
Publicación de la D.N.S.FF.AA.
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psico-técnicas que hay que emplear para alcanzar
la transformación de la conciencia, y entre ellas in-
cluye la hipnosis, la meditación, grupos de ayuda,
técnicas de biofeedback, técnicas chamánicas,
seminarios para el desarrollo del potencial huma-
no, teosofía, terapias corporales, bioenergética,
disciplinas orientales. Según ella, para que se de
esta transformación habría que recorrer 4 etapas:
a) un despertar por un estímulo adecuado (una
película, un libro, una alucinación por una droga,
la recitación de un mantra); b) gracias a técnicas
como el zen, el yoga, la bioenergética, llegará
el momento de explorar el cuerpo y la mente de
donde resultaría la “unicación de las energías”;
c) esa integración energética suele traer consigo
el “viaje astral” en donde se percibe la “memoria
del Universo” y se llega a tener un conocimiento
superior que permite realizar lo que se desee con
solo pensarlo (“yo soy” Dios); d) el estado alcan-
zado irradia hacia todo lo que le rodea, hasta con-
seguir la transformación que él ha experimentado.
Hay que aclarar qué es lo que en la New Age se
entiende por “Dios”. Dios sería la “energía” que
en un momento determinado descendió sobre
Jesucristo, Buda, Mahoma. La crucixión, resu-
rrección y ascensión de Jesucristo sería la libera-
ción de aquella energía y su difusión a modo de
gas vivicador del cielo nuevo y la tierra nueva,
que se manifestará en todo su esplendor cuando
ocurra el advenimiento de la “Nueva Era” o “Era
de Acuario”.
Cualquiera puede llegar a ser “Cristo”, para ello
hay que recurrir a las técnicas New Age y sobre
todo provocar estados alterados de conciencia
(trances místicos, fenómenos de channeling o ca-
nalismo). A partir de la práctica del “channeling”
se puede invocar la asistencia de los llamados
“Maestros Ascendidos”, verdaderos guías de la
humanidad que dictarían en la conciencia a las
personas el qué hacer, sentir, pensar, de manera
que cada uno invocando a su “Maestro Ascendido”
de turno, puede llegar a justicar cualquier deci-
sión por irracional que parezca.
Estos “maestros ascendidos”, son hermanados
y yuxtapuestos unos a otros en una perpleja
y solidaria enumeración: Henoc, Elías, Moisés,
Paracelso, El Morya, Noé, Mahachohan, Pitágoras,
Confucio, Jesús de Nazareth, Hermes Trismégisto,
Elohim, Buda, Nichiren, Mahoma, Krishna,
Melquisedec, Maitreya, El Rey Arturo, Minerva,
Nabucodonosor, Serapis Bei, Lady Rowena,
San Juan Bautista, Eliphas Lévi, Sanat Kumara,
El Arcángel Miguel, M. Eckhart, Nanak, Francis
Bacon, La Virgen de Fátima, El Conde de Saint
Germain. Todos ellos serían manifestaciones del
único ‘Cristo cósmico’ (17).
El mayor problema con todo esto es la utilización
perversa de estas creencias y técnicas. Muchas
de las ofertas terapéuticas que aparecen en los
anuncios que podemos ver en las paradas de óm-
nibus, en la radio, en revistas y en programas de
televisión van desde la terapia reikista, angeoló-
gica, terapia oral, curación con cristales, yoga,
chamanismo, regresiones a vidas pasadas, el
Instituto Nefrú del Maestro Rolland, la Metafísica
New Age, la BioNeuroEmoción de Enric Corbera.
La lista es interminable. En una mayoría de es-
tos casos no hay al frente de las ofertas tera-
péuticas un profesional idóneo, un psicólogo o
un psicoterapeuta formado para el ejercicio de
tal función. Cuando lo hay se dan fenómenos
de intrusismo profesional y abuso terapéutico.
En su investigación en la Universidad Autónoma
de Madrid, Rodríguez y Almendros arman que el
97% de las personas que habían estado en pseu-
doterapias armaba haber sufrido abuso verbal
por parte del “terapeuta”; el 86% se sintió dañado
por la experiencia; el 78% recibió malos tratos; el
50% sufrió depresión; el 25% tuvo relaciones se-
xuales con el “terapeuta” (18).
La clínica con pacientes que han vivido este tipo
de experiencias y con sus familiares nos muestra
que estos “terapeutas” terminan siendo verdade-
ros manipuladores ya que con su forma de actuar
denotan un desconocimiento de la ética profesio-
nal trasgrediendo los límites de la misma, hacen