
NEUTRALIZADOR DE HEPARINA
Eq.May. (M) Juan C. Cazeres - Alf.(Q.F.) Eliana Ribeiro - Eq.Sgto. 1º Humberto Lima
heparinoterapia debe ser necesariamente monitoreada.
El tiempo de tromboplastina parcial activada (APTT) es
la técnica más frecuentemente empleada para el
monitoreo de la anticoagulación con heparina (2). Este
test evidencia el efecto de la droga sobre la
coagulación, sin cuantificar, por lo tanto la
concentración de la heparina en sangre (heparinemia).
El APTT es barato, rápido y relativamente fácil de
realizar. Asimismo es reproducible y se correlaciona
bien "in vitro" con el nivel de heparina, cuando
concentraciones conocidas de la droga son
adicionadas a un pool de plasmas normales (3) Sin
embargo determinaciones "ex vivo" del APTT no se
correlacionan tan bien con el nivel de heparinemia
debido a factores relacionados con los pacientes y a
hechos vinculados con el trabajo en el laboratorio.
Entre los primeros se destacan las diferencias
interindividuales en el clearance de la heparina y los
artefactos producidos por reactantes de fase aguda
que pueden por un lado acortar el APTT
(concentraciones elevadas de Factor VIII) y por otro
competir efectivamente con la antitrombina III en la
unión con la heparina. Así, estas proteínas que se unen
a la heparina y que incrementan sus concentraciones
ante episodios agudos (trombosis, etc.) son:
glicoproteína rica en histidina, vitronectina,
lipoproteínas, fibronectina, fibrinógeno, factor von
Willebrand y factor plaquetario (4). El incremento en las
concentraciones de estas proteínas que se unen a la
heparina es muy variable en enfermos con afecciones
tromboembólicas, siendo esta variabilidad la
responsable de la pobre correlación dosis-respuesta en
este tipo de pacientes, al tiempo que también explicaría
el fenómeno de resistencia a la heparina observado en
algunos enfermos portadores de patologías
inflamatorias y/o neoplásicas (4).
Para minimizar el efecto de las concentraciones
elevadas de factores de la coagulación que actúan
como reactantes de fase aguda (fibrinógeno y factor
VIII) (5) se ha recomendado el uso de la relación o
"ratio" del APTT. Esta relación es el cociente del
resultado del APTT bajo tratamiento con heparina
sobre el resultado del APTT basal del paciente previo
al inicio de la heparinoterapia (6)
El rango terapéutico se estableció en una "ratio" o
relación de APTT que debe situarse entre 1.5 a 2.5.
Ello surgió de estudios clínicos y experimentales de
laboratorio. Entre los estudios clínicos merece
destacarse el de Hull y colaboradores quienes en un
ensayo randomizado demostraron que aquellos
pacientes portadores de trombosis venosa proximal, en
los cuales no se lograba alcanzar una respuesta
anticoagulante adecuada ( ratio de APTT superior a
1.5) presentaban un riesgo elevado (20-25%) de sufrir
tromboembolismo recurrente (7) En los estudios de
laboratorio se observó que el rango terapéutico
establecido para la relación de APTT era equivalente a
un nivel de heparinemia de 0.2 a 0.4 Unidades/ml.,
según el método de la titulación con protamina, o de
0.35 a 0.7 Unidades/ml., de acuerdo al nivel de anti-
factor X activado (1)
Otros usos de la heparina en la práctica diaria son
la prevención de la trombosis en los dispositivos
extracorpóreos de la cirugía cardiovascular y en la
hemodiálisis, así como el mantenimiento de la
permeabilidad en todas las vías venosas centrales y/o
periféricas. Es precisamente este empleo que puede
considerarse rutinario en las distintas salas donde se
asisten pacientes de diversas edades y con diferentes
patologías, cuyo elemento común es la presencia de
una vía venosa o arterial, lo que puede llevar a que las
muestras de sangre extraídas desde donde está
colocada la vía puedan contaminarse con heparina y
afectar así seriamente los resultados de los estudios de
hemostasis solicitados a estos enfermos. En este
sentido, los neonatos, así como los niños y adultos
internados en centros de tratamientos intensivos son
las poblaciones de mayor riesgo para que sus
muestras de sangre sean contaminadas con heparina
en el momento de la extracción, si ella se realiza a
través de la vía.
De modo que situándose desde la perspectiva del
laboratorio de hemostasis, al mismo pueden llegar
especímenes de sangre provenientes de pacientes
bajo tratamiento con heparina correctamente indicados
y administrados, en los que se llevará a cabo el control
sobre la base del APTT, expresándose el resultado en
forma de "ratio". Pero, también pueden arribar
muestras de sangre procedentes de enfermos que NO
reciben heparina, a quienes se les solicitó estudios
básicos de hemostasis (donde el APTT está incluido)
con el objeto de una valoración preoperatoria y cuyas
muestras fueron contaminadas con heparina en el
momento de la extracción de la sangre a través de una
vía.
En ambos casos los resultados del APTT serán
prolongados, pero mientras que en el primer caso ello
se condice con la realidad del paciente, en el segundo
puede conducir, y de hecho conduce, si no se
sospecha la contaminación con heparina, a una
interpretación equivocada de la situación real del
enfermo, posponiendo maniobras cruentas o
intervenciones quirúrgicas que estaban indicadas, a la
espera de otros informes de estudios más específicos
como dosificación de factores de la coagulación , con la
consiguiente pérdida de tiempo y el incremento de los
costos de hospitalización. Concomitantemente, ello trae
aparejado mayores molestias para el paciente y una
disminución en la confiabilidad de los resultados que
emite el laboratorio clínico.
También en las muestras de sangre procedentes de
pacientes correctamente heparinizados puede ser
conveniente eliminar la interferencia de la heparina.
Ello tiene lugar en varias circunstancias:
en aquellos pacientes donde no se pudo determinar
el APTT basal, previo al comienzo del tratamiento con
heparina y se hace imprescindible expresar el nivel
de anticoagulación alcanzado mediante la relación o
"ratio".
en algunos casos de CID tratados con heparina,
donde se hace necesario un seguimiento con los
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