
Publicación de la D.N.S.FF.AA.
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En 1976, el 24 de agosto, se instaló precariamen-
te en el subsuelo de la sala 3 del Hospital Militar la
Biblioteca Biomédica. Allí se acondicionó un local
con el mobiliario de la biblioteca personal, los li-
bros y revistas del médico Héctor Homero Muiños
(1888-1971). A su muerte, su viuda Orlia Peirano
hizo la donación al Hospital Militar de la bibliote-
ca de su esposo, ex médico de la institución que
incluyó 715 volúmenes y el mobiliario completo.
Se agregó una donación de libros por la repre-
sentación diplomática norteamericana, otra del
Servicio de Sanidad de la División I de Ejército, de
varios laboratorios farmacéuticos de plaza y tam-
bién de otros médicos. Esa instalación fue segui-
da por el nombramiento de la primera Comisión
de Biblioteca, que por entonces pertenecía al
Hospital Militar Central, presidida por el coronel
Enrique Blas Dos Santos (Orden de la Dirección
del S.S.FF.AA. Nº 3258, Montevideo, 21 de julio
de 1976). Al instalarse se promulgó en un ane-
xo de la mencionada Orden de Servicio el primer
Reglamento de la biblioteca. El coronel dos Santos
se rerió a la apertura en el Boletín Informativo
Nº 6 (diciembre de 1976, p. 14): “En el subsuelo
del Pabellón Nº 3 con una supercie de 110 m2,
totalmente refaccionado, se instala esta Biblioteca
Biomédica teniendo como base la biblioteca gene-
rosamente donada que perteneció al señor mayor
(SM-M) Héctor H. Muiños, que integró los cuadros
médicos del hospital. La concreción de esta biblio-
teca es la culminación de una antigua inquietud,
aspiración e imperiosa necesidad que por n
cristaliza gracias a la comprensión de las auto-
ridades del Servicio. El cuerpo médico así como
los demás profesionales podrán contar con tex-
tos modernos y profusión de revistas que se re-
ciben por canje por la editada en este servicio de
Sanidad” (gura 9).
La preservación del patrimonio histórico del hos-
pital fue una obsesión del coronel dos Santos. Le
recordamos en una visita que hicimos en su com-
pañía a su “museo”, una habitación del edicio que
hoy alberga la Dirección Nacional donde había acu-
mulado los vestigios del primitivo hospital. Durante
las obras de remodelación, mucho de la estructura
primitiva fue desmontada, en tanto el coronel dos
Santos recorría las obras para rescatar piezas que
de otro modo se hubieran perdido. Sin mayor or-
den, todo aquello en medio del polvo de las obras,
yacía en la habitación a la espera de mejor destino.
Recordamos de todo aquello, los varios volúmenes
de las actas de la Comisión Administradora del
Hospital Militar y la ornamentación -cruz incluída-
de la desaparecida capilla del hospital. Allí segu-
ramente estaba la placa de bronce con el nombre
que ocialmente se le dio al laboratorio de ana-
tomía patológica, “Profesor José Verocay (1876-
1927)” y que nunca se logró recuperar. Luego del
retiro denitivo del coronel dos Santos, no hubo
contacto con aquellos materiales, y su preservador
no pudo concretar el ansiado museo del hospital.
Pocos años antes de su denitivo retiro, todavía
seguía impulsando proyectos de notorio benecio
para el personal del Servicio de Sanidad y su familia.
La Orden de Servicio Nº 4029 del 18 de setiembre
de 1979 estableció la Biblioteca de Extensión
Cultural y Banco de Textos, creación del coro-
nel dos Santos, designándolo su encargado. En
agosto de 1980, de autoría del coronel dos Santos,
se editó la reglamentación (Anexo a la Orden de
Servicio Nº 4228) (gura10).
La primera ubicación de esta biblioteca fue
también en el subsuelo de la sala 3 del hospital,
compartiendo espacio con la Biblioteca Biomédica.
Cargado de años de trabajo, impulsor de tanta
obra en benecio de todos los funcionarios del
Servicio de Sanidad y preservador de la memoria
histórica del hospital, le llegó el retiro denitivo. El
27 de junio de 1989, a su solicitud, se le dio el cese
Figura 9. Noticia de la instalación de la Biblioteca Biomédica en
el subsuelo de sala 3 del Hospital Militar (Boletín Informativo).