HISTORIA DE LA MEDICINA
Salud Mil 2020; 39(1):71-85 71
Supervivencia de la medicina primitiva y empírica
Parte 2
Supervivência da medicina primitiva e empírica
Parte 2
http://dx.doi.org/10.35954/SM2020.39.1.9
Survival of primitive medicine and empirical
Part. 2
Recibido para evaluación: Diciembre 2019
Aceptado para publicación: Febrero 2020
Correspondencia: 21 de setiembre 2713. Apto. 401. C.P. 11300. Montevideo, Uruguay. Tel.: (+598) 27101418.
E-mail de contacto: asoiza@adinet.com.uy
RESUMEN
Continuando con la supervivencia de la medicina primitiva en esta segunda parte se completa la descrip-
ción de las principales y más frecuentes prácticas empíricas, nalizando con las terapias alternativas y la
práctica curativa desarrollada por sectas. Se agrega un breve capítulo sobre la inuencia de la medicina
primitiva en el lenguaje médico. Se mantiene el número de orden comenzado en la parte 1.
PALABRAS CLAVE: Historia de la Medicina; Medicina Tradicional; Terapias Complementarias;
Terapias Espirituales.
ABSTRACT
Continuing with the survival of primitive medicine, in this second part we complete the description of the
main and most frequent empirical practices, ending with alternative therapies and the healing practice
developed by sects. Add a brief chapter on the inuence of primitive medicine on medical language. The
order number started in part 1 is maintained.
KEY WORDS: History of Medicine; Medicine, Traditional; Complementary Therapies; Spiritual Therapies.
(a) Médico. Miembro y vicepresidente del Instituto Histórico y Geográco del Uruguay.
Miembro de Honor y ex presidente de la Sociedad Uruguaya de Historia de la Medicina.
(b) Licenciado en Psicología. Universidad Católica del Uruguay “Dámaso A. Larrañaga”.
Miembro de la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES).
Dr. Augusto Soiza Larrosa
a
Álvaro Farías Díaz
b
https://orcid.org/0000-0002-3924-9976
https://orcid.org/0000-0002-9942-2793
Indio curandero / ducho en ocultas ciencias, / dame algún talismán / para que ella me quiera.
Dame algún talismán / compuesto por tres plumas / y con piedritas negras, / y con piedritas negras como los ojos de ella.
Ve que las plumas sean / las de mayor virtud, / de ala de caburé / o ala de urutaú.
FERNÁN SILVA VALDÉS, fragmento de “BRUJERÍA” (1).
Publicación de la D.N.S.FF.AA.
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RESUMO
Continuando com a sobrevivência da medicina primitiva, nesta segunda parte a descrição das principais
e mais freqüentes práticas empíricas é completada, terminando com terapias alternativas e com a práti-
ca de cura desenvolvida pelas seitas. Um breve capítulo é acrescentado sobre a inuência da medicina
primitiva na linguagem médica. O número do pedido iniciado na parte 1 é mantido.
PALAVRAS CHAVE: História da Medicina; Medicina Tradicional; Terapias Complementares; Terapias Espirituais.
9) Hipnoterapia y sugestión
La sugestión es un proceso psicológico mediante
el cual se puede manejar guiar, o dirigir, los com-
portamientos de una persona. Sin herencia abori-
gen propia, las supersticiones vinieron de la mano
de la colonización europea (trasplante de creen-
cias muy antiguas en el viejo mundo) o introduci-
das por la esclavatura (trasplante de la muy rica
cultura africana). La curación por medio de la su-
gestión está íntimamente vinculada a la magia, y
por tanto en mayor o menor grado inuencia todas
las formas de tratamiento en la medicina primitiva.
La sugestión ha sido el medio empleado por el
brujo o chamán. También por alguna forma de tra-
tamiento médico. El médico psicoterapeuta Hugo
Silvera Galasso hizo un estudio sobre un rito cha-
mán, una cura en una tribu de los indígenas Cuna,
de Panamá vinculándolo a la psicoterapia de la
medicina tradicional. En un parto difícil y prolon-
gado fue convocado un chamán por la partera.
En la choza yacía la parturienta y allí el chamán
desarrolló su ritual (fumigaciones con cacao, in-
vocaciones, cantos). El chamán tiene éxito con
las distocias funcionales, pues las anatómicas
(fetales o maternas) no responden. Arma Silve-
ra Galasso que el tratamiento psicológico, como
el que emplea el chamán, ha sido ecaz en par-
tos complicados por distocias funcionales, sobre
todo en las distocias de contractilidad (hipertonía,
hipotonía) donde participa el sistema subcorti-
cal límbico. Se obtuvo respuesta favorable con
la sedación y aún con la hipnosis, métodos que
fueron empleados por la medicina soviética (es-
c u e l a p a v l o v i a n a d e l o s r e  e j o s c o n d i c i o n a d o s ) .
El chamán es un mago, un curandero y un espe-
cialista del alma humana, cuyo drama conoce a
través de sus experiencias iniciáticas. Ejerce una
medicina de naturaleza mágico-religiosa, sobre-
natural, donde el concepto de cura por azar o cura
por evolución natural del mal le es desconocido.
Causalmente explica todo, no tiene dudas. La en-
fermedad es causada por espíritus o elementos
sobrenaturales malos a los que su práctica cura-
tiva debe expulsar. O por desequilibrio del alma
o fuerzas que regulan la vida, predominando los
espíritus malécos o perdiendo poder los buenos;
debe entonces restaurar el equilibrio.
Para la medicina cientíca, es incomprensible la
actividad chamánica, pues se basa en componen-
tes mágico-religiosos que no existen en nuestra
forma de curar. ¿No obstante, puede comprobar-
se algún resultado benéco que pueda ser expli-
cado por la medicina tradicional? Según Silvera
Galasso, que es médico psiquiatra y psicotera-
peuta la práctica chamánica es una verdadera
psicoterapia.
En el caso del trabajo de parto prolongado, el
chamán ejerce su inuencia benéca a través
de verdaderas técnicas de psicoterapia donde la
conanza en el terapeuta es imprescindible. Su
lenguaje actúa por sugestión y persuasión y se
complementa y refuerza por la mímica y la panto-
mima. Provoca así estímulos sensoriales de va-
riada naturaleza que actúan sobre analizadores
(receptores) psíquicos y pueden dar lugar a res-
puestas físicas, tal la restauración del tono uterino
normal. En realidad todo es un acto de sugestión
con efecto sólo comparable al obtenido en la hip-
nosis profunda. El parto se produce (2).
Supervivencia de la medicina primitiva y empírica. Parte 2
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La psicoterapia es un tratamiento cientíco de na-
turaleza psicológica que promueve cambios o mo-
dicaciones en la conducta, la salud física y psí-
quica, la integración de la identidad psicológica y
el bienestar de las personas. Actúa por sugestión.
Ya lo reconocía nuestro poeta nativista Fernán
Silva Valdés:
“El curandero no era un pícaro ni un embaucador.
El poseía - por herencia paterna y por dedicación
- ciertos conocimientos de la ciencia primitiva de
curar algunos males del cuerpo y del alma. Por
eso se tomaba en serio a sí propio, tanto como lo
tomaban sus pacientes, pues algunas curas hacía
a base de yerbas medicinales que hoy se siguen
usando, y a base de palabras y consejos que
curaban por sugestión, como igualmente hoy día
siguen curando nuestros médicos especialmente
los alienistas. ¿Y si no qué es la psicoterapia?” (3).
10) Medicina "casera"
Llamamos así a la que se ejercita con los recursos
terapéuticos que se tienen “a la mano”, que es-
tán disponibles en el hogar o sus inmediaciones,
fuera de toda preparación según las normas far-
macéuticas. Derivan de tradiciones muy antiguas
y han sido transmitidas de generación en genera-
ción desde la época colonial a partir de las farma-
copeas que acompañaban a los viajeros y navíos.
He aquí una receta en base a productos de fácil
acceso rescatada y gentilmente comunicada por
nuestro cofrade del Instituto Histórico y Geográco
del Uruguay, Lic. en Historia Fabián Melogno:
“Para toda clase de heridas
Se compone de esta manera / Media taza Estrac-
to de Saturno / una idem buen Vinagre. Otra /
Espiritu de Vino y se rebuelve bien. / Antes de
suministrarlo, cosimos / pañitos de tela ó genero
de hilo / Se aplica a la parte dolorida / es un reme-
dio ecas. Y para / calmar pronto el dolor de / una
quemadura un poco / harina con aceyte y buen
vino / se pone en la parte quemada / como un
betun y pronto calma / el dolor y si resultan llagas
/ con la dicha compocisión de / agua de heridas
y aceyte de / nueses antes se unta la parte / que
forma las llagas y despues/// con un trapito de Ma-
dras / o si puede ser genero de hilo / se moja, y
dicha operasi / se repite de mañana tarde y cuan-
do uno se acuesta a dormir.
Ramón Campos”
La receta aparece manuscrita en una hoja de una
ordinaria libreta de almacén con tinta en el recto y
verso, sin fechar. Se encuentra en el archivo del
general Alfredo R. Campos, en el Dpto. de Estu-
dios Históricos del Estado Mayor del Ejército. En
la transcripción he mantenido la ortografía original
modicando la puntuación para mayor claridad. El
rmante, Ramón Campos (1852-1909) era un es-
pañol nacido en Santa María de Vincios, cercano
a Vigo, Provincia de Pontevedra. Llegó a América
en 1870 radicándose en Pergamino, Provincia de
Buenos Aires, y ya casado, se vino a Montevideo
en 1879. Llegó a poseer discreta fortuna, con
casa en el centro y quinta en el Camino de los
Molinos y Ariel. Comerciante y asiduo colaborador
del periódico “La España” de Francisco Vázquez
Cores fue redactor de bases y estatutos de so-
ciedades cooperativas y mutuales. Fue el padre
del general Alfredo R. Campos quien conservó el
documento (4).
Algunos de los componentes de esta receta que
resaltamos en negrita son de muy remota época,
tal vez medievales. El Estracto de Saturno (sic)
procede de “Saturnus”, nombre del metal plomo
entre los alquimistas, común en la farmacopea
colonial. El Espiritu de Vino es el alcohol etílico;
el nombre de “espíritu” fue dado por el médico es-
pañol Arnoldo de Vilanova (1235-1311), un alqui-
mista, quien defendió con entusiasmo las propie-
dades del vino. El “espíritu” de la bebida es lo que
anima (euforiza) al bebedor, de ahí la calicación
de “bebidas espirituosas”. El agua de heridas es
desconcertante; no he encontrado su signicado,
salvo que se reera a la exudación de las áreas
quemadas y ampolladas, o al agua de lavado de
las mismas.
Publicación de la D.N.S.FF.AA.
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lica, pues los hay de múltiples lugares. El agua de
azahar (el "ma - zhar" de la farmacopea árabe) se
prepara destilando la or del naranjo; se ha utiliza-
do desde hace siglos con nes medicinales, inclu-
so como vehículo de preparados farmacéuticos.
La receta incluye una lavativa [enema] aceitosa con
un cocimiento de or de saúco, que es la or blanca
del árbol sudamericano del género sambucus (con
hasta 30 especies); al saúco se le atribuyen múl-
tiples acciones medicinales, entre ellas, un efecto
laxante, de ahí la enema. El unto es una pasta pe-
gajosa (unto = untuoso) que se extrae de la grasa
que rodea el intestino del cerdo, muy apreciada;
mezclada con alcanfor (Cinnamomum camphora)
por sus propiedades analgésicas, ha sido utiliza-
do en cataplasmas y friegas para calmar dolores
musculares leves y lumbociáticas. Finalmente, una
infusión de or del tilo. El tilo es un árbol de gran
porte cuyas ores tienen propiedad sedante e in-
ductora del sueño, antitusiva y relajante del mús-
culo liso bronquial. En una época, en la casa de
mis abuelos hubo un enorme árbol de tilo cuyas
ores eran recogidas en bolsas de arpillera y ven-
didas a los yuyeros. Tuve información (no con-
rmada) del uso de las ores de los árboles ca-
llejeros de tilo por el Ministerio de Salud Pública,
probablemente por su antecesora, la Asistencia
Pública Nacional. La orchata (horchata) es una
bebida de origen español, sabrosa, refrescante y
nutritiva. Básicamente consiste en almendras mo-
lidas en agua que proporcionan un líquido blanco
como una leche de almendras, al que se agrega
azúcar a gusto.
Como se aprecia, es una receta compleja que
asocia productos animales y vegetales y revela
una antiquísima tradición médica. El paciente re-
cibiría una ínma dosis de alcohol al despertar en
una infusión azucarada, como estimulante (¿sería
un convaleciente?). La enema tiene tradición ga-
lénica, es una terapéutica para eliminar los “malos
humores”, inespecíca como lo era la sudoración
y la sangría. La aplicación del unto alcanforado
nos remite a un paciente dolorido, tal vez un reu-
Una segunda receta casera la rescatamos de los
baúles de nuestros abuelos maternos, repletos de
toda clase de objetos y papeles conservados por
tradición. Está en una hoja manuscrita sin fecha
ni lugar (gura 1):
“Tomará todas las mañanas en ayunas, un pocillo
de cocimiento de or de azahar con 3 o 4 gotas de
aguardiente o anís de Mallorca y una cucharada
de azúcar:
Tomará una lavativa de mañana y otra a la noche
del cocimiento de or de saúco con aceite, y de
parte de noche se dará una untura de unto alcan-
forado con unas gotas de aguardiente en todas
las extremidades que sienta dolores y [tomará]
aparte del cocimiento de la or del tilo y tendrá
[los] pies bien abrigados. También puede tomar
[roto] [hor]chatas de almendras”
El aguardiente es una bebida con alcohol etílico
por destilado de un mosto fermentado y luego di-
luido en agua. Toma su nombre de «Aqua» y «Ar-
diente» tal vez por la sensación quemante al ser
ingerida. Formó parte de antiguas farmacopeas.
La receta arma que puede ser sustituido por anís
de Mallorca, que es una bebida también alcoho-
lizada de alta graduación y que debe su nombre
al fruto de la planta con la que suele estar hecho
(Pimpinellaanisum) conocida en castellano como
“anís” (también del hinojo). Lo de Mallorca tal vez
sea por el origen, asequible en esa época (y aún
hoy), como bebida de 30% de graduación alcohó-
Figura 1. Receta casera de la familia Larrosa-Lamas, localidad
de Marmarajá, 7a. sección rural del departamento de Lavalleja.
Supervivencia de la medicina primitiva y empírica. Parte 2
Salud Mil 2020; 39(1):71-85 75
mático. Y sedado antes de dormir con la infusión
de tilo. La horchata agregaría su efecto confor-
tante y nutritivo. El conjunto de indicaciones nos
habla de un paciente en cama, tal vez estreñido,
dolorido y casi seguramente añoso. Sorprende
esa farmacoterapia casera, con siglos de madu-
ración y que combina productos que nos parecen
hoy razonables para el pensamiento médico de
la época.
Queremos destacar un hecho: ninguna de estas
recetas puede provocar daño al paciente excepto
cuando recibe metales, según la práctica alqui-
mista. Metaloides o metales, como arsénico y
mercurio fueron empleados en medicina hasta
casi mediados del siglo XX en el tratamiento, en-
tre otras afecciones, de la sílis.
Una tercera receta, también del mismo origen que
la anterior combina la oración con la ingesta de un
vaso de agua “bendecida” y se aplica “para curar pi-
caduras de víbora ó mordida de rrabioso” (gura 2).
De gran predicamento popular, fue el manual tera-
péutico de Bruno Goyeneche Lasa (Tafalla, Navarra
1849- Rivera, 1936) (5). Emigrante navarro al
Uruguay llegó a Paysandú en 1872 como director
de una compañía de zarzuela, en plena epidemia
de ebre amarilla. Con conocimientos musica-
les, maestro de coro y organista, acionado a la
poesía y ocupado como periodista, su ación a la
botánica le condujo a redactar un Diccionario de
Medicina Rural publicado por entregas en el perió-
dico sanducero El Norte que, una vez llevado al
libro, se difundió en Uruguay, Argentina y Paraguay
con varias ediciones (6).
11) Homeopatía
La homeopatía, método de tratamiento creado por
el médico sajón Samuel Hahnemann (Meissen,
Alemania 1755 - París, 1843) sostiene que la en-
fermedad sólo cura cuando es destruída por otra
enfermedad similar y más intensa. Es el principio
“similia-similibuscurantur” que se opone al “con-
Figura 2. Receta casera de la familia Larrosa-Lamas, localidad de Marmarajá, 7a. sección rural del departamento de Lavalleja.
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traria-contrariiscurantur” de la medicina alopática.
Hahnemann estudió medicina en Leipzig y se
graduó en Erlangen en 1779 con su tesis «Con-
sideraciones etiológicas y terapéuticas en las
afecciones espasmódicas». Escribió un Ensayo
sobre un nuevo principio para averiguar los pode-
res curativos de las drogas, publicado por prime-
ra vez en alemán en el Journal der praktischen
Arzneykunde de Hufeland, vol. II, parte III, en 1776.
Se considera a ese ensayo como el inicio de la
práctica homeopática. Este sistema de tratamien-
to llegó al Río de la Plata a mediados del siglo XIX
de la mano de los médicos y ociers de santé
franceses. El general argentino José de San Martín
utilizó homeopatía para su asma, gota y úlcera
gastroduodenal gracias a un botiquín de 60 me-
dicamentos que le hizo llegar desde Europa su
amigo Ángel Correa. El botiquín, que lo acompa-
ñó en sus expediciones libertadoras se encuentra
en el Museo Histórico Sanmartiniano de la ciudad
de Mendoza. En 1834 abrió sus puertas la primera
farmacia con venta de productos homeopáticos en
Buenos Aires, la “Farmacia De La Estrella”, ubica-
da en una esquina céntrica de la ciudad de enton-
ces. El primer médico que ejerció la homeopatía en
territorio argentino fue Guillermo Darrouzain quien
en 1845 en Montevideo y 1846 en Buenos Aires
abrió consultorio homeopático. Murió en Corrientes
ejerciendo ese método terapéutico en 1869, año
en que se fundó la Sociedad Hahnemanniana
Argentina de breve existencia (7).
En 1873 se editó en Montevideo “Instrucciones
para los enfermos que son tratados homeopá-
ticamente en el consultorio lial del Instituto
Homeopático de Brasil dirigido por Santiago
Estrázulas y Lamas, Profesor de la Escuela y
Socio del Instituto Homeopático del Brasil, de Turín
y de la Sociedad Hahnemanniana de Buenos
Aires” (Montevideo, Imprenta El Mensajero, 1873).
Estrázulas (1815-1898) era presbítero y cura pá-
rroco de la Iglesia Matriz de Montevideo y ejer-
cía públicamente y sin obstáculos la homeopatía,
pues la Junta de Higiene de Montevideo había
autorizado en 1850 al sacerdote a ejercer la me-
dicina homeopática. Fue un pionero en la intro-
ducción del método homeopático en nuestro país.
De conversaciones privadas se recuerda un he-
cho que es revelador de la simpleza con que se
empleó el método homeopático. Un jefe de esta-
ción del ferrocarril uruguayo tenía en su ocina un
armarito repleto de frasquitos, obviamente reme-
dios homeopáticos. Cuando era consultado por
un vecino, preguntaba por el síntoma principal y
le decía:
- ¡Espere un momentito!
Y revisaba un librito donde los síntomas eran lista-
dos alfabéticamente. Encontrado, iba al armarito y
sacaba en frasquito numerado.
- “Me lo toma cada… horas durante… días. Y des-
pués me cuenta!
Por ley del 3 de febrero de 1881, se creó la Cá-
tedra de Homeopatía en nuestra Facultad de Me-
dicina contando con su primer profesor, Ramón
Valdés García (médico hispano-cubano radicado
en Montevideo) y un presupuesto votado por el
Senado de la República. Poco duraron cátedra y
profesor, cuyo n, seguramente alentado por los
opositores al sistema homeopático, se precipitó
por un humillante episodio estudiantil en el an-
teatro donde se desarrollaba la clase. Bien lo ha
narrado el Dr. Augusto Turenne en dos artículos
que aún hoy, son de lectura obligada pero so-
bre todo amena sobre el tema (8). En la Gaceta
de Medicina y Farmacia editada en Montevideo
existe información histórica sobre el trámite de la
homeopatía en el Uruguay (9). En 1886 la Cáte-
dra había desaparecido del presupuesto univer-
sitario. Si bien Valdés García prosiguió con su
tratamiento homeopático, desde aquel incidente
en las aulas universitarias quedó marginado de
la práctica médica tradicional. Cabe recordar que
Valdés García fue el inventor de un tónico llama-
do “carne líquida” que contó con la aprobación de
inocuidad nada menos que por el doctor Santiago
Ramón y Cajal en España, según certicado del 2
Supervivencia de la medicina primitiva y empírica. Parte 2
Salud Mil 2020; 39(1):71-85 77
de marzo de 1909, que circuló en hoja suelta en
Barcelona, y que se comercializó por muchos años.
En 1882, pese a la desaparición de la Cátedra
se fundó en Montevideo la “Asociación Popular
Homeopática” presidida por el abogado Hipólito
Gallinal (1861-1921) que llegó a contar con más
de 6900 adherentes según su Memoria de la
Comisión Directiva (10). Fusionada con la similar
“Sociedad Homeopática Uruguaya de Benecen-
cia y Propaganda” dio lugar a la “Sociedad Han-
memanniana Uruguaya de Benecencia y Propa-
ganda Homeopática”.
Transcribimos (textualmente) de nuestro reposito-
rio de origen familiar ya citado, esta curiosa carta que
alude a la homeopatía en el medio rural (gura 3):
“Mi tío Felipe, estoy muy desasonado con muchos
dolores en los pulmones, y en la garganta, quiero
consultar con Ud. si estando así podré repetir hoy,
Ud ya la ha tomado y debe estar muy impuesto.
El otro día le oí decir a Ud que el médico le pre-
guntó a Ud que había sentido y Ud le dijo que mu-
chos dolores, y que él le respondió que ya no se la
daba más y podía irse cuando quisiera.
Así estoy yó hoy con muchos dolores y por eso
me acordé de lo que le había oído a Ud. desde el
martes por la noche que tomé este remedio no he
tenido gusto para nada; a si que quiero consultar
con Ud a ver que consejo me dá.
Le digo a Ud con verdad que si dios quiere que yo
tenga algún alivio me voy a Montevideo o al cielo
porque esto ya es mucho penar.
Las dos primeras tomas me desasonaron, pero
esta mucho más.
Ud debe saber si la homeopatía viniendo en
polvo será mejor que en líquido.
Entre tanto quiero que Ud me de algún consuelo.
La primera que tomé fue mandada tomar con 8
días de intervalo. Esta no son mas que 4. Ud que
ya ha tomado mucho debe saber si en este re-
medio puede haber estas variaciones; todas estas
preguntas que yo le hago hágame el favor man-
dármelas decir por el portador”.
Difícil reconocer el mal que afectaba a este en-
fermo. Parece que lo dominante era el dolor, tal
vez en su columna vertebral (por el eufemismo
de “los pulmones”). Lo que parece evidente es la
terapéutica homeopática, tal vez en gotas, y bus-
cando si la presentación en polvo no le sería más
e  c a z . P e r o d e c u a l q u i e r m a n e r a , s i n r e s u l t a d o .
Lo cierto es que, a pesar del rechazo de la me-
dicina alopática ortodoxa, la homeopatía gozó (y
goza) de popularidad.
“La Homeopatía debe ser ejercida por médicos,
veterinarios u odontólogos, como cualquier es-
pecialidad terapéutica. En nuestro país existen
dos Asociaciones Médicas que dictan cursos de
formación para médicos [Asociación de Medici-
na Homeopática Uruguaya y Escuela de Medici-
na Homeopática Hahnemanniana del Uruguay].
Existen más de cien médicos que han cursado la
especialidad. Sin embargo, al no ser aún recono-
cida como acto médico por el Ministerio de Salud
Pública, ni como posgrado por la Escuela de Gra-
duados de la Facultad de Medicina, es común-
mente practicada por idóneos, farmacéuticos o
quien quiera hacerlo, lo cual genera una situación
de irregularidad y desprestigio. Muchos médicos
en nuestro medio confunden la Homeopatía con
prácticas mágicas o metafísicas” (11).
En 2016 Uruguay aprobó por decreto un Marco
regulatorio de los Medicamentos Homeopáticos,
decreto 404/016 del 19 de diciembre de 2016.
Figura 3. Original manuscrito de homeopatía en el medio rural.
Archivo de la familia Larrosa-Lamas.
Publicación de la D.N.S.FF.AA.
78
12) Acupuntura
Es una técnica de la medicina no occidental, forma
parte de una práctica curativa de miles de años,
asiste a millones de seres en un vasto continen-
te y progresivamente ha sido aceptada fuera de
Oriente. En esencia trata de restablecer el equili-
brio dentro del cuerpo de dos fuerzas antagónicas
en el mundo que dominan la losofía china: la po-
sitiva (yang) y la negativa (yin). Estas fuerzas cir-
culan en el cuerpo bajo forma de energía a través
de doce líneas llamadas “meridianos” (bilaterales
y mediales). Se considera a la enfermedad como
consecuencia del predominio de una u otra fuer-
za. Restablecer el equilibrio es conseguir la cura.
El acupunturista chino hace el diagnóstico por la
observación del enfermo (rostro, lengua, cabello,
ojos, líneas de la mano), su interrogatorio (que no
es solamente de hechos médicos), palpación del
abdomen y prolongadamente, del pulso arterial,
que vendría a ser la exploración de mayor rendi-
miento. Del conjunto extrae la causa de la enfer-
medad y su pronóstico. Parecería que la técnica
de examen podría diagnosticar un embarazo, el
sexo de un bebé por nacer y aún la fecha proba-
ble de muerte de una persona en días. Pero estos
poderes parecen estar reservados al Oriente pues
los acupunturistas occidentales están privados de
la sensibilidad de sus colegas chinos, al menos
en la lectura del pulso. Respecto al tratamiento,
se utilizan agujas que se introducen en complejas
combinaciones de puntos seleccionados sobre
los meridianos (365 puntos energéticos), según la
energía que se quiere estimular en la parte del
cuerpo que corresponde a aquellos. La técnica de
su introducción es de una extraordinaria minucio-
sidad, pues el resultado podrá variar con agujas
de oro o plata, inmóviles o vibrátiles, más o menos
profundas, en inspiración o espiración, dirección,
temperatura, permanencia y número de sesiones.
A lo que habría que agregar el estado moral del
paciente, hora, día, estación anual, región y clima.
El acupunturista debe ser por tanto un super es-
pecialista. En el siglo VI se introdujo en los países
vecinos a China, donde se aceptó con facilidad, y
a comienzos del siglo XVI llegó a Europa, introdu-
cida por los misioneros que volvían de China. En
el siglo XVIII adquirió un impulso extraordinario.
En la primera mitad del siglo XIX clínicos eminen-
tes del país dominante en la medicina occidental
-Francia- como Pierre Bretonneau, René Laënnec
y Armand Trousseau se interesaron y numerosos
hospitales de París la introdujeron. De tal forma
que la acupuntura desde el n del siglo XIX con-
servó en Francia prestigio hasta nuestros días y
eles practicantes. Pero a la misma se le puede
aplicar el concepto de medicina primitiva y empíri-
ca pues el misterio rodea a todo el procedimiento,
desde el diagnóstico al tratamiento. ¿No habría
un efecto psicológico afín a la sugestión que per-
mitiría al enfermo sentirse mejor?.
Se considera que muchos elementos de la me-
dicina tradicional, aún sin interpretación racional,
son beneciosos y la Organización Mundial de
la Salud (OMS) animó a los Estados Miembros
a identicar medicamentos y prácticas inocuas
y ecaces para su utilización en los servicios de
salud públicos y privados. La OMS en 1991 (44ª
Asamblea Mundial de la Salud) instó a los Esta-
dos Miembros a introducir medidas para su regla-
mentación y control (Resolución WHA44.34) (12).
En Uruguay, la acupuntura fue introducida a prin-
cipios de la década de los años 70s por algunos
médicos pioneros. En 1980 comenzó en la policlí-
nica del Hospital Maciel; en 1983 en el Hospital
Militar; en 1990 en el Hospital de Clínicas y en
1999 en el Hospital Policial así como en varias
instituciones de salud privadas. En 2001 se habi-
litó la actividad como acto médico por decreto del
Poder Ejecutivo (Decreto 32/001 del 31/01/2001).
Y se extendió la habilitación a los profesionales
odontólogos por Decreto 131/002 del 16/04/2002.
Constituye una de las cuatro terapias alternativas
autorizadas (acupuntura, homeopatía, reexología,
reiki). Por tanto sólo puede ser realizada por pro-
fesionales médicos u odontólogos, debido a que
exige un diagnóstico previo de la afección que se
Supervivencia de la medicina primitiva y empírica. Parte 2
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necesita tratar, al igual que una correcta evalua-
ción de los resultados. Pero continúa sin ser inte-
grada a la enseñanza médica ocial.
III. LAS TERAPIAS ALTERNATIVAS
Y EL TEMA DE LAS SECTAS
13) Terapias alternativas ¿o manipulación
psicológica?
Hombres y mujeres de nuestra cultura de nes
de siglo XX y principios del siglo XXI, están atra-
vesados por un particular “sentimiento de ma-
lestar” (Freud, 1930). Naufragio, nihilismo, des-
esperanza, soledad… son algunas de las notas
que parecen caracterizar este particular modo
de ser que ha sido llamado “postmodernidad”.
En la “modernidad” las personas estaban, en ma-
yor o en menor medida, todas sujetas al relato
político, cientíco, losóco y también al discur-
so religioso. La “postmodernidad” ha signicado
la caída de estos relatos que daban sentido a la
existencia. El sujeto postmoderno fragmentado,
disociado, alienado, busca afanosamente un dis-
curso que legitime su existencia (13).
El sentimiento de naufragio es el que predomina
en nuestros días; algunas estadísticas sostienen
que cerca de un 20% de la población sufre de-
presión. La farmacoterapia combinada ha sido la
respuesta cienticista. El psicoanálisis, la “cura a
través de la palabra”, paradigma revolucionario
desde hace ya 100 años, habría perdido algo de
su fuerza revolucionaria.
Frente al cienticismo erigido religión y frente a
las ciencias cognitivas que valorizan al hombre,
han orecido como consecuencia de aquel nau-
fragio, toda una serie de prácticas surgidas, ya de
la prehistoria del freudismo, ya de una concepción
“ocultista” del cuerpo y el espíritu. Se asiste en
las sociedades occidentales a un increíble auge
de ensalmadores, hechiceros, videntes y magne-
tizadores; sofrología, naturopatía, iridología, au-
riculoterapia, energética transpersonal, prácticas
mediúmnicas y de sugestión (14).
En la década de los ´60, principalmente en
California, apareció un movimiento de contracul-
tura, un conglomerado de ideas que fue bautiza-
do (o rebautizado) como New Age (Nueva Era)
intentando propagar una nueva conciencia. Miles
de jóvenes dijeron no al sistema y se enfrentaron
a la autoridad. El consumo de drogas alucinóge-
nas, como el ácido lisérgico y las alteraciones de
conciencia así provocadas, les permitió alcanzar
aquellos “nuevos niveles de conciencia”. Transcu-
rrido ya medio siglo, no se trata de “cambiar el
sistema” sino ahora “cambiarse a sí mismo. En
esa búsqueda del yo las religiones orientales es-
tán más cerca que las occidentales pues valoran
más la experiencia interior que los logros exter-
nos; persiguen la armonía con la naturaleza más
que su explotación. Se ha pasado del “prohibido
prohibir” de mayo de 1968 a un “sí, maestro”. Sur-
ge la fascinación por las ofertas religiosas que se
codean con la ciencia, que irrumpen por caminos
que parecían ya poco transitados o reservados a
los marginados de la religión ortodoxa. No sor-
prenden ciertos programas de televisión, de radio,
avisos en diarios y revistas en donde aparecen
“ofertas religiosas” mezcladas con “ciencia” como
la radiestesia, control mental, reiki, budismo, medi-
tación trascendental, viajes astrales, Jesús cósmi-
co, Iglesias Neopentecostales, grupos gnósticos.
Los intentos de explicación de este fenómeno
son varios (15).
Uno de ellos es precisamente el de una “Nueva
Era”: nos hallaríamos ante el inicio de una nue-
va época (la de Acuario) que supone una sensi-
bilidad diferente de la que ha predominado has-
ta hoy (la de Piscis), más belicosa, delimitativa,
institucionalizada y racionalista. Esta nueva con-
ciencia hunde sus raíces en el intento de encon-
trar puntos de contacto entre ciencia y religión,
entre razón y magia, entre Oriente y Occidente.
Una de las principales divulgadoras del pensa-
miento New Age, Marilyn Ferguson en el que se-
guramente es su libro más famoso, “La conspi-
ración de Acuario” (16), habla de las principales
Publicación de la D.N.S.FF.AA.
80
psico-técnicas que hay que emplear para alcanzar
la transformación de la conciencia, y entre ellas in-
cluye la hipnosis, la meditación, grupos de ayuda,
técnicas de biofeedback, técnicas chamánicas,
seminarios para el desarrollo del potencial huma-
no, teosofía, terapias corporales, bioenergética,
disciplinas orientales. Según ella, para que se de
esta transformación habría que recorrer 4 etapas:
a) un despertar por un estímulo adecuado (una
película, un libro, una alucinación por una droga,
la recitación de un mantra); b) gracias a técnicas
como el zen, el yoga, la bioenergética, llegará
el momento de explorar el cuerpo y la mente de
donde resultaría la “unicación de las energías”;
c) esa integración energética suele traer consigo
el “viaje astral” en donde se percibe la “memoria
del Universo” y se llega a tener un conocimiento
superior que permite realizar lo que se desee con
solo pensarlo (“yo soy” Dios); d) el estado alcan-
zado irradia hacia todo lo que le rodea, hasta con-
seguir la transformación que él ha experimentado.
Hay que aclarar qué es lo que en la New Age se
entiende por “Dios”. Dios sería la “energía” que
en un momento determinado descendió sobre
Jesucristo, Buda, Mahoma. La crucixión, resu-
rrección y ascensión de Jesucristo sería la libera-
ción de aquella energía y su difusión a modo de
gas vivicador del cielo nuevo y la tierra nueva,
que se manifestará en todo su esplendor cuando
ocurra el advenimiento de la “Nueva Era” o “Era
de Acuario”.
Cualquiera puede llegar a ser “Cristo”, para ello
hay que recurrir a las técnicas New Age y sobre
todo provocar estados alterados de conciencia
(trances místicos, fenómenos de channeling o ca-
nalismo). A partir de la práctica del “channeling”
se puede invocar la asistencia de los llamados
“Maestros Ascendidos”, verdaderos guías de la
humanidad que dictarían en la conciencia a las
personas el qué hacer, sentir, pensar, de manera
que cada uno invocando a su “Maestro Ascendido”
de turno, puede llegar a justicar cualquier deci-
sión por irracional que parezca.
Estos “maestros ascendidos”, son hermanados
y yuxtapuestos unos a otros en una perpleja
y solidaria enumeración: Henoc, Elías, Moisés,
Paracelso, El Morya, Noé, Mahachohan, Pitágoras,
Confucio, Jesús de Nazareth, Hermes Trismégisto,
Elohim, Buda, Nichiren, Mahoma, Krishna,
Melquisedec, Maitreya, El Rey Arturo, Minerva,
Nabucodonosor, Serapis Bei, Lady Rowena,
San Juan Bautista, Eliphas Lévi, Sanat Kumara,
El Arcángel Miguel, M. Eckhart, Nanak, Francis
Bacon, La Virgen de Fátima, El Conde de Saint
Germain. Todos ellos serían manifestaciones del
único ‘Cristo cósmico’ (17).
El mayor problema con todo esto es la utilización
perversa de estas creencias y técnicas. Muchas
de las ofertas terapéuticas que aparecen en los
anuncios que podemos ver en las paradas de óm-
nibus, en la radio, en revistas y en programas de
televisión van desde la terapia reikista, angeoló-
gica, terapia oral, curación con cristales, yoga,
chamanismo, regresiones a vidas pasadas, el
Instituto Nefrú del Maestro Rolland, la Metafísica
New Age, la BioNeuroEmoción de Enric Corbera.
La lista es interminable. En una mayoría de es-
tos casos no hay al frente de las ofertas tera-
péuticas un profesional idóneo, un psicólogo o
un psicoterapeuta formado para el ejercicio de
tal función. Cuando lo hay se dan fenómenos
de intrusismo profesional y abuso terapéutico.
En su investigación en la Universidad Autónoma
de Madrid, Rodríguez y Almendros arman que el
97% de las personas que habían estado en pseu-
doterapias armaba haber sufrido abuso verbal
por parte del “terapeuta”; el 86% se sintió dañado
por la experiencia; el 78% recibió malos tratos; el
50% sufrió depresión; el 25% tuvo relaciones se-
xuales con el “terapeuta” (18).
La clínica con pacientes que han vivido este tipo
de experiencias y con sus familiares nos muestra
que estos “terapeutas” terminan siendo verdade-
ros manipuladores ya que con su forma de actuar
denotan un desconocimiento de la ética profesio-
nal trasgrediendo los límites de la misma, hacen
Supervivencia de la medicina primitiva y empírica. Parte 2
Salud Mil 2020; 39(1):71-85 81
un mal uso de las técnicas psicoterapéuticas y
llevan a cabo un manejo de la relación terapéu-
tica en su benecio personal. El funcionamiento
más común de este tipo de terapeutas como lo
arma Perlado es de tipo dominante, con fuertes
tendencias narcisistas, aspectos de grandiosidad
y paranoidismo, mostrándose como personas
muy hábiles verbalmente. En este tipo de “tera-
pias”, los límites terapéuticos se diluyen y los pa-
cientes terminan por transformarse en verdaderos
creyentes o adeptos, se establece una co-depen-
dencia donde el “terapeuta” y sus pacientes trans-
forman la experiencia terapéutica en un sistema
cerrado. Llegan a ser amigos de sus “terapeutas”,
empleados, colegas, aprendices; y a convertirse
en “hermanos” agrupados con el n de admirarle
y darle apoyo (19,20).
14) Las sectas
Es difícil denir qué es una secta. Margaret Singer
emplea la expresión ‘relación sectaria’ en la que
una persona induce intencionalmente a otras a
volverse total o casi dependientes de ella respec-
to de casi todas las decisiones importantes de la
vida e inculca en esos seguidores la creencia de
que ella posee algún talento, don o conocimien-
to especial. Y “secta” sería la resultante de esa
relación al conformarse un grupo con un líder po-
deroso que impone un programa coordinado de
manipulación psicológica a sus integrantes (lo
que más comúnmente se denomina “lavado de
cerebro”) (21).
¿Cómo se llega a esta situación? Desde un enfo-
que psicoanalítico se produce una perversión del
vínculo transferencial encaminada a alimentar el
yo narcisista del líder (19, 20).
En la práctica psicoanalítica el paciente es con-
ducido por un camino desconocido de antemano
que va orientado, entre otras cosas, a disolver la
dependencia derivada de la transferencia e incre-
mentar su autonomía. En cambio, en el discurso
dogmático y sectario, esa transferencia se asume
por el adepto como cierta y no como una fantasía.
Es una verdadera manipulación del vínculo trans-
ferencial. En los testimonios de personas afecta-
das por este fenómeno, podemos ver como a poco
de iniciar el “tratamiento” se comienza a llevar a
cabo el proceso de manipulación psicológica (22).
Todo comienza con una seducción sigilosa, un
“proselitismo engañoso” (23), pero a la persona
que consulta nunca se le informa el verdadero
trasfondo sectario que este tipo de prácticas te-
rapéuticas tienen. A poco de comenzar el trata-
miento, y gracias a procesos fundamentalmen-
te inconscientes, se le irán transriendo todo
un nuevo sistema de creencias que, de haberlo
sabido antes, tal vez la persona no los hubiese
aceptado. Poco a poco se incrementará la asi-
metría, el “terapeuta” se autoimpondrá títulos
como “Maestro”, “Gurú”, “Apóstol”. A partir de
este “estatus de superioridad” junto con una ac-
titud “paternalista benevolente” logrará que el
paciente haga “confesiones íntimas”, iniciándo-
se así la espiral de la captación manipulatoria.
Este proceso de manipulación psicológica termi-
na siendo una violenta intrusión en la estructura
psíquica del paciente, implantándole objetos in-
ternos nuevos, llegándose incluso a negar la pa-
rentalidad y el discurso social. Es un proceso de
violencia psicológica que genera fuertes estados
regresivos y una gran dependencia, que transfor-
ma al sujeto en instrumento del “terapeuta”. Lo
que explica en parte el porqué de la gran dicul-
tad de abandonar este tipo de relaciones. Termina
por darse una lógica dual, maniquea, escindida,
en donde todo lo bueno está dentro de la relación
con el “terapeuta” y todo lo malo fuera. El tera-
peuta explota al máximo esa dependencia para su
benecio personal.
Las personas tienden a consultar a estos “tera-
peutas” generalmente en situaciones de crisis.
No es tan importante el contenido de la crisis
(económica, afectiva, existencial) sino el hundi-
miento de las convicciones básicas del sujeto
y el incremento de vulnerabilidad consecuente.
En una instancia de crisis, la conanza en obje-
tos internos buenos y continentes se pierde y es
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entonces cuando el “terapeuta” se introduce para
llevarlo a la condición de adepto. El “bombardeo
de amor”, el otorgamiento de “padres espiritua-
les”, el “sobredimensionamiento de los conic-
tos”, sobre todo los familiares (pero también los
del trabajo, estudio y sociales en general), será
la manera de comenzar un ataque a los objetos
parentales (de hecho, este tipo de “terapeutas” se
presentan generalmente como padres o madres
perfectos). Para luego ser sustituidos por verda-
deros “objetos internos implantados mediante un
proceso de inltración masiva en la mente del
sujeto que terminará por despojarlo de su mundo
simbólico llevándolo a un estado de no – pensa-
miento” (21).
Seducido el sujeto y atacado su equilibrio narci-
sista se ponen en marcha prácticas destinadas
a desmantelar el yo (“atroamiento de identidad,
memoria y pautas de vida”), a desmantelar el apa-
rato mental. Las consecuencias del accionar de
este tipo de “terapeutas” perversos son familias
fracturadas, personas explotadas al extremo, gra-
ves trastornos psiquiátricos, suicidios.
El 19 de noviembre de 1978, cadáveres de 913 hom-
bres, mujeres y niños fueron encontrados por tropas
guyanesas en Jonestown (Guyana, Sudamérica)
(gura 4). Se trataba de un suicidio masivo, el ma-
yor de la historia moderna, por ingestión de ju-
gos de fruta adicionados con cianuro de sodio.
Los muertos eran miembros de una secta, el “Tem-
plo del Pueblo” dirigido por el reverendo nortea-
mericano Jim Jones quien había creado el asenta-
miento en 1975 en Guyana, al cual se desplazaron
en masa sus eles desde San Francisco en 1977.
El asentamiento se encontraba en la selva profun-
da, sin carretera de comunicación con la capital de
Guyana, con una pequeña pista de aterrizaje y ae-
ropuerto a varias millas. Algunos miembros de la
secta abandonaron el asentamiento y se contac-
taron con la embajada de su país en Georgetown,
lo que motivó la intervención del Departamento de
Estado de Norteamérica. Las quejas y pedidos de
ayuda incluían maltratos físicos y sexuales, sepa-
ración de los hijos y sus padres, esposas obliga-
das a relaciones sexuales con otros hombres. La
crisis se desató por la intervención del represen-
tante ocial de California que trató de investigar in
situ la realidad de la vida en la secta para informar
a los Departamentos de Estado y Justicia. Desde
ese momento se estableció un conicto que cul-
minó en choques armados y la decisión de morir
de todos los miembros de la secta, arrastrando en
su decisión a sus hijos (24).
IV. MEDICINA PRIMITIVA
Y LENGUAJE MÉDICO
15) Lenguaje médico técnico
La mayor parte de los vocablos de uso cotidiano
entre los médicos tienen raíces griegas o latinas.
Establecen analogías entre objetos y cosas del
mundo circundante con la anatomía humana y las
enfermedades. El lobo es un animal feroz cuya
mordida desgarra y mutila. En lengua griega este
animal es lupus. Este nombre -a través de las le-
siones observadas- terminó vinculándose con una
enfermedad cutánea. Casos anecdóticos de en-
fermedad llamada lupus aparecen en documentos
tan antiguos como el siglo X, tal vez formas ul-
ceradas de enfermedades sistémicas o exóticas.
La ulceración recordaba las lesiones ocasionadas
por los lobos (lupus). Formas de tuberculosis cutá-
nea fueron denominadas lupus en el 1800 y subsiste
aún hoy en el lupus vulgaris. Se le atribuye al mé-
dico francés Pierre Louis Cazenave (1795-1877)
Figura 4. Jonestown Guyana, Sudamérica, 1978. Extraído de
BBC News.
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la creación del vocablo lupus eritematoso que apa-
reció por vez primera en el artículo Des principales
formes du lupus et de son traitement en la Gaze-
tte des hôpitaux (París, vol. 23, 1850, pág. 354).
Un año después se volvió a utilizar en un traba-
jo de los Annales des maladies de la peau et de
la syphilis. Cazenave ilustró con grabados el lu-
pus en su obra dermatológica (en colaboración
con Henri Édouard Schedel) Abrégé pratique
des maladies de la peau (1ª edición, 1828), texto
muy inuyente en la primera mitad del siglo XIX
(gura 5). El dermatólogo húngaro Moritz Kaposi
(1837-1902) fue el primero en utilizar la deno-
minación de lupus discoide en 1860, para des-
cribir el lupus cutáneo como hoy lo conocemos.
El hongo es conocido como fungus en latín o mykon
en griego. Derivan de allí la micosis fungoide,
enfermedad que “levanta la piel rompiéndola de
dentro-fuera, como crece el hongo en la tierra”.
Mykon y micosis están naturalmente vinculados.
El afrechillo de trigo o salvado es en latín furfuro
pityron en griego. De allí derivó pitiriasis, vocablo que
se emplea para diversas enfermedades de la piel
caracterizadas por descamación en pequeñísimas
escamas como el salvado (descamación furfurácea).
¿Diabetes mellitus? Obviamente una enfermedad
endócrina. ¿Pero, porque mellitus? Mellitus es “miel”
en latín, cuyo sabor es dulce. Los médicos antiguos
probaban la orina de sus enfermos: si era dulce,
azucarada, tenía una orina mellitus. En algunas
formas de diabetes, la glucosuria (orina azucara-
da o mellitus) es un signo clásico de laboratorio.
16) Lenguaje médico popular
En el habla popular se observan sentencias, refra-
nes (paremias) y adjetivos de raíz médica.
“Pegajoso como la sarna”. Cargoso. La sar-
na es una dermopatía muy contagiosa por con-
tacto directo. Por “sarna” puede ser identicada
la verdadera escabiosis (ácaro Sarcoptesscabieio
“arador de la sarna”) u otra enfermedad cutánea
eczematosa, pruriginosa y rebelde o difícil de cu-
rar (“pegajosa”).
“Estiró la pata”. Murió. La observación popular
descubrió que la muerte (a veces) se antecede de
espasmos musculares o mioclonias o convulsio-
nes tónicas de los miembros.
“Le dio el mal”. Lipotimia. Desmayo. Por analo-
gía a las crisis del “gran mal epiléptico”, enfermedad
considerada en la antigüedad como “mal divino”.
“Se le revolvió la bilis”. Enojo. Ira. Malhumor.
El “temperamento bilioso” era en el concepto hi-
pocrático de los cuatro “humores”, sinónimo de
malhumorado.
“Apestado”. Enfermo. Vinculado con las epide-
mias de peste en la antigüedad.
“Manora”. Afeminado. Débil. De raíz griega.
Hermafrodito o Hermafrodita era en la mitología
griega el hijo de Afrodita y de Hermes, en honor
de los cuales recibió el nombre una mezcla de los
de sus padres. Ese atributo se extendió a los que
tenían vestigios de ambos sexos. Claro que her-
mafrodita no se usa en el lenguaje popular, pero sí
manorita que por eliminación del diminutivo que-
dó en manora. Juan Carlos Guarnieri lo incluyó
en su Nuevo vocabulario campesino rioplatense
(25) junto con otros ejemplos citados más arriba.
Figura 5. Lupus. Imagen procedente de la edición de 1847 del
Abrégé pratique des maladies de la peau.
Publicación de la D.N.S.FF.AA.
84
“Empachado”. Indigestado. El empacho es una
"indigestión de la comida" y el término indiges-
tión es un "trastorno que por esta causa padece
el organismo", cuando existe un alimento o algu-
na substancia "que no se digiere o se digiere con
dicultad; denición del Diccionario de la Real
Academia Española de la Lengua, Madrid, edición
de 1992. Para los médicos es una “dispepsia”, vo-
cablo de origen griego (dys, mal y pepten, cocer).
A su vez, “empacho” deriva del francés antiguo,
empêcher (impedir, obstaculizar). Lo que parece
estar más de acuerdo con el signicado popular
de “obstruido, atascado” según el pediatra uru-
guayo rochense Juan Gabito Farías:
“Empacho, expresión popular del <embarras gas-
trique> cuyo signicado es detenimiento o atas-
camiento gástrico. Venía por consiguiente la se-
vera dieta, el purgante para acelerar el tránsito y
el lavaje para la limpieza del intestino. ¡Qué gran
satisfacción para los familiares y para el médico
cuando este lavaje era generosamente evacuan-
te!. Como es lógico, con la dieta y el reposo en
cama se producía una “constipación opiniâtre”
[obstinada] la que a su vez requería nuevos la-
xantes y enemas” (26).
Por supuesto, el “empachado” era habitualmente
sometido (y lo es) a las artes del curandero o de la
vecina práctica en estas lides más que del galeno,
a quien se recurre cuando el mal es grave, incluso
quirúrgico. Recomendamos al lector interesado el
trabajo pediátrico uruguayo de Ileana Algazy-Bailey
Creencias populares en pediatría. Investigación
a nivel hospitalario (27) y la obra especíca so-
bre el empacho en el Uruguay con abundante bi-
bliografía del médico mexicano de la Universidad
Nacional Autónoma de México, especializado en
medicina familiar y antropología social Roberto
Campos Navarro (28).
DECLARACIÓN DE CONFLICTOS DE INTERESES:
Los autores no reportan ningún conicto de inte-
rés. El estudio se realizó con recursos propios de
los autores y/o la institución a la que representan.
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Evocación de mitos, tradiciones y costumbres.
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