
Absceso cerebral talámico complicado con pioventrículo
Salud Mil 2020; 39(1):65-70 67
La mayoría de los abscesos cerebrales se presen-
tan con un cuadro clínico de hipertensión endo-
craneana, seguidos por décit focal neurológico
y crisis epilépticas, dependiendo de la topografía
de la lesión (8).
Pueden existir elementos toxi-infecciosos asocia-
dos, pero estos no se encuentran en un alto por-
centaje de pacientes (20-60%) (2,7,9).
Bhatia, Tandon y Misra en un estudio realizado
en 1986 sobre un total de 21 pacientes con le-
siones inamatorias gangliobasales, encontraron
que 17 presentaban cefalea, 13 hemiplejia, 13
alteraciones visuales, 12 edema de papila, 11 vó-
mitos y 11 ebre (1).
Si bien el estudio imagenológico más accesible
es la TC; la imagen de resonancia magnética
(IRM) es el estudio ideal para conrmar el diag-
nóstico de colección supurada ya que descarta
con alto índice de precisión, los diferenciales
(metástasis). Utilizando las técnicas de difusión y
conjugado anticuerpo-fármaco (ADC), es posible
diferenciar las neoplasias con centro necrótico
de los abscesos (10,11).
El tratamiento de un absceso intracreaneano es
siempre médico y eventualmente, quirúrgico. Este
último se selecciona según topografía, tamaño,
número y etapa evolutiva de la colección.
En términos generales, abscesos profundos, múl-
tiples, menores de 3 cm, en etapas iniciales, se
opta solo por el tratamiento médico (4).
Con respecto al tratamiento quirúrgico, se han
reportado distintas modalidades, desde la pun-
ción (guiada por reparos anatómicos, esterotáxia
(3) o neuronavegación), drenaje continuo, drenaje
fraccionado, aspiración repetida, o resección to-
tal del absceso (2).
En los últimos años se ha generado el consenso,
que se debe hacer solo la evacuación del conte-
nido purulento del absceso, dejando la cápsula.
En trabajos de revisión sobre abscesos profun-
dos se reporta que la técnica más empleada es
la punción con evacuación del material purulento.
Para aumentar el rendimiento de la evacuación y
minimizar los riesgos es muy útil usar guía estero-
táxica o neuronavegación (4,7).
Posteriormente el paciente comienza a mejorar
y presenta una buena evolución con parámetros
infecciosos controlados.
Se realiza cirugía de derivación ventriculoperito-
neal (DVP) denitiva.
Luego de tres meses de internación, fue dado de
alta. Una TC de control al año evidenció desapari-
ción completa de la lesión y a tres años del cuadro,
está reintegrado a su vida habitual sin secuelas.
DISCUSIÓN
Los abscesos cerebrales profundos son muy poco
frecuentes, representando menos del 4% del total
de los abscesos cerebrales. Existen factores favo-
recedores para su formación, como las enferme-
dades cardíacas congénitas y los síndromes de
inmunodeciencia (1,2).
También se los ha encontrado vinculados a infec-
ciones sistémicas y procesos supurados de vecin-
dad (otitis media, sinusitis, procesos infecciosos
dentales). En un porcentaje nada despreciable no
se logra encontrar el foco infeccioso original (1,5).
En las colecciones supuradas profundas, se ven
con mayor frecuencia los abscesos especícos,
como por ejemplo tuberculomas o fúngicos.
Las infecciones a gérmenes comunes son menos
frecuentes y predomina el Streptococcus spp.,
Staphylococcus spp. y gérmenes anaerobios como
el Peptostreptococcus spp. (2,4,6).
Dada la amplia variedad de gérmenes posibles,
es fundamental obtener material para cultivo
antes de comenzar el tratamiento, pero por otro
lado, la topografía de la lesión aumenta el riesgo
de secuelas por el procedimiento.
En este caso clínico el cultivo desarrolló un
Peptoestreptococo spp. Este germen forma par-
te de la ora intestinal y vive predominantemente
en la cavidad bucal. En cuanto a la clínica, es
en general, poco especíca y muchas veces esto
lleva a un diagnóstico tardío (7).
Los abscesos especícos se presentan con sin-
tomatología de larga evolución, mientras los se-
cundarios a gérmenes comunes tienen una his-
toria generalmente corta (3).