Es así que la casa, necesita un terreno firme, en el
cual se asentarán los cimientos, que darán base a
las paredes, que formarán la estructura para afirmar
el techo.
Luego podemos decorarla, hermosear su entorno,
volverla acogedora...... en un proceso que nunca
acaba, pues siempre hay “algo para hacer”.
Del mismo modo, la resiliencia necesita también un
terreno firme en el cual apoyarse, nos referimos a las
necesidades básicas cubiertas y al amor
incondicional que fomente la confianza básica.
De ahí en más podemos construir las redes sociales
(familia, amigos, maestros, vecinos) que signifiquen
los cimientos que sostengan afectivamente la
estructura.
Sobre ella se podrán construir la autoestima,
conociendo las aptitudes y competencias,
desarrollando el humor, la creatividad e ir forjando el
sentido de vida.
Ya en la culminación, el techo, simbolizando las
potencialidades y experiencias de vida a descubrir y
enfrentar.
A veces los vientos son muy fuertes y la casa se
tambalea, los problemas abruman y se duda de la
autoestima, la casa puede desmoronarse en parte, y
entonces hay que apoyarse en aquello que queda
intacto para reconstruirla. En otras situaciones, como
en un terremoto, el suelo se resquebraja y la casa se
desaparece, aún así, un adulto que nos quiera en
forma incondicional, alguien que nos ayude a
verbalizar nuevamente: “yo tengo”- “yo estoy”- “yo
soy”- “yo puedo” hará que se reconstruya la “casa de
la resiliencia” aún más fuerte...porque habremos
aprendido cuáles eran sus “debilidades” y “fortalezas.
En nuestra historia vital, lleva muchos esfuerzos
construir la resiliencia, hay quienes tienen más
potencial que otros, quienes cuentan con más apoyos
exteriores y afectivos, hay quienes tienen muchos
buenos eventos y pocas cosas por las cuales sufrir o
viceversa, pero de cualquier modo, ninguno de los
estados es “estable y para siempre”, todo requiere ser
cuidado y atendido y ante un resquebrajamiento
muchas veces se vuelve atrás para poder seguir
adelante...de eso se trata.
La resiliencia nos exige un replanteamiento de
nuestra definición de la salud.; el enfoque de
resiliencia apunta a que la salud dista de ser un
estado ideal, libre de problemas y de grietas. La
resiliencia implica plantear la salud como la
capacidad para resolver problemas o hallar vías
constructivas de vivir con problemas irresolubles y
esta capacidad crece en interacción entre la persona
y su entorno.
Cada uno de nosotros, puede constituirse en el adulto
significativo para el otro, que lo ayude a redescubrir
sus potencialidades.
Nos adherimos al concepto de Woling y Woling, (13),
quienes plantean un esquema de la resiliencia
basado en el ciclo vital: el primer círculo se centra en
la infancia, el segundo en la adolescencia y el tercero
en la adultez; y se desarrolla en las “siete
resiliencias”:
Introspección, entendida como la capacidad de
examinarse internamente y darse respuestas
honestas.
Independencia, como capacidad de establecer
límites entre uno mismo y ambientes adversos.
Interacción, capacidad de establecer lazos
íntimos y satisfactorios con otras personas.
Iniciativa, capacidad de hacerse cargo de los
problemas y ejercer control sobre ellos.
Creatividad, capacidad de imponer orden,
belleza y un propósito a las situaciones de
dificultad o caos.
Ideología personal, también se entiende como
conciencia moral.
Sentido del humor, disposición del espíritu a la
alegría, permite alejarse del foco de tensión,
relativizar, y elaborar de un modo lúdico,
encontrando lo cómico en la tragedia.
Concluimos en que el fomento de la resiliencia,
adquiere relevancia en el ámbito familiar, educativo y