
SALUD MILITAR – Vol.27 Nº 1 – Abril 2005
Estabilidad. No se altera con los fluidos
corporales, permaneciendo estable con el paso
del tiempo, no cambiando de color ni de textura.
Inerte. De superficie perfectamente lisa y pulida
No tóxico.
Uso en combinación con diferentes metales,
reforzando sus propiedades físicas.
Comercialmente, este tipo de resina acrílica (PMMA)
se expide bajo forma de: un polvo (polímero) al cual
agregado un catalizador de polimerización (peróxido
de bezoilo) líquido (monómero) al que se le adiciona
un estabilizador (hidroquinona) que facilita la
conservación, pues el monómero se polimerizaría
espontáneamente por efecto de la luz, el calor o el
oxígeno del aire.
Al unirse, polímero y monómero, generan una
reacción fisico-química (polimerización) permitiendo
que el material adquiera primero un estado plástico
que lo hace capaz de amoldarse, adoptando la forma
que se desee, consiguiéndose luego de procesado,
un producto final rígido y sólido.
En el presente trabajo, se realizaron piezas protéticas
internas, confeccionadas en Poli Metíl Metacrilato, de
la firma (Clássico - Productos Odontológicos Ltda.)
con una reconocida y especial industrialización en
este campo.
De alta pureza, incoloro (libre de pigmentos con
óxidos metálicos), de probada bío compatibilidad,
para ser ubicado en el medio interno, requiere
además, en la técnica específica de fabricación de la
prótesis mandibular, un proceso controlado, de: muy
lenta polimerización al calor húmedo, bajo fuerte
presión y con un mínimo de monómero. (15,16)
El Poli Metil Metacrilato utilizado, se ha seleccionado
teniendo en cuenta los siguientes factores:
que su fabricación se rija por controles de
calidad que a continuación se detallan.
que se comercialice habitualmente en
nuestra plaza, por firmas proveedoras de
artículos dentales.
que su costo no sea oneroso.
Wolfaardt y colaboradores en 1992 en sus
afirmaciones ponen en evidencia el hecho de que los
materiales para prótesis faciales deberían tener su
compatibilidad testada. Una vez que entran en
contacto con los espacios interciduales, pueden
causar graves daños a los tejidos, comprometiendo
todo un proceso de rehabilitación facial.
Considerando las propiedades de las resinas
termoplásticas, fabricadas por las firmas; DFL (Dental
Fillings Ltda), y Clássico – (Productos Odontológicos
Ltda.) y las aseveraciones de Wolfaardt, se han
realizado estudios a través de los que se puede
desarrollar el perfil clínico, para su uso en prótesis
faciales.
Fisher (1956), luego de estudiar la sensibilidad
alérgica de la piel y mucosa a la resina acrílica
utilizada como material de confección de las prótesis
dentales totales, concluyó en que el principal
responsable por la reacción alérgica, es el monómero
(metil metacrilato) libre. Cuando el monómero es
totalmente polimerizado, no se produce reacción
alérgica alguna.
El primero en realizar test de implantación
subcutánea para evaluar el comportamiento de los
materiales odontológicos fue Mitchell y col. en 1962
que estudió la capacidad de inducción a los tumores
de 12 materiales dentales implantados subcuta-
neamente en animales de laboratorio.
Hasta 1972, no había una metodología sistematizada
para testar biológicamente los materiales dentales,
cuando la American Dental Association (ADA) y el
Council on Dental Material and Devices, publicaron
un documento explicando la aplicación de padrones
de práctica para la evaluación biológica de los
materiales dentales, pues sería de gran valor para la
industria de los materiales dentales y para la
Odontología, teniendo como principal objetivo, la
protección del paciente.
Más tarde, la Federación Dental Internacional (FDI),
en 1980, publicó un artículo con prácticas
sistematizadas para el test biológico de los materiales
dentales.
En 1991, Hummert & Burgers, a pedido de
representantes de fabricantes de productos
odontológicos, testaron las propiedades físicas de la
resina acrílica PTAK Hydroplastic y concluyeron en
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