
PROBLEMAS MEDICOS RELACIONADOS CON LA MENOPAUSIA
Eq.Tte.1ª (M) Betseda Sansone
hipersudoración, y aumento de la frecuencia cardíaca
con alta acción del ecg.
La presión arterial no se modifica.
La mujer busca refrescarse, la fase de resolución se
caracteriza por temblores y chuchos de frío.
La duración de las tuforadas de calor puede variar
de algunos segundos hasta 3 minutos.
Fisiopatología
Las tuforadas de calor se acompañan de
variaciones hormonales, pero éstas no son solo la
causa determinante de estos síntomas.
La hipoestrogenemia, el aumento de LH y FSH. Hay
un pico de liberación de LH luego de la tuforada y un
pico de aumento de ACTH que precede a la misma.
Ni el síndrome de Turner ni las amenorreas
hipotalámicas se acompañan de tuforadas. Las
variaciones hormonales serían la consecuencia de
perturbaciones de varios sistemas, de
neurotransmisores cerebrales responsables de
mantener la temperatura corporal.
Los síntomas vegetativos orientan a alteraciones de
tono simpático.
La noradrenalina influye sobre la termorregulación.
Existen receptores estrogénicos sobre las neuronas
noradrenérgicas. La hipótesis actual sería que el
hipoestrogenismo determina una hipertonía del sistema
noradrenérgico.
La apomorfina que estimula la hipotermia y los
antidopaminérgicos determinan una disminución de las
tuforadas de calor.
2. MANIFESTACIONES NEUROPSÍQUICAS
Estas manifestaciones implican a un tercio de las
mujeres climatéricas. Los síntomas son muy variados,
pueden verse jaquecas, depresión, fatiga, insomnio,
irritabilidad, pérdida de la autoestima, dificultad en la
concentración.
La incidencia de las manifestaciones neuropsí-
quicas es mayor en el período que precede a la
menopausia, cuando las fluctuaciones hormonales son
muy importantes. La hormonoterapia de sustitución o
remplazo (TSH) corrige de forma espectacular la
mayoría de estos síntomas. En la perimenopausia
actúa sobre la irritabilidad, en la post-menopausia los
estrógenos suprimen o atenúan la depresión.
Los esteroides modulan el metabolismo de los
neurotransmisores cerebrales implicados en la
regulación de las hormonas.
El estradiol disminuye el umbral de respuesta al
electroshock, aumenta por lo tanto la excitabilidad
cerebral y puede ser epileptógeno.
A la inversa la progesterona reduce la excitabilidad
cerebral, tiene efecto hipnótico. Turan muestra que la
administración de estradiol tiene efectos prácticamente
idénticos a la administración de antidepresivos
tricíclicos sobre pacientes depresivas.
3. TRASTORNOS DEL SUEÑO
Están descritos en el 60% de las mujeres sin
antecedentes de insomnio, y la mayoría de las veces
se acompaña de tuforadas de calor.
No se sabe con exactitud la relación entre las
tuforadas de calor y los trastornos del sueño pero se
piensa que ambos se deben al déficit hormonal que
altera los neurotransmisores cerebrales.
4. TRASTORNOS SEXUALES
Los estudios muestran que 2 de cada 3
perimenopáusicas presentan trastornos de la libido.
Esta disminución está más relacionada a problemas
psíquicos que a déficit hormonal.
Existen autores que describen que la TSH tiene un
efecto favorable sobre la libido pero débil.
5. SIGNOS CUTÁNEOS DE HIPERANDROGENISMO
La carencia hormonal de estrógenos y de
progesterona puede determinar un hiperandrogenismo.
Este pude preceder, acompañar o seguir a la
menopausia. Este síndrome se manifiesta por
alteraciones en piel y faneras, como seborrea de cara y
cuero cabelludo, acné, hirsutismo y caída del cabello.
Muchos mecanismos pueden explicar el
hiperandrogenismo, el aumento de la fracción
circulante libre de andrógenos de origen suprarrenal,
por la ausencia de competencia de los receptores
cutáneos, de testosterona y progesterona y estradiol.
6. DOLORES ARTICULARES
Estos síntomas muy frecuentes, pocas veces se
tratan como debidos a déficit hormonal, no están
asociados ni a la osteoporosis, ni a la artrosis.
Desaparecen en unas semanas posterior al comienzo
de tratamiento hormonal sustitutivo.
7. OTROS TRASTORNOS
Los más frecuentes son el aumento de peso y los
dolores articulares.
El aumento de peso es muy frecuente entre las
mujeres perimenopáusicas, comienza alrededor de los
45-50 años y varia entre 3 y 10 kg.
Hay varios factores que intervienen en esta
ganancia de peso: factores psicológicos, metabólicos, y
factores centrales.
La mejor actitud es la prevención de toda mujer a
partir de los 40 años.
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