue en la vida real, el bedel
general de la Facultad de Medicina por largos años
(gura 5). Personaje mitológico y simpático, a pesar
que en la obra aplica faltas a diestra y siniestra con
particular fruición, conducta rayana en el sadismo.
Jorge Lockhart, el profesor de Clínica Urológica que
obviamente le conoció siendo estudiante, lo ha des-
crito con acierto: “personaje que transitó por 40 años
los corredores del viejo hospital que a veces llegó a
asomarse en las salas de operaciones pero siem-
pre como infaltable vigilante. Resulta realmente algo
insólito que ocupara un modesto cargo burocrático
durante tanto tiempo y que estuviera simplemente
para controlar la asistencia a los cursos, es decir
una tarea en el fondo trivial y hasta antipática [y que]
recibiera un [aparatoso] homenaje [como se verá
más adelante]. Seguramente una personalidad para
ser estudiada a fondo por sociólogos y psicólogos
para poder denir lo que realmente el ser humano
integral, con algo de extraño y mucho inexplicable,
fue Pedro Demaestri” (5).
Portero en 1902 de la Facultad de Derecho y Cien-
cias Sociales, con funciones en la bedelía como
auxiliar, pasó a la de medicina en 1905 con ayuda
del decano Alfredo Navarro, llegando a ser su bedel
general. Dijo José Scoseria “cuando se abrieron las
puertas al inaugurarse la nueva Facultad de Medi-
cina se encontraron con que Pedro Demaestri ya
estaba ocupando su puesto”.
Seguramente Demaestri no llegó a saber que su
cargo era tan antiguo que derivaba del latín y ya
estaba reglamentado en la península ibérica en las
Leyes de Partidas. “Bedel” es el funcionario a quien
incumbe por su empleo (la bedelía) celar o vigilar la
diaria asistencia de los escolares a las aulas en las
universidades y estudios generales, advertir los días
de asueto o vacaciones, citar para las juntas, y otros
menesteres burocráticos. Es destino tan antiguo en
las universidades de España que la ley 10, título 31
de la Partida segunda dice: “La universidad de los
escolares debe aver su mensajero, a que llaman
en latin Bidellus é su ocio deste á tal no es si non
andar por las escuelas pregonando las estas por
mandado del Mayoral del estudio, ó si acaeciesse
que algunos quieren vender libros ó comprar deven-
gelo decir”. Que sepamos Demaestri no negoció en
libros, pero sí scalizó asistencias e hizo de celador
en la puerta del Hospital Maciel.
Demaestri tuvo atributos anatómicos destacados.
Así lo describió físicamente uno de los estudiantes
durante el glamoroso homenaje al retirarse de la
función de bedel: “...La nariz, auténtica silla turca, bi-
zantina, reclinatorio para unos quevedos de magís-
ter, celador del claustro; nariz inmensa, monumental
aspiradora y respecto de la cual puede decirse que
Figura 6. Carátula de Borrame la falta, Pedro (arch.
Dr. Eduardo Wilson)
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Publicación de la D.N.S.FF.AA.
el Creador y la Facultad de Medicina hubieran llega-
do a un previo acuerdo para el diseño, construcción
y emplazamiento del desconcertante artilugio; nariz
que haría palidecer a Cyrano de Bergerac...”. Nues-
tro viejo colega (fallecido) de la Sociedad de Histo-
ria de la Medicina, Pedro Visca Visca recordó uno
de los motes con que le distinguían los estudiantes,
“Fallopio” en alusión a la “trompa” que bien se apre-
cia en su fotografía. En la opereta lo identican como
“el hombre de la nariz”.
Apodos aparte, Demaestri gozó del aprecio general
de la casa, tanto de estudiantes como egresados y
profesores. Creo que en el fondo era un ser bon-
dadoso que se recubría de un manto de autoridad,
sólo una piel bajo la cual se ocultaba un cálido per-
sonaje. Caso contrario no se explicarían ni su papel
central en la opereta, ni las tres manifestaciones de
cordialidad y homenaje que se le hicieron: un tango,
un homenaje público y un libro. A ello voy.
Martín Alfredo Lasala Álvarez (alias “El Chino”,
1890-1971) médico uruguayo (1916) y pianista a-
cionado compuso varios tangos, uno de ellos titu-
lado “Borrame la falta, Pedro” (partitura impresa en
Montevideo, 1917), tango instrumental dedicado al
bedel. La carátula de la partitura (gura 6) aclara
que es “Tango de la Semana Galénica por M. A.
Lasala”, y muestra a un personaje de traje oscuro,
corbata voladora “pasando lista”. Es el Pedro del
título, Pedro Demaestri. También aparece un médi-
co de túnica y birrete blancos, que nuestro colega
Eduardo Wilson identica como el profesor Américo
Ricaldoni. Los otros dos personajes no son iden-
ticables. Tango olvidado y desconocido tanto su
origen como el tal “Pedro” del título, fue seguramen-
te interpretado por el autor en la reunión bailable
que cerró la Semana Galénica en el Royal Pigall
el sábado 27 a medianoche (información recabada
por el colega Dr. Eduardo Wilson). Fue grabado en
1982 (única versión que conozco) por el compositor
y pianista César Zagnoli (alias “el Potrillo”, Durazno
1911 - Maipú, RA, 2002) (gura 7) en solo de pia-
no (6). A nes de esa década, también al piano,
la gestora cultural Beba Ponce de León hizo una
grabación particular del mismo tango (7).
En 1944, ante su retiro como funcionario de la Facul-
tad de Medicina se le rindió un estruendoso home-
naje público. Para la ocasión se formó un Comité de
Homenaje que editó un folleto conmemorativo, se le
agasajó en el salón de actos de la Facultad (senta-
do en el estrado anqueado por Alfredo Navarro y
Julio García Otero) con asistencia del rector, minis-
tros, profesores y estudiantes. El acontecimiento fue
transmitido por la radio ocial. Además se le entregó
una suma de dinero producto de una colecta entre
Figura 7. Cesar Zagnoli, intérprete del tango Sacame la
Falta, Pedro.
Figura 8. Folleto en homenaje a Pedro Demaestri, 1944.
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El humor en medicina. Parte 2. “Lírica y teatro”
estudiantes y médicos, que le permitió adquirir una
confortable nca con jardín al frente.
El folleto luce en la carátula “A Pedro Demaestri.
Bedel de la Facultad de Medicina. Integérrimo, se-
vero y paternal. Este recuerdo emocionado de los
que fuimos <sus estudiantes> en épocas jamás
olvidadas” (gura 8). Y en la portada, “P’al mejor
bedel del mundo con motivo del grandioso home-
naje que se le tributó en la Facultad de Medicina
el 29 de julio de 1944” (8). Héctor Homero Muiños
adosó un poema al bedel: “Pedro que tuvo las lla-
ves / como el guardián de los cielos / sin que nadie
le pisara / de su poncho ningún eco! / Mayordomo
de mi or /¡cómo paraba rodeo / a las ariscas “ra-
bonas” / de los futuros galenos! / Tuvo dos cosas
de lay: / dos cosas le hicieron güeno / fue amigo
como ninguno; / como ninguno severo! ”. El recor-
dado profesor Washington Buño, bibliólo de ley,
presentó el folleto y leyó el poema de Muiños en la
Sesión de la Sociedad de Historia de la Medicina
del 5 de junio de 1984 (9).
El discurso del crónico estudiante Juan Pablo
Pérez, a quien pertenece la descripción física del
bedel transcripta más arriba, aludió a una feliz coin-
cidencia; el día del homenaje fue considerado como
la festividad de San Pedro y San Pablo: por Pedro
Demaestri y Juan Pablo Pérez, el orador.
Y lo más insólito fue la ley que el parlamento na-
cional votó con nombre y apellido para que Pedro
Demaestri pudiera seguir en funciones. La ley Nº
9940 (Jubilaciones y pensiones de los funcionarios
públicos) del 2 de julio de 1940 decía en su artícu-
lo 45º literal A, que la jubilación sería obligatoria a
partir de los dos años de vigencia de la ley para los
funcionarios de 65 años de edad y 40 de servicio.
Demaestri estaba comprendido en ella. Pero el par-
lamento votó la ley Nº 10924 del 20 de agosto de
1947: “Facultad de Medicina. Se resuelve una pro-
secución de funciones en favor de un bedel. Artículo
1. Autorízase al Bedel General de la Facultad de Me-
dicina Pedro Demaestri a continuar desempeñando
sus funciones, con prescindencia de lo establecido
en el artículo 45, inciso A) de la ley número 9940.
Batlle Berres - Francisco Forteza”. No sabemos si
Demaestri se restituyó al cargo -en forma honoraria-
y en ese caso por cuánto tiempo.
Si lo hizo, no disfrutó mucho de la ley. El 26 de no-
viembre de 1948 el semanario Marcha daba la si-
guiente noticia: “Pedro Demaestri - Cuando aún te-
nía anchas esperanzas de vida, ha muerto [el día
23] Pedro Demaestri, viejo y querido bedel de la Fa-
cultad de Medicina. Cayó de pronto, como si el des-
tino hubiese querido ahorrarle el dolor de tener que
permanecer lejos de su ambiente predilecto”. Firmó
el bachiller Nicolás Héctor Penco (10).
Para el anecdotario: el bedel que le sucedió, Aliba
Eduarte (en realidad “Alibaba”, pero abrevió su nom-
bre como “Aliba harto de que le preguntaran “por
los 40 ladrones”), fue también todo un personaje.
Ingresado como portero en 1906 fue ascendiendo
posiciones hasta llegar a bedel general luego de
la muerte de Pedro Demaestri. Los estudiantes,
en ocasión de su jubilación en 1952, le dedicaron
una semblanza que también cargó sobre su gura y
función, como lo habían hecho con su predecesor.
“Figura familiar envuelta en la atmósfera oriental de
esa dignidad cromática, se va también la sonrisa de
amable crueldad con que a cada uno de nosotros
nos quitó alguna vez la lista, bajo la pluma anhelante
de nuestra lapicera” (11).
Y ya en nuestra época, pues les conocimos, el Con-
sejo de la Facultad concurso mediante, nombró a
los recordados Julio Damonte como bedel general y
Héctor Abal como bedel.
La opereta se desarrolló en tres escenas.
La escena 1ª, titulada El Cielo se desarrolla en la
sala de obstetricia (“de partos” se le llamaba) “Padre
Ramón”. Allí aparece su jefe, el profesor Isabelino
Bosch (Montevideo, 1854-1924) pasando visita a
las parturientas y animando a los estudiantes con lo
que parece fue su característica interjección “¡Ché
vos!” e interviniendo en una parte cantada con el si-
guiente refrán: “Qué alumnos más guarangos / No
saben apreciar / El encanto que tiene / El palpar y el
palpar / Ché ¡ Vos... a ver la lista / Vamos a consul-
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tar, / ¡Qué bárbaro!... cefálica... / No sos Mr. Pinard”.
Y el coro le responde: “A palpar, a palpar, a palpar /
Ah! qué hermoso será consultar / El que se llegue a
equivocar / Se tendrá que ir a bañar”.
En esta escena, el otro gran médico de “enfer-
medades de mujeres”, el profesor de ginecología
Enrique Pouey (Montevideo, 1858-1939), a cargo
de la sala “Santa Rosa” entra al escenario y se pa-
sea explicando a dos estudiantes -en una mezcla de
francés y castellano- (llegado de misión de estudios
en París) la infección genital ascendente por el go-
nococo: “Mas oui, mon chére; c’est de la cervicite,
de la métrite, de l’anexite. C’est lá qui va se nicher
[anidar] le gonoccocus”.
Fugazmente aparece el cirujano Luis Mondino
(Montevideo, 1867-1957), relatando el caso de
un gastrectomizado que se volvió neurasténico y
que había operado con el profesor Alfonso Lamas
(Buenos Aires, 1867 - Montevideo 1954), de quien
era su mano derecha y gran aliado: “... yo no hago
más gastrectomías; los enfermos cambian de ca-
rácter. Mire, una vez operamos uno con Alfonso y
fue bien, sabe; pero se puso neurasténico y cada
vez que nos veía nos decía de todo. Por suerte se
murió pronto!”.
La escena 2ª, El Purgatorio se desarrolla en la sala
del profesor de Clínica Médica Américo Ricaldoni
(Montevideo, 1867-1928), que el año anterior ha
sucedido a su maestro Pedro Visca (Montevideo,
1840-1912) en la “Sala Larrañaga”. Ricaldoni exa-
mina a dos enfermos; un alcoholista cirrótico cuya
ocupación responde al serle preguntado, era “des-
tapar botellas de cerveza”, y un caso neurológico,
presunto tabes dorsal. Ricaldoni tenía especial pre-
dilección por la neurología (fue el primer profesor
de la Clínica Neurológica creada en 1925). Así al
interrogar al tabético, un italiano se establece este
diálogo: “-Ricaldoni: -Este enfermo ya lo conocen.
Pensábamos en un tabes. Vamos a tomar de nuevo
la sensibilidad. El estesiómetro! / “-Ricaldoni: -Diga,
¿orina bien? / -El enfermo: -E cume no ¡Dáguemi la
calurina! [bacinica en dialecto]”.
La opereta se cierra con la escena 3ª, El inerno
... para Pedro. En un corredor del hospital los
estudiantes comentan la reunión mantenida la
anterior noche en el Club Médico, por la Comisión
Figura 9. Teatro Royal Pigall, Montevideo (Wikipedia).
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El humor en medicina. Parte 2. “Lírica y teatro”
de la Semana Galénica. El club se había fundado
el año anterior en una casona de la Ciudad Vieja
con su primer presidente, profesor Horacio García
Lagos y una fuerte impronta social. La Comisión
estudiantil, integrada por los futuros médicos (se irían
graduando entre 1916 y 1919) Manuel Landeira,
Bartolomé Vignale, H. Etchegorre, Haroldo Mezzera,
Angel Colombo, Arturo Álvarez Mouliá y Pedro J.
Homaeche resolvió que la mejor forma de festejar la
semana era una opereta (12).
La opereta fue representada el 22 de setiembre de
1913 en el Teatro Royal (el Royal Theatre del pro-
grama impreso) con entrada por Bartolomé Mitre
casi Reconquista. Compartía edicio con el Pigall
(el Royal Pigall), local en la esquina, de atracción
nocturna, estilo cabaret (gura 9). El Royal era en
cambio un teatrito de variedades, donde supo re-
unirse la Convención del partido colorado de José
Batlle y Ordóñez. Años después funcionó allí el pe-
queño cine pornográco Hindú al cual los estudian-
tes de la época retornaron... con otros nes.
¿Y el bedel Pedro Demaestri dónde aparece en la
opereta?. Está en todas las escenas cumpliendo
con una sádica obligación: aplicando faltas a dies-
tra y siniestra. Merecía pues un escarmiento: el
martirio. Es maniatado, juzgado y condenado por
sus víctimas, pero escapa del ajusticiamiento por
la aparición del decano Manuel Quintela (Treinta y
Tres, 1865 - Montevideo, 1928), quien explica así
la actitud de su bedel general: “Un instante, / Que
se perdone al bedel / Pues bien mirado no es él / El
culpable más agrante. / Lo obliga la Facultad / Y
lo hace por el vintén.”
La obra estudiantil carece de una línea argumental
homogénea. En sus tres escenas introduce aspec-
tos diferentes en la vida curricular de los estudiantes
de medicina. Aprovechan para burlarse de todo lo
que está a su alcance, el hospital, los profesores, los
enfermos, el bedel general.
Los médicos satirizados son todos los profesores de
la época: Manuel Quintela, el decano (por su barbita
en forma de pera); Américo Ricaldoni (por sus lentes);
Alfredo Navarro (por sus bigotes parejitos); Arturo
Lussich (por su dicción con la letra “zeta”); Isabelino
Bosch (por su sobretodo); José Brito Foresti (por su
ación a la música de cámara); José Infantozzi (por
su actividad política); Enrique Pouey (por ejecutar el
violoncello). Varios de esos profesores interpretaban
música instrumental: Brito Foresti el armonio; Héctor
Rosello el violín; Elías Regules la guitarra; Lussich...
toca el pito de los vapores de su hermano (Antonio,
empresario de salvatajes marítimos, autor además
del poema Los tres gauchos orientales); Infantozzi
tocaba... a las parteras.
Una mención especial se hizo al profesor Alfredo
Navarro (Montevideo, 1868-1951), a quien piden
en el corredor del hospital que les vuelva a explicar
el rol de los ligamentos en la luxación posterior de
la cadera. Navarro se explaya sobre el ligamento
de Bertin [ligamento iliofemoral en Y]: “... y ahora,
no hay más que empujar... la cabeza entra. En
la mujer es más sencillo. Aoja más fácilmente”.
Poco cuesta entender el doble sentido que anida
en la frase.
No faltan otros personajes hospitalarios. Así, el
enfermero, cerrado gallego con su particular dic-
ción; y la madama obesa, retacona y fea, no así la
aprendiz de partera jovencita y enamorada de uno
de los practicantes de la amante Asistencia Públi-
ca Nacional. Todavía hacen aparecer al doctor de
afuera, de la campaña, vestido de jacquet, botines
abrochados y sombrero de paja, ridiculizado en su
risible indumentaria, que “baja” a la capital decidido
a instalarse, apuntándose en varias sociedades de
asistencia de la época (la “Montevideo”, la “Huma-
nitaria”, la “Italiana”), Y apunta en una libreta los
enfermos que debe visitar en su domicilio: “ -A éste
un pulso [antiguo método diagnóstico] / -A éste le
mandaré el cochero, a ver cómo anda / -A éste
otro, un pulso y una auscultadita ligera”.
Habrá quienes recuerden los catres del hospital; la-
mentable recurso por la superpoblación hospitala-
ria de los hospitales públicos. También a esta prác-
tica le cayó la crítica mordaz. Y al infaltable cuarto
de practicantes, refugio de muchos estudiantes de
escasos recursos económicos que fungía como
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eventual pensión y restaurante. Pero además ga-
rito donde se jugaba y apostaba al “gofo”, y... local
para citas non sanctas.
Hoy una mirada melancólica cubre esa época de
desenfado (y desenfreno) estudiantil. Tolerado con
benevolencia por los profesores de entonces. Cada
uno de los que hemos pasado por las mismas eta-
pas que aquellos jóvenes de 1913 tendremos nues-
tros recuerdos de aventuras y bromas de todo calibre
en los pasillos de hospital y cuarto de practicantes.
¿Habrá quien se anime a contarlos en una nueva
opereta?.
“La venganza de la momia”, por la “Medicine
Troupe” (1923)
El Estudiante Libre, fue un periódico quincenal edi-
tado por la Asociación de Estudiantes de Medicina
(gura 10).
En su edición del número 36, 1º de junio de 1923,
pág. 11 insertó la siguiente noticia:
CONCURSO DE OBRAS TEATRALES
La Asociación de Estudiantes de Medicina ha abier-
to el siguiente concurso de obras teatrales a repre-
sentarse en la semana galénica” (13).
Dos años antes había fracasado un similar intento; el
llamado se había declarado desierto. Ahora volvían
con el mismo proyecto. Había fecha de expiración al
15 de julio y su argumento - musicalizado - debía aludir
al “ambiente de medicina” con carácter festivo-satírico
de algo más de una hora. Pero eso sí, “estrictamente
moral”. El premio único sería de cien pesos y el
autor percibiría el 20% del producido líquido de lo
recaudado por entradas. La representación teatral
se llevaría a cabo por una troupe exclusivamente
integrada por estudiantes de medicina nombrada por
la Comisión de Fiestas de la Asociación en acuerdo
con el autor. Se recibirían las obras en sobre cerrado
en su sede de la calle Uruguay 778. Se nombró un
jurado integrado por Víctor Zerbino (médico de la
Clínica de Niños, 1888-1943), Horacio Maldonado
(escritor, Salto 1884-1957) y Cyro Scoseria (crítico
de teatro y música, 1892-1964).
Los siguientes números dieron cuenta del progreso
de los festejos de primavera y la obra teatral. En el
número 38, agosto 1º de 1923, pág. 7:
LAS FIESTAS DE LA PRIMAVERA
Con gran beneplácito anunciamos a los compañeros
que después de varios años de obligatoria “relache”
la troupe de Medicina ascenderá nuevamente al
tinglado para lucir sus valiosas cualidades... Por lo
pronto un jurado competente se ha pronunciado
favorablemente sobre una de las obras sometidas a
su juicio y que se titula “La venganza de una momia”
(sic) y cuyos autores son nuestros excompañeros
de tareas Dr. Roberto Giúdice, Diego Martínez
Olascoaga, Adolfo Garcé y A. Martínez Olascuaga”.
Roberto B. Giúdice fue el Secretario de Redacción
Figura 10. El Estudiante Libre.
Salud Mil 2019; 38(1):79-93 89
El humor en medicina. Parte 2. “Lírica y teatro”
de El Estudiante Libre hasta el número 32 (diciembre
1922) en que se retiró al haberse graduado como
médico (octubre 1922). Diego Martínez Olascuaga fue
practicante del Sanatorio del profesor Enrique Pouey
y se dedicó a la ginecología (graduado en 1924).
En el número 39, setiembre 1º de 1923, pág. 2:
LAS FIESTAS DE LA PRIMAVERA
Sin haberse uniformado todavía el programa com-
pleto a desarrollarse, podemos adelantar que la
base del mismo, constituido por la función teatral a
celebrarse en uno de nuestros principales coliseos
se verá coronada por el éxito...”.
El Coliseo elegido fue el Teatro Urquiza (inauguración:
1905), obra del arquitecto Guillermo West sobre
planos de Horacio Acosta y Lara, propiedad del
argentino Justo de Urquiza en la esquina de
Mercedes y Andes. Allí se ubicó luego (1929) el
Estudio Auditorio del Servicio Ocial de Difusión
Radioeléctrica (S.O.D.R.E.) y tras el incendio que
lo destruyó (1971) y años de abandono, se levantó
en el mismo lugar el actual Auditorio Nacional “Dra.
Adela Reta” (2009). Fue el Teatro Urquiza escenario
para famosas guras del teatro y la lírica mundial. Se
representó en el Urquiza el miércoles 19 de setiembre
de 1923 la obra teatral satírica La Venganza de la
Momia por la Medicine Troupe (gura 11).
En 1948, a los 25 años de esa representación se edi-
tó para distribución privada el folleto de 71 páginas
“La Venganza de la Momia 1923-1948. Comi-tra-
gedia en 1600 versos con algunos ripios buenos”
(14) (gura 12). En la página que incluye el reparto,
aparecen profesores de medicina, ministros, jefe de
policía, identicados por el doctor Fernando Mañé
Garzón con su característica letra al lado de cada
personaje (gura 13).
El argumento de la obra en IV actos y varias esce-
nas fue el siguiente: cuatro sabios viajan a Egipto
a buscar el esqueleto de Tutankamon, expedición
organizada con la ayuda del amante electo pre-
sidente de la República (1923-1927) José Serrato
(Montevideo, 1868-1960). Los cuatro sabios son:
Figura 11. Teatro Urquiza, en Mercedes y Andes, en la época de la puesta en escena de La Venganza de la Momia
en 1923 (Montvideo Antiguo.net).
90
Publicación de la D.N.S.FF.AA.
Rik D’Aldoni (Américo Ricaldoni, Montevideo, 1867-
1928), “Cientíco trovatore / Que una romanza de
amore / Decir sabe en versos bellos, / Tal refulgen los
destellos / De sus largas serenatas, / Sus metáforas
baratas / Las conoce todo el mundo, / Como aquello
de: <Ecco il mondo / Ora é breve ora é profondo>”.
Borelli es el profesor (Juan Bautista Morelli, Italia,
1868 - Montevideo, 1947) / De Terapéutica, ingra-
ta, / Pues cuando pega la lata / Todo lo invade un
sopor. / Candidato a Senador, / De sellos coleccio-
nista, / Es un gran espiritista, / Gran astrónomo tam-
bién. / Con que ustedes ya lo ven: / Se trata de un
<macchietista>”. El “macchiettista” es un actor que
representa personajes y comediantes típìcos.
Recules, el paisanito (Elías Regules, Montevideo,
1861-1929) / De costas del Miguelete / Que, en bra-
vo pingo jinete / Vino hasta aquí al trotecito. / Se
traía bien escrito / De aprovechar el momento / Fué-
se al pie del monumento / De Artigas, y allí plantado
/ Rindióle culto al pasado, / Cara al sol, melena al
viento”. Elías Regules, Catedrático de Medicina Le-
gal, fue fundador del movimiento nativista y autor de
“Versos criollos”; es recordado por el poema evoca-
dor de su infancia, “Mi Tapera”, ubicado donde vivió
de niño en las proximidades de Sarandí del Yí, de-
partamento de Durazno.
Hamleto [de Batano] es el Director / De un altillo
meritorio / Que llaman Observatorio / Y es algo de lo
mejor. / ¡Ay de aquel imprevisor! / ¡Llevará buenas
lecciones! / Porque si él dice: <agua>, / Déjese usted
el paraguas / Seguro que sale el sol”. Hay dudas so-
bre quien es el tal Hamleto de Batano. Mañé Garzón
se interroga sobre ¿Barbato?. ¿Sería el agrimensor
Germán Barbato (Montevideo, 1896-1965), que fue
acionado a la astronomía y docente de cosmogra-
fía, a cargo de un “observatorio astronómico” en el
Instituto Alfredo Vázquez Acevedo en 1926, impul-
sor años después la instalación del Planetario Muni-
cipal en Villa Dolores que lleva su nombre?
Ya representada la obra (en dos jornadas), apare-
ció en el número 40 de El Estudiante Libre, octubre
1º de 1923, pág. 2 el siguiente comentario:
UNA ACTITUD ENCOMIABLE
... Los noveles laureados remitieron a la Asociación
una nota por la cual renunciaban al cobro del por-
centaje correspondiente [20% del obtenido por la
venta de las entradas] y solicitaba que fuera desti-
nado para aliviar a los colegas de la Europa Central
Figura 12. Caratula de la obra teatral La Venganza de la
Momia, 1923.
Figura 13. Portada de la obra teatral La Venganza de la
Momia, 1923.
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El humor en medicina. Parte 2. “Lírica y teatro”
que sufren las pesadas consecuencias de la pasada
contienda mundial”.
En la edición del número citado, se incluyó una curio-
sa sección titulada El jeringazo. Órgano desanado
en plena oración (Año I, número II) que dio cuenta
del n de la troupe en la página 9 del periódico:
LA DISOLUCION DE LA TROUPPE DE MEDICINA
Después de los dos brillantes triunfos conseguidos
en las dos funciones teatrales realizadas con moti-
vo de la esta de la primavera... la troupe que tan
correctamente representó dicha obra se reunió al-
rededor de bien servida mesa para festejar la vic-
toria obtenida. Realizóse la comida en medio de
desbordante alegría, cantándose a su comienzo el
hermoso himno compuesto por el profesor Labrocca
y cuya letra reproducimos en otro artículo”.
Y lo curioso es lo que sigue:
Lucían los comensales una artística insignia re-
cordatoria de los triunfos obtenidos; insignia que
hará poner la carne de gallina a los que en adelan-
te pretendan actitudes desorbitadas, pues también
a ellos les hará recordar la fuerza que tiene la críti-
ca amplia y franca de la grey estudiantil”.
Pues bien, el que esto escribe, a su ingreso a la Fa-
cultad de Medicina (1960) recibió como regalo una
insignia, un pequeño distintivo de solapa de manos
de su vecino, el veterano Arturo Filloy, quien había
integrado la troupe del año 1923 en el papel de Lord
Carnavon. ¡Era la “insignia recordatoria”! que se en-
tregó a los comensales según la versión de El Jerin-
gazo. No recuerdo que Filloy me hubo mencionado
su signicado. Muchos años transcurrieron para
conocer lo que representaba esa rara y evocadora
pieza (gura 14).
En la sesión de la Sociedad Uruguaya de Historia
de la Medicina del 5 de junio de 1990 presenté el
distintivo bajo el título “Medallística médica: distintivo
referente a la representación teatral <La venganza
de la momia> (1923)”:
“Una <Medicine Troupe> presentó en el Teatro
Urquiza de Montevideo los días 19 y 20 de
setiembre de 1923 la obra cómica <La venganza
de la momia>. El libreto fue posteriormente impreso
en edición privada al cumplirse los 25 años de la
puesta en escena. Luego que aquella edición fuera
presentada en esta Sociedad por el Dr. Fernando
Mañé Garzón (sesión del 3 del corriente) me percaté
que poseía un distintivo de solapa relacionado con
aquella <première>, y que me había obsequiado en
1960 el Sr. Arturo Filloy, integrante de la troupe en el
papel de Lord Carnavon.
Paso a describirla: circular, 13 mm de diámetro, en
metal dorado, sin datos del autor del cuño. Sobre
fondo en esmalte negro, su campo luce un grueso
libro abierto. En su página de la izquierda un esque-
leto; a la derecha la fecha 21-9-23. En el exergo una
lámpara votiva emite potente llama por su pico. Ra-
yos irradian hacia los bordes del campo.
No conociendo ejemplares similares, ni gurando
tampoco en el catálogo consultado (15), presumo
con bastante fundamento que el distintivo pertenece
a una serie limitada, año 1923, expresamente con-
feccionado para la puesta en escena de la obra, ya
que sus fechas coinciden”.
Al preparar este artículo, tuve un nuevo hallazgo so-
bre el solapero: la crónica de El Jeringazo y la entre-
ga del distintivo -en limitado número- a los integran-
Figura 14. Solapero entregado a los miembros de la trou-
ppe de medicina en 1923 (colección del autor).
92
Publicación de la D.N.S.FF.AA.
tes de la Medicine Troupe, entre ellos a Arturo Filloy,
seguramente estudiante de medicina que no llegó a
graduarse. Filloy -además- formó parte de la prime-
ra hora de la Troupe Ateniense, la número uno de
las «troupes» teatrales estudiantiles muy populares
en Uruguay en el primer tercio del siglo 20. Formada
en 1922 por un grupo de estudiantes universitarios
de derecho (de ahí su nombre Troupe Jurídico-Ate-
niense), mutó al año siguiente por Ateniense alu-
diendo al Club Atenas, equipo de baloncesto monte-
videano del que algunos de los integrantes del grupo
formaban parte. Sus dos más recordados integran-
tes fueron Ramón Collazo y Víctor Soliño (16,17).
La “Sociedad Médica Calembour” (1923)
El periódico El Estudiante Libre incluyó una página
humorística titulada El Jeringazo. Órgano desana-
do en plena oración. En el Nº 40, la página incluída
de El Jeringazo publicó un aviso o réclame de los
médicos especialistas de una inexistente Sociedad
Médica Calembour (18).
Un calembour es un juego de palabras chistosas; en
el texto, el calembour ha sido vincular fonéticamente
el nombre o apellido de cada médico que ejercía por
entonces en Montevideo con una enfermedad:
“SOCIEDAD MÉDICA CALEMBOUR. CUERPO DE MÉ-
DICOS ESPECIALISTAS
Para las enfermedades de la boca - Dr. Lenguas
Para las enfermedades de la voluntad - Dr. Volonté
Para las enfermedades de la nariz - Dres. Bonasso y Nario
Para las enfermedades del cerebro - Dr. Savio
Para las enfermedades infantiles - Dr. Infantozzi
Para las enfermedades femeninas - Dres. Berta y De María
Para las fugas epilépticas - Dr. Et-chepare (sic)
Para las paperas - Dr. Paperán
Para las anginas tabacales - Dr. Toscano
Para el mal de montaña - Dr. Cima y Montaño
Para la sarna - Dr. Sarno
Para los abstinentes - Dr. Bevilacqua
Para religiosos - Dres. Capilla, Abadie, Devoto, San Juan y San
Martin Hnos.
Para los vegetarianos - Dr. Berro
Para los carnívoros - Dres. Carnelli Hnos.
Para las alteraciones del juicio - Dr. Travieso
Para los marinos - Dres. De Barca, Barcala e Ira-Ola (sic)
Para la euforia - Dr. Pena y A.P.N. (ésta última sin ironía)
Para las enfermedades hereditarias - Dr. Nieto
Para las enfermedades repentinas - Dr. Brusco
Para los de sangre azul - Dres. Conde, Reyes y Real de Azúa
Para la obesidad - Dres. Delgado, Delno y Schia-no (sic)
Para accidentes callejeros - Dr. Calzada
Para miseria siológica - Dr. Ricchi
Para psicastenia - Dr. Sicco
Para la hidropesía - Dres. Lagos y de la Fuente
Para los apaleados - Dres. Legna-ni y Surra-co (sic)
Para el cansancio - Dr. Canzani
Para los moribundos - Dr. Cirio
Para los haraganes - Dr. Harán (padre e hijo)
Para los revolucionarios - Dres. Guerra, Aguerre y De Armas
Para las amnesias - Dr. Mondino (¡Ché Alfonso! ¿te acordás de
aquel caso?)
Para crecer - Dr. Halty
Para las rabietas - Dr. Crispo
SERVICIOS ESPECIALES
Servicio de baños - Dres. Bañales y Bañón
Servicio de guardias - Dr. Laguardia
Servicio de campaña - Dres. del Campo y Montes
Servicio de belleza - Dr. Bellini
Servicio para los médicos - Dr. Galeano”.
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El humor en medicina. Parte 2. “Lírica y teatro”
REFERENCIAS
(1) El Crepúsculo De Un Dios / Opereta. Montevideo:
Imprenta La Rural, 1913. Folleto de 14 x 21 cm, 26 p.
(2) La Semana. Periódico festivo, artístico, literario y
de actualidades. Montevideo, año V, Nro. 210, 25 de
setiembre de 1913, pág. 14. Disponible en: anafo-
ras.c.edu.uy/jspui/bitstream/123456789/41556/1/
La_Semana_N210.pdf [Consulta 20/08/2018].
(3) Italian and Ibero American Relationships. Il Tea-
tro dei Due Mondi The Musical Theatre. Database
del Teatro Solís. Disponible en: http://www.imla.it/
dvd2/data/uk/database.html [Consulta 20/08/2018].
(4) Szarán L. Diccionario de la música en el
Paraguay, Nuremberg, Jesuitenmission, 2007,
entrada Dall’Argine, Luis.
Disponible en: http://www.luisszaran.org/Dicciona-
rioPrologo.php?lang=es [Consulta 20/08/2018].
(5) Lockhart J. La historia del Hospital Maciel.
Montevideo: Editora de Revistas, 1982, p. 187-89.
(6) Casette editado por “Orfeo” bajo el título César
Zagnoli, “Mucho que ver”, SCO 93002, 198; en su
lado “A” gura como primer tema “Borrame la fal-
ta, Pedro”, y su autor, tango de Martín A. Lasala.
(7) Wilson E. Médicos uruguayos en el tango.
Disponible en: https://www.anm.org.uy/index_htm_
les/Medicos%20uruguayos%20en%20el%20Tan-
go.pdf [Consulta 20/08/2018].
(8) A Pedro Demaestri, bedel de la Facultad de Me-
dicina de Montevideo, este recuerdo emocionado de
los que fuimos “sus estudiantes” en épocas jamás
olvidadas. Montevideo, edición privada, 1944, 78 p.
El folleto forma parte de la colección de la Universi-
dad de Texas y fue digitalizado en el 2008.
(9) Buño W. Sesiones de la Sociedad Uruguaya de
Historia de la Medicina vol. XI, Montevideo, 1990,
p. 106-107; facsímil de portada y carátula del fo-
lleto.
(10) Penco NH, Demaestri P. Semanario Marcha,
Toda la semana en un día. Año X, Nº 456, viernes
26 de noviembre de 1948, p. 4.
(11) Rizzi Castro M. La Facultad de Medicina.
Montevideo, 1951. Disponible en: https://www.
smu.org.uy/dpmc/hmed/historia/articulos/rizzi.pdf
[Consulta 20/08/2018].
(12) Buño W. Nómina de egresados de la Facultad
de Medicina de Montevideo entre 1881 y 1965.
Ses Soc Urug Hist Med, Montevideo; 1987-88; IX-X:1-49.
(13) El Estudiante Libre. Órgano Ocial de la “Aso-
ciación de los Estudiantes de Medicina”. Montevideo,
Nº 1, mayo 15 de 1919 – Nº 40, octubre 1 de 1923.
(14) La venganza de la momia. Medicina Troupe.
Primavera 1923. Teatro Urquiza. Función teatral
por la Troupe de Medicine (sic). Apto para me-
nores. Miércoles XIX-IX-MCMXXIII. Montevideo:
Imp. Rosgal, 1948, 71 p.
(15) Buño W. El acontecimiento médico a través de
la medalla. 1ª exposición de medallas uruguayas re-
lativas a la medicina. Montevideo: Biblioteca de la
Facultad de Medicina, 1965, 27 p.
(16) Soliño V. Vida, pasión y muerte de la Troupe
Ateniense, Montevideo: A.G.A.D.U., 1973.
(17) Aliverti Liquida. Troupe Ateniense. Montevideo:
Irrupciones Grupo Editor, 2012, 96 p. Reimpresión
facsimilar del “Primer Libro Neosensible de Letras
Atenienses. Aliverti Liquida. Apto Para Señoritas”,
edición de autor, 1932.
(18) El Jeringazo. Órgano desanado en plena o-
ración. Redacción y Administración: Boya Nº 4 del
Canal Pelviano. Año I, Nº 2. En: El estudiante libre,
Nº 40, Montevideo, octubre 1 de 1923, 7 p.