ARTÍCULOS ORIGINALES
Salud Mil 2019; 38(2):27-58 27
Manejo de drogas peligrosas y sus medidas de
bioseguridad en el Sistema de Salud de Uruguay
Manejo de drogas perigosas e suas medidas de
biossegurança no Sistema de Saúde Uruguaio
Elena Oliva
Doctora en Enfermería. Especialista en Hemato-oncología.
Docente y coordinadora del postgrado en enfermería oncológica.
Facultad de Ciencias de la Salud. Universidad Católica del Uruguay.
http://dx.doi.org/10.35954/SM2019.38.2.3
https://orcid.org/0000-0002-7427-3410
Management of dangerous drugs and their biosecurity
measures in the Uruguayan Health System
Recibido para evaluación: Julio 2018
Aceptado para publicación: Mayo 2019
Correspondencia: Av. 8 de Octubre 2738. C.P.11600. Montevideo, Uruguay. Tel.: (+598) 099608549.
E-mail de contacto: eleoli70@gmail.com.uy
RESUMEN
Objetivos: Identicar las medidas de bioseguridad adoptadas y utilizadas por el equipo de salud y conocer
la percepción de riesgos y las dicultades de los mismos en el manejo de las drogas peligrosas en el Sis-
tema de Salud de Uruguay. Método: Se realizó un estudio mixto con el personal de salud que maneja las
drogas peligrosas en ocho instituciones de salud del área metropolitana de Montevideo, Uruguay. La fase
cuantitativa se trató de un estudio observacional, exploratorio de corte transversal y la fase cualitativa
utilizó la técnica de grupos focales con análisis de contenido. De 188 profesionales y técnicos de salud de
las ocho instituciones de salud involucrados en el manejo de las drogas peligrosas, 145 participaron del
estudio, entre ellos, 76 auxiliares de enfermería, 32 licenciados de enfermería, 27 auxiliares de servicio,
8 químicos farmacéuticos y 2 auxiliares de farmacia. Se destaca de los 145 participantes, 71 pertenecían
a instituciones públicas y 74 a instituciones privadas. La recolección de los datos cuantitativos fue reali-
zada mediante la técnica de observación estructurada y no participativa. Para conocer la percepción de
los riesgos y las dicultades en el manejo de las drogas peligrosas según el personal de salud, se utilizó
la técnica del grupo focal. Los datos fueron almacenados y analizados en el programa Microsoft Oce
Excel 2007. Se realizó un análisis descriptivo con frecuencia relativa y absoluta de las variables. Para los
datos cualitativos se realizó análisis temático con base en categorías previamente elaboradas, o de modo
inductivo a partir de todas las respuestas producidas en el grupo. Resultados: En las ocho instituciones
de salud, publicas y privadas, el personal que recibe y almacena las drogas peligrosas es indistinto, licen-
ciadas en enfermería, químicos farmacéuticos, auxiliares de enfermería y/o auxiliares de farmacia, según
disponibilidad y no todo el personal que realiza esta tarea usa equipo de protección personal. Durante
la preparación de las drogas peligrosas no todas las instituciones cuentan con el equipo de protección
personal adecuado, solo el 12,5% de las Instituciones dispone de batas exclusivamente diseñadas para
quimioterapia, 62,5% dispone de sobre túnicas impermeables y un 25% de impermeables, comunes y
de tela. Ninguna de las ocho instituciones cuenta con guantes de quimioterapia. La preparación de las
drogas peligrosas está a cargo en una institución de los químicos farmacéuticos y de las licenciadas en
enfermería, en otra de las ocho a cargo de los auxiliares de farmacia y en las seis restantes a cargo de
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las licenciadas en enfermería y/o auxiliares de enfermería. La administración de las drogas peligrosas
está a cargo de las licenciadas en enfermería y auxiliares de enfermería en el total de las instituciones
participantes del estudio. Los químicos farmacéuticos en su totalidad cumplen con todas las actividades
de los diferentes procesos. El proceso de análisis de contenido permitió la generación de tres categorías:
1. Dicultades en el manejo de las drogas peligrosas, 2. Percepción de Riesgos, 3. Logros obtenidos en
el Manejo de las Drogas Peligrosas.
Por medio de los relatos se pudo identicar dicultades relacionadas a recursos humanos, materiales y
de infraestructura, además de debilidades en el conocimiento, ausencia de protocolos, debilidades en las
capacitaciones, la falta de apoyo institucional y ausencia de un marco regulatorio relacionado al manejo
de las drogas peligrosas a nivel nacional. El personal que maneja las drogas peligrosas reconoce los
riesgos y tiene la conciencia de que siempre están presentes. En los relatos, se vericó que los logros
obtenidos caracterizados por la autoformación fueron más bien por esfuerzo personal. En cuanto a los
recursos materiales y de infraestructura, el personal ha conquistado negociando con las instituciones a lo
largo de los años. Conclusiones: A la luz de los objetivos planteados en este estudio, se concluye que
no hay cumplimiento de las recomendaciones de los estándares internacionales. La necesidad de Políti-
cas Públicas en el país, con un marco regulatorio que rija a todas las Instituciones de Salud, posibilitaría un
cambio en la situación actual, disminuyendo los posibles riesgos a los que se expone el personal de salud.
PALABRAS CLAVE: Bioseguridad; Citostáticos /administración & dosicación; Contención de Riesgos
Biológicos = Bioseguridad; Educación en Enfermería /estadística & datos numéricos;
Exposición Profesional; Factores Biológicos /efectos de la radiación; Personal de Enfermería.
ABSTRACT
Objectives: To identify the biosecurity measures adopted and used by the health team and to know the
perception of risks and the diculties of the health team in the handling of dangerous drugs in the Uruguayan
Health System. Methods: A mixed study was conducted with health personnel who handle dangerous
drugs in eight health institutions in the metropolitan area of Montevideo, Uruguay. The quantitative phase
was an observational, exploratory cross-sectional study and the qualitative phase used the focus group
technique with content analysis. Of 188 health professionals and technicians from the eight health institu-
tions involved in the management of dangerous drugs, 145 participated in the study, including 76 nursing
assistants, 32 nursing graduates, 27 service assistants, 8 pharmaceutical chemists, and 2 pharmacy
assistants. It should be noted that of the 145 participants, 71 belonged to public institutions and 74 to
private institutions. Quantitative data collection was carried out using the structured, non-participatory
observation technique. The focus group technique was used to determine the perception of risks and di-
culties in handling dangerous drugs according to health personnel. The data were stored and analyzed in
the Microsoft Oce Excel 2007 program. A descriptive analysis was carried out with relative and absolute
frequency of the variables. For the qualitative data, thematic analysis was conducted based on previously
elaborated categories, or in an inductive way from all the responses produced in the group. Results: In
the eight health institutions, public and private, the sta that receives and stores dangerous drugs is indis-
tinct, licensed nurses, chemical pharmacists, nursing assistants and/or pharmacy assistants, according to
availability, and not all the sta that performs this task uses personal protection equipment. During the pre-
paration of dangerous drugs not all institutions have adequate personal protection equipment, only 12.5%
of the institutions have gowns exclusively designed for chemotherapy, 62.5% have waterproof overalls
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and 25% have common and cloth waterproof overalls. None of the eight institutions have chemotherapy
gloves. The preparation of dangerous drugs is carried out in one institution by pharmaceutical chemists
and graduate nurses, in another of the eight by pharmacy assistants and in the remaining six by graduate
nurses and/or nursing assistants. The administration of dangerous drugs is carried out by the graduate
nurses and nursing assistants in all the institutions participating in the study. The pharmaceutical chemists
as a whole comply with all the activities of the dierent processes. The technique of content analysis
allowed the generation of three categories: 1. Diculties in handling dangerous drugs, 2. Risk Perception,
3. Achievements in the Management of Dangerous Drugs.
Through the stories, diculties related to human, material and infrastructure resources were identied, as
well as weaknesses in knowledge, the absence of protocols, weaknesses in training, the lack of institutional
support and the absence of a regulatory framework related to the management of dangerous drugs at the
national level. Sta who handle dangerous drugs recognize the risks and are aware that they are always
present. The stories verify that the achievements characterized by self-training were more of a personal
eort. In terms of material resources and infrastructure, the sta has conquered by negotiating with the
institutions over the years. Conclusions: In the light of the objectives set out, it can be deduced that there
is no compliance with the recommendations of international standards. The need for public policies in the
country, with a regulatory framework that governs all health institutions, would make it possible to change
the current situation that was observed, reducing the possible risks to which health personnel are exposed.
KEY WORDS: Biosecurity; Cytostatic Agents /administration & dosage; Containment of Biohazards;
Education, Nursing /statistics & numerical data; Ocupational Exposure: Biological Factors /radiation
eects; Nursing sta.
RESUMO
Objetivos: Identicar as medidas de biossegurança adoptadas e utilizadas pela equipa de saúde e
conhecer a percepção dos riscos e as diculdades da equipa de saúde na manipulação de drogas peri-
gosas no Sistema de Saúde Uruguaio. Métodos: Foi realizado um estudo misto com pessoal de saúde
que lida com drogas perigosas em oito instituições de saúde na área metropolitana de Montevideo,
Uruguai. A fase quantitativa foi um estudo transversal observacional e exploratório e a fase qualitativa
utilizou a técnica de grupo focal com análise de conteúdo. De188 prossionais e técnicos de saúde das
oito instituições de saúde envolvidas na gestão de medicamentos perigosos, 145 participaram no estudo,
incluindo 76 assistentes de enfermagem, 32 licenciados em enfermagem, 27 assistentes de serviço, 8
químicos farmacêuticos, e 2 assistentes de farmácia. Dos 145 participantes, 71 pertenciam a instituições
públicas e 74 a instituições privadas. A recolha de dados quantitativos foi realizada utilizando a técnica
de observação estruturada e não participativa. A técnica do grupo focal foi utilizada para determinar a
percepção dos riscos e diculdades no manuseamento de drogas perigosas de acordo com o pessoal de
saúde. Os dados foram armazenados e analisados no programa Microsoft Oce Excel 2007. Foi realiza-
da uma análise descritiva com frequência relativa e absoluta das variáveis. Para os dados qualitativos, a
análise temática foi realizada com base em categorias previamente elaboradas, ou de forma indutiva a
partir de todas as respostas produzidas no grupo. Resultados: As oito instituições de saúde, públicas e
privadas, o pessoal que recebe e armazena os medicamentos perigosos é indistinto, enfermeiros licen-
ciados, farmacêuticos químicos, assistentes de enfermagem e/ou auxiliares de farmácia, de acordo com
a disponibilidade e nem todo o pessoal que executa esta tarefa utiliza equipamento de protecção pessoal.
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Durante a preparação de medicamentos perigosos nem todas as instituições possuem equipamento de
protecção pessoal adequado, apenas 12,5% das instituições possuem vestidos exclusivamente conce-
bidos para quimioterapia, 62,5% possuem macacões impermeáveis e 25% possuem macacões comuns
e de pano impermeável. Nenhuma das oito instituições dispõe de luvas de quimioterapia. A preparação
de medicamentos perigosos é efectuada numa instituição por químicos farmacêuticos e enfermeiros
graduados, noutra das oito por auxiliares de farmácia e nas seis restantes por enfermeiros graduados
e/ou auxiliares de enfermagem. A administração de drogas perigosas é realizada pelos enfermeiros e
assistentes de enfermagem diplomados em todas as instituições que participam no estudo. Os químicos
farmacêuticos cumprem na sua totalidade todas as actividades dos diferentes processos. A técnica de
análise de conteúdo permitiu a geração de três categorias: 1. diculdades no manuseamento de drogas
perigosas, 2. Percepção de Risco, 3. Realizações na Gestão de Drogas Perigosas.
Através das histórias, foram identicadas diculdades relacionadas com recursos humanos, materiais
e infra-estruturais, bem como fraquezas no conhecimento, a ausência de protocolos, fraquezas na for-
mação, a falta de apoio institucional e a ausência de um quadro regulamentar relacionado com a gestão
de drogas perigosas a nível nacional. Os funcionários que lidam com drogas perigosas reconhecem os
riscos e estão conscientes de que eles estão sempre presentes. As histórias vericam que as realizações
caracterizadas pela auto-formação foram mais um esforço pessoal. Em termos de recursos materiais e
infra-estruturas, o pessoal conquistou ao longo dos anos, negociando com as instituições. Conclusões:
luz dos objetivos estabelecidos, pode deduzir-se que não há conformidade com as recomendações das
normas internacionais. A necessidade de políticas públicas no país, com um quadro regulamentar que
regule todas as instituições de saúde, permitiria alterar a situação actual que foi observada, reduzindo os
possíveis riscos a que o pessoal de saúde está exposto.
PALAVRAS CHAVE: Biosegurança; Citostáticos /administração & dosagem; Contenção de Riscos
Biológicos; Educação em Enfermagem /estatística & dados numéricos; Exposiçao Ocupacional;
Fatores Biológicos /efeitos da radiação; Recursos Humanos de Enfermagem.
se inicia en 1943 tras la observación de aplasias
medulares en militares expuestos a gas mostaza
durante la Segunda Guerra Mundial, lo que pro-
picia la utilización de mostaza nitrogenada en el
tratamiento de la enfermedad de Hodgkin. El au-
mento en todo el mundo occidental de los casos
de cáncer, que son tratados en su gran mayoría
con quimioterapia antineoplásica, sumado a la di-
versicación de usos que han sufrido los agentes
citostáticos en estos últimos años y el resultado
del avance en los conocimientos médicos, impli-
ca que estos medicamentos sean cada vez más
usados en terapéutica asistencial. Este hecho
conlleva a un incremento paralelo del riesgo para
la salud de los trabajadores/as que los manipulan,
conocido ya desde los años 70 (1).
INTRODUCCIÓN
Cuando se habla de drogas peligrosas, se hace re-
ferencia a un amplio grupo de medicamentos con
mecanismos de acción muy diversos, pero con la
característica común de interrumpir el ciclo celular
en alguna de sus fases. Esta propiedad permite
utilizarlos en el tratamiento de enfermedades neo-
plásicas como terapia única o en combinación con
radioterapia y/o cirugía. La constante evolución
de los protocolos, la utilización de nuevas técni-
cas y la aparición de nuevos medicamentos han
permitido incrementar el número de pacientes tra-
tables y las expectativas de éxito. A pesar de ello,
no se debe olvidar que se trata de fármacos muy
activos, con elevada toxicidad potencial. Su uso
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En los años 70 se establece la conexión entre
varias drogas citotóxicas y el desarrollo de leuce-
mia secundaria en pacientes que habían recibido
tratamiento oncológico. Frente a esta evidencia,
expertos indican que el riesgo podía extenderse al
personal que preparaba las drogas (2).
A los riesgos ya conocidos de irritación de piel y
mucosas por aplicación directa, se ha evidencia-
do la posibilidad de riesgo para la salud en el per-
sonal que los manipula, tras exposición crónica y
en pequeñas cantidades. La exposición contínua
y prolongada a pequeñas dosis puede tener efec-
tos mutagénicos, embriotóxicos, teratogénicos y
carcinogénicos sobre el personal manipulador (3),
además de la presencia de residuos contamina-
dos en las supercies laborales en las farmacias y
en las áreas de administración (4).
Un estudio realizado en seis centros oncológicos
de los Estados Unidos y Canadá, reportó contami-
nación en las muestras de 75% de las supercies
laborales en las farmacias y 65% en las muestras
de las áreas de administración, y reere que los
controles y la práctica en el trabajo no impiden la
liberación de drogas peligrosas (5).
En 1999, Burgaz determinó la excreción urinaria
de ciclofosfamida y la frecuencia de micro núcleos
en linfocitos periféricos y en células exfoliadas
del epitelio bucal, de 26 enfermeras que manipu-
laban citostáticos y 14 controles. Se obtuvo una
tasa de excreción del fármaco en el rango de 0,02
-9,14mg/24h en el grupo de enfermeras expuestas
y valores medios de la frecuencia de micronúcleos
en linfocitos periféricos de las enfermeras expuestas
y de los controles de 0,61 y 0,28 respectivamente.
El valor medio de la frecuencia de micronúcleos
de células del epitelio bucal de las enfermeras ex-
puestas fue de 0,16 y para el control de 0,08 (6).
Weidner, en el año 2000, realizó un estudio de se-
guimiento durante cuatro años del daño genético
en linfocitos de 10 farmacéuticos y enfermeras
que manipulaban antineoplásicos y de un grupo
control de 10 individuos no expuestos. Los resul-
tados mostraron superioridad de los valores de
las frecuencias de micro núcleos de los linfocitos
en el grupo expuesto respecto al control (7). En
un estudio similar, Undeg
̃
er estudia la inuencia
de las características de trabajo y obtiene como
resultado una diferencia en el grupo de las enfer-
meras expuestas a estas drogas, entre las que
utilizaban correctamente los medios de protección
y las que no la hacían (8).
También ha sido estudiada la relación entre la
exposición ocupacional a citostáticos y los ries-
gos reproductivos que esta entraña. Un estudio
conducido por Hemminki, obtuvo correlación es-
tadísticamente signicante entre el nacimiento
de niños con malformaciones y la exposición de
sus madres a antineoplásicos, en la preparación
y administración más de una vez por semana du-
rante el primer trimestre de embarazo con pocos
o ningún medio de protección (9). Mientras que
Selevan, examinó solo la incidencia de pérdidas
fetales y demostró una asociación signicativa en-
tre estas y la exposición ocupacional de las ma-
dres a antineoplásicos durante el primer trimestre
del embarazo (10). Igualmente se ha observado
que existe una asociación entre las disfunciones
menstruales y el manejo de estas drogas (11).
Existen evidencias que a dosis terapéuticas estas
drogas muestran supresión de la función testicu-
lar y de la espermatogénesis. Aunque la relación
de esta propiedad y la exposición ocupacional no
han sido estudiadas, esta complicación potencial
debe ser considerada (12,13).
En 1992, Sessink
publica nuevos datos relaciona-
dos con la exposición de drogas peligrosas. Este
fue el primero de los 14 estudios que encontraron
residuos de drogas peligrosas en las supercies
de trabajo de las farmacias y las áreas de admi-
nistración de fármacos (14).
La preparación, administración y eliminación de
las drogas peligrosas conlleva la exposición de di-
versos profesionales de la salud, sin embargo, la
evidencia reere que el profesional de enfermería
presenta el mayor riesgo de exposición, en parti-
cular durante la preparación del fármaco (15-17).
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Para prevenir los posibles efectos secundarios de
una manipulación inadecuada se debe aplicar una
sistemática de trabajo apropiada y adoptar deter-
minadas medidas de actuación frente a cualquier
situación en la que estén implicados los medica-
mentos peligrosos (18).
Diferentes organismos de reconocimiento interna-
cional, encargados de proteger la salud y la seguri-
dad de los trabajadores, han publicado recomenda-
ciones de manipulación de estos fármacos (19-21).
En Uruguay no existen políticas públicas relacio-
nadas a modelos de bioseguridad que contem-
plen normativas y recomendaciones estipuladas
para que los trabajadores de la salud cuenten
con las precauciones necesarias en el manejo
de las drogas peligrosas. En el Sistema de Salud
de Uruguay, cada institución tiene políticas de
trabajo diferentes.
Es importante trabajar sobre este tema por la
magnitud del riesgo al que se exponen todos los
trabajadores de salud, no solo los que preparan o
administran dichas drogas, sino también los que
las trasladan, almacenan, limpian y desechan
los residuos.
La exploración de la realidad local del Sistema de
Salud de Uruguay en el manejo de las drogas pe-
ligrosas, posibilitará el conocimiento de los riesgos
a que están expuestos los trabajadores de la salud
que preparan, administran, transportan estas dro-
gas, desechan residuos de los mismos y que en-
frentan diariamente riesgos para su propia salud.
Investigar la realidad del Sistema de Salud de
Uruguay y lo que dice respecto al manejo de las
drogas peligrosas, en especial a los citostáticos,
forjará una línea de base para la propuesta de
medidas de bioseguridad basadas en los mejores
estándares internacionales, que respondan a la
realidad local y generará conocimientos relacio-
nados a la práctica de enfermería que posibilita-
rán nuevos enfoques de cuidados más seguros a
las personas y al propio equipo de salud.
OBJETIVOS
Conocer la percepción de riesgos y las diculta-
des, así como medidas de bioseguridad adopta-
das y utilizadas por el equipo de salud en el ma-
nejo de las drogas peligrosas en el Sistema de
Salud de Uruguay.
Caracterizar los recursos humanos, materiales
y estructurales involucrados en el manejo de las
drogas peligrosas, a partir de los discursos del
equipo de salud, la percepción de los riesgos y
las dicultades, analizar el manejo de las mismas.
Identicar los procesos existentes en el manejo de
las drogas peligrosas en cuanto a la recepción, al-
macenamiento, preparación, administración y de-
secho de los residuos.
MARCO TEÓRICO
Las drogas peligrosas los riesgos
y los daños
Las drogas peligrosas son clasicadas de acuer-
do a los daños que pueden causar a las personas.
Son consideradas genotóxicas cuando provocan
un cambio o mutación en el material genético,
carcinotóxicas cuando causan cáncer en huma-
nos o animales y, teratogénicas cuando producen
malformación fetal. Se ha evidenciado además
problemas de fertilidad en hombres y mujeres con
exposición laboral a estas drogas. Dentro de es-
tas se encuentran los agentes antineoplásicos o
citostáticos, los agentes biológicos, los agentes
antivirales y los inmunosupresores (14-22).
El personal del sector salud, y más aún el perso-
nal de enfermería que está en contacto directo,
ya sea durante la preparación y/o administración,
que trabaja con drogas peligrosas o cerca de las
mismas, puede quedar expuesto a estos agentes
presentes en el aire, las supercies de trabajo,
la ropa, el equipo médico y los uidos corporales
(orina, deposiciones, vómitos) entre otros (16,18).
Un estudio realizado en 36 hospitales canadien-
ses, encontró contaminación ambiental de las
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drogas ciclofosfamida, ifosfamida y metotrexato
en los servicios de farmacia y hospitalización de
pacientes y concluyó que no existe un límite de
exposición a las drogas antineoplásicas (23).
Trabajadores que pueden sufrir exposición labo-
ral incluyen el personal que distribuye o transporta
las drogas, que las recibe y almacena, los farma-
céuticos, técnicos, enfermeras/os y personal que
está en el ambiente. Las fuentes de exposición
son variadas; por inhalación de aerosoles y mi-
crogotas que se desprenden durante la prepara-
ción de las soluciones, por contacto directo, por la
penetración del medicamento a través de la piel o
de las mucosas, por vía oral y parenteral. El tras-
lado de las drogas de contenedor a contenedor,
el conectar y desconectar las tubuladuras a los
sachets, el conectar y desconectar jeringas a las
vías, el conectar y desconectar el set de bomba a
la vía del paciente y a la manipulación de uidos
corporales de los pacientes, también son accio-
nes con un gran riesgo de exposición (14,22).
Considerando los daños, el personal de salud ex-
puesto a las drogas peligrosas, en especial a los
citostáticos, ha reportado eventos agudos como
irritación de la piel, dolor de garganta, tos, ma-
reos, dolor de cabeza, reacciones alérgicas, alte-
raciones en el ciclo menstrual, diarrea, náuseas y
vómito, entre otros (4,11).
Respecto a los daños a largo plazo, estudios han
demostrado daño hepático en el caso de tres en-
fermeras de una unidad de oncología que trabaja-
ban administrando medicamentos citotóxicos du-
rante varios años (23), niveles altos de sustancias
mutagénicas en muestras de orina, de enferme-
ras que preparaban y administraban citostáticos,
en comparación con enfermeras que no estaban
expuestas (14,22) y aumento de interrupciones
de embarazos, malformaciones congénitas, bajo
peso al nacer e infertilidad (9,10).
En la evidencia cientíca respecto del manejo de
las drogas peligrosas, prevalecen los estudios
relacionados a los agentes citostáticos. Asimis-
mo, se observa en la literatura un predominio de
estudios relacionados a los riesgos a que están
expuestos los enfermeros, principalmente en la
preparación y administración de estos agentes,
y relativos al conocimiento y cumplimiento de los
estándares de seguridad en el manejo de estas
drogas (15-17,22-26).
Un estudio realizado con 165 enfermeras de cen-
tros oncológicos americanos, analizó factores que
promueven la utilización correcta de las precau-
ciones en el manejo de los citostáticos. Encontró
que el conocimiento de la exposición, la autoeca-
cia para el uso de equipo de protección personal
y el riesgo percibido de daño por exposición, eran
altos. El uso total de precaución fue baja. Además,
el estudio comprobó que menos barreras, mejor
clima de seguridad laboral y un menor número de
pacientes por día, eran predictores independien-
tes de mayor uso de precaución necesaria (16).
Los profesionales de enfermería reconocen los
riesgos al que están expuestos, sin embargo, la
literatura es explicita en la no adopción de las nor-
mas de manejo adecuado de las drogas por estos
profesionales (24,27,28), lo que es incoherente
con la percepción expresada por los mismos (27).
Bioseguridad
La bioseguridad esta entendida como un con-
junto de normas y procedimientos considerados
seguros y adecuados para la manutención de la
salud de los trabajadores en la realización de ac-
tividades de riesgos. En el contexto de la salud,
la bioseguridad está íntimamente relacionada con
la seguridad de los cuidados brindados a las per-
sonas y a las buenas prácticas. La intersección
de las buenas prácticas, de la seguridad del tra-
bajador y de las personas, además de la calidad
de la asistencia, depende no solo de los factores
relacionados a los procesos y estructuras sino
también a los factores sociales y personales (29).
La literatura reere que el gran problema de la
bioseguridad no está en las tecnologías disponi-
bles para minimizar los riesgos, sino en los com-
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portamientos y en las prácticas cotidianas de los
profesionales. La evidencia especícamente re-
lacionada a los comportamientos y percepciones
del personal que maneja drogas peligrosas, en
especial los citostáticos, es incipiente, sin embar-
go, estudios demuestran la bioseguridad desde la
perspectiva de los profesionales en otras situacio-
nes de riesgo en el contexto de la salud (30,31).
Un estudio brasileño que tuvo por objetivo inves-
tigar los saberes y prácticas del equipo de enfer-
mería respecto a la bioseguridad en unidades de
cuidados intensivos, demostró el cumplimiento
parcial de las normas de bioseguridad de las ins-
tituciones y la deciencia de reconocimiento y de-
bates sobre el tema en el espacio de la educación
continua de los profesionales (31). Otro estudio,
sobre las creencias de los trabajadores de la salud
frente a accidentes con uidos biológicos, reere
la incorporación de comportamientos preventivos
a los riesgos posteriores al accidente, además del
escaso investimento de las instituciones de salud
en la seguridad de los trabajadores (32).
En España, un estudio con 177 profesionales sa-
nitarios identicó la percepción de riesgo respec-
to a la gestión de los residuos sanitarios. El nivel
medio de percepción de riesgo de los técnicos
de enfermería, los enfermeros, los médicos y los
técnicos de laboratorio, en una escala de 1 a 5
fue de 3.71, 3.75, 3.83 y 4.03 respectivamente,
siendo considerada alta, aunque solo un 44,8%
consideró que los residuos sanitarios son tóxicos
y peligrosos (33).
En consideración a los citostáticos, los profesio-
nales de enfermería son los que más se exponen
a los riesgos durante los cuidados brindados a los
pacientes. La literatura es enfática en el sentido
de que los enfermeros aunque reconocen los ries-
gos a los que se exponen, muchos de ellos no si-
guen las normas establecidas para la realización
de un cuidado seguro para sí y para los pacientes
(24,27,28,34).
Mejores estándares para el manejo de las
drogas peligrosas
La organización The Occupational Safety and
Health Administration (OSHA) (18), que a princi-
pios de la década de los 80 se interesó por el ries-
go ocupacional durante la manipulación de citos-
táticos, implementó un programa de manipulación
segura de agentes quimioterápicos, donde se
describía el equipamiento, la protección y las téc-
nicas de trabajo que debían adoptar los trabajado-
res para evitar la exposición a estos fármacos. Así
lo hicieron también otras organizaciones interna-
cionales como: The American Society of Hospital
Pharmacists (ASHP)
(19), The National Institute
for Occupational Safety and Health (NIOSH) (20)
y The Institute for Applied Healthcare Sciences
(IFAHS) (21).
Antes de la década de los 80, la práctica habi-
tual de manipulación de citostáticos incluía la uti-
lización de Cabinas de Flujo Laminar Horizontal
(CFLH), además de escasa utilización de equipos
de protección por parte del personal manipulador,
con el consiguiente riesgo de exposición. A partir
de 1980 empezaron a aparecer estudios en los
que se ponía de maniesto los peligros potencia-
les asociados a la preparación y administración
de estos medicamentos y la escasa seguridad
que ofrecían las prácticas que se estaban utilizan-
do hasta ese momento. Una de las primeras inter-
venciones que se emprendieron como medida de
reducción del riesgo fue el cambio de CFLH por
Cabinas de Seguridad Biológica (CSB). A partir
de ese momento, diferentes organizaciones pro-
fesionales y agencias gubernamentales publica-
ron una serie de recomendaciones acerca de la
manipulación segura de citostáticos (22).
Cabinas de Seguridad Biológica
El área de preparación de citostáticos debe estar
ubicada en una zona restringida, de poco acceso,
solo para personal autorizado. La centralización
de la preparación de estos productos garantiza
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una mayor seguridad para el trabajador y el medio
ambiente, reduciendo en gran medida el riesgo de
exposición. Debe estar dividida en dos zonas, una
semilimpia (zona de acceso restringido para el al-
macenamiento de sueros y material de prepara-
ción) y la zona limpia donde se encuentra ubicada
la CSB (18-21).
Las normas de trabajo dentro de la Cabina de
Seguridad Biológica aseguran una correcta pro-
tección. La ASHP y la OSHA recomiendan que la
CSB esté en funcionamiento las 24 horas del día
los 7 días de la semana. Si esto no fuese posible,
tanto al conectarla como al desconectarla debe
estar colocada la tapa frontal (18,21). En caso de
que se desconecte la CSB, ésta debe estar en
funcionamiento como mínimo 20 minutos antes
de iniciar la sesión de trabajo, con el n de permitir
el arrastre de las partículas en suspensión. En el
interior de la CSB sólo se debe introducir el ma-
terial imprescindible para preparar un tratamiento,
dicho material se debe distribuir de manera que
no obstaculice el ujo de aire. También habrá
dentro de la CSB un contenedor para desechar
agujas. La manipulación de los medicamentos se
debe realizar en la parte central de la CSB a una
distancia de 20 centímetros o más, del extremo
exterior de ella. El material y objetos necesarios
para la preparación, deben ser colocados en los
laterales de forma que queden alejados de la par-
te central donde se realiza la manipulación de los
fármacos y así evitar alteraciones del ujo. No se
deben introducir papeles, cartones u otros mate-
riales que desprendan partículas de polvo en su
interior. La entrada y salida de los brazos se debe
hacer en dirección paralela a la supercie de tra-
bajo, evitando movimientos bruscos en el interior
de la CSB a n de mantener la integridad del ujo.
La supercie de trabajo se cubrirá con una talla
estéril, con la cara absorbente hacia arriba y la
cara plasticada hacia abajo, con la nalidad de
recoger cualquier salpicadura o derrame que se
produzca. La talla se cambiará después de cada
sesión de trabajo o cuando se produzca un derra-
me. El tiempo de trabajo continuado en la CSB no
debería superar las dos horas, de forma que, por
cada dos horas de trabajo continuado, se debe-
ría descansar 15 minutos. Es necesario que una
empresa especializada realice controles de man-
tenimiento de la CSB de manera que se pueda
vericar que se cumplen las especicaciones del
fabricante
(18-21).
Normas para una correcta manipulación
Entre las medidas preventivas que debe adoptar
el personal manipulador para protegerse a sí mis-
mo y el ambiente de posibles exposiciones du-
rante la preparación de citostáticos, destacan las
siguientes:
No utilizar maquillaje facial, laca de uñas, laca o
gomina en el pelo. Todos estos productos podrían
aumentar la exposición al citostático en caso de
contaminación.
No comer ni beber dentro de la unidad de
elaboración y manipulación.
No almacenar comida ni bebida en el área
de trabajo.
• No masticar goma de mascar.
• No fumar.
No llevar relojes, anillos, pulseras u otros
objetos que puedan romper los guantes durante
la manipulación.
Si se produce un corte de luz o se detecta alguna
anomalía en la CSB, colocar inmediatamente la
tapa. A continuación, comunicar la incidencia al
responsable de la unidad de citostáticos con el n
de tomar las medidas de corrección adecuadas,
también se debería llevar un registro de todas las
incidencias que se produzcan (18-21).
El uso adecuado de equipos de protección indivi-
dual (EPI) es una de las mejores formas de preve-
nir la exposición ocupacional de los trabajadores
frente a productos peligrosos. La prevención su-
Publicación de la D.N.S.FF.AA.
36
pone un punto clave en todos los pasos del pro-
ceso. La indumentaria necesaria está compuesta
por bata, guantes, gorro, mascarilla, gafas y zapa-
tones (18-21).
Procesos de limpieza
Dentro de los procesos de limpieza de la CSB se
pueden distinguir dos tipos de mantenimiento, la
limpieza diaria de la CSB que se debe realizar an-
tes de iniciar cada sesión de trabajo y al nalizar,
y una limpieza más profunda de forma periódica
según el protocolo establecido en cada centro.
Como mínimo, antes de iniciar el trabajo y al -
nalizar, se realizará diariamente una desinfección
con alcohol de 70º; además, al nalizar la sesión
y previo al alcohol se limpiará la supercie de la
cabina con una solución de jabón alcalino. Se re-
comienda el uso de detergente ya que no existe
un único método aceptado de descontaminación
química para todos los citostáticos. Los limpiado-
res basados en sales de amonio cuaternario de-
berían evitarse debido a la posibilidad de creación
de vapores en el aire recirculado. Todo el material
utilizado en la limpieza se considera residuo ci-
tostático y por tanto se debe depositar en los con-
tenedores especícos y homologados para estos
fármacos (18-21).
Actuación en caso de exposición
o derrame
Es importante disponer de un procedimiento de
actuación en caso de exposición o derrame. El
personal que trabaja en la unidad debe conocer
el procedimiento y tener fácil acceso al material
necesario para poder actuar de manera rápida y
ecaz. Siempre que se produzca una exposición
aguda o derrame, debe comunicarse al farmacéu-
tico responsable y posteriormente al médico de
vigilancia de la salud con el n de que lo tenga en
consideración y lo añada al historial médico de la
persona afectada. Es importante disponer de un
kit de derrame ubicado en las diferentes unida-
des donde se administren citostáticos, así como
en farmacia. El kit debe ser fácilmente localizable
y todo el personal que manipula citostáticos debe
estar informado de su ubicación. Antes de proce-
der a recoger el derrame, si el fármaco ha entrado
en contacto con la persona, se debe proceder de
acuerdo a las normas de exposición accidental
descritas anteriormente (18-21).
Eliminación de residuos y tratamiento
de excretas
Los residuos citotóxicos se encuentran dentro
de los residuos de riesgo o especícos, que son
aquellos que por sus características y grado de
contaminación química o biológica requieren un
tratamiento especíco y diferenciado de los re-
siduos “urbanos” tanto fuera como dentro del
centro. Se considera residuo citotóxico tanto los
restos de medicamentos citostáticos como todo
el material que ha estado en contacto con ellos.
Proceden principalmente de restos de medica-
mentos citotóxicos generados en la preparación
y administración; material cortante y/o punzante
utilizado en la preparación y administración de
éstos, material sanitario de un solo uso que ha
estado en contacto con los medicamentos y que
contiene trazas de sustancias citotóxicas, material
de protección contaminado de los manipuladores,
material utilizado para la limpieza de la zona de
preparación y para el tratamiento de derrames
(18,21). Los residuos citotóxicos requieren la
adopción de medidas de prevención en su reco-
gida, almacenamiento, transporte y tratamiento,
tanto dentro como fuera del recinto sanitario, dado
que pueden generar un riesgo para la salud labo-
ral y pública. La correcta separación en su origen
permitirá reducir los riesgos laborales y ambien-
tales ocasionados por una gestión incorrecta y
evitar que estos residuos reciban un tratamiento
inadecuado fuera del recinto. Las características
técnicas requeridas para los contenedores son las
siguientes: rigidez, estanqueidad total, opacidad,
impermeabilidad y resistencia a la humedad, fácil-
mente manipulables, con resistencia a la rotura,
Manejo de drogas peligrosas y sus medidas de bioseguridad en el Sistema de Salud de Uruguay
Salud Mil 2019; 38(2):27-58 37
asepsia total en su exterior, ausencia total en su
exterior de elementos punzantes o cortantes, de
un volumen no superior a 60-70 litros, de un solo
uso, de materiales que permitan su incineración
completa sin que generen emisiones tóxicas por
combustión, resistentes a agentes químicos y a
materiales perforantes. El transporte de estos re-
siduos dentro de los centros es una operación que
se debe realizar atendiendo a criterios de segu-
ridad, inocuidad, asepsia, agilidad y rapidez. En
general se recomienda que los contenedores no
sean arrastrados, que se asegure el cierre com-
pleto y que el sistema de transporte que se utilice
tenga un diseño adecuado que impida la caída de
los contenedores y que permita ser desinfectado
y lavado periódicamente. Los residuos citotóxicos
pueden ser eliminados mediante incineración. La
incineración se realiza en hornos especiales pre-
parados para tal nalidad que garanticen una tem-
peratura de combustión entre 1.000 °C y 1.200 °C.
Las excretas de los pacientes tratados con ci-
tostáticos deben ser consideradas material con-
taminante dado que pueden contener restos del
medicamento o de sus metabolitos y, por tanto,
deben recibir un tratamiento especial. Las excre-
tas se deben considerar peligrosas al menos 48
horas después de nalizar el tratamiento, aunque
este periodo puede ser variable dependiendo del
fármaco. El procedimiento idóneo de eliminación
debería de ser el mismo que para el resto de los
residuos citotóxicos, pero cuando esto no sea
posible se deberán diluir con abundante agua y
ser eliminados por el desagüe. Siempre será ne-
cesario que el personal sanitario adopte medidas
de protección en su eliminación (guantes y bata)
para evitar la contaminación. Cuando éstas sean
utilizadas para la realización de pruebas analíti-
cas, la recogida, almacenamiento y manipulación
se deberá realizar con especial protección y de-
berán estar correctamente identicados (18-21).
La ropa de cama que ha estado en contacto con el
paciente y sus excretas también ha de ser consi-
derada material contaminado y, por tanto, deberá
recibir un tratamiento diferente al convencional. Si
el volumen es escaso se recomienda la utilización
de material de un solo uso, pero cuando el vo-
lumen es importante se recomienda recogerla en
bolsas lavables y transportarlas hasta la lavande-
ría, contenidas en otras bolsas impermeables de-
bidamente identicadas. Una vez en la lavande-
ría, será necesario efectuar un prelavado antes de
ser sometidas al ciclo de lavado convencional (8).
Administración de citostáticos
Está habitualmente a cargo del personal de en-
fermería, aunque en determinadas vías de admi-
nistración pueden ser otros profesionales quienes
administren la medicación, como es el caso de la
vía oral, cuando se dispensa en el servicio de far-
macia o en tratamientos intratecales, que los ad-
ministra un médico. El personal de enfermería que
administra este tipo de tratamientos debe poseer
un perl muy concreto, debe ser experto, tener co-
nocimientos muy amplios sobre los tratamientos
con los citostáticos y los diferentes protocolos de
administración, sobre los efectos secundarios y
su manejo, las diferentes vías de administración
y las precauciones en la administración (18-21).
Con la aparición de nuevos agentes quimioterá-
picos, los regímenes terapéuticos han cambiado,
pero no dejan de ser tratamientos muy agresivos
y con efectos secundarios importantes, que inci-
den en la calidad de vida de los pacientes, por
lo que la educación sanitaria del paciente/familia
sobre su enfermedad, los accesos vasculares y el
manejo de los efectos secundarios una vez en el
domicilio, debe formar parte de la atención que se
ofrece al paciente en la fase de administración del
tratamiento (8).
Los pacientes pueden recibir los tratamientos qui-
mioterápicos mediante ingreso hospitalario o de
manera ambulatoria en los hospitales de día, lo que
decide el ingreso es el tipo de protocolo de trata-
miento, el estado del paciente u otros criterios (14).
Publicación de la D.N.S.FF.AA.
38
La tendencia en la administración de la quimiote-
rapia es realizar este proceso de forma ambulato-
ria debido a (8):
Cambios en los protocolos de tratamiento y los
mismos tratamientos.
La posibilidad de la infusión continúa mediante
una vía central y la posibilidad de escoger entre
diferentes sistemas de administración.
Cambios en la población que recibe tratamiento:
el aumento de la incidencia del cáncer (algunos
tipos de cáncer se caracterizan por aparecer en
pacientes cada vez más jóvenes), el aumento de
la incidencia de cáncer en otro sexo (por ejemplo,
el cáncer de pulmón en el sexo femenino), el en-
vejecimiento de la población, etc. Lo que supone
un tipo de población muy concreta, pacientes en
edad de mantener una actividad laboral y con car-
gas familiares tanto ascendentes como descen-
dentes por un lado y por el otro, personas de edad
avanzada que podrían ser independientes y que
precisarán más atención.
• Cambios en la estructura social y familiar.
Sistema de Salud de Uruguay
El Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS)
está compuesto por un sector público y un sector
privado. El principal prestador de servicios públi-
cos es la Administración de Servicios de Salud del
Estado (ASSE), que cuenta con una red de esta-
blecimientos de cobertura nacional a las personas
de escasos recursos sin cobertura de la seguridad
social (35).
Las empresas o entes públicos (energía eléctri-
ca, petróleo, agua, bancos) son parte del sector
público de salud, por lo tanto, el cuidado y promo-
ción de la salud de sus funcionarios correspon-
de al SNIS. En el interior del país, corresponde
a las intendencias municipales ofrecer servicios
de atención primaria a la población de menores
recursos. Las intervenciones de alta complejidad
de alto costo se llevan a cabo en los Institutos de
Medicina Altamente Especializada (IMAE) que
son hospitales o clínicas especializadas, que pue-
den ser de origen público o privado. La prestación
de servicios privada la dominan las Instituciones
de Asistencia Médica Colectiva (IAMC), que son
asociaciones de profesionales privadas sin nes
de lucro que ofrecen atención integral a 56% de
los uruguayos, los beneciarios de la seguridad
social. Estas instituciones también actúan como
un seguro voluntario de la población con capa-
cidad de pago. Los principales beneciarios de
SNIS son los trabajadores en relación de depen-
dencia públicos y privados, los hijos de estos últi-
mos menores de 18 años o mayores de esa edad
con discapacidad, incluyendo a los del cónyuge
o concubino y los jubilados. Son también bene-
ciarios los trabajadores del sector informal de la
economía, los desempleados y los ciudadanos
uruguayos que están fuera del mercado de traba-
jo y sus familias (35).
MÉTODO
Tipo de estudio y diseño
Se realizó un estudio mixto con el personal de
salud que maneja las drogas peligrosas en ocho
instituciones de salud (cuatro públicas y cuatro
privadas) del área metropolitana de Montevideo,
Uruguay. La fase cuantitativa se trató de un estu-
dio observacional, exploratorio de corte transver-
sal y la fase cualitativa se trató de un estudio cua-
litativo descriptivo que utilizó la técnica de grupo
focal y análisis de contenido.
El universo estuvo conformado por un total de 188
profesionales y técnicos de salud, entre ellos 40
licenciadas en enfermería, 94 auxiliares de enfer-
mería, 14 químicos farmacéuticos, 2 auxiliares de
farmacia y 38 auxiliares de servicio, con experien-
cia mínima de seis meses en el servicio, relacio-
nados con el manejo de las drogas peligrosas, ya
sea en sitios que se preparan las drogas, interna-
ción y/u hospitales de día.
El Universo estuvo distribuido de acuerdo a cada
Manejo de drogas peligrosas y sus medidas de bioseguridad en el Sistema de Salud de Uruguay
Salud Mil 2019; 38(2):27-58 39
institución de la siguiente forma:
Institución pública I
Licenciadas en enfermería:
10 asistenciales y 2 gestoras
Auxiliares de enfermería: 31
Auxiliares de servicio: 10
Químicos farmacéuticos: 0
Auxiliares de farmacia: 0
Institución pública II
Licenciadas en enfermería:
2 asistenciales y 1 gestora
Auxiliares de enfermería: 5
Auxiliares de servicio: 3
Químicos farmacéuticos: 2
Auxiliares de farmacia: 2
Institución pública III
Licenciadas en enfermería:
4 asistenciales y 1 gestora
Auxiliares de enfermería: 5
Auxiliares de servicio: 4
Químicos farmacéuticos: 2
Auxiliares de farmacia: 0
Institución pública IV
Licenciadas en enfermería:
1 asistencial y 1 gestora
Auxiliares de enfermería: 8
Auxiliares de servicio: 2
Químicos farmacéuticos: 1
Auxiliares de farmacia: 0
Institución privada I
Licenciadas en enfermería:
5 asistenciales y 1 gestora
Auxiliares de enfermería: 20
Auxiliares de servicio: 10
Químicos farmacéuticos: 2
Auxiliares de farmacia: 0
Institución privada II
Licenciadas en enfermería:
5 asistenciales y 1 gestora
Auxiliares de enfermería: 12
Auxiliares de servicio: 5
Químicos farmacéuticos: 2
Auxiliares de farmacia: 0
Institución privada III
Licenciadas en enfermería:
3 asistenciales y 1 gestora
Auxiliares de enfermería: 10
Auxiliares de servicio: 3
Químicos farmacéuticos: 1
Auxiliares de farmacia: 0
Institución privada IV
Licenciadas en enfermería:
1 asistencial y 1 gestora
Auxiliares de enfermería: 3
Auxiliares de servicio: 1
Químicos farmacéuticos: 4
Auxiliares de farmacia: 0
La muestra por conveniencia estuvo conformada
por 145 profesionales y técnicos de salud de las
8 instituciones, entre ellos 32 licenciadas en en-
fermería, 76 auxiliares de enfermería, 8 químicos
farmacéuticos, 2 auxiliares de farmacia y 27 auxi-
liares de servicio.
Para la fase cualitativa se conformó grupos de
profesionales y técnicos de salud de las 8 institu-
ciones de salud, según las funciones establecidas
en el manejo de las drogas peligrosas.
La selección del número de Instituciones, así
como su ubicación se realizó tomando en cuenta
que el departamento de Montevideo (capital del
país) concentra al 60% de la población nacional.
Dentro de las Instituciones que integran el estu-
dio, la Institución pública I atiende población pe-
diátrica y centraliza a todos los niños del país que
Publicación de la D.N.S.FF.AA.
40
son asistidos por el sistema público. Siendo este
centro de referencia pediátrico a nivel nacional
para las instituciones públicas y privadas. Brindan
a todos los niños y adolescentes con cáncer del
Uruguay, tratamiento, atención e investigación
médica. Los pacientes asistidos en este centro
reciben tratamiento de manera gratuita para sus
familias. Absolutamente todos los costos son ab-
sorbidos por una fundación sin nes de lucro y
contando con el fuerte aporte de la Administración
de los Servicios de Salud del Estado (ASSE) y
con el apoyo invalorable de toda la sociedad.
La Institución pública II es un hospital al servicio
de la vida, creado hace más de 100 años, respon-
sable de la atención de todo el personal militar en
actividad, retirado y de sus familias, donde el pilar
fundamental es mantener al máximo el potencial
humano de las Fuerzas Armadas, en buenas con-
diciones de salud, a través de medidas preventi-
vas y tratamientos médicos. La población asistida
es de 152.875 usuarios y abarca a todo el país.
Es un hospital general que cuenta con todas las
especialidades, entre ellas la oncología.
La Institución pública III corresponde a un hospi-
tal universitario, donde la población beneciaria
proviene de ASSE en su mayoría, sistemas gru-
pales de salud, como el de los funcionarios de
la Universidad de la República y eventualmente
otros que opten por recibir atención en el Hospital
Universitario.
La Institución pública IV, es un prestador de ser-
vicios públicos dependiente de ASSE. Es un hos-
pital con especialidad oncológica para adultos, es
Centro de Referencia del Sistema de Servicios de
Salud del Ministerio de Salud Pública a nivel na-
cional. Brinda servicios en primer y segundo nivel
de atención. La población total de ASSE asciende
a 1.119.06, incluyendo niños y adultos, en esta
población entran los usuarios de la Institución pú-
blica I, III y IV.
Respecto a las privadas, se toman cuatro insti-
tuciones de la ciudad de Montevideo por ser las
más representativas debido al número de usua-
rios que atienden, tanto en cantidad de niños
como de adultos. Dichas Instituciones son pres-
tadoras de Servicios de Salud y no solo cubren la
ciudad de Montevideo, sino que llegan a todo el
país mediante liales y/o sucursales.
La Institución privada I asiste 283.198 usuarios, la
II a 176.073, la III 76.274 y la IV a 63.983, del total
de la población del país.
Variables del estudio
Drogas peligrosas: grupo de medicamentos con
mecanismos de acción muy diversos, pero con la
característica común de interrumpir el ciclo celular
en alguna de sus fases. Esta propiedad permite
utilizarlos en el tratamiento de enfermedades neo-
plásicas como terapia única o en combinación con
radioterapia y/o cirugía (1).
Bioseguridad: entendida como un conjunto de
normas y procedimientos considerados seguros
y adecuados para la manutención de la salud
de los trabajadores en la realización de actividades
de riesgos. En el contexto de la salud, la bioseguri-
dad está íntimamente relacionada con la seguridad
de los cuidados brindados a las personas y a las
buenas prácticas (29).
Recursos humanos
El personal que se encarga del manejo de las dro-
gas peligrosas: licenciadas en enfermería, auxilia-
res de enfermería, auxiliares de servicio, químico
farmacéutico, auxiliar de farmacia.
Recursos materiales
Equipo de protección personal. Está dirigido a evi-
tar un posible contacto o absorción del producto
a través de las vías de exposición. Es el uso de:
Guantes de látex o de otro material que se haya
comprobado permeabilidad a las drogas utiliza-
das. Doble par.
Bata impermeable con mangas largas y puños
elásticos ajustados, cerrada adelante (único uso).
Manejo de drogas peligrosas y sus medidas de bioseguridad en el Sistema de Salud de Uruguay
Salud Mil 2019; 38(2):27-58 41
Tapaboca de protección respiratoria con ltros
para “polvos y neblinas” (N95).
• Gorro.
Zapatones.
Recursos estructurales
Cabinas de Seguridad Biológica (CSB): Una ca-
bina de ujo laminar, cámara de ujo laminar o
campana de ujo laminar es un recinto que em-
plea un ventilador para forzar el paso de aire a
través de un ltro HEPA o ULPA y proporcionar
aire limpio a la zona de trabajo libre de partículas
de hasta 0.1 micras (gura 1). Este tipo de equipo
se fabrica en forma generalmente prismática con
una única cara libre (la frontal) que da acceso al
interior, donde se localiza la supercie de traba-
jo, que normalmente permanece limpia y estéril.
El área de preparación de citostáticos debe estar
ubicada en una zona restringida, de poco acceso,
solo para personal autorizado. La centralización
de la preparación de estos productos garantiza
una mayor seguridad para el trabajador y el medio
ambiente, reduciendo en gran medida el riesgo
de exposición. Debe estar dividida en dos zonas,
una semilimpia (zona de acceso restringido
para el almacenamiento de sueros y material de
preparación) y la zona limpia donde se encuentra
ubicada la CSB.
El área limpia es el sector donde se realiza la
elaboración. Debe contar con una cabina de bio-
seguridad de F.L. vertical Clase II.
La antecámara es el sector en que se acondicio-
nan los materiales y medicamentos que ingresan
al área de reconstitución y donde el personal se
coloca el equipo de protección personal antes de
ingresar al área limpia.
Área administrativa destinada a la recepción de
las prescripciones, archivo de documentos y todo
lo relativo a registros, puede ser una zona de al-
macenamiento de sueros, medicamentos, insu-
mos de trabajo.
Procesos
Recepción: las drogas peligrosas deben ser re-
cepcionadas por personal debidamente formado y
capacitado, el cual deberá usar el equipo de pro-
tección personal adecuado para evitar contamina-
ción. Deberá luego almacenarlas de acuerdo a lo
que indica el fabricante.
Almacenamiento: las drogas peligrosas siempre
deben ser almacenadas separadas de otras drogas.
Deben ser colocadas en un área con excelente
ventilación y extracción del aire suciente para di-
luir aerosoles y partículas contaminadas.
Guardar las drogas en cajones o compartimientos
con delanteros altos y de tamaño suciente para
contener todas las drogas.
Los estantes deben tener barandas para la pre-
vención de la caída inadvertida de los cajones de
las drogas.
Preparación: la preparación de las drogas peli-
grosas debe ser realizada en una cabina de ujo
laminar. El operador deberá usar adecuadamente
el equipo protector para tal n (uso de bata, tapa-
boca, guantes, gorro y zapatones), y debe tener
conocimiento de las drogas, conocer dilución, es-
tabilidad, entre otros. Saber cómo actuar frente a
un derrame de citostáticos y tomar las medidas
preventivas adecuadas.
Figura 1. Cabina de Seguridad Biológica.
Publicación de la D.N.S.FF.AA.
42
Administración: durante la administración de
drogas peligrosas por vía parenteral el personal
de enfermería debe usar equipo protector (guan-
tes, bata, gorro, tapaboca). Tomar todas las medi-
das preventivas para evitar derrames o cualquier
accidente que lo exponga a la contaminación.
Desecho de los residuos: los residuos citotóxi-
cos se encuentran dentro de los residuos de ries-
go o especícos, que son aquellos que por sus
características y grado de contaminación química
o biológica requieren un tratamiento especíco y
diferenciado de los residuos “urbanos” tanto fue-
ra como dentro del centro. Se considera residuo
citotóxico tanto los restos de medicamentos citos-
táticos como todo el material que ha estado en
contacto con ellos. Proceden principalmente de
restos de medicamentos citotóxicos generados
en la preparación y administración; material cor-
tante y/o punzante utilizado en la preparación y
administración de éstos, material sanitario de un
solo uso que ha estado en contacto con los me-
dicamentos y que contiene trazas de sustancias
citotóxicas, material de protección contaminado
de los manipuladores, material utilizado para la
limpieza de la zona de preparación y para el trata-
miento de derrames.
Instrumentos para la recolección
de los datos
Un formulario para la caracterización de los re-
cursos humanos, materiales y estructurales y un
formulario para la identicación de los procesos
en el manejo de las drogas peligrosas en cuanto
a la recepción, almacenamiento, preparación, ad-
ministración y desecho de los residuos según el
personal de salud involucrado.
El primer formulario estuvo conformado por: iden-
ticación de la Institución de Salud (un ítem); iden-
ticación de los recursos humanos (cinco ítems)
relacionados a la recepción, almacenamiento,
preparación, administración y desechos de drogas
peligrosas; identicación de recursos estructurales
(cinco ítems), desarrollados de acuerdo a las dife-
rentes etapas de recepción, almacenamiento, pre-
paración, administración y desechos; por último,
la identicación de los recursos materiales en las
mismas etapas (cuatro ítems).
El segundo formulario estuvo conformado por:
identicación de la institución de salud (un ítem)
y los datos relacionados a los procesos de re-
cepción, almacenamiento, preparación, admi-
nistración y desechos de las drogas peligrosas
(cinco ítems).
Para la validación del contenido de los formula-
rios, se conformó un comité de jueces constitui-
do por tres profesionales de salud expertos en
el tema del manejo de las drogas peligrosas. A
los jueces seleccionados se les facilitó la batería
de ítems del formulario. Estimaron los ítems per-
tinentes para caracterizar los recursos humanos,
materiales y estructurales e identicar los proce-
sos de recepción, almacenamiento, preparación,
administración y desecho de los residuos de las
drogas peligrosas, mediante la observación.
Fue realizada una revisión entre el grupo de ex-
pertos y la investigadora no siendo necesario la
realización de cambios en los instrumentos.
Procedimientos para la recolección
de los datos
Los datos fueron recolectados en el periodo com-
prendido entre mayo y julio de 2016. Para la ca-
racterización de los recursos humanos, materia-
les y estructurales involucrados en el manejo de
las drogas peligrosas de las ocho instituciones, se
aplicó el formulario a través de la observación por
la propia investigadora.
Para los recursos humanos de las ocho institucio-
nes se observó quién era el responsable en cada
una de ellas de recepcionar y almacenar las dro-
gas, de prepararlas, administrarlas y desecharlas.
Se concurrió en los diferentes turnos de trabajo
dependiendo de si era área de internación y/o am-
bulatoria para observar a todos los profesionales y
técnicos de salud. Se visitó en más de una oportu-
nidad para poder visualizar las diferentes activida-
Manejo de drogas peligrosas y sus medidas de bioseguridad en el Sistema de Salud de Uruguay
Salud Mil 2019; 38(2):27-58 43
des en diferentes horarios ya que estas variaban
de acuerdo a la hora del día. En algunas institu-
ciones la reposición del material se hacía por la
mañana y en otras por la tarde, y en las institucio-
nes que cuentan con área de internación, ésta se
realizaba en cualquiera de los cuatro turnos, por
lo que se acudió en la mañana, la tarde, en el ves-
pertino y en la noche, debido a que los turnos en
las áreas de internación son de seis horas. En las
áreas ambulatorias el horario de funcionamiento
es durante el día, existiendo dos turnos.
En cuanto a los recursos materiales se observó el
lugar donde almacenaban los materiales limpios y
se identicó cada uno de los materiales existentes
en la institución, vericando con lo que contaba
cada institución para las diferentes actividades.
Además, se preguntó a la enfermera gestora si
contaban con más material en otro sitio o si nece-
sitaban algo especíco, dónde lo podían conseguir.
Respecto a la caracterización de la infraestructu-
ra se realizó una observación también por parte
de la investigadora en todas las instituciones de
salud involucradas en el estudio. Se visitó a todas
ellas y se identicaron los recursos de infraestruc-
tura de las áreas de recepción y almacenamiento,
preparación, administración y desechos.
Para la identicación de los procesos en cada
fase del manejo de las drogas, se realizó una ob-
servación estructurada y no participante a todos
los colaboradores del estudio.
Antes del inicio de la recolección de los datos, se
realizó una reunión con todos los involucrados
del estudio, donde se les explicó los objetivos de
la investigación y la forma de recolección de los
datos la cual sería mediante la observación. Se
les solicitó la participación y consecuente rma
de un consentimiento informado. El personal del
equipo que no aceptó participar del estudio no
fue observado.
El periodo de aplicación fue de dos meses y las
visitas se realizaron más de una vez por día de-
pendiendo del horario de funcionamiento del cen-
tro. En las áreas de internación se visitó también
durante los nes de semana.
Los datos fueron almacenados y analizados en el
programa Microsoft Oce Excel 2007. Se realizó
un análisis descriptivo con frecuencia relativa y
absoluta de las variables.
Para conocer la percepción de los riesgos y las
dicultades en el manejo de las drogas peligrosas
según el personal de salud, se utilizó la técnica
del grupo focal. Se optó por los grupos focales
por tratarse de una técnica adecuada para estu-
diar temas relacionados a las representaciones y
relaciones de diferentes grupos profesionales y
procesos de trabajo (36,37).
Fueron conformados cuatro grupos y para la com-
posición de los mismos se consideró los siguien-
tes criterios de inclusión: que tuvieran el mismo
rol establecido en el manejo de las drogas, que
pertenecieran al mismo sistema de salud (publico/
privado) y que representaran a las ocho institucio-
nes de salud:
Grupo I (GF1): cuatro licenciados en enfermería
(LE), cuatro auxiliares de enfermería (AE), cuatro
auxiliares de servicio (AS) /institución pública.
Grupo II (GF2): tres químicos farmacéuticos (QF),
dos auxiliares de farmacia (AF) /institución pública.
Grupo III (GF3): cuatro licenciados en enfermería
(LE), cuatro auxiliares de enfermería (AE), cuatro
auxiliares de servicio (AS) /institución privada.
Grupo IV (GF4): cinco químicos farmacéuticos
(QF) /institución privada.
El reclutamiento de los participantes fue por azar,
pues se trataba de un universo homogéneo en
cuanto a los roles. La invitación fue por escrito dos
semanas antes del encuentro. A cada uno de los
participantes se les explicó los objetivos y proce-
dimientos de la investigación y se solicitó la rma
del consentimiento informado.
Una semana antes del encuentro se les contactó
por teléfono, coordinando para la semana siguien-
te. El día previo se conrmó la asistencia vía te-
lefónica, conrmando el 100% de los invitados a
los grupos focales, encuentros que se realizaron
Publicación de la D.N.S.FF.AA.
44
en días distintos, en la sala de reuniones de una
de las instituciones de salud participantes del es-
tudio, que facilitó el lugar.
La investigadora cumplió el rol de moderadora
asegurando una direccionalidad en la discusión
de los temas con una adecuada exibilidad, que
permitió la aparición de opiniones divergentes en-
riquecedoras para la discusión. Además, participó
un observador que ayudó al moderador en la con-
ducción del grupo, tomó nota de las principales
impresiones verbales y no verbales, además de
ocuparse con el equipo de grabación.
Para las preguntas se utilizó un guión semi es-
tructurado:
¿Cómo ha sido su experiencia en el manejo de
las drogas peligrosas?
¿Cuáles han sido las dicultades en su trabajo
cotidiano con las drogas peligrosas?
En esta experiencia del manejo de las drogas
peligrosas, ¿cómo percibe los riesgos?
Se realizaron dos sesiones con cada grupo hasta
que no hubo más informaciones nuevas. Cada se-
sión duró de 60 a 90 minutos y fueron grabadas.
Análisis de los discursos
Se realizó análisis temático con base en catego-
rías con los siguientes pasos (38):
Posterior a la transcripción, se realizaron lectu-
ras atentas y cuidadosas hasta aprender el senti-
do global de los discursos.
Se inició la codicación abierta con la intención
de asignar etiquetas para separar y reordenar los
datos.
Los datos fueron separados en unidades signi-
cativas mediante etiquetas.
Luego estas unidades signicativas fueron agru-
padas en categorías.
Aspectos éticos
Esta investigación fue regida por los siete Princi-
pios de Ezequiel Emanuel (39):
Valor: los conocimientos de este estudio genera-
ron una línea de base para la propuesta de medi-
das de bioseguridad basadas en los mejores es-
tándares internacionales, pero que respondieron
a la realidad local de Uruguay. Además, se gene-
raron conocimientos relacionados a la práctica de
enfermería que posibilitaron nuevos enfoques de
cuidados más seguros.
Validez Cientíca: la investigación tuvo un ob-
jetivo cientíco claro, estuvo diseñada usando
principios, métodos y prácticas de efecto seguro
aceptados. Tuvo poder suciente para probar de-
nitivamente los objetivos, un plan de análisis de
datos verosímil y pudo llevarse a cabo. La validez
como requisito ético incluyó: la adecuada utiliza-
ción de recursos y evitó la explotación.
Selección equitativa del sujeto: la identicación
y la selección de los sujetos potenciales que par-
ticiparon en la investigación fueron equitativos.
La selección fue basada en los objetivos y no en
las desigualdades sociales. Hubo oportunidad de
participación para todos los grupos. Interacción
dinámica entre la selección equitativa y la garan-
tía de una razón costo–benecio apropiada.
Proporción favorable de riesgo-benecio: no
hubo riesgos para los participantes. La investiga-
ción generó informaciones respecto a las medidas
de bioseguridad en el manejo de las drogas peli-
grosas del sistema de salud de Uruguay.
Evaluación independiente: esta investigación
fue aprobada y certicada por el Comité de Ética
Cientíco de la Facultad de Enfermería de la Uni-
versidad Andrés Bello.
Consentimiento informado: la nalidad del con-
sentimiento informado fue asegurar que los indi-
viduos participaran en la investigación propuesta
solo si ésta era compatible con sus valores, in-
tereses y preferencias. Los requisitos del con-
Manejo de drogas peligrosas y sus medidas de bioseguridad en el Sistema de Salud de Uruguay
Salud Mil 2019; 38(2):27-58 45
sentimiento informado incluyeron en proveer la
información sobre la nalidad, los riesgos, los be-
necios y las alternativas a la investigación, una
debida comprensión por parte del sujeto de esta
información y la toma de una decisión voluntaria.
Respeto a los sujetos inscritos: esta investiga-
ción respetó a los sujetos desde el principio de la
benecencia y la autonomía. Se propuso al parti-
cipante retirarse del estudio en cualquier momen-
to, se garantizó la condencialidad y se ofreció
informaciones sobre los riesgos y benecios.
RESULTADOS
De un total de 188 profesionales y técnicos de
salud de las ocho instituciones de salud involucrados
en el manejo de las drogas peligrosas, 145 partici-
paron del estudio, entre ellos, 76 (52,4%) auxiliares
de enfermería, 32 (22,1%) licenciados de enferme-
ría, 27 (18,6%) auxiliares de servicio, 8 (5,5%) quí-
micos farmacéuticos y 2 (1,4%) de auxiliares de far-
macia. Cabe destacar que, de los 145 participantes,
71 (49%) pertenecían a las instituciones públicas
y 74 (51%) a las instituciones privadas (gura 2).
El 100% de las instituciones dispone de un área
accesible solo a personal autorizado para la pre-
paración de las drogas peligrosas; y cuenta con re-
frigerador destinado exclusivamente a las drogas
peligrosas. De estos refrigeradores sólo un 25%
cuenta con termómetro y el restante (75%) con ter-
mómetro y alarma.
Las drogas en un 62,5% son almacenadas en es-
tanterías comunes y un 37,5% en estanterías con
barandas; las drogas son preparadas un 12,5% en
la farmacia y el 87,5% en áreas con cabina y ante
cámara especialmente diseñadas para tal uso.
En cuanto a los requisitos que necesita el local
donde se prepara las diferentes drogas, se obser-
que un 37,5% de las instituciones cumple el
100% de lo requerido. Un 12,5% cumple un 75%
de ese requerimiento y el restante cumple el 50%
de los requerimientos.
Recursos humanos
Personal recibe Personal almacena Personal prepara Personal administra Personal desecha
N º % N º % N º % N º % N º %
Licenciado en enfermería 0 0 0 0 1 12,5 0 0 0 0
Auxiliar de enfermería 0 0 0 0 4 50 0 0 0 0
Químico farmacéutico 0 0 1 12,5 0 0 0 0 1 12,5
Auxiliar de farmacia 0 0 0 0 1 12,5 0 0 0 0
Auxiliar de servicio 0 0 0 0 0 0 0 0 1 12,5
Licenciado y auxiliar de enfermería 4 50 3 37,5 2 25 8 100 1 12,5
Químico farmacéutico y auxiliar de farmacia 1 12,5 1 12,5 0 0 0 0 0 0
Licenciado en enfermería, auxiliar de enfermería
y químico farmacéutico
2 25 2 25 0 0 0 0 3 37,5
Químico farmacéutico y auxiliar de enfermería 1 12,5 1 12,5 0 0 0 0 1 12,5
Licenciado y auxiliar de enfermería, químico
farmacéutico y auxiliar de servicio
0 0 0 0 0 0 0 0 1 12,5
Total 8 100 8 100 8 100 8 100 8 100
Figura 2. Distribución del número y porcentaje de los recursos humanos según el manejo de drogas peligrosas de las 8 instituciones
de salud.
Publicación de la D.N.S.FF.AA.
46
El 100% de las instituciones dispone de bolsa roja
y descartex para los desechos de residuos y las
drogas son administradas en áreas de hospital de
día e internación.
El proceso de análisis de contenido permitió la ge-
neración de tres categorías:
1. Dicultades en el manejo de las drogas
peligrosas
Fue posible identicar por medio de los relatos
las dicultades relacionadas a recursos humanos,
materiales y de infraestructura, además de debili-
dades en el conocimiento, ausencia de protocolos,
debilidades en las capacitaciones, la falta de apo-
yo institucional y ausencia de un marco regulatorio
relacionado al manejo de las drogas peligrosas a
nivel nacional. En cuanto a la infraestructura, no
todas las instituciones cuentan con un área ade-
cuada para la preparación de las drogas peligro-
sas. Es posible vericar por los relatos que no es
suciente contar con la cabina de seguridad bioló-
gica, sino que es igualmente importante la zona en
que se encuentra y las condiciones de esta área.
Estar afuera del área de donde se administran las
drogas, hace que no se cumplan los horarios es-
tipulados y al tener que trasladar dichas drogas
de un edicio a otro las medidas de bioseguridad
empleadas no cumplen con los requisitos.
Se explicitan las dicultades relacionadas a la fal-
ta de materiales adecuados para las diversas fa-
ses del manejo de las drogas peligrosas. También
se observa que además de la falta de material
adecuado, la falta de entrenamiento del personal
agrava esta condición.
No contar con personal adiestrado, formado y con
los mínimos conocimientos para desempeñarse
en el área es una dicultad latente. El personal
se va formando en la misma práctica, con el per-
sonal ya existente y con la colaboración del resto
del equipo.
Falta de conocimiento y capacitación formal para
el personal: el personal es preparado por el equipo
que ya está cumpliendo funciones en el área, o
mediante su propia formación, lo que hace que
todos trabajen de forma distinta.
El desconocimiento conduce al descuido y por lo
tanto a la exposición de riesgos relacionados a la
incorrecta manipulación de estas drogas. Relacio-
nado al desconocimiento, los relatos explicitan la
falta de protocolos para el manejo de las drogas.
Si estos existieran podrían trabajar con mayor se-
guridad, evitando riesgos hacia su persona, hacia
el resto del equipo de salud y hacia el usuario.
Contar con los protocolos ayudaría a todo el equi-
po de enfermería a cumplir adecuadamente con
su trabajo y a tener las medidas de bioseguridad
ya que a veces no las aplican por desconocimien-
to. Los protocolos son para que todos trabajen de
forma homogénea.
La falta de capacitaciones se relaciona con no
contar con personal adiestrado, formado y con los
mínimos conocimientos para desempeñarse en el
área. Asumen la falta de conocimiento y reeren
la necesidad de actividades formativas.
El personal que atiende a estos pacientes a ve-
ces no es del área, debido a que se internan pa-
cientes en otros sectores y esto hace deciente
la falta de capacitación, ya que este personal no
se dedica exclusivamente a atender pacientes de
la especialidad.
Otra dicultad que se vericó en esta categoría
fue la falta de apoyo institucional, debido a que
no hay nada regulado. Esto hace que las institu-
ciones no apoyen al personal porque no hay una
concientización de la importancia del tema. La au-
sencia de marco regulatorio a nivel nacional; en
Uruguay, no existe una legislación para el manejo
de las drogas peligrosas, lo que diculta aún más
porque cada institución trabaja según su criterio y
conocimiento.
2. Percepción de Riesgos
El personal que maneja las drogas peligrosas re-
conoce los riesgos y tiene la conciencia de que
siempre están presentes. Articulan la minimiza-
ción de ellos con el conocimiento, capacitaciones
Manejo de drogas peligrosas y sus medidas de bioseguridad en el Sistema de Salud de Uruguay
Salud Mil 2019; 38(2):27-58 47
y existencia de protocolos. Reconocen que los
efectos a largo plazo dicultan la concientización
del personal en cuanto al manejo adecuado de
estas drogas retomando nuevamente el tema del
desconocimiento. Relacionado a la falta de me-
didas de seguridad en el manejo de las drogas
peligrosas, los relatos explicitan que a veces se
cuentan con ellas y no las saben usar o no las
usan por desconocimiento.
3. Logros obtenidos en el manejo de las drogas
peligrosas
Los logros caracterizados por la autoformación
fueron más bien por esfuerzo personal. En cuanto
a recursos materiales y de infraestructura, el per-
sonal ha conquistado negociando con las institu-
ciones a lo largo de los años.
DISCUSIÓN
Los recursos humanos, materiales y estructura-
les, además de los procesos identicados en este
estudio en el manejo de las drogas peligrosas,
serán discutidos a la luz de los estándares inter-
nacionales (14-22).
En relación a los recursos humanos, en las ocho
Instituciones de salud, se pudo observar que las
drogas peligrosas eran recibidas y almacenadas
por diferentes profesionales. En cuatro institu-
ciones recibían las licenciadas y las auxiliares
de enfermería, en una el químico farmacéutico
y auxiliar de farmacia, en dos, las licenciadas
en enfermería, auxiliar de enfermería y químico
farmacéutico y en una el químico farmacéutico y
auxiliar de enfermería. Los estándares internacio-
nales recomiendan a los químicos farmacéuticos
exclusivamente a cargo de este proceso (18-21).
En ninguna de las instituciones de salud los quí-
micos farmacéuticos preparan las drogas peligro-
sas. Esta función está a cargo del personal de
enfermería y de auxiliares de farmacia, siendo los
más expuestos, ya que, manipulan las drogas en
todas las etapas del proceso. En las ocho Institu-
ciones de Salud, las drogas peligrosas eran ad-
ministradas por las licenciadas en enfermería y/o
auxiliares de enfermería, lo que está acorde a los
estándares internacionales (14-22).
En el desecho de los residuos de las drogas pe-
ligrosas participaba todo el equipo de salud, ya
sean licenciadas en enfermería, químicos farma-
céuticos, auxiliares de enfermería, auxiliares de
farmacia o auxiliares de servicio, en las diferentes
etapas del proceso. Esto se observó en las ocho
instituciones de Salud y está regido por la norma-
tiva existente del Ministerio de Salud Pública de
Uruguay, la cual es responsable del proceso de
desecho de las Instituciones de Salud (40), lo que
hace que esté regulado y acorde a los estándares
internacionales (14-22).
Referente a los recursos materiales, el uso ade-
cuado del equipo de protección personal es una
de las mejores formas de prevenir la exposición
ocupacional de los trabajadores frente a las dro-
gas peligrosas. Por eso la prevención en todos los
procesos es un punto fundamental. La indumen-
taria necesaria está compuesta por bata, guan-
tes, gorro, mascarilla, gafas y zapatones. El uso
de estos materiales va acorde a la función que se
esté desarrollando. Para la recepción y almacena-
miento de dichas drogas el equipo necesario es:
guantes, sobre túnica impermeable y tapaboca tri-
ple ltro. En tres de las instituciones participantes
se observó que usaban sobre túnica impermea-
ble, en las otras cinco usaban la sobre túnica que
tenían disponible en el servicio, (impermeable, de
tela o reciclada). Los guantes de látex o vinilo son
los recomendados por los estándares internacio-
nales y se pudo observar que en las ocho insti-
tuciones lo usaban indistintamente, según dispo-
nibilidad, no basándose en ningún estándar. En
cuanto al uso de mascarillas, la recomendada en
este proceso es la de triple ltro y se pudo apre-
ciar en las diferentes instituciones que usaban de
triple ltro, N95 o comunes, pero no tenían estipu-
lado el uso de una especíca (18-21).
El equipo de protección personal está dirigido a
evitar un posible contacto o absorción de las dro-
Publicación de la D.N.S.FF.AA.
48
gas a través de la exposición, por eso la importan-
cia del mismo (14,22).
Para la preparación de las drogas peligrosas, se
comprobó que en cinco instituciones usaban ba-
tas impermeables, en una impermeable común,
en otra impermeable común o de tela según con
lo que contaban en el servicio y en solo una se
usaba bata de quimioterapia, la cual es la reco-
mendada por los estándares internacionales.
En ninguna de las ocho Instituciones se usaban
guantes diseñados para quimioterapia como lo
recomiendan los estándares internacionales,
pero la razón más importante del no uso es que
no existen en el mercado nacional. En seis de las
instituciones se observó el uso de gafas de pro-
tección ocular para evitar posibles contactos con
drogas y minimizar la exposición, como es lo re-
comendado por los estándares internacionales. El
uso de zapatones solo se vio en tres instituciones,
siendo los mismos recomendados por los están-
dares internacionales (18-21).
En la preparación de las drogas peligrosas el per-
sonal puede quedar expuesto a estos agentes,
que están presentes en el aire, en las supercies
de trabajo y/o en la ropa entre otras cosas, por
tal motivo es fundamental el cumplimiento de los
estándares de seguridad relacionados al manejo
de estas drogas (15-17,24-26).
La administración de las drogas peligrosas, en las
ocho instituciones de salud estaba a cargo el per-
sonal de enfermería como recomiendan los están-
dares internacionales. Para la administración en
cuanto al uso del equipo de protección personal,
se pudo observar disparidades en las ocho Insti-
tuciones, debido a que no hay un protocolo que se
lleve a cabo como sugieren los estándares inter-
nacionales, esto lleva a que en cada institución se
trabaje de diferente forma y no se use el equipo
de protección personal recomendado. Con rela-
ción al uso de las batas para la administración de
las drogas peligrosas, se usaban en dos de las
Instituciones las descartables e impermeables. En
las seis restantes usaban impermeables, comu-
nes y/o descartables según con lo que contaban
en el servicio, no cumpliendo con las recomen-
daciones de los estándares, sino de acuerdo a la
disponibilidad que tenía la institución. Con el uso
de guantes para la administración se observó que
usaban lo que tenían disponible en el servicio y/o
institución, sin embargo, el uso de los mismos fue
en el 100 % de los casos, aunque no eran los más
recomendados por los estándares internaciona-
les. En una institución usaban para la administra-
ción guantes quirúrgicos estériles y en las otras
siete usaban quirúrgicos estériles y de látex. En
cinco instituciones usaban gafas como recomien-
dan los estándares y en tres no usaban ningún
tipo de protección para la cara. El uso de la pro-
tección ocular durante la administración protege
de posibles salpicaduras y accidentes. El uso de
tapaboca triple ltro que es el que recomiendan
los estándares para esta etapa, lo usaban en cin-
co de las instituciones de salud. En tres usaban el
que tenían disponible, que podía ser de triple ltro
o común (18-21).
Acerca del uso de zapatones se observó que en
solo dos de las Instituciones lo usaban. En las re-
comendaciones de los estándares internaciona-
les, para la administración no hacen referencia al
uso de estos (20).
En referencia a los desechos de los residuos de
las drogas peligrosas en todas las instituciones se
cumplen con los estándares, para la eliminación
de los mismos (18-21).
Esto es debido a que lo rige el Ministerio de Salud
Pública de Uruguay (40), para todas las institucio-
nes de salud, sean públicas o privadas.
En cuanto a los recursos estructurales se pudo
observar que las ocho instituciones cuentan con
área accesible para el manejo de estas drogas
exclusivamente, como lo recomiendan las nor-
mativas internacionales. El área de preparación
de las drogas peligrosas debe estar ubicada en
una zona restringida, de poco acceso, solo para
personal autorizado. Centralizar la preparación de
estas drogas garantiza mayor seguridad para los
trabajadores y el medio ambiente (18-21).
Manejo de drogas peligrosas y sus medidas de bioseguridad en el Sistema de Salud de Uruguay
Salud Mil 2019; 38(2):27-58 49
Se observó que contaban con refrigerador espe-
cíco para las drogas peligrosas, pero que solo
en seis contaban con termómetro y alarma como
lo disponen los estándares internacionales. Pero
dos de las instituciones tenían solo termómetro y
no contaban con alarma (19,21). Las estante-
rías que se usaban para almacenar las drogas
no todas tenían barandas para evitar caídas,
solo tres de ellas contaban con este recurso
estructural (14-22).
Todas las instituciones contaban con Cabina de
Seguridad Biológica. Las mismas se encontra-
ban ubicadas en área restringida, existiendo dos
zonas, una semilimpia (zona de acceso restringi-
do para el almacenamiento de sueros y material
de preparación) y una zona limpia donde estaba
la cabina de seguridad biológica, acorde a las re-
comendaciones internacionales (18-21).
Debilidades de los recursos humanos, materiales
y de infraestructura para la preparación, adminis-
tración y eliminación de las drogas peligrosas con-
llevan a la exposición de diversos profesionales de
la salud, pero la evidencia reere al personal de
enfermería como el mayor expuesto, en especial
en la etapa de preparación, por eso tanto hincapié
en la protección desde todo punto de vista (15,17).
Lo anterior nos indica claramente que se debe
aplicar un sistema de trabajo apropiado para pre-
venir posibles efectos secundarios. Diferentes
organismos de reconocimiento mundial, encarga-
dos de proteger la salud y seguridad de los traba-
jadores de la salud han publicado recomendacio-
nes internacionales (18-21).
Sin embargo, Uruguay no cuenta con políticas pú-
blicas relacionadas a modelos de seguridad que
contemplen precauciones que se deban tomar
para evitar riesgos. La única normativa que existe
vigente en el país es sobre la gestión de los resi-
duos hospitalarios (40).
En relación al proceso de recepción y almace-
namiento, preparación, administración, desecho
y derrames de drogas peligrosas se realizó una
observación estructurada y no participante por la
propia investigadora de las actividades realiza-
das en dichos procesos. Fueron observados 32
licenciadas en enfermería, 76 auxiliares de enfer-
mería, 8 químicos farmacéuticos, 2 auxiliares de
farmacia y 27 auxiliares de servicio.
El 100% de las licenciadas en enfermería en el
proceso de recepción y almacenamiento de las
drogas peligrosas realizó previamente lavado de
manos, lo cual está acorde a las recomendacio-
nes de los estándares internacionales (18-21).
Respecto al uso de sobre túnica, guantes y tapa-
boca triple ltro para manipular las drogas, guar-
dar las drogas en área especíca y desechar el
equipo en bolsa roja, además del lavado al na-
lizar el procedimiento hubo un cumplimiento que
uctuó de 12,5% a 75%, siendo el menor cumpli-
miento el uso de la sobre túnica y el mayor cum-
plimiento en el uso de guantes.
Se observó que existe un uso inadecuado o no
uso del equipo de protección total. El equipo de
protección personal es una de las formas de pre-
venir la exposición ocupacional de los trabaja-
dores frente a drogas peligrosas. La prevención
supone un punto clave en todas las etapas del
proceso, si no se cumple en alguna de estas eta-
pas de forma adecuada, la protección no es segu-
ra (18-21), lo cual no está acorde a las normativas
internacionales y se exponen a estas drogas sin
medidas adecuadas de bioseguridad (14,22), con
los consiguientes riesgos (9,10).
En relación a las actividades de preparación de
las drogas peligrosas el 100% de las licenciadas
en enfermería se lavaban las manos, revisaban
las prescripciones médicas, reunían el material
necesario antes de ir a realizar el procedimiento
y preparaban las drogas dentro de la cabina de
ujo laminar, lo que está acorde a los estánda-
res internacionales. Además, previene y reduce
los riesgos laborales y ambientales ocasionados
por gestión inadecuada. En el uso de sobre túni-
ca para quimioterapia, doble par de guantes de
vinilo, tapaboca N95, gafas y zapatones, se ob-
servó un cumplimiento desde 21,9% hasta 62,5%,
Publicación de la D.N.S.FF.AA.
50
nuevamente no cumpliendo con las recomenda-
ciones de los estándares internacionales (14,22).
En cuanto a la administración de drogas peligrosas
los estándares internacionales recomiendan el uso
del equipo de protección personal en el 100% de
los casos, pero se observó que el 34,4% de las li-
cenciadas en enfermería usaban guantes de vinilo,
28,1% sobre túnica impermeable, además del no
cumplimiento de la utilización del tapaboca triple
ltro, ya que solo lo usaban un 54,4%.
En el proceso de desechos de residuos de las
drogas peligrosas las licenciadas en enferme-
ría no cumplen con todos los estándares inter-
nacionales. 93,8% usaban guantes de limpieza,
31,25% usaban tapaboca triple ltro y solo un
21,9% usaban sobre túnica impermeable. En el
proceso de derrame de drogas peligrosas en las
ocho instituciones, existe protocolo de actuación
frente a un derrame y está acorde a lo que re-
comiendan los estándares internacionales, lo que
indica un mayor cumplimiento en esta actividad.
El personal de enfermería está a cargo, involu-
crado en todas las etapas del proceso; desde la
recepción, almacenamiento, preparación, admi-
nistración y desechos de residuos, por lo tanto,
es el más expuesto, por este motivo debe tener
un perl muy concreto, debe ser experto y tener
conocimientos muy amplios sobre la especialidad.
Todo el personal que recepciona y almacena las
drogas peligrosas puede sufrir exposición laboral,
si no toma las medidas de protección recomenda-
das por los estándares internacionales, es decir,
que los auxiliares de enfermería no están ajenos
a esta realidad (18,21).
96% de los auxiliares de enfermería en el proceso
de recepción y almacenamiento de las drogas pe-
ligrosas realizó previamente lavado de manos, lo
cual se aproxima a lo que recomiendan los están-
dares internacionales, pero no se logra un cumpli-
miento absoluto que es lo esperado.
En cuanto al uso de sobre túnica hay un incumpli-
miento total. Un 72,4% usan guantes y solo un 4%
tapaboca triple ltro para manipular las drogas,
guardar las drogas en área especíca y desechar
el equipo en bolsa roja, además del lavado al na-
lizar el procedimiento.
Vemos que no se cumple con las recomenda-
ciones de los estándares internacionales, como
debería ser, para garantizar mejores medidas de
bioseguridad. Si bien nada asegura el 100% de
protección, si se cumplen con las recomendacio-
nes se previenen a futuro posibles complicacio-
nes (14-22, 24-26).
En seis instituciones, los auxiliares de enfermería
preparan las drogas peligrosas exclusivamente, lo
que no está acorde a los estándares (14-22). De
los 76 auxiliares de enfermería 56 eran los que
preparaban, todos se lavaban las manos antes
de comenzar la preparación de las drogas peli-
grosas, revisaban las prescripciones médicas y
reunían el material y las drogas antes de iniciar
la tarea, lo cual está acorde a todas las recomen-
daciones existentes para el manejo de estas dro-
gas (18,21). Solo un 8,9% usaban sobre túnicas
especícas para la quimioterapia, en una sola de
las ocho instituciones. Los otros auxiliares de en-
fermería que también preparaban estas drogas
usaban la sobre túnica que tenían disponible en
la institución, como puede ser impermeable o de
tela, no cumpliendo así con las recomendaciones
de los estándares (14-22). El 100% preparaban
las drogas dentro de una cabina de seguridad
biológica, siguiendo las recomendaciones de los
estándares internacionales. En cuanto al uso de
guantes de vinilo, tapabocas N95, gafas y zapato-
nes se observó no cumplimiento de las recomen-
daciones de los estándares (18-21).
La bioseguridad esta entendida como un conjunto
de normas y procedimientos considerados segu-
ros y adecuados para mantener la salud de los
trabajadores (14-21), el no cumplimiento de las
normas y procedimientos pone en riesgo la salud
de los mismos.
Los auxiliares de enfermería en las ocho institu-
ciones de salud tienen un rol fundamental en el
proceso de administración de drogas peligrosas y
Manejo de drogas peligrosas y sus medidas de bioseguridad en el Sistema de Salud de Uruguay
Salud Mil 2019; 38(2):27-58 51
se observó que la totalidad se lavaban las manos
previa a la administración de las drogas peligrosas.
En cuanto al uso del equipo de protección perso-
nal se advirtió un cumplimiento parcial de éste por
parte de los auxiliares de enfermería, no acorde a
las recomendaciones internacionales (14,18-22).
Lo mismo fue notado en las actividades referen-
tes al proceso de los desechos de residuos de las
drogas peligrosas.
El proceso de derrame de drogas peligrosas, en
las ocho instituciones está protocolizado de acuer-
do a las recomendaciones de los estándares in-
ternacionales para todo el equipo de salud, lo que
incluye a las licenciadas en enfermería, auxiliares
de enfermería, químicos farmacéuticos, auxiliares
de farmacia y auxiliares de servicio, haciendo que
se obtengan mejores resultados (14-22).
Al no adoptar las medidas de protección perso-
nal, el manipulador no solo se pone en riesgo a
mismo sino al resto del equipo de salud y al
medio ambiente, ya que el peligro de exposición
se ve en las diferentes etapas. No existe100% de
seguridad en que tomando todas estas medidas
se van a evitar posibles daños a futuro, pero sí
se sabe que se pueden minimizar y en muchos
casos prevenir. Por esa razón se hace tanto hin-
capié en llevar a cabo las recomendaciones de los
estándares internacionales. Debido a que luego
de muchos años se ha podido visualizar los daños
que provocan estas drogas en los trabajadores de
la salud, tanto en los que operan directamente,
como en el resto. Referente a los químicos far-
macéuticos se observó que el 100% realizaba las
actividades del proceso de recepción y almace-
namiento según lo pautado por los estándares in-
ternacionales (14,22), cumpliendo de esta forma
satisfactoriamente con las recomendaciones.
En el proceso de preparación de las drogas peli-
grosas fueron observados seis profesionales de
un total de ocho. Todos se lavaban las manos,
previo al procedimiento, revisaban la prescripción
médica previamente, reunían el material y las dro-
gas antes de comenzar la tarea, usaban doble par
de guantes de vinilo, zapatones, tapaboca N95,
sobre túnica impermeable y preparaban las dro-
gas dentro de la cabina de seguridad biológica,
cumpliendo con todas las recomendaciones inter-
nacionales (14,18-21,24,27,28,34).
Los estándares internacionales recomiendan que
en el proceso de preparación de las drogas peli-
grosas los responsables deben ser las licencia-
das en enfermería y los químicos farmacéuticos
(41). Los hallazgos de este estudio demuestran
que en cuanto al cumplimiento de las normas in-
ternacionales los químicos farmacéuticos son los
profesionales que más las respetan. En Uruguay
existe una normativa (42) donde se indica que los
químicos farmacéuticos deben estar a cargo de la
Dirección Técnica del área de reconstitución de
las drogas peligrosas, eso hace que en las insti-
tuciones que ya implementaron esto, el químico
farmacéutico sea contratado exclusivamente para
esa actividad y tengan la formación adecuada.
En cuanto a los auxiliares de farmacia solo una
de las instituciones cuenta con dos de estos pro-
fesionales. Se observó que en todos los proce-
sos del manejo de las drogas peligrosas cumplían
de 50% a 100% con las normas estipuladas para
cada proceso.
En relación a los auxiliares de servicio en el proce-
so de desecho de residuos de drogas peligrosas,
se observó que el 100% retiraban las bolsas de los
residuos y usaban guantes de limpieza, según lo
estipulado y acorde a los estándares internaciona-
les y a las normativas de las Instituciones de Salud
del país que se rigen por el Ministerio de Salud -
blica de Uruguay. En cuanto al uso de sobre túnica
impermeable y de tapaboca triple ltro, el cumpli-
miento total no fue el sugerido por las recomenda-
ciones de los estándares internacionales. El 100%
de ellos almacenaba los residuos adecuadamente
y los identicaba según las disposiciones institu-
cionales y nacionales, que están vinculadas a las
internacionales (18-21).
En el proceso de derrame de drogas peligrosas
los auxiliares de servicio no cumplen con los pro-
Publicación de la D.N.S.FF.AA.
52
tocolos de trabajo para este proceso.
La percepción que tiene el personal de salud so-
bre los riesgos y dicultades en el manejo de las
drogas peligrosas, son variadas debido a la falta
de marco regulatorio en el país.
Las dicultades en el manejo de estas drogas es-
tán relacionadas a la falta de recursos humanos,
en cantidad y preparación, ya que no se cuenta con
personal capacitado adecuadamente dicultando
el manejo correcto de las drogas y consecuente-
mente exponiendo al resto del equipo y al medio
ambiente a contaminación y por ende a riesgos.
Un estudio americano que tuvo como objetivo de-
mostrar el nivel de seguridad de las enfermeras
que manejan drogas peligrosas, evidenció que
cuanto mayor la formación académica y expe-
riencia laboral en el área, mejores las medidas de
bioseguridad que se adoptan. La enfermera que
cuenta con formación académica y más años de
experiencia en la especialidad se desarrolla en su
labor tomando todas las precauciones pertinen-
tes, para poder protegerse, proteger al resto del
equipo y al medio ambiente, concluyendo ser fun-
damental el conocimiento que brinda la formación
y la experiencia (43). Otro estudio europeo que se
reere al conocimiento, actitudes y creencias de
las enfermeras sobre el manejo de las drogas pe-
ligrosas, mostró la importancia de la capacitación
para desempeñarse en el área y saber tomar las
medidas adecuadas de protección (44).
En el proceso de preparación y administración de
las drogas, los hallazgos del presente estudio de-
mostraron que el personal involucrado no cumple
con las recomendaciones de los estándares inter-
nacionales en cuanto al equipo de protección per-
sonal. Los relatos de los participantes concluyen
que la falta de conocimiento por parte del perso-
nal de enfermería se debe a que no hay enseñan-
za formal, el personal que ya está en el área es
el que capacita al que ingresa a trabajar en la es-
pecialidad. Esto hace que todos trabajen de modo
diferente porque no hay protocolos que regulen
la formación, lo cual es fundamental para poder
cumplir con las recomendaciones internacionales.
En el análisis de los discursos, también se vericó
la falta de recursos materiales siendo muchos de
ellos no recomendados por los estándares interna-
cionales, haciendo que la protección no cumpla su
objetivo. En la fase de observación se pudo iden-
ticar que una sola institución contaba con túnica
para quimioterapia y que en las otras restantes
tenían impermeable descartable o de tela, lo que
llevaba al personal usar la que había disponible.
Los guantes de vinilo y tapabocas N95 tampoco
estaban disponibles en todas las instituciones.
La evidencia demuestra que preparar las dro-
gas peligrosas en un área accesible con los im-
plementos necesarios para mantener las drogas
en condiciones, es fundamental y de importancia
para minimizar los riesgos a los que se expone el
personal de salud que las manipula (43).
Con los relatos de los participantes se pude ase-
gurar que las dicultades en el manejo de las dro-
gas peligrosas también se debían a problemas de
infraestructura. Todas las instituciones cuentan
con cabina de ujo laminar, pero estas no están
colocadas en áreas adecuadas, donde haya poco
tráco; las condiciones del lugar no siempre son
las recomendadas y no se cuenta con termóme-
tro, alarma en el total de los refrigeradores, lo que
no asegura un buen acondicionamiento de ellas.
Según el Manual de recomendaciones para la ma-
nipulación de agentes citotóxicos OSHA (18),
el área de preparación de citostáticos debe estar
ubicada en una zona restringida, de poco acceso,
solo personal autorizado. Debe estar dividida en
dos zonas, un área semilimpia y un área limpia que
es donde se encuentra la cabina. Solo una de las
instituciones contaba con estas características. Al
no tener en el país políticas de salud relacionadas
a esta especialidad se hace difícil que en todas las
instituciones se lleven a cabo las recomendaciones
de los estándares internacionales (18-21).
Un estudio chileno que evalúo el riesgo de expo-
sición ocupacional a citostáticos en una muestra
de instalaciones destinadas a preparación de es-
Manejo de drogas peligrosas y sus medidas de bioseguridad en el Sistema de Salud de Uruguay
Salud Mil 2019; 38(2):27-58 53
tas drogas, pertenecientes a la Red Nacional de
Prestadores autorizados de Chile, reveló una gran
variedad de situaciones en cuanto a la infraestruc-
tura para el manejo de las mismas, demostrando
que solo un 7% del total de instalaciones evalua-
das presentaban un nivel de control aceptable y
cercano al óptimo esperado (45).
Los relatos revelan, las debilidades en el conoci-
miento del personal que trabaja en estas áreas,
generan dicultades en los procedimientos; incide
también la ausencia de protocolos, la falta de apo-
yo institucional y la ausencia de un marco regu-
latorio a nivel nacional. En Uruguay no existe un
marco regulatorio, ni legislación para el manejo de
las drogas peligrosas, lo que diculta aún más la
situación, ya que cada institución trabaja según su
criterio y conocimiento, pues no son regidas por
ningún organismo.
En relación a la percepción de los riesgos, el per-
sonal los reconoce y tiene conciencia de ellos,
pero los atenúan ya que no se ven la mayoría de
las veces a corto plazo minimizando la importan-
cia que requieren. No estar capacitados y no con-
tar con protocolos, perciben los riesgos en forma
mínima o no los perciben. Sin embargo, recono-
cen que la capacitación, el conocimiento y el con-
tar con protocolos de trabajo, ayudaría a que todo
el personal trabajara a más conciencia.
El estudio “La Importancia de la Educación Perma-
nente en la Prevención de Riesgos Laborales para
las Enfermeras que se ocupan de los Fármacos
Antineoplásicos” hace hincapié en la importancia
de que las instituciones tengan trabajadores capa-
citados para prestar asistencia de calidad y alcan-
zar los objetivos deseados. Hace referencia a la
necesidad de educación continua y actualización
técnico-cientíca con programas de educación
continuos, revisiones constantes y planeamiento
dinámico, participativo e interdisciplinario (46).
En cuanto a la falta de las medidas de seguridad
en el manejo de las drogas peligrosas, los relatos
del personal de salud dejan ver que existe falta
de medidas por parte de las instituciones, ya que
no le brindan al personal todo lo necesario para
trabajar adecuadamente y contar con todos los
recursos necesarios para su protección. Por otra
parte, se pudo vericar que en algunos casos
se cuenta con los recursos, pero el personal no
los usa adecuadamente por desconocimiento. En
otros casos las instituciones no los proporcionan
porque el personal no los solicita al desconocer lo
que es útil e imprescindible para trabajar adecua-
damente en un ambiente seguro.
Un estudio sobre los riesgos a que están expues-
tos los trabajadores de enfermería en la manipula-
ción de quimioterápicos antineoplásicos, demostró
que la mayoría de las veces los trabajadores con-
sideran que la manipulación de estas drogas ofre-
ce riesgos para la salud, pero que todavía no son
capaces de identicar los riesgos claramente (47).
Otro estudio brasileño cuyo objetivo fue identicar
la percepción de enfermeros sobre bioseguridad
en ambiente de cuidado quimioterápico, corrobo-
ra los resultados en cuanto a la necesidad de una
legislación que proporcione un contexto seguro
en el manejo de las drogas peligrosas, además
de concluir que los profesionales perciben los
riesgos a que están expuestos, pero no siempre
adhieren a las medidas de protección (48).
Los logros obtenidos en el manejo de las drogas
peligrosas se deben a la propia formación del
personal y sus esfuerzos, a través del tiempo,
pero en algunos relatos se constata que el haber
podido capacitarse por sus propios medios ayudó
a conseguir mejoras en sus lugares de trabajo, en
cuanto a infraestructura, materiales y reconoci-
miento de su labor.
Es necesaria la concientización de los profesionales
sobre medidas de seguridad en la administración
de las drogas peligrosas y de esta forma, garanti-
zar la calidad y seguridad brindada a los pacientes.
La técnica de observación utilizada para la reco-
lección de los datos, hace posible la obtención de
los datos exactamente como ocurren y la obser-
vación de conductas no consideradas importantes
por los participantes observados, la condición de
Publicación de la D.N.S.FF.AA.
54
ser observado puede de alguna manera alterar
comportamientos; la escasa evidencia con enfo-
que en el tema propuesto, dicultó la confronta-
ción de los resultados con la literatura.
CONCLUSIONES
De acuerdo con los objetivos planteados en este
estudio se concluye que no hay cumplimiento de
las recomendaciones de los estándares interna-
cionales. Esto se debe a la falta de políticas pú-
blicas, al no contar en el país con un marco regu-
latorio que rija a todas las instituciones de salud.
En las ocho instituciones de salud (públicas y pri-
vadas) el personal que recibe las drogas no es el
mismo. Las drogas son recibidas y almacenadas
tanto por licenciadas en enfermería, auxiliares de
enfermería, químicos farmacéuticos y/o auxiliares
de farmacia. No se cuenta con protocolos de tra-
bajo referente al tema en ninguna institución, que
determine especícamente quién debe realizar
esta actividad, por ende, se realiza de acuerdo a
la disponibilidad del personal existente en el mo-
mento de recepcionar y almacenar las drogas.
La preparación de las drogas está a cargo de las
licenciadas en enfermería, químicos farmacéu-
ticos, auxiliares de enfermería y/o auxiliares de
farmacia, según las políticas institucionales, pero
no por normativa del Ministerio de Salud Pública.
Las recomendaciones internacionales incluyen a
las licenciadas en enfermería y a los químicos far-
macéuticos en el proceso de preparación de las
drogas, por lo tanto, en este proceso tampoco se
cumplen las normativas.
En la administración de las drogas sí se cumplen
dichas normativas, pues en las ocho instituciones
esta tarea está a cargo del personal de enferme-
ría, sean licenciadas y/o auxiliares de enfermería.
En el proceso de desecho de las drogas peligro-
sas, pautado por el Ministerio de Salud Pública,
hay unicación de criterios en las ocho institucio-
nes, estando acorde también a las recomenda-
ciones de los estándares internacionales. Frente
a un derrame de dichas drogas se observó que
las ocho instituciones cuentan con protocolos de
actuación, el 81,25% de las licenciadas en enfer-
mería lo cumplen.
En cuanto a las auxiliares de enfermería en el pro-
ceso de derrame de drogas peligrosas se observó
una oscilación que va desde el 26,3% al 94,7%
que corresponde al registro de lo realizado y co-
locar los desechos en doble bolsa roja, respecti-
vamente. El resto de las etapas de este proceso
son cumplidas por más del 80% de los auxiliares
de enfermería.
Con relación al segundo objetivo planteado de co-
nocer la percepción de riesgos y dicultades del
equipo de salud en el manejo de las drogas peli-
grosas, por medio de los relatos de los participan-
tes se identicaron dicultades en recursos huma-
nos, materiales e infraestructura, como también
falta de conocimiento, capacitación, ausencia de
protocolos, falta de apoyo institucional y ausencia
del marco regulatorio relacionado al manejo de
las drogas peligrosas a nivel país.
En todos los discursos se visualizó que por la fal-
ta del marco regulatorio aparecen las dicultades.
Como Uruguay no cuenta con políticas de salud
relacionadas al manejo de las drogas peligrosas,
el personal de salud no está capacitado adecua-
damente, desconoce las medidas que se deben
tomar para su manejo y se exponen a riesgos re-
lacionados a la incorrecta manipulación de estas
drogas, ya que no hay quien regule la formación en
la especialidad. Esta falta de marco regulatorio a
nivel nacional trae aparejado las dicultades en los
recursos humanos, materiales y de infraestructura.
Se destaca la necesidad e importancia de contar
en Uruguay con políticas públicas relacionadas
al manejo de las drogas peligrosas, en especial,
los citostáticos. Poder contar con informaciones
uniformes basados en la evidencia cientíca y la
experiencia de los participantes, permitirá alcan-
zar los objetivos de prevención y promoción de la
salud de todos los profesionales y técnicos involu-
crados en el manejo de dichas drogas.
Las evidencias permiten un diagnóstico claro de la
Manejo de drogas peligrosas y sus medidas de bioseguridad en el Sistema de Salud de Uruguay
Salud Mil 2019; 38(2):27-58 55
situación de las instituciones de salud de Uruguay
en el manejo de las drogas peligrosas, ya que las
instituciones participantes son las más representa-
tivas debido al número de usuarios que atienden,
tanto niños como adultos.
Queda clara la relevancia que tienen las políticas
de salud, respecto a la creación de un marco re-
gulatorio el cual posibilitaría un cambio en la situa-
ción actual y disminuiría los posibles riesgos a los
que se expone el personal de salud.
Que comprenda guías, protocolos, resoluciones,
normas y decretos; eso posibilitará contar con
personal formado y capacitado adecuadamente,
con el equipo de protección personal recomen-
dado por los estándares internacionales, con
cabinas de seguridad biológica que cuenten con
el correcto mantenimiento y ubicada en un lugar
adecuado, entre otras acciones relacionadas a los
recursos humanos, materiales y de infraestructu-
ra. Tales acciones proporcionarán la minimización
de los riesgos del equipo de salud, la satisfacción
laboral, la seguridad de los usuarios y la calidad
de la atención.
DECLARACIÓN DE CONFLICTOS DE INTERESES:
La autora no reporta ningún conicto de interés. El
estudio se realizó con recursos propios.
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