
SALUD MILITAR – Vol.22 Nº 1 – Julio 2000
Según cuentan quienes realmente lo conocieron, era un excelente músico. Hijo de músico y alumno directo, nada más ni
nada menos, que de don Eduardo Fabini.
Pero de cocina ... . Sus manos conservaban las huellas de una infausta incursión culinaria en Londres.
Lo conocí en setiembre de 1967.
El aroma de su Half and Half me invadió mientras llegaba a la cafetería del estar médico de la sala de operaciones del
Hospital Militar. Alto, fornido, impecablemente vestido y rasurado. Me miró a través de sus bifocales y me habló. Yo por ese
entonces pensaba solamente que comenzar a trabajar y ayudar en anestesia podía llegar a ser, para mi, un primer eslabón
para conseguirlo y continuar luego lo que creía mi vocación: la cirugía.
Pero había algo en el Dr. Cañellas que yo no sabía. Dicen que sabía y practicaba la hipnosis. Me transformé en
anestesiólogo sin llegar a darme cuenta.
Un par de anécdotas. Habiendo transcurrido cuatro años de aprendizaje de la especialidad, obtengo mi título de Médico y
comienzo en 1971 a trabajar fuera del ámbito hospitalario. Una noche, en el ejercicio de mi especialidad, una paciente a la
que asistía en un sanatorio sufre un accidente grave. En mi desesperación por la infortunada situación no tuve otra
ocurrencia que llamar a mi maestro a su domicilio casi al filo de la media noche. En pocos minutos estuvo a mi lado y me
enseñó, no sólo a solucionar el problema de la paciente, sino a enfrentarlo con honestidad con los familiares. Me apoyó y
me respaldó en todo momento hasta el alta definitiva de la paciente. No cabe otro comentario.
Otra. Fue, junto a su amigo el Dr. Jorge Sarro propietario del stud TonySerg, en honor a los hijos de ambos (Antonio (Tono)
y Sergio). Quedó como encargado de toda la parte administrativa y cual no sería la sorpresa de su socio (reconocido
aurinegro), al comprobar que los colores del mismo eran los tricolores de su amado Nacional.
Nace en el Departamento de Durazno un 7 de mayo de 1916 de la unión de Don Antonio Cañellas, mallorquín de Algaida y
Doña Crescencia Martínez de Cañellas quien aún hoy vive y cuenta con 103 años.
De muy modesto origen, su más tierna niñez es marcada por el incansable andar de su familia en busca de mejores
condiciones de vida.
Montevideo, Batlle y Ordoñez, Minas donde finalmente se radica. Ya desde muy temprana edad manifiesta su vocación o
mejor dicho su pasión por la música. Su padre, a la sazón modesto Director de la Orquesta Municipal de Minas, trata de
desalentarlo y prueba de ello es que sólo admite como maestro para su hijo a Fabini, radicado a quilómetros de distancia.
Una vez en contacto con el que sería su maestro este, a su vez, intenta fomentar en él desaliento. Pero, a pesar de ellos,
continúa adelante con sus estudios de música a la vez que completa sus estudios de escuela y secundarios. Se convierte
en violinista
En 1940 contrae enlace con Doña Alba Zeballos, la que sería su compañera hasta su último día.
Llega a Montevideo en los primeros años de la década del 40 a realizar sus estudios universitarios y, para mantenerse, se
desempeña como locutor en las radios Imparcial, Ariel y finalmente en el SODRE, lo que alterna desempeñándose como
músico en varios conjuntos de música típica. En su primer trabajo en esta área, siendo violinista, debió desempeñarse (y
aprendió en poco menos de un día) como bandoneonista.
No es sino hasta 1945 en que, a raíz de un desgraciado acontecimiento familiar, toma contacto con la que habría de ser la
especialidad que abrazaría dentro de la Medicina.
Conoce, se vincula y empieza a trabajar con quien sería su primer maestro y amigo: el Dr. Fernández Oria.
Realiza breves estudios en la ciudad de Buenos Aires junto a Owen Elder.
A todo esto la BBC de Londres buscaba, en Latino América, la voz latina para sus informativos.
En 1946 es seleccionado y debe viajar solo a Londres con un contrato por seis meses que a la postre se transformarían en
dieciocho. Era por ese momento "La voz de América".
Ese tiempo es bien aprovechado.
La facilidad de grabar los programas le deja tiempo libre y se vincula, entre otros, con el Doctor Macintosh, quien sería su
mentor y amigo.
Vuelto a Montevideo, completa sus estudios obteniendo el título de Médico en 1955.
Al año siguiente se traslada a Inglaterra desde donde vuelve poseedor del diploma de Anestesiólogo.
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