HOMENAJE
Teniente Coronel Médico Profesor Agregado de Cirugía Edgardo Torterolo
Prado (1939 – 2003). Precursor del trasplante hepático en Uruguay
Lieutenant Colonel Medical Attaché Professor of Surgery Edgardo Torterolo
Prado (1939 - 2003). Precursor of liver transplantation in Uruguay.
Tenente Coronel Médico Adido Professor de Cirurgia Edgardo Torterolo Prado
(1939 - 2003). Precursor do transplante de fígado no Uruguai.
Recibido para evaluación: Abril 2022
Aceptado para publicación: Mayo 2022
Correspondencia: 21 de setiembre 2713. Apto. 401. C.P. 11300. Montevideo, Uruguay. Tel.: (+598) 27101418.
E-mail de contacto: asoiza@adinet.com.uy
(a) Médico Legista Ex Jefe del Departamento de Medicina Legal del Hospital Central de las Fuerzas Armadas
de Uruguay. Ex Profesor Agregado de Medicina Legal.
https://doi.org/10.35954/SM2022.41.1.8.e201
Dr. Augusto Soiza Larrosa ahttps://orcid.org/0000-0002-3924-9976
Edgardo Gualberto Torterolo Prado, nació en
Montevideo el 20 de diciembre de 1939 y falleció
en esa ciudad, en la plenitud de su ejercicio profe-
sional, el 31 de julio de 2003.
Fueron sus padres Pío Gualberto Torterolo y María
Rosaura Prado. Estaba unido en matrimonio con
María Elena Minetti (1966) del cual nació su hijo
Pablo Daniel un año después.
Su vocación lo dirigió hacia la medicina, ingresando
a la Facultad ocial en 1959. Luego de su desempe-
ño como practicante interno del Ministerio de Salud
Pública (1964-69) obtuvo el título de médico (1968).
Se hizo cirujano y en esa especialidad desarro-
lló dos carreras paralelas: Facultad de Medicina y
Servicio de Sanidad Militar.
En la Facultad de Medicina ejerció por concurso
todos los grados: 1969-70, médico asistente de
Servicio de Cirugía; 1970-75, residente de cirugía
(Hospital de Clínicas “Dr. Manuel Quintela”, Clínica
Quirúrgica del profesor Roberto Rubio); 1970, asis-
tente (Grado II) de Clínica Quirúrgica; 1973, su te-
sis de doctorado, “Liver trauma” ya lo perló en su
preferencia quirúrgica; 1975-1980, profesor adjun-
to (Grado III) de Clínica Quirúrgica; 1983, profesor
agregado (Grado IV) de Clínica Quirúrgica; 1984,
profesor adjunto (Grado III) del Departamento de
Emergencia del Hospital de Clínicas.
Figura 1. Dr. Edgardo Torterolo Prado (1939-2003).
Salud Mil 2022; 41(1):e201. https://doi.org/10.35954/SM2022.41.1.8.e201 1
Publicación de la D.N.S.FF.AA.
Se integró precozmente al sta󰀨 quirúrgico del
Servicio de Sanidad Militar (Hospital Central de
las Fuerzas Armadas). En 1969, con 29 años ganó
el cargo de médico de Sanidad Militar por concur-
so abierto de oposición, y así el 29 de setiembre de
1970 obtuvo el despacho de alférez médico (Resolu-
ción Nº 44.137 del Ministerio de Defensa Nacional).
De esa promoción fueron también varios médicos
que se desempeñaron como recordados cirujanos
del Hospital Militar: Antonio Farcic Petcovic, Federico
Schneeberger Juanicó y Pedro Giorgi Vercellino.
Su primer destino -no ciertamente quirúrgico- lo
ejerció en el servicio sanitario del Regimiento de
Caballería Nº 9 de Montevideo (1971), pero rápida-
mente fue adscripto al Hospital Militar. Con fecha 1º
de diciembre de 1972 pasó al Servicio de Cirugía.
Allí hizo toda su carrera de cirujano militar y as-
cendió progresivamente en el escalafón de Servi-
cios Auxiliares: teniente 1º médico (1973), capitán
(1976), mayor (1983), teniente coronel (1990), jefe
del Departamento de Cirugía (1995).
En la época de su comienzo como cirujano en el
Hospital Militar se estaban procesando profun-
dos cambios en la organización asistencial. El
18 de junio de 1973 se crearon y organizaron los
cuatro grandes Departamentos Asistenciales del
Hospital Militar: medicina, pediatría, ginecología
y cirugía. Este último subdividido a su vez en ci-
rugía general y especialidades quirúrgicas. El pri-
mer jefe del amante Departamento de Cirugía
fue el profesor agregado de cirugía infantil Rodolfo
Saccone Erosa, y el del Servicio de Cirugía gene-
ral Héctor Cardeza Forlenza.
En el Servicio de Cirugía General -al cual fue desti-
nado el doctor Torterolo- se recogen los siguientes
nombres de sus primeros cirujanos (algunos con
orientación especíca): Juan Pedro Soto, Bruno
Rinaldi, Juan Carlos Castiglioni (cirugía de urgencia,
gastroduodenal y esofágica), Luis Bergalli (cirugía
de urgencia y tórax), Jaime Lucksemburg, Nivea
García. Otros más jóvenes les seguirían y harían
carrera docente en la Facultad de Medicina.
El 20/12/1999 le llegó el retiro por edad. El entonces
Director General del Hospital Militar -coronel Horacio
Fantoni- considerando la importancia del programa
de trasplante hepático que estaba instrumentando
el Dr. Torterolo, solicitó a la Dirección General de
Sanidad su reincorporación.
Esta se efectivizó el 17 de febrero de 2000 por re-
solución del Poder Ejecutivo y se le mantuvo en el
cargo “en comisión en el Hospital Militar” hasta el
12/06/2001, cuando cesó denitivamente como re-
incorporado.
Trabajos cientícos y méritos según su curriculum
1998 - Sociedad de Cirugía del Uruguay, presidente.
Trabajos
Artículos en revistas médicas, 65 (hasta 1987).
Artículos en libros médicos, 4.
Tesis y monografías, 2.
Comunicaciones en cursos y congresos médicos,
65 (hasta 1988).
Premios
1978 - Asociación Médica, primer premio:
(“Manejo del trauma hepático”).
1980 - Asociación Médica, segundo premio:
(“Pancreatitis mortal”).
Su formación en cirugía hepato-bilio-pancreática
La destreza en cualquier técnica o procedimiento
médico requiere una curva de aprendizaje. Es un
proceso que necesita vocación e insume tiempo,
dedicación y esfuerzo personal. El Dr. Torterolo
recorrió ese camino. Los primeros años de médi-
co fueron los de su formación quirúrgica general y
lograr estabilidad en el ejercicio profesional; recién
después se dedicaría por entero a la cirugía hepa-
to-bilio-pancreática y al trasplante hepático. He aquí
un sumario de su formación.
01/09/1978. Misión Ocial de Estudio al Congreso
Mundial de Cirugía Gastroenterológica, San Pablo,
República Federativa de Brasil.
25/09/1978. Misión Ocial al Congreso Argentino de
Cirugía, Buenos Aires.
2
Teniente Coronel Médico Profesor Agregado de Cirugía Edgardo Torterolo Prado
1988. Invitado ocial a las V Jornadas de Cirugía
del Aparato Digestivo y IV Forum de Debates en
Cirugía General, Porto Alegre, Rio Grande do Sul,
República Federativa de Brasil; integrante de la se-
sión dedicada a “Pancreatitis”.
Conferencista en el XV Encuentro de Cirujanos, Río
de Janeiro, República Federativa de Brasil.
Octubre de 1998. Asistente al 84th Annual Clinical
Congress, American College Of Surgeons, Los
Angeles, EE.UU. de Norteamérica.
Diciembre de 1999. Asistente al 70º Congreso
Argentino de Cirugía, Buenos Aires.
Enero de 2001. Encuentro Latinoamericano de
Transplante Hepático, Santiago de Chile.
Junio de 2001. Invitado ocial a las XVIIIº Jorna-
das Internacionales de Enfermedades Digestivas,
Hospital Italiano, Córdoba, República Argentina.
Noviembre de 2001. Invitado ocial al LXXIV
Congreso Chileno e Internacional de Cirugía, La
Serena, Chile (gura 2).
Sin duda fue la Misión Ocial de Estudio que se
le encargó en 1989 la que le reportó las mayores
enseñanzas. Concurrió a los servicios de los profe-
sores Pillmayer y Hans Gunter Beger (gura 3), en
la República Federal de Alemania. Fue en usufructo
de una beca del D.A.A.D. (Deutscher Akademischer
Austausdienst), el programa del Servicio Alemán
de Intercambio Académico. Fueron tres meses en
las ciudades de Hamburgo y Ulm, en los centros
quirúrgicos especializados en patología hepato-
biliar y pancreática, y trasplante hepático de re-
nombre mundial.
Un cirujano chileno, el Dr. Juan Christian Hepp,
que realizó el primer trasplante de hígado en Chile
(1985), recuerda así su pasaje por Alemania
Federal para formarse en cirugía de trasplante:
Figura 2. Dr. Edgardo Torterolo, Chile, 2001 (de pie, extrema
derecha de la foto).
Figura 3. Prof. Hans Gunter Beger (1936). Jefe del Departamen-
to de Cirugía General y Visceral, Universidad de Ulm, Alemania.
Encuentro latinoamericano de trasplante hepático en
Santiago, mayo de 2001. De izquierda a derecha en primera
la: Sergio Mies de Brasil, Eduardo Santibañez y Gustavo
Podestá de Argentina. De pie: Mario Uribe de Chile, Luis
Caicedo de Colombia, Horacio Ríos y Juan Hepp de Chile,
Oscar Imventarza de Argentina, Erwin Buckel de Chile y
Edgardo Torterolo de Uruguay.
3
Salud Mil 2022; 41(1):e201. https://doi.org/10.35954/SM2022.41.1.8.e201
Publicación de la D.N.S.FF.AA.
“A mí me correspondió hacer una estadía de per-
feccionamiento en Alemania en el año 1981. Era
un joven cirujano estaba muy interesado en la ci-
rugía del hígado. Había leído algo de los trasplan-
tes que era algo absolutamente desconocido. Así
que me gané una beca del gobierno alemán para
estar un año en Hannover en un servicio de ciru-
gía abdominal y trasplantes. Era una maravilla po-
der estar ahí, tuve oportunidad de participar en ci-
rugías de trasplante de otros órganos, pero el de
hígado aún era una técnica en desarrollo. Estaba
en etapa experimental, por lo que había muy po-
cos casos. Uno de los 4 centros del mundo que
estaba haciendo esto estaba en Alemania y poder
estar ahí de tercer ayudante en el pabellón, miran-
do lo que pasaba era un tremendo privilegio” (1).
No debe haber sido muy diferente la experiencia
del Dr. Torterolo en Alemania. El profesor Hans
Gunter Beger (Meissen, Alemania, 1936) se gra-
duó en medicina en la Universidad de Bonn en
1964 y se formó en cirugía en la Universidad
Libre de Berlín. Era el presidente y director del
Departamento de Cirugía General y Visceral de la
Universidad de Ulm entre 1982 y 2001 cuando el Dr.
Torterolo hizo su pasantía. Su reputación mundial
se debió a su experiencia en cirugía del páncreas y
del tracto gastrointestinal superior. Fue presidente
de la Sociedad Alemana de Gastroenterología y
por más de 40 años fue cirujano gastrointestinal,
con un enfoque especial en cirugía hepatobiliar
y pancreática. Cofundó la Sociedad Alemana de
Cirugía Visceral y fue galardonado por el Colegio
Americano de Cirujanos. Con su nombre se cono-
ce la técnica quirúrgica descrita en 1980 para las
pancreatitis crónicas que consiste en la resección
de la cabeza pancreática con preservación del
duodeno con lo que se disminuye la agresividad
quirúrgica y se evitan complicaciones.
Las extirpaciones hepáticas. Antecedente del
trasplante hepático en Uruguay
En Uruguay, el cirujano Gerardo Caprio (1902-1977)
presentó a la Sociedad de Cirugía el 30/09/1931,
el que sería el primer caso de extirpación hepática
exitoso (2).
Una enferma de 39 años con una tumoración epi-
gástrica vinculable con el lóbulo izquierdo del hí-
gado. En la operación Caprio le extirpó un nódulo
negruzco de dicho lóbulo y cerró el vientre para
estudiar la situación (probable melanoma), pero
“alentado por el ayudante [practicante Arancibia]
lo abrí de nuevo…” extirpándole todo el lóbulo iz-
quierdo. La anatomía patológica (Pedro Larghero)
conrmó el melanoma. En su discusión Caprio
hizo interesante revisión de extirpaciones hepá-
ticas parciales de acuerdo al conocimiento de su
época, remontando la primera publicada en la
guerra franco-prusiana de 1870: una herida hepá-
tica sangrante que requirió hepatectomía parcial
hemostática.
En 1928 el cirujano uruguayo Lorenzo Mérola
(1880-1935) describió como anatómicamente po-
sible la extirpación de todo el lóbulo derecho (in-
formación proporcionada por su hijo en 1972 en
base a un escrito dejado por su padre).
En 1972, el Dr. Torterolo con los cirujanos Juan C.
Castiglioni y Luis Bergalli realizaron una hepatec-
tomía derecha total de urgencia en una mujer con
herida grave y sangrante por arma de fuego (3).
En años siguientes las hepatectomías fueron un
tema dominante en las reuniones académicas por
el Dr. Torterolo (4-7).
En 1984 hubo una primera comunicación sobre
43 hepatectomías con una mortalidad de 32,5%
al Congreso Argentino de Cirugía (8).
En 1985, 17 casos operados entre 1983-1985 con
una mortalidad de 11,16%, que presentó al Con-
greso Uruguayo de Cirugía de ese año. A partir
de 1985 se confeccionó un protocolo de estudio
de factores de riesgo y preparación del preopera-
torio, logrando bajar la mortalidad en 93 pacientes
extirpados, al 2,15%.
En 1988, presentó una conferencia sobre resec-
ciones hepáticas en las VI Jornadas de Cirugía
del Aparato Digestivo y IV Forum de Debates en
Cirugía General, Porto Alegre, Rio Grande do Sul;
y un trabajo sobre “Segmentectomía hepática” en
el XV Encuentro de Cirujanos, Río de Janeiro (9).
4
Teniente Coronel Médico Profesor Agregado de Cirugía Edgardo Torterolo Prado
En 1994 publicó el más completo estudio (en co-
laboración) con los resultados de 155 resecciones
hepáticas entre 1972 y 1991. Se consideraron los
elementos diagnósticos de las diferentes etiolo-
gías, las indicaciones quirúrgicas, los resultados
en cuanto a complicaciones y mortalidad. Se
consideraron los diferentes cambios de criterio
en cuanto a la resecabilidad y las causas de mor-
talidad a los 60 días (11,6%, 18 pacientes) des-
tacando la insuciencia hepática como causa de
las mismas. Asimismo, la necesidad de preservar
masa hepática siempre y cuando se conservaran
los criterios oncológicos (10).
El trasplante hepático en Uruguay
La historia de los trasplantas hepáticos ha sido
muy accidentada pues los primeros resultados en
humanos fueron decepcionantes (11).
Sólo 20% del órgano trasplantado sobrevivía a
cinco años. La inmunosupresión para evitar el
rechazo del órgano introducida en 1978 con la
ciclosporina (descubierta en 1972 en Suiza, pero
formalmente aprobada para humanos en 1983)
mejoró los resultados. Recién en 1983, cuan-
do el Health National Institute de los Estados
Unidos de Norteamérica aceptó en el Congreso de
Bethesda que el trasplante hepático era una téc-
nica beneciosa para tratar enfermedades hepá-
ticas complejas, terminales, sin tratamientos al-
ternativos ecaces y con resultados adecuados,
comenzaron a desarrollarse en el mundo servi-
cios especializados. Desde entonces el trasplante
hepático dejó de ser una utopía para convertirse
en un instrumento terapéutico más. Y así suce-
dió en Uruguay, de la mano del doctor Edgardo
Torterolo y sus colaboradores. Pero el camino es-
tuvo lleno de dicultades y no exento de críticas.
En la tabla cronológica del inicio de los programas
de trasplante hepático en Latinoamérica, Uruguay
ocupó el 9º lugar (1998) siendo referido al doc-
tor Edgardo Torterolo. El lugar 1º correspondió
históricamente a Colombia (1979) y el último a
Ecuador (2000) (1).
En Uruguay la historia del trasplante hepático
ha sido la siguiente. En 1988 fue considerado el
único tratamiento posible para sobrevivir a las
enfermedades hepáticas complejas y terminales,
así como en la falla hepática aguda. En ese año
el procedimiento fue aceptado por la Comisión
Técnica del Banco de Órganos y Tejidos (actual
Instituto Nacional de Donación y Trasplantes)
quedando la nanciación a cargo del Fondo
Nacional de Recursos (F.N.R.) previo dictamen
de su Comisión Asesora.
En 1994, los trasplantes hepáticos comenzaron a
nanciarse por el F.N.R. no en Uruguay sino en
el Hospital Italiano de Buenos Aires, tanto para
pacientes pediátricos como adultos.
En el Hospital Militar los trasplantes hepáticos se
iniciaron algo más adelante. Siendo el Dr. Torterolo
el jefe del Servicio de Cirugía General, se creó en
1997 un Servicio de Enfermedades Hepáticas,
independizándose de aquel Servicio. El equipo de
cirugía hepática que había formado el Dr. Torterolo,
y que se había especializado en centros interna-
cionales pasó a funcionar en el nuevo Servicio y
desde entonces se organizó bajo su dirección,
el tratamiento de las enfermedades bilio-hepato-
pancreáticas complejas incluidos los trasplantes.
En 1998 el Dr. Edgardo Torterolo y el núcleo
de colegas y técnicos en distintas áreas funda-
ron por fuera del Hospital Militar un centro de
trasplantes hepáticos, la Fundación Nacional de
Enfermedades Hepáticas y Trasplantes sin nes
de lucro (de la cual fue su Director). Carente de fa-
cilidades locativas propias, arrendaron las depen-
dencias y apoyo tecnológico de aquel Servicio de
Enfermedades Hepáticas del Hospital Militar. Por
esa Fundación y en ese Servicio toda persona que
necesitara un trasplante de hígado (hasta enton-
ces obligada a un oneroso y tardío tratamiento en
Buenos Aires nanciado por el F.N.R.) pudo realizar-
lo en Uruguay. El primer trasplante se realizó en
el Hospital Militar por el Dr. Edgardo Torterolo
y su equipo el 16 de marzo de 1998 (12) sin -
nanciamiento por el F.N.R., pues ni Fundación ni
Servicio fueron reconocidos como Instituto de
Medicina Altamente Especializada (I.M.A.E.).
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Salud Mil 2022; 41(1):e201. https://doi.org/10.35954/SM2022.41.1.8.e201
Publicación de la D.N.S.FF.AA.
A noviembre del 2001, 12 pacientes habían sido
trasplantados de los cuales 7 fueron reintegrados
a su familia y a su trabajo con muy buena cali-
dad de vida. Los resultados eran muy favorables
y comparables con centros de referencia para au-
torizar por el Ministerio de Salud Pública (M.S.P.)
un I.M.A.E. para el recambio hepático y nanciarlo
por el F.N.R.
Pero obtener la autorización como I.M.A.E. y el
nanciamiento de los trasplantas hepáticos fue
una dura lucha.
La tramitación para lograr funcionar como I.M.A.E.
ante el M.S.P. (condición necesaria para acceder
a la nanciación por el F.N.R.) se dilató excesiva-
mente, lo que motivó una dura carta dirigida por el
propio Dr. Torterolo -como director de la Funda-
ción- a la Sociedad de Cirugía del Uruguay (13).
Allí dijo: “Esta técnica se genera para cubrir un va-
cío sanitario en la salud pública nacional. Desde
hace más de veinte años venimos desarrollando
la cirugía hepática con un grupo multidisciplinario
especializado en los procedimientos modernos
que hacen segura esta cirugía. La creación de un
centro de referencia nos permitió el desarrollo de
esta técnica con números y resultados importan-
tes a nivel mundial. Nuestro país tiene una lista
de espera muy corta y en un mes a lo sumo se
puede obtener un hígado óptimo. En Argentina
hay una pesada demanda de órganos y la lista de
espera supera los 3 años. Los gastos por paciente
trasplantado vivo en Buenos Aires asciende a los
141.800 dólares promedio, y de los fallecidos a
135.000, en tanto los fallecidos en lista de espera
(60 a 65%) es de 27.170 dólares americanos por
cada uno (datos del F.N.R.). En nuestro medio, con
buena oferta de órganos, mejoran los resultados al
operar pacientes con menores deterioros y compli-
caciones por la espera más corta y el seguimien-
to continuo por el grupo de hepatología clínica”.
Insistió en que la técnica podía realizarse en
Uruguay, en menor tiempo de espera, a más bajo
costo y por médicos formados en cirugía hepa-
tobiliar en centros de primer nivel en el mundo.
La omisión del F.N.R. en nanciar los trasplantes
hepáticos en Uruguay era una “discriminación
a la medicina nacional y a la escuela quirúrgica
uruguaya” y “utilizar procedimientos quirúrgicos
en el extranjero con el pretexto de que sean más
baratos suena tan insólito como contrabandear
con la salud de nuestra gente”. Y además “no es
ética la negativa al trasplante como no es ético
enviar enfermos al exterior sabiendo que morirá
en lista de espera el 60%”.
¡Duro y combativo sin duda el Dr. Torterolo!.
El alegato tuvo resonancia en el Parlamento
Nacional lo que ha motivado a transcribir el acta
de la sesión al nal (14).
El Dr. Torterolo no pudo ver concretado el I.M.A.E.
ni la nanciación, pues falleció en el 2003. Se in-
terrumpieron los trasplantes pero a su vez en ese
año comenzó el proceso que condujo a su nancia-
ción en Uruguay pues la Comisión Honoraria del
F.N.R. hizo un seguimiento pre y post-trasplante
hepático de los casos operados por el equipo de
médicos y cirujanos formado por el Dr. Torterolo.
En 2004 se convino con el Hospital de Clínicas
“Dr. Manuel Quintela” (UDELAR) funcionar como
un Centro Nacional Bi-institucional de Trasplante
Hepático (CENATH) con base en el Hospital Militar y
adecuarse a un Programa Nacional de Trasplante
Hepático (PNTH) (15).
En julio de 2009, luego de una consultoría ex-
terna española que planteó la necesidad y el
costo-efectividad de tener un programa de tras-
plante en nuestro país, se contó con la aproba-
ción del M.S.P. y la cobertura del F.N.R. Se rei-
niciaron los trasplantes hepáticos en Uruguay
por la Unidad Bi-Institucional de Enfermedades
Hepáticas Complejas, quedando a cargo la asig-
nación de órganos y lista de espera del Instituto
Nacional de Donación y Trasplante.
6
Teniente Coronel Médico Profesor Agregado de Cirugía Edgardo Torterolo Prado
URUGUAY. CÁMARA DE REPRESENTANTES (18).
16 DE SETIEMBRE DE 2003
Diputado Orlando Gil Solares.
SEÑOR GIL SOLARES.- Señor Presidente: ente-
rados de la carta abierta dirigida a los cirujanos
uruguayos por uno de los baluartes de la cirugía
nacional, el doctor Edgardo Torterolo Prado, y con-
movidos por sus datos y sus conceptos, frente a
parte de la comunidad política del país queremos
hacer un exhorto para tratar de eliminar un entuerto.
Las autoridades del Ministerio de Salud Pública de
nuestro país autorizaron, hace ya algún tiempo,
las operaciones de trasplante de hígado en institu-
ciones de nuestro medio, nanciadas por el Fondo
Nacional de Recursos.
También autorizaron las operaciones de trasplantes
en ciudadanos uruguayos en el exterior del país, una
vez más nanciadas por el mismo Fondo Nacional
de Recursos.
Sobre esto queremos realizar algunos comentarios.
La falla hepática solo admite el trasplante de un hí-
gado sano. El hígado no se suple con una simple
diálisis, como en el caso de una falla renal, o con la
insulina, cuando falla el páncreas.
Por más de veinte años, el doctor Torterolo de-
sarrolló operaciones de trasplante hepático en el
Uruguay en forma experimental y, últimamente, en
forma terapéutica. A tales efectos creó el Centro
Médico de Alta Tecnología, con la capacidad mé-
dica necesaria para hacer frente a tal exigencia, el
cual a través de los años ha obtenido numerosos
resultados importantes a nivel mundial. También
ha sido importante en estos años la conformación
y la preparación del equipo encargado de estas
intervenciones; sus integrantes, llegados desde
distintas especialidades -médicos, químicos, para-
médicos-, han tenido una formación especial en el
exterior, ya que han realizado cursos en centros de
referencia mundial.
Ya se han llevado a cabo doce operaciones de tras-
plante a cargo del equipo que lideraba el doctor
Torterolo; todos los pacientes han sido reintegra-
dos a sus núcleos familiares y laborales con una
excelente calidad de vida. Por esto, en palabras
textuales del doctor Torterolo: "No existen razones
cientícas para operar a nuestros pacientes en el
En los 10 años transcurridos entre julio de 2009 y
julio de 2019 se realizaron 190 trasplantes hepáti-
cos en Uruguay con donante cadavérico. La mor-
talidad global pos-operatoria al mes fue de 7,4%
(14 pacientes) y al alta (60 días) 9,5% (18 pacien-
tes). Estuvo dentro del margen de seguridad que
se ubica en menos del 10%.
“El Programa está consolidado y funcionando en
la actualidad exitosamente, imparte además do-
cencia e investiga, publicando trabajos en revistas
especializadas de todo el mundo" (16).
Actualmente la cobertura del F.N.R. incluye la eva-
luación pre-trasplante y el seguimiento en lista de
espera; el recambio hepático propiamente dicho,
y el seguimiento pos-operatorio y la medicación
inmunosupresora.
La selección de los pacientes candidatos al tras-
plante transcurre en dos etapas, siendo en prime-
ra instancia el F.N.R. el que, por la normativa que
lo rige, dene la autorización de la evaluación pre
trasplante hepático. Una vez autorizada y realizada,
el equipo técnico dene su ingreso a lista de espe-
ra en el marco de un ateneo técnico normativo del
Programa Nacional de Trasplante Hepático (17).
El mejor homenaje a la memoria del Dr. Edgardo
Torterolo, pionero del trasplante hepático en
Uruguay, ha sido esa consolidación del programa,
habilitando para toda persona que lo requiere y
sin costo, la posibilidad de sobrevivir a su enfer-
medad con el implante de donante cadavérico.
Tal vez ha sido esa larga y azarosa trayectoria
para benecio de todos los habitantes de nues-
tro país, la que justicó ser el primer galardona-
do con la amante “Condecoración al Mérito de
Sanidad Militar Cirujano Mayor Eduardo Emilio
Martínez” (Decreto del Poder Ejecutivo 33/022 del
19 de enero de 2022) (18) que le fuera otorgada en
ceremonia pública en carácter post mortem y reci-
bida por su viuda e hijo, el 11 de marzo de 2022.
7
Salud Mil 2022; 41(1):e201. https://doi.org/10.35954/SM2022.41.1.8.e201
Publicación de la D.N.S.FF.AA.
la conformación de auditorías médicas y contables
para adecuar los precios a la realidad nacional.
Al respecto nos preguntamos si con lo extendida
que se encuentra la utilización de la herramienta de
la auditoría en otros ámbitos del aparato estatal, se-
ría demasiado complejo instrumentar una auditoría
para el ámbito del hepatotrasplante.
El artículo 5º de la Ley Nº 16.343 impide enviar pa-
cientes al exterior para someterlos a trasplantes
que puedan ser llevados adelante en nuestro país.
Y agrega: "La Comisión Honoraria Administradora
establecerá las características de esta forma de
asistencia para aquellas patologías potencialmente
reversibles que no pueden tratarse en el país por
carecerse de recursos y que cuenten en el exterior
con procedimientos de tratamientos de reconocida
solvencia cientíca". Grave error que lesiona a la
medicina nacional, y especialmente a la escuela de
cirujanos de nuestro país, ya que se olvida su histo-
ria y su reputación, se olvida irrespetuosamente el
esfuerzo de grupos técnicos vernáculos que se han
preparado a toda prueba y a toda conciencia para
realizar estas técnicas de trasplantes.
La muerte sorprendió al doctor Torterolo en el mo-
mento más brillante de su carrera; también nos sor-
prendió a sus amigos.
Hacemos votos para que sus herederos tecnoló-
gicos tengan todo el apoyo que él no tuvo, lo que
lo obligó a clamar y a protestar en razón de lo que
más quería: servir a sus conciudadanos. Pese a
ello, todo lo que pudo hacer lo hizo a la perfección.
Demos gracias a él, a su memoria y a su familia. Que
su ejemplo sea imitado.
Solicito que la versión taquigráca de mis pala-
bras sea cursada al Ministerio de Salud Pública,
al Fondo Nacional de Recursos, a la Facultad de
Medicina y a la Sociedad de Cirugía del Uruguay.
SEÑOR PRESIDENTE (Chápper).- Se va a votar el
trámite solicitado. (Se vota) Treinta y cuatro en
treinta y seis: AFIRMATIVA
DECLARACIÓN DE CONFLICTOS DE INTERESES
El autor no reporta ningún conicto de interés.
El estudio se realizó con recursos propios
del autor y/o la institución a la que representa.
extranjero", concepto que nosotros rearmamos.
Nuestro país tiene una lista de espera muy corta;
el Banco de Órganos y Tejidos obtiene un hígado
en óptimas condiciones en un mes, como tiempo
máximo de espera. En Argentina las cosas son muy
diferentes: en ese país, el tiempo promedio de es-
pera es de tres años, por lo que se trasplantan pa-
cientes en estado de gravedad, con inminente ries-
go de vida. Se suma a esto la cantidad de donantes
en condición marginal, por la imperiosa necesidad
social y política de obtener resultados, como en to-
dos los programas de gran demanda.
El Fondo Nacional de Recursos se ve obligado a
solventar gastos que se multiplican varias veces
en comparación con los costos que insume una in-
tervención rutinaria en nuestro país; quizás, cuatro
o cinco veces más por concepto de traslados, viá-
ticos o internación previa a la operación. Algunos
trasplantes hechos en Argentina han tenido costos
promedio de más de US$ 140.000; trasplantes en
los que el paciente falleció han costado un prome-
dio de US$ 135.000, mientras que los pacientes fa-
llecidos que, como consecuencia, salieron de la lis-
ta de espera, han costado en promedio US$ 28.000.
Creemos que hay algunos aspectos que es nece-
sario tener en cuenta. Operar pacientes que tengan
un tiempo de espera corto mejora los resultados;
operar pacientes que van a tener un seguimiento
continuo por parte del equipo de hepatología clíni-
ca -que cuenta con un calicadísimo nivel- asegu-
ra los resultados; además, asegura el crecimiento
de la experiencia vernácula, benecia la economía
y también la seguridad familiar. El traslado al ex-
tranjero de pacientes a ser trasplantados resulta
carísimo, por el costo de los viajes y los viáticos.
Asimismo, se ha demostrado que la sociabilidad
familiar es capital para suavizar los efectos del lla-
mado estrés quirúrgico y del de la recuperación.
Además, los traslados y los trámites burocráticos
pueden entorpecer el reconocimiento precoz de los
problemas inherentes al rechazo.
La Fundación Nacional de Enfermedades Hepáticas
y de Trasplantes es un instituto independiente que
hasta hoy renta los servicios del Hospital Militar
para realizar los procedimientos; no tiene nes de
lucro y le ha pedido al Fondo Nacional de Recursos
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Teniente Coronel Médico Profesor Agregado de Cirugía Edgardo Torterolo Prado
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CONTRIBUCIONES AL MANUSCRITO:
(a) Concepción, adquisición de datos, redacción
y aprobación de la versión nal.
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