
Trauma Acústico
I. Trabajadores con mayor riesgo
Consideramos al ruido como un elemento agresor
para la salud cuando los trabajadores están
expuestos diariamente a niveles promedio de 85
decibeles ponderados.
Para la Organización Internacional del Trabajo
(O.I.T.) los trabajadores más expuestos a niveles de
ruido superiores de 85 decibeles (db.) son:
trabajadores de las industrias de fabricación
obreros de la construcción
militares: El impulso producido por armas de
fuego y la prueba de motores de aviones son
dos actividades que causan niveles muy
elevados de ruido.
El grado de daño dependerá de:
Nivel del ruido
Tiempo de exposición
Sensibilidad del trabajador
El daño puede empeorar si existe un ruido
continuado de fondo, sobre el que se agregan
impulsos intermitentes.
II. Efectos del Ruido
El ruido excesivo en el ambiente laboral dificulta la
comunicación entre los trabajadores, impide oír
señales de alarma, ocasiona malentendidos y
aumenta la fatiga propia del trabajo.
La pérdida de la capacidad auditiva es el efecto
perjudicial más conocido y probablemente más grave,
pero no el único.
Produce además de la hipoacusia otros efectos
nocivos como acúfenos, vértigos, cefaleas,
hipertensión arterial y trastornos digestivos
inespecíficos.
En causa de cefaleas, irritabilidad, trastornos del
sueño y altera el estado emocional.
La evolución de la pérdida auditiva es muy insidiosa y
su detección precoz es difícil por que los síntomas
con que se inicia son extremadamente ambiguos.
Comienza con una incapacidad para discriminar
frecuencias, entre dos o más señales acústicas
simultáneas.
Debido a que la señal más intensa enmascara a la
otra, en concreto, la persona no podrá mantener una
comunicación si hay ruido de fondo o una radio
prendida.
El interlocutor dirá: ”solo escucha lo que le conviene”.
La pérdida auditiva comienza entonces a reconocerse
cuando en el ámbito laboral o familiar el afectado
eleva el tono de su voz, pide que le repitan por que
no entendió o sintoniza la radio a un volumen
excesivamente elevado.
Incluso en este estadio existe reticencia a reconocer
la pérdida de la audición por causa del estigma que
significa la sordera.
Los trabajadores sufren reacciones hostiles si
manifiestan haber perdido audición, corren el riesgo
de ser considerados minusválidos o prematuramente
envejecidos y verse marginados socialmente en el
lugar de trabajo.
Finalmente el afectado comienza a retraerse de las
reuniones sociales.
III. El Ruido en el Ambiente de Trabajo
Está comprobado que tanto el ruido continuo como el
intermitente pueden producir pérdidas auditivas.
La importancia del tema se centra en que, individuos
manifiestamente sanos y asintomático pueden
hallarse en peligro de contraer una enfermedad en el
lugar de trabajo.
Los niveles de ruido peligrosos se identifican
fácilmente y en la mayoría de los casos, es
técnicamente viable controlar el exceso de ruido
aplicando nuevas tecnologías o
más sencillo aún remodelando el espacio donde se
produce el ruido.
Pero con demasiada frecuencia no se hace nada.
Una razón importante para la ausencia de programas
de control del ruido es que suele aceptarse como un
“mal necesario”, como un aspecto inevitable propio
del trabajo.
Otra razón es que las lesiones del oído interno son
invisibles, al contrario de lo que sucede con los
accidentes laborales, y los propios trabajadores no se
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