
Publicación de la D.N.S.FF.AA.
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INTRODUCCIÓN
La osteoporosis es una enfermedad esquelé-
tica caracterizada por una baja masa ósea y
un deterioro en la microarquitectura del hueso,
lo que conlleva a un aumento de la fragilidad
ósea y, por lo tanto, a un aumento de suscep-
tibilidad a las fracturas. En Europa y Estados
Unidos, 30% de las mujeres postmenopáusicas
tiene osteoporosis. Las fracturas osteoporóti-
cas afectan a 1 de cada 3 mujeres y 1 de cada
5 hombres después de los 50 años. Causan la
muerte en pacientes con fractura de cadera, en
el 20-30% de los casos dentro del primer año
de ocurrida la fractura, con una discapacidad
que varía entre 30-80%. En el paciente con
osteoporosis, la prevención de fracturas ver-
tebrales con bifosfonatos varía del 40 al 70%
y de cadera del 20 al 40%. Los bifosfonatos
(Bfs) son fármacos antirresortivos, aumentan
la densidad mineral ósea, disminuye la resor-
ción ósea. Son análogos de los pirofosfatos, se
unen a los cristales de hidroxiapatita del hueso
de tal forma que, al ser fagocitados por el os-
teoclasto, inhibe una enzima, causando apop-
tosis del osteoclasto. Son moléculas pequeñas
que se ingresan a la matriz ósea, durante pe-
riodos prolongados se encuentran en el hue-
so, a diferencia de otros antirresortivos como
el denosumab que tiene acción reversible (1).
Los bifosfonatos se clasican en:
a) nitrogenados o aminados: Alendronato,
Risedronato, Ibandronato, Pamidronato, Ácido
Zoledrónico.
b) no nitrogenados o no aminados ya en desuso.
Los pacientes que consumen Bfs con mayor
frecuencia en odontología son mujeres con os-
teoporosis post menopáusica. Un porcentaje de
hombres también pueden presentarla. El modo
de administración puede ser intravenoso y vía
oral, siendo de acción lenta y permanente (2).
Se estima que más de 2,8 millones de pacientes
con cáncer en el mundo han sido tratados con Bfs
intravenosos desde que se introdujeron. Pero
es mayor el número de pacientes que recibe Bfs
vía oral, como alendronato y risedronato para el
tratamiento de la osteoporosis posmenopáusica
y osteoporosis inducida por glucocorticoides (3).
Así como son usados en la osteoporosis tam-
bién son utilizados en los tratamientos oncológi-
cos como el mieloma múltiple, tumores sólidos
con predilección ósea (próstata y mama), en la
hipercalcemia maligna. Aumentando la tasa de
supervivencia, mejorando la calidad de vida de
estos pacientes. Son también utilizados en la en-
fermedad de Paget, osteogénesis imperfecta (4).
En el año 2003, Marx fue el primero que comunicó
36 casos de pacientes con exposición ósea do-
lorosa de la mandíbula, maxilar o en ambos que
no respondieron a tratamiento médico-quirúrgico
habitual. Todos ellos recibían Pamidronato (90 mg
intravenoso mensual) o Zoledrónico (4 mg intra-
venoso mensual). Las patologías eran Mieloma
múltiple (18 casos), cáncer de mama (17 casos) y
Osteoporosis (1 caso) (5).
La American Society for Bone and Mineral
Research (1), denió la osteonecrosis asocia-
da a drogas antirresortivas como “área ósea
expuesta al medio bucal con más de ocho se-
manas de permanencia y sin antecedentes de
radioterapia en cabeza o cuello”. En el 2014 la
Asociación Americana de cirugía Oral y Maxilo-
facial (AAOMS) propuso una actualización que
comprende los siguientes criterios diagnósticos:
tratamiento actual o previo con terapias antirre-
sortivas y /o agentes antiangiogénicos. Hueso
expuesto en la región maxilofacial que ha per-
sistido más de 8 semanas o la presencia intrao-
ral o extraoral de fístulas en la región maxilofa-
cial durante ese mismo lapso. Sin antecedentes
de radioterapia en la mandíbula o enfermedad
metastásica en los huesos maxilares.
También la divide en 4 estadios: estadio 0: le-
sión osteonecrótica sin evidencia de signo
patognomónica de osteonecrosis; estadio 1:
lesión osteonecrótica con signos clínicos y au-
sencia de sintomatología clínico; estadio 2: le-
sión osteonecrótica con signos sintomatología
evidente; estadio 3: lesión osteonecrótica con
signología evidente que compromete estructu-
ras nobles (6).
No hay explicación cientíca de porqué la dura-
ción de la exposición de hueso debe ser más de
ocho semanas, sin embargo, se supone que ocho
semanas es un período de cicatrización suciente
para que lesiones de los maxilares de tipo infeccio-