
SALUD MILITAR – Vol.25 Nº 1 – Setiembre 2003
neoformación retroperitoneal o de una compresión
del plexo lumbar por una masa.
La diferenciación entre la claudicación neurológica y
vascular es fundamental. En ambos, la marcha
desencadena el dolor en la pantorrilla, pero, en la
de origen neurológico, es imprescindible para
disminuir el dolor, no sólo el detener la marcha, sino
que debe adoptar la sedestación para disminuir la
lordosis lumbar. Una prueba de provocación útil,
es el test Van Gelderan: cuando el dolor es de
origen vascular, la utilización de la bicicleta
desencadena dolor, ya que precisa un mayor aporte
vascular en la pantorrilla; si el dolor es secundario a un
problema neurológico, éste ejercicio no despierta dolor,
ya que la sedestación disminuye la lordosis, con lo que
se abren los agujeros de conjugación, liberando la
compresión neurológica.
La hipoestesia o anestesia perianal y la presencia
de sintomatología urinaria, como retención,
incontinencia o pérdida de la sensación de llenado
vesical, son sugestivos de la existencia de un
síndrome de cauda equina o cola de caballo, lo que
constituye, una de las raras indicaciones de cirugía
raquídea urgente.
En ocasiones el dolor en el miembro inferior se
transforma en el síntoma princeps, a pesar de que
su origen haya sido lumbar. Esto puede ser
sugestivo de que el dolor original fue secundario a
una rotura del disco intervertebral, que luego
produjo una compresión o irritación de la raíz
nerviosa, que por su naturaleza, causa un dolor de
mayor intensidad relativa (5).
El siguiente paso en la anamnesis, es determinar la
relación del dolor con la posición y el movimiento.
Cuando estamos frente a un dolor lumbar referido a
glúteos, cresta ilíaca, cara anterior de muslo; trocánter
y cara externa de extremidades; que aumenta con la
hiperextensión de la columna lumbar, con las
posiciones prolongadas de bipedestación y con el
decúbito y disminuye con la marcha y el ejercicio:
nos orientamos a una afectación de las estructuras
vertebrales posteriores, sobretodo de las facetas
articulares. Muchos autores, llaman a este dolor,
síndrome facetario, aunque no halla correlación
anatomo-clínica.
En los pacientes con hernia discal es frecuente
que el dolor ciático aumente durante la sedestación,
mejorando con el decúbito o la bipedestación. Los
pacientes con dolor lumbar mecánico, suelen contar
una larga historia de dolor relacionado con
actividades como levantar peso, flexionarse o
cambiar de posición.
Los pacientes con estenosis del canal lumbar
presentan claudicación neurogénica y suelen
referir la existencia de dolor lumbar, glúteo o
radicular en el miembro inferior, que aparece
cuando el paciente está en bipedestación o
caminando, mejorando cuando se sienta o se
flexiona. Estos pacientes presentan el signo del
“carro de supermercado” positivo, es decir que se
flexionan sobre el carro, cuando realizan las
compras, ya que les alivia el dolor.
El dolor lumbar mecánico puro, es el dolor bien
localizado y limitado a la zona central de la región
lumbar, sin irradiaciones. Aumenta con la flexión; con
los esfuerzos; con la marcha; con la sedestación y con
la maniobra de Valsalva. Disminuye con la
bipedestación y con el decúbito. Orienta a una causa
muscular por sobrecarga; fatiga o desgarro; o a una
causa discal.
En la ananmnesis se debe descartar también, el dolor
lumbar con rigidez matutina en un varón joven que
oriente a una espondilitis anquilosante.
Debemos detectar precozmente los factores
predisponentes de cronicidad:
1) Experiencias tempranas en la vida y
personalidad, que será evaluado por el psiquiatra.
Cuadros psicopatológicos en los que el dolor puede ser
un síntoma, dentro de los cuales el estado depresivo es
uno de los más frecuentes. Está demostrado que el
dolor y la depresión comparten el sistema de
trasmisores neuroquímicos, que se encuentran en
estrecha interconexión con los centros de la
afectividad y memoria. El concepto es, que el dolor
puede ser tanto causa como consecuencia de la
depresión. “El dolor puede aparecer como único
síntoma de una depresión” (1)
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