
Rehabilitación Intra – Oral
y del Rostro Combinada
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Cualquier otra posición de trabajo, condiciona,
por efecto de la gravedad al conjunto de la
musculatura, tegumentos y tejidos de
recubrimiento, distorsionando su posición y con
ello, el resultado final (Fig. Nº25).
Comenzando por la ubicación del ojo,
determinando la apertura palpebral, se
reproducen las características individuales de
cada individuo, como los surcos, pliegues y
detalles anatómicos del lado sano, hasta lograr
un resultado estético satisfactorio.
► DISPOSITIVO DE RETENCIÓN INTERMEDIO
Denominamos así, un dispositivo que consta de
tres (3) partes:
1. Una placa frontal de metil-metacrilato, de muy fino
espesor (2mm.) y que posee en su borde externo,
una garganta o ranura que le permite abrocharse en
el reborde al frente del obturador de silicona. Esta
placa tiene una perforación de 3,2 cm. en su centro,
que permite el paso de: (Fig. Nº17).
2. Un tornillo de teflón, de 3cm. de diámetro, que
atraviesa la placa de acrílico. La cabeza facetada,
anterior, de dicho tornillo se encastra o abrocha a la
cara posterior de la prótesis facial (Fig. Nº20, 21 y
22).
3. Una tuerca de teflón correspondiente al tornillo.
Esta permite, por detrás de la placa de acrílico,
sujetar el tornillo y con éste, la prótesis facial al propio
obturador (Fig. Nº21 y 22).
Este dispositivo mecánico permite, si fuera
necesario al profesional y aún al propio paciente
ajustar periódicamente las piezas entre sí. De tal
modo que permaneciendo oculto a la vista de los
demás, ofrece la ventaja de asegurar la retención
deseada, de todo el conjunto, de acuerdo a la
percepción del paciente. (Fig. Nº22).
El material seleccionado para esta pieza
(TEFLÓN) garantiza una excelente higiene por
su superficie anti adherente, lo que facilita su
limpieza, inalterabilidad con el paso del tiempo,
así como un peso sumamente ligero.
► CARACTERIZACIÓN E INSTALACIÓN
Con la ayuda de pigmentos específicos para
cada caso, se procede a pintar con toda la gama
de colores apropiados, la superficie exterior de la
prótesis, caracterizándola.
Se detallan las sombras y relieves de cada zona
en particular, colaborando en camuflar la prótesis
con la piel del rostro del paciente.
Se agregan si corresponde, cejas y para este
caso específico, además de pestañas,
confeccionamos un bigote de pelo natural, que
se fija adhiriéndolo a un “delantal” sub-nasal de
la propia prótesis (Fig. Nº25).
Se instruye al paciente en los cuidados para la
colocación y retiro de la prótesis. Se le aconseja
además, en la tarea diaria de la higiene de la
misma y de su propia piel.
El maquillaje de la prótesis debe ser concebido
con igual o mayor importancia que las tareas
anteriores, siendo necesario por parte del
paciente, disponer o ejercitar el detallismo,
delicadeza y paciencia en esta tarea, utilizando a
tal fin bases y polvos de uso cosmetológico.
En casi todas las prótesis faciales, el uso de
anteojos con o sin aumento, constituyen un
medio de enorme utilidad, colaborando a
enmascarar el artificio. El armazón y los cristales,
preferentemente con un ligero ahumado, ejercen
un efecto de distracción sobre las otras
personas, que resulta altamente ventajoso.
Además, en muchos casos, los anteojos suelen
utilizarse como elemento de sujeción de la propia
prótesis (9).
En las fotos (Fig. Nº26 y 27) pueden verse el
antes y el final de la restauración terminada.
CONCLUSIONES
Toda persona tiene una imagen, concepto y
valoración de sí mismo que en gran parte regula y
dirige su conducta actual, sus planes y proyectos
futuros.
Circunstancias como las intervenciones quirúrgicas
de origen maxilo facial como las expuestas, afectan,