Salud Militar Vol. 31 Nº 1 Año 2012 5
HOMENAJE
Su recepción al aSumir como académico de la
academia nacional de medicina (uruguay).
En oportunidad de ingresar como Académico de
Número, el 8 de marzo de 2012 fue presentado
por el Ac. Roberto Quadrelli, un resumen de cuyas
palabras insertamos aquí gracias a la amabilidad
del colega y de la Dra. Elena Pichelli.
A continuación, el Ac. Grunberg pronunció un
discurso, cuyo interés va más allá de una mera
nota de agradecimiento por la distinción recaída
en su persona. Contiene esa pieza, importantes
datos históricos sobre el desarrollo de la nefrología
pediátrica en nuestro país, y su papel pionero en
la extensión de sus conocimientos y resultados
a la nefrología en general. Agradecemos al
Ac. Grunberg, quien fuera el primer jefe del
Departamento de Pediatría (1976-1984) que haya
autorizado la publicación de su discurso.
Comité Editorial
PRESENTACIÓN POR EL AC. ROBERTO QUADRELLI
Señor Presidente de la Academia Nacional de Medicina
Ac. José Luis Peña
Señores Académicos
Señoras y Señores
La Academia Nacional de Medicina nos ha conferido el honor y
con ello una inmensa alegría, de presentar a Uds. en este acto de
iniciación Académica a un nuevo integrante: el Académico José
Grunberg.
En un currículum vitae abreviado podemos destacar :
Recibió su título de médico el 4 de setiembre de 1959 en la
Facultad de Medicina de la Universidad de la República. Su título
de Especialista en Pediatría en abril de 1964 y de Especialista en
Nefrología en diciembre de 1982, estos últimos otorgados por la
Escuela de Graduados de la misma Facultad de Medicina.
Fue becario del Gobierno Francés en el Servicio de Nefrología del
Hospital de Niños en Paris (Hospital Necker Enfants Malades), a
cargo en aquel entonces del Profesor Pierre Royer (1966).
Desempeñó todos los cargos docentes y asistenciales del escalafón
universitario: Practicante externo, Ayudante de Clase de Fisiología,
Practicante Interno, Jefe de Clínica Pediátrica y Asistente de Clínica
Pediátrica. Todos puestos de trabajo obtenidos por concurso de
oposición y méritos.
Fue Profesor Agregado Titular de Medicina Infantil (1978), Profesor
Director Titular del Departamento de Medicina (1982), Profesor
Director de Clínica Pediátrica (1983-1985) y Encargado Titular de la
Unidad de Nefrología del Hospital Pereira Rossell (1986).
Fuera del ámbito universitario fue Jefe del Departamento de Pediatría
del Hospital Central de las Fuerzas Armadas por un período de 9
años (1976-1985) sucediendo al Prof. Carlos Escande.
Tte.Cnel.(M) (R) JOSE GRUNBERG
Ac. Prof. ex-Jefe del Departamento de Pediatría del Hospital Militar. Dirección
Nacional de Sanidad de las FF.AA.
https://doi.org/10.35954/SM2012.31.1.1
6
7
Gran Premio Nacional de Medicina 1979 de la Academia Nacional
de Medicina por el trabajo “Las dicultades de acceso a los servicios
de prestación de salud”.
Segundo Premio en el Gran Premio Nacional de Medicina de 1987
por el trabajo “Diálisis peritoneal continua ambulatoria en niños y
adolescentes”.
Fue Secretario General de la Asociación Latinoamericana de
Nefrología Pediátrica por dos períodos consecutivos, abarcando un
lapso de cuatro años, y en representación de ésta Asociación fue
Consejero de la Asociación Internacional de Nefrología Pediátrica
por un período de seis años.
En esta línea del accionar, se le tributó un homenaje “En
reconocimiento a su contribución pionera en el campo de la Diálisis
Peritoneal en la América Latina”, organizado por el Capítulo Latino
Americano de la Sociedad Internacional de la Diálisis Peritoneal,
durante el Congreso en Foz de Iguazú en julio del 2009.
No enseñó sólo medicina sino también otros valores, entre ellos,
el respeto por los pacientes; no realizaba distinción alguna en
la prioridad y atención desde la cama, la sala o la medicación a
administrar, su actitud perfeccionista lo llevó a implantar en nuestro
medio la diálisis peritoneal en pacientes pediátricos con insuciencia
renal crónica, técnica que luego se derivó a los pacientes adultos.
Instaló el 2do. Centro de Tratamiento Intensivo Pediátrico en el País
ubicado en el Hospital Militar. Y creó el Primer programa de diálisis
peritoneal crónica en Uruguay en l983, con posterior aprobación por
parte del Fondo Nacional de Recursos, como IMAE (Servicio de
Nefrología de Niños y Adolescentes – SENNIAD), 1987.
Académico Grunberg, la Academia Nacional de Medicina Uruguaya
lo recibe a Ud. con el mayor de los entusiasmos.
DISCURSO DEL AC. JOSÉ GRUNBERG
Srs. Académicos, colegas, colaboradores, familiares, pacientes y
amigos:
Es un honor mi incorporación a la Academia Nacional de Medicina.
Agradezco a los Académicos Jose Luís Peña y Roberto Quadrelli,
por sus palabras, y a Roberto por haber impulsado mi membresía
como Miembro Titular.
Esta distinción, amerita una reexión inicial. Es una distinción a una
persona, que trata de entender al complejo mundo que habitamos
en su incesante y dinámico cambio, valerse de la metodología
cientíca aplicada a nuestra propia experiencia personal,
comunicar los resultados, exponerlo a juicio de nuestros pares y
contribuir a la sociedad en la difícil tarea de lograr un mundo más
justo, con acceso universal y equitativo a los aportes del progreso
cientíco y tecnológico. En realidad somos fruto de la educación de
aquellos que tanto nos aportaron, y aportan, en el aula, el Maestro,
el Profesor, pero también, de quienes nos enseñan con su vida,
en la informalidad de sus reexiones y enseñanzas, los amigos,
colaboradores, familias, pacientes, y contertulios de ámbitos varios
como el que os relato a continuación. El Ac. Celso Silva, me autorizó
a relatar una enseñanza que me dio su padre, Don Joaquin. Ciego
desde niño por un accidente de pesca con granadas, frecuente en
España, fue pianista, anador de pianos de nivel internacional. Me
insistía en la importancia de estudiar, de acceder al conocimiento.
En la conversación “se me deslizó” un exabrupto: “el que no sabe es
como el que no ve”. Me contestó enfáticamente ¡“mucho peor, yo
lo que le digo”! Recibí una gran lección de vida.
Sepan disculpar que mi exposición será basada en mi experiencia
personal, similar en sus desafíos, logros y frustraciones, a la de mis
colegas de generación. Lo más destacado de nuestra medicina
contemporánea, es el tsunami cientíco tecnológico, su aplicación a
la práctica médica, que cambió, nuestra vida personal y profesional,
la de nuestras familias, y la de los pacientes y sus familias.
Charlotte, mi señora, con su historia de resiliencia y creatividad
para sobrevivir con su familia los riesgos inimaginables, de los años
de la segunda guerra mundial, constituyó un apoyo invalorable
para sustentar mi carrera profesional. Con su visión de ejecutiva y
educadora me ayudó siempre a pensar por sistemas y centrarme en
la calidad como criterio de éxito de los proyectos.
Aún practicante de medicina, formamos una familia, ya me instaba
a una pasantía familiar en Paris, a estudiar, a especializarme y, a
conocer otros horizontes y culturas.
El Maestro y amigo Ramón Guerra, una persona decisiva en mi
vida cientíca, me relacionó con el Prof. Pierre Royer, del Hôpital
Enfants Malades.
Llegamos con un hijo de cinco años, a un gélido Paris en enero de
1963. En el hospital puse en acción “mi” francés; mera ilusión. Los
colegas destinatarios de mi dialéctica, dudaban cual era el idioma
que hablaba.
Comprobé, estupefacto, que el famoso servicio de Pierre Royer era
pobre en recursos materiales, con ostensible precariedad edilicia.
El equipamiento tecnológico, era muy inferior al que disponíamos
en Montevideo. Un ejemplo; carecían de laboratorio con micro
métodos. ¡En Montevideo estudiábamos el equilibrio ácido base en
una gota de sangre, en Paris requerían 10 ml.! Reconocí la pujanza
Publicación de la DNSFFAA Tte.Cnel.(M) (R) JOSE GRUNBERG
6
Salud Militar Vol. 31 Nº 1 Año 2012 7
y visión de Ramón Guerra en la introducción de la tecnología de
punta a nuestro medio, con un colaborador, Sarandi Bidegain, que
llevaba ideas y tecnología a la práctica corriente, inolvidable por su
generosidad y entrega.
El microscopio de la patóloga, la Dra. Renée Habib, que revolucionó
la taxonomía internacional de la anatomía patología renal moderna,
no era diferente del nuestro.
Mas allá de lo que aprendí de la nefrología pediátrica en Servicio de
Pierre Royer, fui testigo y alumno del desarrollo de un modelo de
generación de conocimiento, de la motivación por la investigación y
la innovación, del valor del “full time” geográco y de la dinámica y
organización del trabajo en equipo.
La estadía en Paris tuvo enseñanzas no vinculadas con el objetivo
principal, la nefrología pediátrica.
Ratiqué que las limitaciones de los recursos materiales, no son un
impedimento para el desarrollo de la medicina de alta calidad, tanto
en la asistencia como en la investigación médica.
El determinante de nuestro destino cientíco y personal, son los
proyectos, nuestra organización, la atmósfera y actitud proclive a
la innovación y creatividad, la integración de equipos con nuevos
protagonistas y los tradicionales con funciones que han cambiado
en importancia e impacto. El equipo de salud, vive un cambio
dramático, en la integración de equipos. Ingenieros, informáticos,
estadígrafos, especialistas en logística, son los nuevos “inmigrantes”
al equipo. Simultáneamente se ha redimensionado la importancia
de la telefonista y de los receptores de consultas telefónicas, la
secretaría, el cadete que traslada al domicilio del paciente los
insumos de diálisis.
En su concepción el Fondo Nacional de Recursos (FNR), es un
ejemplo democratizador, creativo e innovador, condicionando el
acceso universal y equitativo a la medicina altamente especializada,
compleja en tecnología y recursos humanos. El FNR estimuló
e impulsó no solo asistencia de alta calidad sino permitió la
investigación, respetada y admirada internacionalmente. El Fondo
es un precursor del Plan Ceibal de la medicina, llevar a la realidad lo
aparentemente imposible.
Otra sorpresa me deparaba el servicio, una tarde plomiza y gris
de intensa nevada, escenario acorde con mi estado de ánimo, la
secretaria me anunció, “el Prof. Royer lo espera para una entrevista
personal!” Así comenzó: “Dos noticias Monsieur Grünberg. Una
buena, su francés ya se entiende o mejor dicho se intuye lo que
quiere decir. La otra no tan buena. Tiene que aprender inglés. La
ciencia en cualquier idioma es un aporte de valor universal. Pero,
para participar en el mundo cientíco y tecnológico, el inglés es una
herramienta básica”.
El acto médico, la consulta médica, las enfermedades agudas, las
crónicas para las cuales teníamos mínimos recursos, (la cortisona
se anunciaba como una novedad para el futuro), era para lo que
habíamos estudiado. El progreso cientíco tecnológico, generó una
nueva medicina, nuevos pacientes, inéditos, cuyas vidas dependen
en el largo plazo de tecnologías complejas, de las destrezas del
equipo de salud en la aplicación práctica de conocimientos.
La diálisis crónica es un arquetipo, de la nueva medicina, una
oportunidad de vida para aquellos que estaban condenados a
acompañar con la suya la muerte renal.
Introdujimos al Uruguay la diálisis peritoneal crónica pediátrica en la
década de 1980. Pocos años después nos asociamos con colegas
de adultos, los Drs. Nelson Caporale y Daniel Pérez, creando
el primer servicio en el país de diálisis peritoneal ambulatoria
crónica, integral, de niños y adultos. En estas casi tres décadas de
convivencia aprendimos mucho recíprocamente.
La diálisis peritoneal crónica es una alternativa especialmente
importante a los niños, cuyas venas y arterias “nitas” y frágiles, de
difícil acceso, son un capital de vital importancia fácilmente agotable,
que limita la eciencia de hemodiálisis como recurso de sustitución
de la función.
En el año 1983, un niño en sus primeros meses de vida,“el Beto”,
fue nuestro primer paciente. Sus padres que nos honran con su
presencia en este evento, nos enseñaron mucho. Aprendimos
de ellos, su destreza para el manejo de la diálisis domiciliaria, de
su resiliencia ante la adversidad y la importancia decisiva de la
armonía de la dinámica familiar. Su casa, fue el primer ámbito de
diálisis peritoneal continua domiciliaria ambulatoria en el Uruguay.
En esta nueva medicina, el hogar, aún en pequeños y lejanos
poblados rurales, se adapta para incorporar aparatos de diálisis con
electrónica sosticada, que la manejan los familiares, el paciente o
sus familiares.
El cuidado en el largo plazo es imprevisible en duración y
requerimientos, para afrontar la nueva epidemiología y demografía,
la longevidad y la enfermedad crónica. El proceso del cuidado
continuo y prolongado, involucra altos riesgos de fatiga, el “burnout”,
ocasionalmente la depresión de los cuidadores. Las personas
involucradas en el cuidado, se confrontan con dilemas morales
y prácticos secundarios, a incompatibilidades entre el tiempo y
energía que le insume el cuidado, con las necesidades de satisfacer
Tte.Cnel.(M) (R) JOSE GRUNBERG
8
9
sus obligaciones familiares y personales y, con sus propios avatares
de salud, laborales y otras contingencias.
La complejidad del cuidado a personas con distintos grados
de dependencia de la tecnología y del entorno impulsa una
nueva ciencia “La Ciencia del Cuidado”. Una ciencia orientada
a la búsqueda de respuestas racionales, accesibles, factibles,
imaginativas, ecientes, que tomen en consideración el complejo
sistema de interdependencia entre cuidados y cuidadores.
En investigaciones de nuestro equipo, recientemente publicadas
(“Una perspectiva de aspectos similares en la atención de personas
en las edades extremas de la vida. Propuestas de acciones
integradas de personal de servicios pediátricos y geriátricos” Can.
Pediatr., 2012,34:7-13) hemos comprobado diferencias marcadas
en la funcionalidad y eciencia del cuidado en niños y en adultos. El
niño que requiere cuidado en el largo plazo, hijos de padres jóvenes,
tienen dicultades mayores para afrontar el desafío del cuidado. La
consecuencia más dramática es el abandono del padre, dejando a
la madre con todas las responsabilidades de sostén familiar y de
cuidado del niño.
El cuidado del adulto, diere sustancialmente con el del niño. Ha
tenido el tiempo en su vida de mantener y organizar un entorno
familiar resiliente, adecuado al cuidado, además de la posibilidad
de auto cuidado. El cuidado recíproco en el que los adultos ejercen
simultáneamente los roles de cuidador y cuidado es un factor
estabilizador y graticante.
Los familiares del equipo de salud en su totalidad, comparten
nuestros logros pero también las frustraciones; las reconocen
en nuestra actitud, en la abrumadora comunicación telefónica
tradicional, o en la moderna, inalámbrica, con los pacientes. El
escenario y el drama de la nueva medicina se expanden al hogar del
paciente, pero también la del equipo de salud. El reconocimiento
a mi señora e hijo, extensivo a las familias de los integrantes del
equipo de salud en estos tiempos de muchas luces, también de
muchas sombras.
La medicina moderna, de cambios vertiginosos navega en
estructuras burocráticas obsoletas, perimidas, ancladas en la rutina,
lo que el ingenio llama el “palo en la rueda” o” la máquina de frenar”,
ambos extraordinariamente ecientes. Estimo como una misión
abatir el absurdo de las barreras burocráticas.
Al inicio, los trámites para la aceptación burocrática de la diálisis
peritoneal, fueron un desafío mayor aún que atender a nuestros
pacientes.
Es de recibo el agradecimiento por el invalorable apoyo que me
dieron, mis padres, que vinieron desde Galicia, y encontraron
en Tacuarembó el sueño americano. Admiración por su tesón y
perseverancia para que su pobreza material no fuera también
espiritual y del conocimiento de sus hijos.
El Prof. Dimitrios Oreopoulos, de Toronto Canadá, mi mentor en las
últimas publicaciones.
El Prof. Dr. Michael Freundlich, de La Universidad de Miami, quien
nos enseñó a navegar en las oscuridades de la cavidad peritoneal.
El Maestro Ac. Carlos Gianantonio, de Argentina, amigo entrañable,
que alertó al mundo que estaba ante un riesgo, el síndrome
hemolítico urémico.
El Maestro Ac. Gustavo Gordillo de México.
Especial reconocimiento a los nefrólogos de adultos, Profesores
y Drs. Dante Petruccelli, Nelson Mazzuchi, Juan Fernández Cean,
Sergio Orihuela, Lilian Curi, Nelson Dibello, que nos ayudaron en
tiempos de crisis y, en la transición de nuestros niños ya adultos a
vuestros servicios .
La Enfermera Yolanda Farias que me acompañó durante los
primeros cuarenta años de mi carrera,
A los Profesores Julio R. Marcos y José Ma. Portillo, que desde el
Hospital Pedro Visca dieron impulso a las especialidades pediátricas.
Al Dr. Jorge Pouso, que me ayudó a utilizar rigurosamente la
estadística en nuestro trabajo de investigación.
Al Dr. Alejandro Nogueira que nos enseñó la interdependencia entre
la nefrología y la urología pediátrica.
A las nurses Gabriela Hekimian y Mariela Vieira. A la Trabajadora
Social, Carmen Amaral, a la Psic Elena González cuya dedicación y
excelencia profesional, son un pilar de nuestro trabajo.
A mis alumnos, que en realidad fueron docentes, de los cursos para
médicos del interior del país, que iniciamos en el años 1968, Drs.
Vignolo de Artigas, Oscar Mourelle de Durazno, Riva de Florida,
Stagno y Francolino de Paysandú, Graña de Rocha y muchos más.
Ningún hombre libre está eximido de la expectativa de una
recompensa al trabajo, a la labor que estima llevada a término. Hay
muchos tipos de recompensa, dicen que Bertold Brecht recibió en
1928 un automóvil a cambio de un poema. Mi infancia y adolescencia
transcurrieron en un baluarte de poetas, Tacuarembó. Escribí
poemas pero, no solo no hubo coche, tampoco lectores. He recibido
Publicación de la DNSFFAA Tte.Cnel.(M) (R) JOSE GRUNBERG
8
Salud Militar Vol. 31 Nº 1 Año 2012 9
en cambio una recompensa muy valiosa, mi familia, Charlotte, Jorge
y Carolina, que me han apoyado, y soportado en los días soleados,
pero también en los tornados en esta aventura de incorporarme a la
nueva medicina de pocos logros y muchas frustraciones, en la difícil
migración hacia los nuevos tiempos tecnológicos. No sólo no he
tenido cien años de soledad, no tuve ninguno, nunca me sentí solo.
A la edad de mis años disfruto de tres nietos biológicos, Victoria,
Florencia con quienes compartimos sus avatares de la adolescencia
y Matías, mi compañero de muchas tardes, que supo soportar,
estoicamente la disminución cuantitativa de la logística alimentaria
de su menú habitual. A su pregunta reiterada, recién ayer volvió a la
calma, éste discurso había terminado.
También tengo una descendencia nefrológica, Cristina Verocay,
Anabella Rebori, Elena Pichelli, Virginia Ramela y Mary Velasco.
No puedo eludir la vanidad, compruebo semanalmente que ya
comienzan a tener su propia descendencia nefrológica, y que me
han superado en los conocimientos. Pero, mi autoestima se rebeló,
auto indulgente, postulé la hipótesis de que el grupo femenino,
con mi única excepción, tiene la habilidad de mantener varias
conversaciones simultáneas, hablan todas al mismo tiempo de
tópicos diferentes. Sería la razón de por qué quedaba marginado de
la discusión. Pedí una versión de lo discutido en formato adecuado
para entenderlo.
Mi hipótesis era falsa, ratiqué: me habían superado ampliamente
en conocimientos.
Tte.Cnel.(M) (R) JOSE GRUNBERG