
EDITORIAL
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Editorial
En un mundo de continuo cambio en el cual la infor-
mación es clave para la toma de decisiones en todo
ámbito, el contar con bibliografía cientíca de alta
calidad y relevancia es primordial.
Particularmente en el área de la salud, el poder de-
cidir entre un tratamiento o diagnóstico u otro, entre
la incorporación de nueva tecnología sin generar un
desbalance en la cadena de niveles de salud. Es
por esto que los editores de publicaciones cientí-
cas cada vez deben trabajar más en sus niveles
de calidad buscando que los trabajos publicados se
adapten a la actualidad y se alineen a este nuevo
sistema de salud global en el cual las enfermedades
crónicas aumentan y la disponibilidad de recursos
nancieros es menor cada día.
Estamos en un equilibrio delicado entre la ciencia
básica y la aplicada, si bien se genera mucho cono-
cimiento y la mayor parte no va a ser aplicado, fun-
damentalmente por falta de presupuesto dedicado
a ensayos de fase clínica. Esto hace que, para que
la elección de una molécula, equipo o dispositivo lle-
gue a una fase clínica con éxito, los artículos en fase
de desarrollo tienen que ser de mayor calidad y es-
tar sustentados en experimentos claros y reproduci-
bles. Se vienen tiempos difíciles y de gran trabajo
para los editores.
In a world of continuous change in which information
is key to decision-making in all areas, having a
high-quality and relevant scientic bibliography is
essential.
Particularly in the health area, being able to decide
between one treatment or diagnosis or another,
between the incorporation of new technology
without generating an imbalance in the chain of
health levels. That is why the editors of scientic
publications must work more and more on their
quality levels, seeking that the published works
adapt to the present and align to this new global
health system in which chronic diseases increase
and the availability of nancial resources is less
every day.
We are in a delicate balance between basic and
applied science, although a lot of knowledge is
generated and most of it will not be applied, mainly
due to lack of budget dedicated to clinical phase
trials. This means that, for the choice of a molecule,
equipment or device to reach a successful clinical
phase, the articles in the development phase have
to be of higher quality and be supported by clear
and reproducible experiments. Hard times and
hard works are ahead for editors.
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