
Salud Mil 2018; 37(2):65-77 75
Los llamados
En las 24 horas de su guardia, nuestro anónimo
autor clasicó los llamados con la particularidad de
ajustarlos a un calendario semanal.
Así, los llamados del sábado a la noche los calicó
como médico/alcohólico/policíacos; los domingos,
médico/policíaco/futbólicos; los lunes, accidentes de
tráco y laborales.
A su vez, durante la jornada construyó un calendario
horario: 11 y media, atropellados en la vía pública;
12 y media, los nenes quemados por el agua hirvien-
do del puchero; a las 15, llamados del conventillo; 17
y media, ataquecitos en ocinas públicas y tiendas;
19 y cuarto, los envenenamientos “engaña-pichan-
ga”; a las 22, beodos, grescas, heridas, boliches y
cafetines. El beodo (borracho) dice provenir del latín
beo dos (seguramente por la diplopía); a las 9 de
la mañana (del día siguiente) el accidente del taller;
a las 11 y media se cierra el ciclo (de su guardia) y
vuelve a repetirse.
Recuerda así su primer llamado (en verso):
“Suena estridente campana / en el garaje. Estremez-
co / Otra campana se hermana / y al partir suena con
ganas / en el carruaje dantesco / Parte veloz la am-
bulancia / y un practicante enervante va luciendo la
arrogancia / que da la estirpe rancia / de practicante
amante / Un herido. Muchedumbres / me aguarda-
rán/ Yo con magia bajaré / y desde la cumbre / de
mi ciencia daré lumbre / Y... parará la hemorragia
[...] Llego al lugar de los tajos / Bajo veloz la cami-
lla.../...../ Y apunto muy cabizbajo / en la hojilla de
trabajo / “Erosiones de rodilla”. Fechado el 4/3/1933.
Cuando pasa a desarrollar la etiología de los llama-
dos que le tocó asistir:
a) ataques ocurridos en plena vía pública: etílicos,
histéricos y epilépticos,
b) intoxicados (falsos, qué son los más frecuente;
a veces reales) con un ejemplo (también en verso):
“Por aquí Don (un pariente) / Le dí aceite (un enten-
dido) / Una silla? (un comedido) / ¡Mi estómago! (la
paciente) / Yo ¿pero qué le ha pasado? / La madre
“Di por favor”! / La hija “Es que Doctor / sin querer
me he intoxicado”. La verdadera historia del llama-
do a continuación, fue: “parece” que estaba mal de
los bronquios (sic), fue al médico quien le recetó un
jarabe y “formol para lo otro en un litro de agua”. “Lo
otro” era un embarazo no deseado, pero luego vino
la fatal equivocación; se irrigó con el jarabe y se be-
bió el formol,
c) hemorragia uterina, un llamado que se incremen-
tó dos a tres meses después del carnaval, porque
(nuevamente en verso): “Ved mortales el nal / de
una orgiástica noctámbula / Que se corrió una so-
námbula / un martes de carnaval / Ved lo que el hada
destina / al idilio pastoral / Iniciado en carnaval / por
Pierrot y Colombina” (la metrorragia estaba cantado:
embarazo en carnaval; aborto provocado después),
d) llamados de conventillo,
e) los quemados,
f) el llamado de recién casados (¿la hemorragia post
desoración?),
g) el llamado sorpresa, especie de rarezas como el
“mordido una por serpiente” que era en realidad el
llamado de un loco (además armado),
h) los asxiados, electrocutados, ahorcados, por es-
cape de gases (¿monóxido de carbono?) y ahogados,
i) llamado desde las canchas de fútbol, cuando se
termina la esta futbolera los hinchas se dividen en
dos grupos, el mayoritario, con los destinados al
hospital y a la comisaría por revoltosos; el minori-
tario, con los trasladados a la morgue (y al domicilio
sus deudos),
j) el llamado espectacular, una muchedumbre alre-
dedor del tísico que escupe sangre “hasta por los
cuatro botones del saco”,
k) el llamado rojo, obviamente hemorragias varias,
l) la insuciencia domiciliaria, enfermedad que reco-
noce como muy frecuente y aún no descripta en los
tratados corrientes; es el paciente que, revisado de
arriba-abajo se encuentra ¡NADA!,
ll) el llamado de las 6 y cinco, cuando el practicante
que atiende hasta las 6 intenta irse a dormir, pero el
que entra desde las seis, no se despierta ¿quién se
encarga?,
El humor en medicina. Parte 1. “Memorias de una ambulancia”