
La asistencia médico-quirúrgica
en la guerra civil Uruguaya de 1904
Sin embargo Saravia gestionó al principio de la
campaña la formación de hospitales revolucionarios
en al frontera. Es lo que se desprende del siguiente
telegrama dirigido por el médico brasileño Sabino
Posada a un correligionario:
"Bagé, 13 de enero.- Saravia pregunta si se puede
levantar inscripciones ahí para costear hospitales.
Contésteme para ir inmediatamente.- Sabino
Posada.”
A lo que se le contesta:
“Dr. Posada.- Bagé.- Si desgraciadamente continúa la
guerra, podría hacerse suscripción. N.N.-” (8)
Como vemos, hasta mediados de enero no había
ningún hospital instalado por los revolucionarios. El
problema se agudizó al producirse las primeras bajas
en el ejército nacionalista en la segunda quincena de
enero (combates de Arazatí, Valle del Aiguá). Las
bajas llegaban a varios cientos, por lo que Saravia, al
pasar por Melo dejó allí a 200 de los suyos y condujo
los restantes a la frontera. Al llegar a Bagé fueron
asistidos por los médicos brasileños Pedro Osorio,
Verísimo Díaz de Castro, Libio Vinhas, Nicanor Peña,
Bruno do Prado y Manuel N. Larangeira. Los
riograndenses como siempre no escatimaron su
ayuda a todo lo que tuviera que ver con los Saravia.
La llegada de los heridos revolucionarios a la ciudad
fronteriza no dejó de provocar sus problemas, como
lo muestra el siguiente despacho:
“Bagé, 26 de enero.- (7.30 p.m.).- Esta ciudad se
halla llena de heridos y dispersos revolucionarios. Los
heridos carecen casi de recursos para atenderse no
obstante que toda la población hace todo lo que
puede en su favor. El doctor Posada (...) y otros
ciudadanos trabajan activamente para fundar
hospitales de sangre y atender a los heridos, pero
luchan contra la falta de recursos.” (9)
Esos llamados “hospitales de sangre” no pudieron
sino funcionar precariamente, en locales
inapropiados, improvisados en espaciosos ambientes
cedidos generosamente por los pobladores del lugar,
como lo señala el párrafo transcripto mas arriba. La
insuficiencia de camas pudo ser yugulada
sustituyéndolas por catres de tijera, comunes en el
ámbito rural y fácilmente construibles.
Pero aún así no conseguía resolverse el problema de
fondo, teniendo presente futuras acciones militares.
El ya nombrado médico Sabino Posada se trasladó a
Buenos Aires. Allí, con la ayuda del periódico
bonaerense “El Tiempo” se iniciaron colectas con
cuya recaudación se pudo ayudar a equipar
hospitales de campaña en la frontera uruguayo-
brasileña. Se adquirió instrumental quirúrgico,
medicamentos, camillas. Y el 29 de enero se
embarcó desde La Plata una expedición sanitaria
uruguaya con destino a los citados hospitales bajo
dirección del doctor José Luis Baena y con los
médicos Haedo Suárez, Juan Risso Herrera, varios
practicantes y un farmacéutico. Conseguido su
propósito, Posada retornó a Bagé desde donde siguió
prestando su concurso profesional a la humanitaria
tarea.
En la Revolución de 1904 hubieron por lo menos, dos
centros hospitalarios más, perfectamente
identificables.
* Hospital de sangre del Minuano
Estaba enclavado en la frontera, cercano a Aceguá,
muy semejante al de Cuchilla Seca de 1897. Estuvo a
su frente el Dr. Baldomero Cuenca y Lamas como
Director Cirujano, junto a su colega Bernardino
Fonticiella. También se le conoció como "Hospital del
Arroyo de la Mina" por la corriente de agua que nace
de la sierra de Aceguá y confluye en el Río Yaguarón
sirviendo de límite con el Brasil. Es por tanto mas
exacto este nombre.
Una vieja fotografía de época nos muestra lo
rudimentario del hospital: ranchos, mesas de madera,
ollas sobre calentadores a queroseno. ¡Y un pueblo
de mirones!. Sobre unos tablones se hacía cirugía.
Se desconoce el movimiento que tuvo. Intuimos cual
fue el motivo determinante de su instalación (10)
EI Dr. Bernardino Fonticiella dejó un interesante
testimonio de aquel hospital en entrevista que le
hiciera en Salto J.M. Coronel. (11)
Dijo Fonticiella: el hospital fue impulsado por la
esposa del General Saravia en Bagé. Bernardino
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