
Publicación de la D.N.S.FF.AA.
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adecuadamente la cirugía oncológica con los de-
bidos márgenes de seguridad (12).
Histopatológicamente, MOP puede presentar tres
patrones: in situ (15%) donde la neoplasia se en-
cuentra limitada al epitelio y a la interface epite-
lio-conectiva (unión), invasivo o nodular (30%) en
el que se encuentra células neoplásicas proliferan-
do en el tejido conjuntivo subepitelial y un patrón
combinado (55%) típico de la lesión avanzada, en
el que se combina la proliferación neoplásica en
la profundidad del tejido conjuntivo con actividad
proliferativa maligna intraepitelial (2,6,9).
Las células neoplásicas pueden exhibir morfolo-
gía celular variada: fusiforme, epitelioide, plasmo-
citoide, o combinación de las anteriores, las que
se organizan en distintos patrones: sólido, alveo-
lar, organoide o pagetoide, con producción varia-
ble de melanina. También se pueden observar
características adicionales de malignidad como
ser necrosis, invasión perineural y perivascular.
En las etapas tempranas, la proliferación de me-
lanocitos malignos se encuentra restringida al epi-
telio (fase de crecimiento radial) que rápidamente
progresa e invade el tejido conjuntivo subepitelial
(conformando la fase de crecimiento vertical). La
mayoría de los MOP en el momento del diagnós-
tico presentan un patrón de crecimiento vertical,
invadiendo en profundidad el tejido conjuntivo (9).
Otra característica histopatológica importante es
la presencia o ausencia de pigmento melánico (5).
El MOP en su variante amelánico es menos fre-
cuente que la variante pigmentada. Autores como
Speece et al. consideran que la ausencia de
melanina se debe a que las células neoplásicas
tienen un menor grado de diferenciación, lo que
explicaría la incapacidad en la producción de la
enzima tirosinasa, que inhabilitaría la producción
de melanina (9).
Cuando la pigmentación de melanina está pre-
sente, el diagnóstico histopatológico es obvio.
Sin embargo, cuando la lesión es amelánica, el
diagnóstico diferencial implica un amplio espectro
de neoplasias malignas, como ser: (a) Neoplasias
malignas de células fusiformes (leiomiosarcomas,
carcinoma de células fusiformes, tumor maligno de
indiferenciado, angiosarcoma, sarcoma sinovial),
(b) variantes epitelioides de tumores malignos
(por ejemplo, sarcoma epitelioide, tumor maligno
de la vaina nerviosa periférica de morfología epi-
telioide), (c) tumores de células azules y redondas
(linfomas, tumores neuroendocrinos, rabdomio-
sarcoma, plasmacitoma o mieloma múltiple), (d)
tumores malignos con células claras (carcinoma
mucoepidermoide, carcinoma de células renales),
y (e) variedad de lesiones metastásicas (2,5). Por
lo tanto, para poder establecer el diagnóstico de
melanoma amelánico es fundamental el uso de
inmunohistoquímica (2), siendo el panel sugerido,
el constituido por: proteína S-100, tirosinasa, Me-
lan-A y HMB-45 (2,3,5). El MOP es negativo para
citoqueratinas, EMA, desmina (2).
Debido a la rareza del MOP, para poder establecer
su presencia, se debe cumplir con los criterios ori-
actividad proliferativa neoplásica melanocítica en
la unión epitelio-conectiva ( actividad de unión), b)
evidencia clínica de melanoma maligno en la mu-
cosa oral, y c) exclusión de otro posible sitio prima-
rio de origen. Cuando estos criterios no se cum-
plen, la lesión se considera metastásica (1,5,9).
El pronóstico del MOP es malo (7), debido prin-
cipalmente, al diagnóstico inicial tardío (2,3), la
tendencia de esta neoplasia de producir metásta-
sis a distancia vía hematógena en forma muy tem-
prana (9). Se estima que el 36% de los pacien-
tes con MOP presentan compromiso ganglionar
regional al momento del diagnóstico y el 85% de
ellos desarrollan metástasis al hígado, pulmones,
hueso o cerebro en un corto periodo de tiempo (6).
La tasa de supervivencia a los 5 años para el MOP
oscila en la literatura entre 15-25% hasta el 40%
(2,4,7,13), con una media de supervivencia me-
nor de 2 años (8,10). Entre los factores con valor