REVISIONES
Salud Mil 2020; 39(1):35-48 35
Anemia ferropénica en el laboratorio clínico
Anemia por deciência de ferro no laboratório clínico
(a) Laboratorio de Análisis Clínicos. Hospital Central de las Fuerzas Armadas.
http://dx.doi.org/10.35954/SM2020.39.1.4
Iron deciency anemia in the clinical laboratory
RESUMEN
La deciencia de hierro o ferropenia es la causa más común de anemia y suele ser secundaria a pérdidas
de sangre; la malabsorción es una causa menos frecuente. Por lo general, los síntomas son inespecícos.
Los eritrocitos tienden a ser microcíticos e hipocrómicos, y los depósitos de hierro son bajos, como mues-
tra el descenso de ferritina sérica y las bajas concentraciones séricas de hierro junto con alta capacidad
total de jación de hierro. En los últimos años, el laboratorio clínico ha incorporado nuevos biomarcadores
a los tradicionalmente empleados, con el n de mejorar su contribución al diagnóstico y seguimiento de la
ferropenia. Así, se cuenta en la actualidad con un conjunto de herramientas en el laboratorio con este n,
entre las cuales cabe destacar: diagnóstico morfológico en sangre periférica, los índices hematimétricos,
las concentraciones plasmáticas de transferrina junto con los índices calculados a partir de ella, ferritina,
receptor soluble de transferrina y hemoglobina. Al efectuarse el diagnóstico, se debe sospechar pérdida
oculta de sangre hasta que se demuestre lo contrario. El tratamiento consiste en reposición de hierro y
tratamiento de la causa de la hemorragia.
El presente trabajo es una revisión bibliográca sobre anemia ferropénica, enfocada principalmente en
los estudios que se llevan a cabo en el laboratorio para su diagnóstico y seguimiento, con el objetivo de
hacer un aporte actualizado sobre el tema.
PALABRAS CLAVE: Anemia; Anemia Ferropénica; Biomarcadores; Deficiencia de Hierro.
ABSTRACT
Iron deciency or iron deciency is the most common cause of anemia and is usually secondary to blood loss;
malabsorption is less common. Malabsorption is a less common cause. Symptoms are usually nonspecic.
Erythrocytes tend to be microcytic and hypochromic, and iron stores are low, as shown by the decrease in
serum ferritin and low serum iron concentrations along with high total iron binding capacity. total iron binding
capacity. In recent years, the clinical laboratory has incorporated new biomarkers to those traditionally used,
with the aim of to those traditionally used, in order to improve their contribution to the diagnosis and follow-up
of iron deciency. iron deciency. Thus, a set of tools is now available in the laboratory for this purpose, the-
se include: morphological diagnosis in peripheral blood, hemacytometric indices, plasma concentrations of
transferrin together with the indices calculated from it, ferritin, soluble transferrin receptor and hemoglobin.
When the diagnosis is made, occult blood loss should be suspected until it is demonstrated. until proven
otherwise. Treatment consists of iron replacement and treatment of the cause of the hemorrhage.
Recibido para evaluación: Agosto 2019
Aceptado para publicación: Diciembre 2019
Correspondencia: Av. 8 de Octubre 3020. C.P.11600. Montevideo, Uruguay. Tel.: (+598) 24876666 int.1715.
E-mail de contacto: cpereyra12002@gmail.com
Christian Pereyra
a
https://orcid.org/0000-0003-4845-6122
Publicación de la D.N.S.FF.AA.
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INTRODUCCIÓN
La anemia constituye uno de los principales moti-
vos de consulta clínica, fundamentalmente por su
elevada incidencia en niños, mujeres jóvenes e
individuos de edad avanzada (particularmente en
estados de malnutrición); además, constituye un
signo que suele aparecer en el curso de un ele-
vado número de enfermedades, presentando una
frecuencia muy elevada en países del tercer mun-
do debido a graves problemas de desnutrición y
enfermedades trasmisibles. En particular, la ane-
mia causada por deciencia de hierro es la más
frecuente dentro de los tipos de anemia. El hierro,
un elemento abundante en la Tierra, es esencial
para todos los organismos vivos, ya que interviene
en muchas funciones metabólicas fundamentales,
como el control del transporte de electrones a tra-
vés de la cadena respiratoria, la síntesis de ácido
desoxirribonucleico (ADN) y el aporte de oxígeno
a los tejidos. De todos modos, este elemento en
estado libre en el organismo es muy tóxico, por lo
que es fundamental el mantenimiento de un equi-
librio entre absorción intestinal y control de sus re-
servas. Habitualmente, el hierro realiza su función
unido a proteínas. Así, podemos hallar el hierro
como: cofactor de varias enzimas (oxidasas, pe-
roxidasas, catalasas e hidroxilasas), componente
esencial de proteínas de transporte (transferrina,
hemoglobina, mioglobina) o elemento activo en
la cadena de transporte de electrones (citocro-
mos y proteínas de hierro-azufre). La importancia
biológica del hierro para el organismo, está dada
principalmente por su capacidad óxido-reductora,
pudiendo aceptar o donar un electrón, encontrán-
dose por lo tanto en dos estados de oxidación:
oxidado (ión férrico o Fe3+) o reducido (ión ferro-
so o Fe2+). Pero esta capacidad óxido-reductora
es también la base de su toxicidad, pues si se en-
cuentra en estado libre (no unido a proteínas) o en
The present work is a bibliographic review on iron deciency anemia, focusing mainly on the studies studies
carried out in the laboratory for diagnosis and follow-up, with the aim of making an updated contribution on
the subject, to make an updated contribution on the subject.
KEY WORDS: Anemia; Anemia, Iron-Deciency; Biomarkers; Iron Deciency.
RESUMO
A deciência de ferro ou ferropenia é a causa mais comum de anemia e geralmente é secundária à perda
de sangue; a absorção é menos comum. A absorção é uma causa menos comum. Os sintomas
geralmente não são especícos.
Os eritrócitos tendem a ser microcíticos e hipocrómicos, e as reservas de ferro são baixas, como mostra a
diminuição da ferritina sérica e baixas concentrações de ferro sérico, juntamente com a alta capacidade to-
tal de ligação do ferro. Nos últimos anos, o laboratório clínico incorporou novos biomarcadores aos tradicio-
nalmente utilizados, a m de melhorar sua contribuição para o diagnóstico e monitoramento da deciência
de ferro. Assim, existe atualmente um conjunto de ferramentas no laboratório para este m,
Estes incluem: diagnóstico morfológico no sangue periférico, índices hematotométricos, concentrações
plasmáticas de transferrina juntamente com os índices calculados a partir dele, ferritina, receptor de trans-
ferrina solúvel e hemoglobina. No diagnóstico, a perda de sangue oculto deve ser suspeita até prova
em contrário. O tratamento consiste na substituição do ferro e no tratamento da causa do sangramento.
O presente trabalho é uma revisão bibliográca sobre anemia por deciência de ferro, focalizada principal-
mente nos estudos realizados no laboratório para seu diagnóstico e acompanhamento, com o objetivo de
fazer uma contribuição atualizada sobre o assunto.
PALAVRAS CHAVE: Anemia; Anemia Ferropriva; Biomarcadores; Deciência de Ferro.
Anemia ferropénica en el laboratorio clínico
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concentraciones elevadas, cataliza la producción
de radicales libres hidroxilo, los cuales son muy
reactivos y generan oxidación de lípidos de mem-
brana, proteínas y ácidos nucleicos, conduciendo
a situaciones de estrés oxidativo que dan como
resultado muerte celular (1,2).
Es por ello que el equilibrio del hierro en el or-
ganismo está estrictamente controlado de forma
compleja. Esa alta complejidad determina que la
prevalencia de entidades clínicas relacionadas
con la homeostasis del hierro sea elevada, lo que
implica múltiples manifestaciones clínicas y si-
tuaciones que van desde la deciencia de hierro,
con o sin anemia, hasta la sobrecarga de hierro
hereditaria o adquirida. La falta de hierro es un
trastorno más frecuente que la sobrecarga, y es
el resultado de un agotamiento de los depósitos,
un bloqueo de los depósitos (inamación crónica),
defectos de la síntesis de globina (talasemias) y
defectos en la síntesis del grupo hemo (sidero-
crasia). Estos trastornos presentan un comporta-
miento clínico y biológico similar, pudiendo cursar
con anemia microcítica e hipocromía. Por lo tanto,
es crucial realizar el diagnóstico diferencial antes
de iniciar cualquier tipo de tratamiento, en particu-
lar la administración de hierro (2).
El hierro en el organismo se distribuye en tres gran-
des compartimentos: funcional, depósito y transpor-
te. Aproximadamente, el 60-70% está constituido
por hierro funcional que se localiza esencialmen-
te en la hemoglobina de los hematíes maduros y
precursores eritroides, y en la mioglobina (músculo
esquelético). Entre el 30-40% del hierro restante
es almacenado (hierro de depósito) en las células
del parénquima hepático y en los macrófagos del
sistema reticuloendotelial como ferritina y hemosi-
derina. Únicamente 3-4 mg de hierro (0,1-0,2% del
hierro del organismo) circulan en el plasma como
hierro intercambiable unido a la transferrina (1,3).
DESARROLLO DEL TEMA
La anemia ferropénica obedece a una disminu-
ción de la concentración de hierro en el orga-
nismo, presentando un desarrollo progresivo en
varias etapas en las que ocurre una disminución
gradual del hierro en los depósitos y del tamaño
del glóbulo rojo.
Es así que, a partir de lo anterior, se pueden dife-
renciar tres etapas:
1. Ferropenia pre latente: se caracteriza por des-
aparición del hierro de reserva con disminución
del porcentaje de sideroblastos. En esta etapa
la concentración de hierro circulante (sideremia)
puede ser normal aún y sólo puede hallarse dismi-
nuida la ferritina plasmática debido a la ausencia
de hierro de reserva.
2. Ferropenia latente: ocurre un descenso en el ín-
dice de saturación de transferrina, que suele ser in-
ferior al 12% (los valores de referencia oscilan en-
tre 30-35%). Si bien en esta etapa la sideremia es
variable, suele estar disminuida al igual que la ferri-
tina plasmática, al tiempo que ocurre un aumento
de la capacidad de saturación de la transferrina.
3. Eritropoyesis ferropénica: ocurre descenso de
la concentración de hemoglobina, microcitosis e
hipocromía (anemia microcítica hipocrómica). En
esta etapa se observa un descenso en todas las
magnitudes sanguíneas relacionadas con el me-
tabolismo del hierro (sideremia, ferritina, índice de
saturación de transferrina) (1,2).
A continuación se abordará con más detalle el
metabolismo del hierro, lo cual es crucial para
entender el complejo mecanismo que explica la
homeostasis de este elemento en el organismo.
Metabolismo del hierro
El requerimiento diario de hierro es de 20 a 25 mg,
de los cuales los individuos sanos solo necesitan
obtener de la dieta de 1 a 2 mg al día, ya que
el resto se consigue a partir de la fagocitosis de
los hematíes senescentes y la reutilización por el
sistema reticuloendotelial del hierro contenido en
los mismos (4). Los 1-2 mg por día que se pierden
de hierro, se deben a descamación de las células
intestinales, del tracto urinario y menstruación en
mujeres, y son repuestos a través de la dieta por
los enterocitos duodenales.
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Así, en el metabolismo del hierro participan:
1. Enterocitos del duodeno: aquí, la absorción del
hierro hemo ocurre a través de la proteína trans-
portadora HCP1 y el hierro 3+ (ión férrico) a tra-
vés del transportador metálico divalente 1 (DMT1)
previa reducción a la forma hierro 2+ por acción
de la reductasa citocromo B duodenal (DcytB).
2. Sistema retículo endotelial: los macrófagos
que forman parte de este sistema fagocitan los
eritrocitos senescentes y liberan el hierro que con-
tienen para ser reutilizado.
3. Proteínas de transporte: la transferrina (Tf) es
la que juega aquí un rol fundamental.
4. Receptor de transferrina (TfR): localizado en la
supercie de las células nucleadas.
5. Proteínas de almacenamiento: ferritina, presente
en hepatocitos, y hemosiderina en los macrófagos.
6. Proteína transmembrana ferroportina (FPN):
es la que favorece la movilización del hierro en las
reservas en hepatocitos, enterocitos y macrófagos.
La dieta aporta dos tipos de hierro: el fácilmente
absorbible hierro hemo (ión ferroso o Fe2+, pro-
veniente de carnes, pescado) y el hierro no hemo
(ión férrico o Fe3+, procedente de legumbres y ve-
getales), de menor absorción. Únicamente se ab-
sorbe un 5-10% del hierro aportado por la dieta. La
absorción de hierro se ve modicada por diversas
sustancias. Así, los ácidos orgánicos y los azú-
cares aumentan la absorción del hierro no hemo,
mientras que los tatos, tanatos, oxalatos, calcio,
fosforo, cereales, té, productos lácteos y los antiá-
cidos la disminuyen (4).
La absorción se produce en los enterocitos del
duodeno y del yeyuno proximal. Para ello es ne-
cesario que el hierro se encuentre en su forma
reducida (Fe2+), pasando a su interior a través
del DMT1. Una vez en el interior del enterocito,
es necesaria su transformación en hierro férrico
(Fe3+) para su paso por la FPN y posterior unión
a la Tf plasmática. El hierro que no es captado
por la Tf se perderá con la descamación celular
intestinal. Transportado por la Tf, el hierro es dis-
tribuido por el organismo para su utilización en
los tejidos. En condiciones habituales el índice de
saturación de la Tf (IST) es del 25-35%. El TfR
aumenta en situaciones de ferropenia y su ani-
dad por la Tf es mayor cuanto mayor es el índice
de saturación de transferrina (IST). Una vez que
se produce la unión Tf-TfR, el hierro se internali-
za por medio de endosomas para su utilización o
almacenaje, mientras que el complejo TfR-Tf libre
de hierro (apoferritina) se traslada nuevamente a
la membrana celular, quedando anclado el TfR y
liberándose la Tf. En el caso de los eritroblastos,
el 80% del hierro es destinado a la síntesis de
hemoglobina y el 20% a su almacenaje. Las re-
servas de hierro están constituidas por la ferritina
(glicoproteína con Fe3+ en su interior) y la hemo-
siderina (derivado de la ferritina con mayor con-
tenido de hierro). El hierro de la ferritina es fácil
de movilizar mediante su glicosilación, mientras
que el hierro contenido en la hemosiderina es de
movilización lenta. Gracias a que la hemosiderina
tiende a formar agregados, se puede visualizar a
nivel histológico mediante la tinción de Perls. Tan-
to la ferritina como la hemosiderina están localiza-
das en los macrófagos de todos los tejidos, siendo
su presencia más abundante en la médula ósea,
hígado, bazo y musculatura (4).
La homeostasis del hierro, requiere una compleja
regulación en la cual la hepcidina juega un papel
fundamental. La hepcidina es una hormona pep-
tídica de síntesis hepática. Actúa estimulando la
internalización y destrucción de la ferroportina por
los hepatocitos, enterocitos y macrófagos, dismi-
nuyendo la liberación de hierro a nivel plasmáti-
co y fomentando su acumulación a nivel tisular,
fundamentalmente en hígado y epitelio intestinal.
También disminuye la expresión del DMT1 en los
enterocitos, disminuyendo la absorción de hierro
intestinal. La ausencia de hierro disponible a nivel
plasmático protege frente a infecciones, pues la
mayoría de los microorganismos requieren hie-
rro para su proliferación. La síntesis de hepcidina
hepática esta estimulada por el exceso de hierro
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Causas de la deciencia de hierro
Existen muchas causas para la ferropenia, siendo
muy frecuentes algunas situaciones siológicas
como el aumento de las necesidades de hierro en
el embarazo, durante la lactancia, en recién naci-
dos, durante la infancia y adolescencia y en mu-
jeres durante la menstruación (6). En países en
vías de desarrollo, es frecuente la deciencia de
hierro nutricional debido a una dieta hipocalórica
basada en cereales, de por sí con bajo contenido
de hierro y además con altas cantidades de tatos
que dicultan su absorción. En muchos de estos
países son frecuentes también las infecciones
intestinales por nemátodos, que pueden causar
anemia ferropénica, y las esquistosomiasis cróni-
cas, que pueden causar sangrados intestinales y
por lo tanto, pérdidas de hierro. En países desa-
rrollados, las causas más frecuentes son:
1. Décit de aporte por dietas mal estructuradas
o no balanceadas.
2. Disminución de la absorción: puede ser por
malabsorción (enfermedad celíaca, esprúe, en-
fermedades inamatorias intestinales), cirugías
(by pass gástrico, gastrectomía), por pH gástri-
co alto (aclorhidria, tratamiento con inhibidores
de la bomba de protones), y por infección por
Helicobacter pylori.
3. Aumento de las pérdidas de hierro: sangrados
digestivos (pólipos, úlcera péptica, lesiones ul-
cerosas intestinales, lesiones debidas a cáncer),
urológicos (hematuria) o ginecológicos (hiperme-
norrea, metrorragias).
4. Origen multifactorial: frecuente en adultos ma-
yores en los que pueden darse por coincidencia
de varias situaciones: décit de ingesta, hemorra-
gias digestivas, inamación, tratamiento con cier-
tos fármacos.
5. Origen genético: anemia refractaria a hierro por
alteración del gen que regula la expresión de hep-
cidina, lo cual lleva a un aumento de la misma y
refractariedad al tratamiento con hierro, décit de
plasmático y tisular, por las infecciones y por un
estado inamatorio sistémico. Su expresión esta
mediada por diversas citoquinas, entre las cuales
la interleucina IL-6 desempeña un papel relevan-
te. El aumento de hepcidina viene acompañado de
un descenso de hierro plasmático y un aumento
de las reservas férricas. Se ha comprobado que el
nivel plasmático de ferritina es directamente pro-
porcional al de hepcidina (5). Por lo tanto, las en-
fermedades inamatorias sistémicas causan un dé-
cit funcional de hierro que altera la eritropoyesis
y provoca nalmente anemia de los trastornos
crónicos. Por otro lado, entre los estímulos que
inhiben la síntesis de hepcidina, encontramos la
hipoxia tisular, el décit de hierro y el aumento de
la eritropoyetina (EPO). La disminución de la ex-
presión de hepcidina conlleva un aumento de la
absorción intestinal de hierro y el incremento de
la movilización de los depósitos de hierro, aumen-
tando el hierro plasmático disponible.
El décit de hierro en el organismo se traduce
en unos niveles bajos de la ferritina plasmática
y del IST, desencadenantes de una respuesta
sistémica compensatoria. En sus fases iniciales
la ferropenia inhibe la síntesis de hepcidina para
potenciar la absorción y movilización del hierro a
nivel plasmático. Si el décit persiste, disminuye
la eritropoyesis y aparece la hipoxia tisular, y con
ella el aumento de la expresión del factor indu-
cido por hipoxia inducible factor 2 alfa (HIF2α),
que estimula a nivel renal la síntesis de EPO y
aumenta el número de DMT1 en los enterocitos.
En esta fase, el objetivo es aumentar el nivel de
hierro plasmático y simultáneamente favorecer su
empleo para mantener una correcta eritropoyesis
y utilización celular del hierro (6,7). En situacio-
nes prolongadas de ferropenia, las reservas de
hierro se agotan, de modo que el mecanismo de
compensación se vuelve insuciente, dando lugar
a una eritropoyesis inecaz que se traduce en la
presencia en sangre periférica de los hematíes
hipocrómicos y microcíticos característicos de la
anemia ferropénica.
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corpuscular media disminuida). También puede
observarse un aumento en el ancho de distribu-
ción eritrocitario (ADE), lo que indica anisocitosis
eritrocitaria. Es frecuente que estos hallazgos es-
tén acompañados de aumento en el número de
plaquetas y leucocitos, pero esto desaparece con
el tratamiento. La disminución de la síntesis de
hemoglobina, en más del 90% de los casos, obe-
dece a un décit de hierro. En el 10% restante,
otros mecanismos que determinan el equilibrio del
hierro en el organismo pueden estar implicados,
como por ejemplo la llegada insuciente de hie-
rro a los eritroblastos por anemia inamatoria, o
trastornos congénitos de la síntesis de cadenas
de globina (talasemias) y defectos congénitos en
la síntesis del grupo hemo (anemias sideroblásti-
cas). Los trastornos mencionados también darían
lugar a una microcitosis junto a hipocromía en la
observación del frotis de sangre periférica, por lo
que antes de iniciar el tratamiento con hierro debe
realizarse el correcto diagnóstico diferencial de la
anemia hipocrómica y microcítica (2,4,7).
La tinción con May Grünwald-Giemsa es la más
recomendable y ampliamente utilizada para la
coloración de extendidos de sangre periférica, lo
que permite observar las alteraciones morfológi-
cas de las células sanguíneas, y en el caso par-
ticular de la anemia ferropénica, la microcitosis e
hipocromía de los eritrocitos así como otras ca-
racterísticas que pueden aparecer en estos casos
(anisocitosis, poiquilocitosis).
2. Transferrina: es una glucoproteína que pre-
senta una cadena peptídica de 679 aminoácidos
unida a dos cadenas de oligosacáridos enlazadas
entre sí. La proteína dispone de dos puntos de
unión reversible para dos iones hierro Fe3+, uno
en el extremo carboxi-terminal y otro en el amino-
terminal. Su migración electroforética correspon-
de a la zona de las beta-globulinas, y es su concen-
tración la mayoritaria de esta fracción. Su sínte-
sis es fundamentalmente hepática, y se produce
cuando la ferritina intracelular de los hepatocitos
disminuye. El gen que la codica se sitúa en el
ceruloplasmina y de Tf, mutaciones del gen que
codica el DMT1 (se asocian con anemias micro-
cíticas autosómicas recesivas).
6. Otras causas: hemólisis intravascular con pér-
didas urinarias (por ejemplo, hemoglobinuria pa-
roxística nocturna), hemólisis mecánicas, anemias
hemolíticas congénitas, donaciones de sangre
frecuentes sin control de los niveles de hierro.
Manifestaciones clínicas de la
deciencia de hierro
Lo más frecuente es que la anemia ferropénica
se instaure lentamente, siendo bien tolerada por
los pacientes, por lo que en muchas ocasiones es
asintomática o se acompaña únicamente de sín-
tomas inespecícos como debilidad, cefalea, irri-
tabilidad y diversos grados de astenia e intoleran-
cia al ejercicio. Algunos pacientes con deciencia
de hierro (con o sin anemia) pueden quejarse de
molestias orales, boca seca, atroa de las papilas
linguales, y en ocasiones de alopecia. Hay situa-
ciones en las que una anemia ferropénica grave
comporta riesgos importantes. Por ejemplo, en el
embarazo se asocia a una mayor probabilidad
de parto prematuro, bajo peso del recién nacido
y mortalidad durante el parto tanto de la madre
como del recién nacido. La anemia ferropéni-
ca favorece las infecciones y en pacientes con
patología cardiovascular puede desencadenar
fallo cardíaco. En general, suele ser peor tole-
rada en pacientes con patologías múltiples y de
edad avanzada, en los que su presencia puede
disminuir notablemente su calidad de vida (4,7).
Estudio de la ferropenia
en el laboratorio
Existen varias magnitudes biológicas que permiten
evaluar la deciencia de hierro en el laboratorio.
1. Morfología eritrocitaria y observación del fro-
tis sanguíneo: en anemia por falta de hierro, los
hematíes son microcíticos (volumen corpuscular
medio < 80 fL) e hipocrómicos debido a un me-
nor contenido de hemoglobina (hemoglobina
Anemia ferropénica en el laboratorio clínico
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brazo largo del cromosoma 3 (3q21), cerca del
correspondiente al receptor de la transferrina. La
molécula sintetizada inicialmente tiene de 19 a
20 aminoácidos más, y antes de pasar a la cir-
culación sufre una proteólisis, y posteriormente
una glicosilación. Tiene una semivida de 8 días.
Se han descrito más de 20 variantes genéticas
de transferrina. La transferrina existe en la cir-
culación como apotransferrina y formas mono
y diférricas (8).
La función principal de la transferrina es transpor-
tar el hierro procedente de la absorción intestinal,
del catabolismo de la hemoglobina o de los depó-
sitos tisulares hacia los reticulocitos y eritroblastos
para la síntesis de hemoglobina o hacia el hígado
para su almacenamiento, a través de la interac-
ción con receptores especícos. También tiene un
efecto protector, pues al unirse al hierro evita las
consecuencias adversas que podría tener su libre
circulación, y bacteriostático, ya que limita el hierro
disponible necesario para el desarrollo bacteriano.
La concentración plasmática de transferrina se
encuentra elevada en la ferropenia, en el emba-
razo y durante el tratamiento con anticonceptivos
orales, ya que los estrógenos aumentan su sín-
tesis. Se halla disminuida en las siguientes situa-
ciones: a) el décit congénito de transferrina, b)
en cualquier inamación crónica o neoplasia, c)
en infecciones, d) en estados de catabolismo o
pérdida proteica, tales como la malnutrición y el
síndrome nefrótico, e) en los estados en que el
organismo tiene una presión oncótica elevada, ta-
les como el mieloma múltiple o las enfermedades
hepatocelulares, y f) en los estados de sobrecar-
ga férrica. La sensibilidad en el diagnóstico de la
ferropenia se ve limitada, ya que en los estados
de ferropenia asociados a una malnutrición hay
una disminución de la síntesis de transferrina, y
su concentración plasmática permanece dentro
del intervalo de referencia.
En el laboratorio, los métodos más empleados
para la determinación de transferrina son la inmu-
nonefelometría y la inmunoturbidimetría.
La capacidad de jación de hierro, se reere a la
cantidad máxima de hierro que puede ser transpor-
tada por un volumen determinado de suero. Dado
que la transferrina es la principal proteína de trans-
porte de hierro en la sangre, es una medida indirec-
ta de su concentración. El método clásico se basa
en la determinación de la concentración de hierro
que es capaz de jar el suero tras la saturación
con hierro Fe3+ y la eliminación del exceso me-
diante adsorción con carbonato de calcio o mag-
nesio (9). La capacidad de jación de hierro por la
transferrina (CFTf) es la concentración de hierro
teórica que transporta la transferrina presente en
un volumen determinado de suero. En el cálculo
de la capacidad de jación del hierro por la trans-
ferrina, se considera que cada molécula de trans-
ferrina es capaz de transportar dos iones Fe3+.
El índice de saturación de transferrina (IST)
es el cociente expresado como porcentaje entre
la sideremia y la capacidad de jación del hierro
por la transferrina; expresa el porcentaje de hierro
presente en el suero en relación con la totalidad
del hierro que teóricamente se puede unir a la
transferrina presente. El IST se halla elevado en
la hemocromatosis hereditaria, la ingestión exce-
siva del hierro, las talasemias, la deciencia de la
vitamina B6, las anemias aplásicas, y las anemias
sideroblásticas. Se encuentra disminuido en la eri-
tropoyesis ferropénica, las enfermedades malig-
nas del estómago e intestino delgado, y en el em-
barazo. El IST es un marcador de la eritropoyesis
en relación al hierro: dene el hierro presente en
el compartimento funcional, en contraposición al
que se encuentra en el compartimento de reserva.
Por otro lado, la saturación de transferrina pare-
ce ser un test válido para el cribado de pacientes
seleccionados con sospecha de sobrecarga férri-
ca y enfermedad hepática para realizar el estudio
genético de hemocromatosis hereditaria (HFE).
3. Ferritina: las ferritinas constituyen una amplia
familia de proteínas especializadas en almace-
namiento del hierro. Una molécula de ferritina es
capaz de contener hasta 4500 átomos de hierro
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3+ (bajo forma de hidróxido de fosfato férrico in-
soluble). La estructura de la apoferritina está com-
puesta por 24 subunidades unidas por enlaces no
covalentes. Cada subunidad están formadas por
dos tipos de polipéptidos: el monómero H y el mo-
nómero L. La proporción de estas subunidades
varía dependiendo del tipo de tejido, de forma tal
que en riñón y corazón predomina el monómero
H, mientras que en hígado y bazo el L.
La forma molecular que contiene el hierro se de-
nomina holoferritina o simplemente ferritina. La
mayor parte de las células del organismo con-
tienen ferritina en el citosol, y es especialmente
abundante su expresión en las células relaciona-
das con la síntesis de hemoglobina (eritroblastos
y reticulocitos), con su degradación (macrófagos),
o con su reserva (hepatocitos) (10).
La ferritina citosólica es producida por el retículo
endoplásmico liso y no está glicosilada. La sínte-
sis de ferritina es regulada principalmente a nivel
post-transcripcional en el citosol y depende de
la concentración de hierro libre intracelular. Este
es el sistema de regulación mejor caracterizado.
La ferritina circulante solo contiene cantidades tra-
za de hierro, por lo que no contribuye al transporte
interno de hierro. Es sintetizada por el retículo en-
doplásmico rugoso y es glicosilada en el aparato
de Golgi antes de su liberación. La ferritina plasmá-
tica es un homopolímero L (60-80% glicosilada).
La mayoría de las células del organismo producen
ferritina y secretan una proporción de ferritina gli-
cosilada al plasma, por lo que la concentración de
ferritina plasmática reeja la cantidad de ferritina
del organismo y por tanto los depósitos de hie-
rro, siempre teniendo en cuenta que esto es así
en ausencia de ciertas patologías (enfermedades
inamatorias agudas, infecciones, cáncer), pues
en estos casos la ferritina puede estar aumenta-
da al ser una proteína reactante de fase aguda.
La ferritina convierte el Fe2+ en Fe3+. Asimismo,
facilita hierro en situaciones celulares críticas a la
vez que captura el hierro intracelular, y así pro-
tege a los lípidos, ADN y proteínas del potencial
efecto tóxico del hierro.
En ausencia de inamación, la concentración
plasmática de ferritina se correlaciona estrecha-
mente con los depósitos de hierro del organismo:
1 µg/L (microgramo por litro) de ferritina sérica co-
rresponde a 8-10 mg de hierro almacenado en un
adulto sano (11).
Los valores de ferritina varían en función de edad
y sexo: los recién nacidos tienen concentraciones
séricas altas de ferritina, luego disminuyen en los
siguientes 5 meses de vida. Durante la infancia va
a ir en aumento hasta el n de la adolescencia.
Existe una alta variación intraindividual, con un
coeciente de variación biológica intraindividual
(CVi) del 20%. La medición de la concentración
plasmática de la ferritina está indicada cuando se
necesita detectar deciencia de hierro y también
para monitorizar el tratamiento de la deciencia.
La ferritina es una proteína de fase aguda que
aumenta signicativamente en procesos inama-
torios, infección, hepatopatías (incluyendo hemo-
cromatosis hereditaria) y ciertas neoplasias. El
aumento de la concentración de ferritina en enfer-
medades crónicas, independiente de los depósi-
tos de hierro, constituye la principal limitación del
uso de la ferritina para la detección de deciencia
de hierro. Aunque la ferritina no es un buen mar-
cador para la detección de sobrecarga férrica, re-
sulta útil para monitorizar el tratamiento con san-
grías de la hemocromatosis hereditaria.
Los métodos actuales para la determinación de fe-
rritina en el laboratorio se basan en inmunoanálisis.
4. Receptor soluble de transferrina: es una pro-
teína transmembrana. Cada molécula de este re-
ceptor puede unir dos moléculas de transferrina. A
pH siológico, la anidad del receptor por la trans-
ferrina diférrica es mayor que para la monoférrica
o la apotransferrina.
El receptor de transferrina TfR1 es esencial para
la captación celular de hierro. Se localiza en la
mayoría de las células, con la excepción de los
hematíes maduros. Su mayor expresión ocurre en
los tejidos que sintetizan hemoglobina (precurso-
res eritroides de la médula ósea), y también en
Anemia ferropénica en el laboratorio clínico
Salud Mil 2020; 39(1):35-48 43
células normales en fase de división rápida, en la
placenta y en tejidos neoplásicos. Se distribuye
en la supercie celular y a nivel intracelular. El -
mero de TfR1 supercial está determinado por la
proliferación celular, diferenciación celular y la de-
manda de hierro celular. La regulación positiva de
la expresión TfR1 puede resultar de un aumento
de la síntesis de TfR de novo o de la moviliza-
ción de TfR1 desde el pool de almacenamiento.
La concentración de TfR en la supercie celular,
está cuidadosamente regulada por el ARNm del
TfR, de acuerdo con el contenido interno de hierro
de la célula y sus requisitos de hierro. Aquellas
células con mayor deciencia de hierro tienen un
mayor número de receptores, mientras que aque-
llas con niveles de hierro normal los expresan en
menor cantidad.
La distinción entre la anemia de las enfermedades
crónicas y la anemia ferropénica puede ser difícil.
En estos casos, el TfR resulta ser un marcador
útil, ya que los pacientes con anemia ferropénica
presentan un aumento de la concentración media
de TfR en comparación con pacientes con anemia
crónica secundaria a otras enfermedades. El cál-
culo del cociente TfR/log concentración de ferriti-
na presenta una alta sensibilidad y especicidad
para la detección de la ferropenia.
El TfR también es útil para distinguir la anemia
ferropénica debida a situaciones frecuentes en
la infancia, adolescencia y embarazo, cuando las
reservas son uniformemente bajas o incluso au-
sentes; en estas situaciones, no siempre hay una
eritropoyesis ferropénica, y los niveles de TfR no
están elevados. También hay que tener en cuenta
que cuando la anemia ferropénica coexiste con
una anemia de enfermedades crónicas, las con-
centraciones de TfR aumentan debido a la ferro-
penia subyacente, lo que evita la necesidad de un
examen de médula ósea.
Aparte de las demandas de hierro celular, la pro-
liferación de eritrocitos es un estímulo importante
para la síntesis y expresión de TfR eritroide. La
eritropoyetina (EPO), una glicoproteína predomi-
nantemente sintetizada por el riñón, es el principal
factor de crecimiento que regula la producción de
eritrocitos. Actúa a través de receptores de super-
cie especícos en células progenitoras de eritro-
citos y estimula la proliferación y expresión de TfR.
El receptor de transferrina TfR2 tiene un papel
menos signicativo que el TfR1, ya que pre-
senta 25 veces menos anidad por el complejo
hierro-transferrina que TfR1. Sin embargo, su
expresión es mayor en tejido hepático y duode-
nal. Mutaciones en el gen que codica para TfR2
causan la hemocromatosis hereditaria tipo 3, en
la que ocurre un exceso de absorción del hierro
de la dieta y unos depósitos de hierro en varios
tejidos, sobre todo en hígado.
Así, el hígado resulta ser es el principal regula-
dor de la absorción de hierro en la dieta y de la
liberación de hierro almacenado. Las moléculas
de fR2 actúan como sensores de la concentración
plasmática de transferrina diférrica. La expresión
de TfR2 depende directamente de la concentra-
ción de transferrina diférrica (holotransferrina),
independientemente de la presencia de anemia o
de sobrecarga férrica hepática. Existe evidencia
de que en el hígado el TfR2, la hemojuvelina y el
HFE, son reguladores de la síntesis y secreción
de hepcidina (12,13).
En el suero humano, menos del 1% del receptor
de transferrina se encuentra intacto, la mayor par-
te se encuentra bajo la forma de receptor soluble
de transferrina, el cual resulta de la pérdida de los
dominios transmembrana y citoplasmático del re-
ceptor. Es una forma monomérica que forma un
complejo con una molécula de transferrina. Los
receptores solubles se originan en el ciclo endocí-
tico de los TfR: una pequeña cantidad de estos TfR
endocitados son procesados de manera diferente
y, luego, son liberados por exocitosis para formar
complejos con la transferrina en la circulación.
Los precursores medulares eritroides (eritroblas-
tos) constituyen la principal fuente de receptor so-
luble de transferrina (70-80% del total). Existe una
buena correlación entre la concentración sérica
de receptor de transferrina y la actividad prolifera-
tiva eritropoyética medular (14,15).
Publicación de la D.N.S.FF.AA.
44
La concentración de receptor soluble de trans-
ferrina aumenta rápidamente en la eritropoyesis
ferropénica, y no está afectada por inamación,
infección, hepatopatías, terapia con estrógenos
o embarazo.
Los ensayos actuales de laboratorio para la de-
terminación de receptor soluble de Tf están basa-
dos en inmunoanálisis. Presentan la gran ventaja
de utilizar un muy pequeño volumen de muestra,
lo que hace que el receptor soluble deTf sea un
parámetro útil para pacientes pediátricos. Actual-
mente no existen materiales de referencia certi-
cados para el receptor soluble de transferrina, ni
tampoco consenso entre los fabricantes sobre la
obtención de calibradores. La disparidad de va-
lores de referencia y valores discriminantes para
la concentración de receptor soluble de trans-
ferrina, dependiendo del calibrador y el método
empleado, diculta su aplicación clínica en la
práctica, y obliga a que el seguimiento para un
mismo paciente se realice en un único laboratorio.
Existe actualmente el uso de índices que relacio-
nan el receptor soluble de Tf y la ferritina. El más
utilizado es el índice de ferritina (receptor soluble
de transferrina/log Ferritina). Este índice es es-
pecialmente útil para diferenciar la anemia ferro-
pénica de la anemia de enfermedades crónicas y
para detectar deciencia de hierro en pacientes
con anemia de enfermedades crónicas, ya que
es más sensible para detectar un décit de hierro
comparado con las medidas aisladas del recep-
tor soluble de transferrina y ferritina (11,16-18).
5. Hemoglobina e índices hematimétricos: la de-
nición de anemia basada en la concentración de
hemoglobina en sangre, sigue siendo la denición
más aceptada según la Organización Mundial de
la Salud (OMS), 1988 (19).
Una concentración de hemoglobina normal, no
excluye una situación de ferropenia, pero una
disminución de la concentración en el tiempo
puede dar lugar a sospecha de ferropenia, lo
cual suele ir acompañado de alteraciones en ín-
dices hematimétricos: disminución del volumen
corpuscular medio y hemoglobina corpuscular
media, aumento del ancho de distribución eritro-
citaria. La anemia se clasica en base al volumen
corpuscular medio como microcítica, normocíti-
ca o macrocítica, y según la concentración cor-
puscular media de hemoglobina en hipocrómica,
normocrómica o hipercrómica. Actualmente, los
laboratorios cuentan con instrumentos analizado-
res automáticos que, aparte de medir la concen-
tración de hemoglobina, permiten obtener varios
parámetros de interés. A partir de los histogramas
de volumen celular, se obtiene el ancho de dis-
tribución eritrocitario, un reejo de la anisocitosis
de la población de eritrocitos, lo que ha permitido
clasicar las anemias en homogéneas o hetero-
géneas según el grado de anisocitosis presente.
La hemoglobina corpuscular media o HCM es
una magnitud que informa sobre el valor medio
del contenido hemoglobínico de los hematíes
circulantes y se correlaciona con el volumen cor-
puscular medio. Los modernos contadores hema-
tológicos, aplicando principios de impedancia y ci-
tometría de ujo, reportan parámetros avanzados
junto al hemograma tradicional. La información
adicional es potencialmente útil en el diagnóstico
diferencial de diversas situaciones clínicas (20).
La vida media del eritrocito en sangre periféri-
ca es aproximadamente de 120 días y diversas
poblaciones de células con diferentes grados de
maduración y contenido hemoglobínico, pueden
coexistir al mismo tiempo. El término anisocitosis
se reere a la variedad de volúmenes eritrocita-
rios, mientras que la anisocromía se reere a la
coexistencia de hematíes con distinto contenido
hemoglobínico. Entretanto que el VCM represen-
ta el valor medio de los volúmenes de los hema-
tíes, el valor de la ADE representa la desviación
estándar, permitiendo estimar la contribución de
las subpoblaciones eritrocitarias con volúmenes
marginales. Así, estos nuevos parámetros apor-
tan información acerca de los valores de hemo-
globina en cada célula individual, además del valor
medio de hemoglobina o hemoglobina corpuscu-
lar media, ya que permiten medir los porcentajes
Anemia ferropénica en el laboratorio clínico
Salud Mil 2020; 39(1):35-48 45
de subpoblaciones eritrocitarias con contenido de
hemoglobina por encima o por debajo de ciertos
valores, y clasicarlos en eritrocitos hipocrómicos
e hipercrómicos respectivamente. También son
medidos por distintos analizadores los porcenta-
jes de hematíes microcíticos y macrocíticos, o con
volúmenes por debajo o por encima de ciertos va-
lores, respectivamente.
6. Reticulocitos: el recuento de reticulocitos per-
mite la clasicación siopatológica de la anemia.
La anemia causada por una insuciente produc-
ción de eritrocitos por parte de la médula ósea,
conllevará una reducción del recuento de reticulo-
citos (anemia arregenerativa), mientras que cuan-
do es causada por un aumento en su destruc-
ción, esto provocará un aumento en el recuento
de reticulocitos como mecanismo compensatorio
(anemia regenerativa). Al ser su vida media de 1-2
días, el recuento de reticulocitos permite además
la identicación temprana de la normalización de
la eritropoyesis después de la intervención tera-
péutica (hierro, cobalamina, ácido fólico, etc.), así
como la monitorización de la recuperación de la
aplasia medular y del trasplante de médula ósea.
7. Fracción de reticulocitos inmaduros en el
diagnóstico de la anemia: la fracción de reticulo-
citos inmaduros (FRI) se basa en el contenido de
ácido ribonucleico (ARN) de los hematíes. Los re-
ticulocitos más inmaduros son más ricos en ARN.
La FRI es un índice precoz y sensible de eritro-
poyesis, ya que los reticulocitos inmaduros apa-
recen en una proporción mayor cuando la pro-
ducción de eritrocitos a nivel de la médula ósea
aumenta. Dicho índice se puede considerar una
medida de aceleración en la producción eritrocita-
ria, y el contaje de reticulocitos, en valor absoluto,
una medida cuantitativa de la ecacia de la eritro-
poyesis (21,22).
Por lo tanto, este parámetro es útil en el diag-
nóstico diferencial de estos tipos de anemias: a)
Anemias caracterizadas por un aumento en la eri-
tropoyesis, como por ejemplo las anemias hemolí-
ticas y la esferocitosis hereditaria, b) Anemias que
cursan con hipoplasia de la médula, en las que los
valores están disminuidos. c) Anemias agudas en
infecciones o síndromes mielodisplásicos, en las
que existe una disociación entre el recuento total
de reticulocitos (reducido o normal) y la FRI, que
puede estar aumentada.
8. Índices reticulocitarios: junto al recuento au-
tomatizado de reticulocitos, fundamental para la
evaluación de la actividad eritropoyética, dispo-
nemos de otros índices asociados. Los más pro-
metedores desde el punto de vista clínico son: la
hemoglobina reticulocitaria y el volumen reticu-
locitario. La hemoglobina reticulocitaria reeja la
síntesis de hemoglobina en la masa eritrocitaria
de la médula ósea, y es una estimación de la can-
tidad de hierro que llega de manera efectiva a la
médula y su adecuación a las necesidades de la
eritropoyesis (23).
Se recomienda el empleo conjunto de índices he-
matológicos eritrocitarios (volumen corpuscular
medio, hemoglobina corpuscular media) y una
combinación de proteínas: concentración sérica
de ferritina, hierro, transferrina y el cálculo del
índice de saturación de transferrina (la concen-
tración de hierro siempre debe interpretarse al
mismo tiempo que la de la transferrina), y la con-
centración sanguínea de hemoglobina.
DISCUSIÓN
Existen en el laboratorio una serie de parámetros o
magnitudes biológicas (biomarcadores) que contri-
buyen al diagnóstico de las anemias ferropénicas.
De acuerdo con la bibliografía consultada, la ferri-
tina resulta ser esencial para el diagnóstico y ma-
nejo de los pacientes con ferropenia, constituyén-
dose en el mejor marcador para ferropenia, salvo
cuando se trata de pacientes con enfermedades
inamatorias crónicas, cáncer, enfermedad hepá-
tica o renal crónica, ya que por ser la ferritina un
reactante de fase aguda puede estar aumentada
en estas situaciones. En estos casos es conve-
niente utilizar transferrina o alguno de sus índices
Publicación de la D.N.S.FF.AA.
46
junto con la ferritina para evaluar la ferropenia. El
receptor de transferrina (TfR) puede tener utilidad
en algunos casos. La distinción entre la anemia
de las enfermedades crónicas y la anemia ferro-
pénica puede ser difícil, y en estos casos, el TfR
resulta ser un marcador útil, ya que los pacientes
con anemia ferropénica presentan un aumento de
la concentración media de TfR en comparación
con pacientes con anemia crónica secundaria a
otras enfermedades. El cálculo del cociente TfR/
log concentración de ferritina presenta una alta
sensibilidad y especicidad para la detección de
la ferropenia. Si bien la hepcidina y la eritropoyeti-
na son hormonas con un rol siológico fundamen-
tal en la homeostasis del hierro, su medición tiene
una utilidad clínica más bien limitada para el estu-
dio de las ferropenias en el laboratorio (7,11,24).
La observación del extendido de sangre periférica
coloreado por la técnica de May Grunwald-Giemsa,
es de utilidad para el diagnóstico morfológico de
la anemia ferropénica. Cabe mencionar, que es
importante establecer un diagnóstico diferencial
entre las anemias ferropénicas y aquellos tipos de
anemia que también cursan con microcitosis e hi-
pocromía y que tienen un comportamiento clínico-
biológico muy similar a las anemias ferropénicas.
Así, el diagnóstico diferencial deberá hacerse con
la anemia de procesos crónicos, talasemia y ane-
mia sideroblástica, teniendo en cuenta para ello
varios de los parámetros de laboratorio que se
han mencionado (gura 1) (25).
Por último, cabe destacar que los índices hemati-
métricos y reticulocitarios, son de gran utilidad en
el diagnóstico diferencial de anemia microcítica,
décit funcional de hierro, control con agentes es-
timulantes de eritropoyesis y anemia hemolítica.
Anemia Ferropénica
Anemia por
Trastornos Crónicos
Talasemia Menor
(rasgo talasémico)
Anemia
Sideroblástica
VCM (volumen corpuscular medio),
HCM (hemoglobina corpuscular media)
Disminuido Normal/Bajo Muy disminuido
Bajo si es congénita,
normal si es adquirida
Sideremia Disminuido Disminuido Normal/Elevado Elevado
CTFH
(capacidad total de fojación de hierro)
Elevada Disminuida Normal Normal
IST (%)
(índice de saturación de transferencia)
Disminuido Disminuido Aumentado Aumentado
Ferritina sérica Baja Normal/Alta Normal/Alta Elevada
Depósito de hierro medular Ausente Presente Presente Presente
Hierro en eritroblastos Ausente Ausente Presente En anillo
Electroforesis de hemoglobina Normal Normal
Aumento HbA
2
en
rasgo beta talasémico
Normal
Figura 1. Biomarcadores a considerar para el diagnóstico diferencial entre anemia ferropénica y otras anemias. Adaptada de
Clara Camaschella (25).
DECLARACIÓN DE CONFLICTOS DE INTERESES: El autor no reporta ningún conicto de interés. El estudio
se realizó con recursos propios del autor y/o la institución a la que representa.
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