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ARTÍCULOS ORIGINALES
ABSTRACT
Post-traumatic Stress Disorder is an emerging
pathology in modern society with an approximate
prevalence of 8%. It generates a great cost in
health teams, as well as a great e󰀨ort on their part,
as well as deleterious repercussions for the life of
the individual who su󰀨ers it and his family. From
the moment a disease is diagnosed, motivating ad-
mission to a pediatric intensive care unit, both the
patient and their relatives or primary caregivers are
involved in a process or situation during which they
may su󰀨er signicant emotional disturbances. The
environment of an intensive care unit potentially
a󰀨ects patients psychologically in a negative way.
Undergone experiences can continue even sev-
eral months after hospital discharge, constituting
risk factors for the development of a post-traumatic
stress disorder, which would justify a follow-up with
the aim of detecting them early. It is appropriate that
the treatment of these patients be multidisciplinary,
taking into account both the physical needs related
to the disease as well as the psychological ones.
The psycho-emotional consequences also gener-
ate important costs to the health system, which is
why early prevention favors all areas of the system.
KEY WORDS: Stress; Stress Disorder, Post-Trau-
matic; Intensive Care Units, Pediatric.
RESUMEN
El Trastorno por Estrés Postraumático es una pato-
logía emergente en la sociedad moderna con una
prevalencia aproximada del 8%. Genera un gran
costo en los equipos de salud, así como un gran
esfuerzo por su parte, así como repercusiones de-
letéreas para la vida del individuo que lo padece y
su familia. Desde el momento en que se diagnostica
una enfermedad que motiva el ingreso a una unidad
de cuidados intensivos pediátrico, tanto el paciente
como sus familiares o cuidadores primarios se ven
implicados en un proceso o situación durante el cual
pueden sufrir alteraciones emocionales importantes.
El ambiente propio de una unidad de cuidados inten-
sivos potencialmente afecta psicológicamente a los
pacientes de un modo negativo. Las vivencias expe-
rimentadas pueden continuar incluso varios meses
después del alta hospitalaria, constituyendo factores
de riesgo de desarrollar un trastorno por estrés pos-
traumático, lo que justicaría un seguimiento con el
objetivo de detectarlas precozmente. Corresponde
adecuado que el tratamiento de estos pacientes sea
multidisciplinario, atendiendo tanto las necesidades
físicas relacionadas con la enfermedad, como las
psicológicas. Las consecuencias en lo psicoemocio-
nal generan también costos importantes al sistema
de salud, por lo cual la prevención precoz favorece
en todos los ámbitos del sistema.
PALABRAS CLAVE: Estrés; Trastorno por Estrés Pos-
traumático; Unidades de Cuidado Intensivo Pediátrico.
Trastorno por Estrés Postraumático en Paciente de
Unidad de Cuidados Intermedios Pediátricos
Post-traumatic Stress Disorder in Pediatric Intermediate Care
Unit Patient
Verónica Aiscar a, Martha Carbonell b, Fabricio Choca a.
(a) Departamento Psiquiatría. Hospital Central de las Fuerzas Armadas.
(b) Departamento Medicina. Hospital Central de las Fuerzas Armadas.
Recibido para evaluación: Octubre 2017
Aceptado para publicación: Febrero 2018
Correspondencia: 8 de octubre 3020. C.P. 11600. Montevideo, Uruguay. Tel.: (+598)24876666 int. 2065.
E-mail de contacto: fabriciochoca@gmail.com
https://doi.org/10.35954/SM2018.37.1.2
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nominado síndrome de cuidados intensivos, en
cuyo desarrollo se encuentran implicados facto-
res como el ruido excesivo que puede dicultar el
sueño y el descanso, el dolor, las medidas em-
pleadas para la ventilación, que impiden que los
enfermos se puedan comunicar adecuadamente.
Las vivencias experimentadas pueden continuar
produciendo alteraciones emocionales incluso va-
rios meses después del alta hospitalaria llegando
a desarrollar un trastorno por estrés postraumá-
tico, lo que justicaría un seguimiento con el ob-
jetivo de detectar y tratarlas adecuadamente. Es
pertinente que el abordaje de esto sea multidisci-
plinario, atendiendo tanto las necesidades físicas
relacionadas con la enfermedad, como las psico-
lógicas desde el momento del ingreso a la UCI (4).
Se realiza una revisión narrativa del trastorno de
estrés postraumático, el signicado de tener una
enfermedad crítica, la experiencia de haber sido
hospitalizado en una Unidad de Cuidados Intensi-
vos (ICU) y su relación con el incremento del ries-
go de presentar TEPT.
METODOLOGÍA
La metodología utilizada en el presente trabajo,
consistió en la revisión bibliográca sobre el tema,
jerarquizando los estudios que impulsan la detec-
ción precoz de los síntomas de TEPT, así como
también aquellos que promueven el uso de scores
con alta sensibilidad y especicidad, para ser utili-
zados como herramienta para identicar aquellos
pacientes que requieren de una intervención tem-
prana y seguimiento luego del alta de una unidad
de cuidados intensivos.
MARCO TEÓRICO
La multicausalidad hace alusión a la convergencia
e intermodulación de distintos factores favorece-
dores de la expresión, mantenimiento o exacer-
bación de los procesos de salud enfermedad. La
convergencia temporal pasado-presente-futuro
describe como las experiencias vividas en cada
INTRODUCCIÓN
A lo largo de la historia han sido múltiples las
descripciones de las diversas reacciones que los
seres humanos podemos tener ante experiencias
traumáticas. Si bien la mayoría de los individuos
que sufren un trauma lo superan sin mediar ayu-
da, otros desarrollan un cuadro compatible con
lo que hoy se conoce como Trastorno por Estrés
Postraumático (TEPT). Éstos, acorde a las dife-
rentes investigaciones, oscilan entre un 7,2% a un
9,2% (1). Se reconoce al TEPT como el segundo
trastorno de ansiedad más prevalente después
del trastorno por ansiedad social (2).
El TEPT en la actualidad, es una patología emer-
gente consecuencia de las condiciones de vida
moderna cada vez más exigentes. Además, la
larga duración y cronicidad de los distintos casos
demanda un enorme esfuerzo y un costo elevado
a los equipos de salud. El diagnóstico de TEPT
en niños fue ocialmente establecido en una pu-
blicación de DSM-III en 1980. Desde entonces, la
lista de potenciales eventos fue en aumento. En
1994, tanto las lesiones que motivan su ingreso a
una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), como
el tratamiento de las mismas, fueron identicados
como potenciales eventos estresores. Esto resultó
en un incremento en el número de estudios que
analizan la prevalencia y los factores de riesgo de
TEPT en pediatría, predominando en el paciente
oncológico y en el politraumatizado (3).
El reporte de la prevalencia de TEPT, varía entre
5 al 35% dependiendo de la población estudiada.
Las características de la familia juegan un rol muy
importante en el desarrollo del TEPT, por ejem-
plo, las reacciones parentales (particularmente de
la madre) frente al estrés serían un predictor de
TEPT en los niños. Hay que tener en cuenta que
el TEPT en niños pasa frecuentemente inadverti-
do. Durante su estancia en la UCI, las alteraciones
emocionales que presentan con mayor frecuencia
son la ansiedad, el estrés, la depresión o el de-
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Trastorno por Estrés Postraumático en Paciente de Unidad de Cuidados Intermedios Pediátricos
En caso de persistir el estresor pasa a la fase de
resistencia que implica una redistribución y ahorro
de energía con predominancia hipotálamo-hipó-
so-adrenal. Finalmente, al cronicarse la situa-
ción, sobreviene la fase de agotamiento con pér-
dida de la capacidad de resistencia y una carga
alostática que genera respuestas psicofísicas que
resultan desadaptativas a la situación de estrés.
Un factor estresor, tendría un potencial traumá-
tico dado por la evaluación e interpretación que
cada individuo haga del signicado amenazante
del mismo y de los mecanismos de afrontamiento
que despliegue como respuesta. Habría entonces,
una diferencia entre el potencial traumático de un
evento y un evento efectivamente traumático (8).
TRASTORNO POR ESTRÉS POSTRAUMÁTICO
(TEPT)
Historia de la sintomatología traumática
El trastorno de estrés postraumático (TEPT), des-
cribe un patrón de síntomas que pueden desarro-
llarse en individuos que han estado expuestos,
hayan vivido, o les hayan contado situaciones
traumáticas de alto impacto. A través del tiempo,
han sido conocidas las reacciones que los seres
humanos pueden tener ante estos factores estre-
santes, así como las diferentes repuestas indivi-
duales. Es así, como muchos de los síntomas que
hoy se describen como parte del cuadro en cues-
tión ya habían sido reconocidos con anterioridad
con diversos nombres.
Introducción como entidad nosológica a los sis-
temas clasicatorios
El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Tras-
tornos Mentales de la Asociación Americana de
Psiquiatría (9), ha modicado sus criterios de in-
clusión a lo largo de sus distintas ediciones. La
primera edición de DSM, lo llamó Reacción a Es-
trés Intenso y lo describía en forma muy acotada.
La segunda edición del DSM, publicada en 1968,
sólo parecía incluir la situación clínica dentro de
momento condicionan a las otras dos. Las expe-
riencias pasadas inciden en el presente y condi-
cionan el futuro y estas a su vez afectan el pre-
sente y resignican el pasado. También desde el
presente condicionamos nuestro contacto con el
pasado y el futuro (5).
Una situación de enfermedad, es vista desde este
enfoque como el resultado de la ruptura del siste-
ma Psiconeuroinmunoendocrinologico (PNIE), es
decir, del organismo en su totalidad.
En el ser humano consideramos las interrelacio-
nes entre los sistemas del organismo y del suje-
to con su entorno sociocultural, afectivo y físico
ambiental. Ello requiere de un enfoque integral y
lleva a la necesidad de incorporar la mirada y co-
nocimiento de diversas disciplinas, a n de inten-
tar abarcar la mayor cantidad posible de factores
intervinientes en el fenómeno en estudio (6).
La Teoría del Estrés
Hans Seyle (7), en su Teoría del Estrés, describe
cómo los seres humanos reaccionamos con un
patrón especíco de respuestas adaptativas en
presencia de diferentes estímulos, respuesta que
conceptualizó como Estrés. Estas modicaciones
que ontológica y logénicamente apuntan a pre-
servar la especie, preparando al organismo para
la respuesta de lucha o de huida, involucrando
varios sistemas del organismo entre los cuales el
sistema nervioso (SN) y el eje hipotálamo-hipó-
so-adrenal (HHA), cobran particular importancia.
Esta respuesta adaptativa llamada “Estrés” y la
respuesta desadaptativa o patológica que llamó
“Distrés”, llevó a la descripción del Síndrome Ge-
neral de Adaptación y a la Enfermedad General de
Adaptación. El Síndrome General de Adaptación
está conformado por las fases de alarma, resis-
tencia y agotamiento, momento en que aparecería
la Enfermedad General de Adaptación. La fase
de alarma corresponde a la respuesta adaptativa
ante una amenaza con predominancia simpática.
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Criterio B
Los síntomas claves son:
1- Re-experimentación del evento traumático:
recuerdos intrusivos, “ashbacks”, pesadillas, re-
puestas físicas y emocionales exageradas a estí-
mulos relacionados con el trauma.
2- Evitación: de actividades, lugares, pensamien-
tos o conversaciones relacionadas con el trauma.
3- Hiperactivación: alteraciones del sueño, irrita-
bilidad, concentración dicultosa, hipervigilancia,
respuesta exagerada de susto.
4- Emocional: pérdida de interés, aislamiento so-
cial, restricción afectiva.
Se debe especicar si se asocia o no a síntomas
disociativos de forma persistente o recurrente:
a- Despersonalización: sentirse separado de uno
mismo, como si fuera un observador externo.
b- Desrealización: sensación de irrealidad, el mun-
do es experimentado como irreal, distante, como
un sueño o en cámara lenta.
Nota: Para utilizar este subtipo, los síntomas no
deben ser generados por el uso de sustancias u
otra condición médica (epilepsias).
También hay que especicar si es de inicio demo-
rado; esto ocurre cuando han pasado como míni-
mo seis meses entre el acontecimiento traumático
y el inicio de los síntomas.
La población de menores de 6 años cuenta con un
criterio aparte, pudiendo generar una psicopatolo-
gía posterior ya que en algunos casos la situación
no se corrige por si sola (10).
Clasicación de la Organización Mundial de la
Salud a través de la Clasicación Internacional
de Enfermedades en su décima edición, ICD-10
(11), plantea los siguientes criterios:
A- El paciente ha debido exponerse a un aconte-
cimiento estresante o situación (tanto grave como
prolongada) de naturaleza excepcionalmente ame-
nazadora o catastróca, que podría causar profun-
do disconfort en casi todo el mundo.
los llamados Trastornos de Ajuste. Fue recién en
1980, con la publicación del DSM III, que se pre-
senta por primera vez como diagnóstico nosológi-
co con el nombre que persiste hasta la actualidad
y lo conceptualiza formando parte del conjunto de
los Trastornos Ansiosos. El nombre se ha man-
tenido en la revisión de 1987 y la Organización
Mundial de la Salud (OMS) lo incluyó en la dé-
cima edición de la Clasicación Internacional de
Enfermedades (ICD-10), al igual que el DSM en la
edición de 1994.
El Manual Diagnóstico y Estadístico de los Tras-
tornos Mentales, cuarta versión revisada (DSM-
IV-TR), ha sido el manual vigente hasta hace unos
años. Pensamos adecuado mencionar los criterios
considerados en esta versión, para luego plasmar
los cambios hechos en la nosología diagnóstica
actual recientemente modicada (DSM V).
En relación al TEPT se plantean los siguientes cri-
terios diagnósticos:
Criterio A: Trauma
A - La persona ha estado expuesta a hechos con
muertes o amenaza de muerte, lesiones graves, o
violencia sexual, en una o más de las siguientes
formas:
1- Experiencia directa del evento traumático.
2- Ser testigo directo de eventos que le ocurren
a otros.
3- Ser anoticiado de eventos que le han ocurrido a
una persona de su entorno cercano. En casos de
muerte o amenaza de muerte de alguien cercano,
ésta debe ser violenta o accidental.
4- Experimentación repetida o extrema de detalles
aversivos del evento traumático (ej., socorristas de
primera línea con restos humanos, ociales de po-
licía expuestos repetidamente a niños abusados).
Nota: el criterio A4 no se aplica a personas ex-
puestas a través de la televisión, películas o fotos,
a menos que esta exposición esté relacionada al
trabajo.
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Trastorno por Estrés Postraumático en Paciente de Unidad de Cuidados Intermedios Pediátricos
de su vida, se sienten totalmente impotentes para
que su organismo responda en forma adaptativa y
entonces desarrollan un TEPT.
La disregulación e hiperactivación del sistema ner-
vioso simpático, con aumento de la liberación de
catecolaminas, que acontece como respuesta al es-
tresor, es responsable de las marcadas alteraciones
del arousal y reactividad manifestadas como ansie-
dad, hipervigilancia, miedo, irritabilidad y trastornos
del sueño. Diferentes investigaciones han mostrado
que los sujetos que presentan TEPT registran un
elevado número de catecolaminas (noradrenalina y
adrenalina).
Se encuentra en el TEPT una disregulación en
el funcionamiento del eje hipotalámico-hiposa-
rio-adrenal (HHA). Cuando un individuo se encuen-
tra en un estado de estrés agudo, la activación del
eje HHA produce una activación hipotalámica con
secreción del Factor Liberador de Corticotrona
(CRF o CRH). Éste estimula la parte anterior de la
hipósis con la consecuente liberación de Hormo-
na Corticotróca (ACTH), que actuando sobre las
glándulas suprarrenales produce aumento de corti-
sol en sangre. El incremento de secreción de CRF
también se da en la amígdala, hipocampo y locus
ceruleus. El cerebro al intentar disminuir la secre-
ción de CRF, compensa esta situación reduciendo
el número de receptores (12).
Sin embargo en los pacientes con diagnóstico de
TEPT se constata hipersecreción de CRF acom-
pañada de disminución de cortisol en sangre y
orina (13).
Estos autores demuestran que pacientes con TEPT
tienen bajos niveles de cortisol urinario, son hiper-su-
presores del cortisol a la dexametasona y tienen un
elevado número de receptores glucocorticoides lin-
focitarios. También se ha demostrado una respues-
ta aplanada de la ACTH a la CRF en pacientes con
TEPT.
Los hallazgos clínicos podrían explicarse por la exis-
tencia de un incremento de la respuesta de los re-
ceptores glucocorticoides centrales, con aumento de
B- Recuerdo continuado o reaparición del recuerdo
del acontecimiento estresante en forma de revivis-
cencias disociativas (ashbacks), recuerdos de gran
viveza, sueños recurrentes o sensación de malestar
al enfrentarse a circunstancias parecidas o relacio-
nadas con el agente estresante.
C- Evitación de circunstancias parecidas o relacio-
nadas al agente estresante (no presentes antes de
la exposición al mismo).
D- Una de las dos:
1- Incapacidades para recordar parcial o comple-
ta, respecto a aspectos importantes del período
de exposición al agente estresante.
2- Síntomas persistentes de hipersensibilidad psi-
cológica y activación (ausentes antes de la exposi-
ción al agente estresante) puesto de maniesto por
al menos dos de los síntomas siguientes:
a- Dicultad para conciliar o mantener el sueño.
b- Irritabilidad.
c- Dicultad de concentración.
d- Facilidad para distraerse.
e- Respuesta de alarma (sobresaltos) y aprensión
exageradas.
E. Los criterios B, C y D se satisfacen en los seis
meses posteriores al acontecimiento estresante o
del n del período de estrés (el comienzo retrasado
más de 6 meses puede incluirse en circunstancias
especiales, lo cual debe especicarse claramente).
NEUROBIOLOGIA DEL TEPT
Generalidades
La sintomatología que aparece en el TEPT es con-
secuencia de cambios biológicos que ocurren en el
individuo que lo experimenta.
Debemos recordar que esta entidad se da en per-
sonas que fueron expuestas a un estresor incon-
trolable, severo, que produjo inicialmente los cam-
bios del estrés agudo. Algunas de ellas luego de un
tiempo lograron superar la situación y su organismo
volvió a un estado de adaptación sin dejar secue-
las. Otras, por razones de vulnerabilidad personal,
ya sea hereditaria o adquirida en etapas anteriores
12
decer enfermedades críticas han sido internados
en una unidad de cuidados intensivos. Estudios
a largo plazo de estos pacientes que han sobre-
vivido, mostraron un claro recuerdo de diferentes
categorías de memorias de tipo traumático como
ser pesadillas, ansiedad, hiperventilación, angus-
tia, ataques de pánico, miedo de muerte inminente
relacionados o no a eventos vividos (16).
La mayoría de estos síntomas demostraron ser
un riesgo signicativo para el desarrollo de TEPT.
Además, muchos de estos pacientes que han sido
ingresados en una UCI, recibieron tratamiento con
hormonas de estrés como ser la epinefrina, nore-
pinefrina y cortisol. Existe extensa evidencia en la
literatura que los inotrópicos pueden causar la con-
solidación de la memoria emocional tanto en ani-
males como en humanos (17).
Por el contrario, la administración prolongada de
drogas antagonistas β adrenérgicas durante la fase
de recuperación de una cirugía cardíaca, resultaron
en un bajo porcentaje de episodios de memorias
traumáticas, y menor incidencia de síntomas de es-
trés, luego de 6 meses posterior a la cirugía (t). El
tratamiento en una UCI, de pacientes críticamente
enfermos, pueden servir como modelo de estrés
que permite determinar los efectos de las hormo-
nas de estrés en la memoria traumática y en el de-
sarrollo de TEPT.
La mayor tasa de prevalencia de TEPT son descri-
tos en individuos que estuvieron internados en una
UCI, siendo los de mayor riesgo aquellos pacientes
con fallo respiratorio o shock séptico.
Estos datos sugieren fuertemente que estas anor-
malidades en la circulación de las hormonas de
estrés juegan un rol muy importante en la etiopato-
genia del TEPT.
Además, se ha visto que los síntomas de TEPT,
pueden no solamente aparecer en pacientes lue-
go de estar en una UCI, sino también en familiares
cercanos (cuidadores) de dichos individuos, espe-
cialmente cuando presentaron enfermedades con
riesgo vital.
concentración y sensibilidad de los mismos y tam-
bién por una acción de retroalimentación que dismi-
nuya el cortisol periférico (14).
El sistema serotoninérgico está relacionado a la re-
gulación del sistema noradrenérgico y arousal. Se
ha constatado una disminución de este sistema en
el TEPT que podría estar relacionada a la aparición
de síntomas por fallas en el sistema inhibitorio. Se
explicaría así la aparición de reacciones conduc-
tuales como la impulsividad, agresividad y hostili-
dad que pueden presentar estos pacientes.
Diversos estudios apoyan esta última hipótesis,
planteando que el aumento de corticoides que se
produce con el estrés lleva a la atroa de las den-
dritas del hipocampo, situación reversible cuando
el estresor actúa por un período corto, pero si se
convierte en estrés crónico se produce la muerte
neuronal.
La disminución de la actividad hipocámpica en los
pacientes con TEPT se ha relacionado con una re-
ducción de la memoria reciente, fallas en la inter-
pretación de estímulos de amenaza y la producción
de ashback disociativos.
SITUACIÓN DE INTERNACIÓN EN UNIDAD DE
CUIDADOS INTENSIVOS
La admisión en una UCI es generalmente un suce-
so súbito e inesperado, precipitado por una condi-
ción que pone en peligro la vida. De esta forma los
eventos que preceden una admisión en una UCI y
la experiencia subsecuente, exponen al paciente a
numerosos factores estresantes de tipo siológico
y psicológico, que pueden iniciar o exacerbar una
reacción de estrés agudo y originar un TEPT (15).
Se consideran pacientes críticos, aquellos que se
encuentran en fase aguda de una disfunción de
uno o más órganos potencialmente recuperables,
lo que pone en peligro su vida. La enfermedad sig-
nica una reducción de la salud que limita las po-
sibilidades de la realización humana, y una pérdida
de la autonomía.
Muchos pacientes con signos TEPT luego de pa-
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Trastorno por Estrés Postraumático en Paciente de Unidad de Cuidados Intermedios Pediátricos
terapia técnica necesariamente es agresiva, inva-
sora y dolorosa. Existe interrupción del sueño por
los permanentes controles, y se imponen posicio-
nes corporales no cómodas como las habituales.
Ocasionalmente, se presenta la indicación de no
ingesta de comida, o ayuno, o también comidas
distintas a las acostumbradas.
Todo lo enunciado previamente evidencia que por
la gravedad de la situación que motiva el ingreso
del paciente a la UCI, la prioridad de los cuidados
se centra en su estado físico, dejando en segundo
término el cuidado de los aspectos psicológicos,
todo lo cual favorece sentimientos de impotencia y
despersonalización.
La exposición al trauma es la condición sinequanon
para hablar de TEPT.
La deprivación sensorial en el ambiente varía según
la construcción e infraestructura con que se cuen-
te, sin embargo, en general se observa una ausen-
cia de estímulos sensoriales cotidianos, ausencia
de estímulos positivos, de connotación afectiva,
monotonía sensorial, y presencia de estimulación
negativa, que alarma al paciente. Es frecuente la
conexión con el aparataje técnico necesario y la es-
casa visión de solo la pared, el techo y el personal.
En lo auditivo el sonido de respiradores y alarma
de monitores; la respiración alterada de otros en-
fermos, quejidos, voces desconocidas. Además, la
Pacientes Referencias
No.
pacientes
Seguimiento Métodos Incidencia
Accidentes de tránsito
Mayou et al (2002) 1441 3/12 meses Cuestionarios 23,1/16,5%
Shnyder y Buddeberg (1996) 104 13 días/1año Entrevistas,
CAPs 4,7/1,9%
Quemados
Difede et al (1997) 51 2/6/12meses Entrevista 35,3/40/45,2%
Madiano et al. (2001) 40 12 meses Entrevista 20%
Conciencia durante
anestesia Osterman et al (2001) 26 17.9 años
postoperat. Entrevista 56,3%
Resucitación car-
diopulmonar
Trasplante cardíaco
Cirugía cardíaca
Ladwig et al (1999) 21 39 meses Entrevista 38,1%
Stukas et al (1999) 145-191 7/12/36 meses Entrevista 9,7/15,9/17%
Stoll et al (2000) 80 5-6 meses Cuestionarios 15%
Schelling et al (2003) 148 Preoperat. 6
meses Cuestionarios 4,8/18,2%
Internación en ICU Capuzzo et al (2005) 84 1 semana/
3 meses Cuestionarios 5%
(PTSD sínts.)
Distrés respiratorio
Schelling et al (1998) 80 4.3±3años Cuestionarios 27,5%
Kapfhammer et al (2004) 46 8 años Entrevista 24%
Shock séptico Schelling et al (1999) 27 cortisol
27 control 4 años Cuestionarios 18,5% cortisol
59% sin cortisol
Figura 1. Incidencia de TEPT en pacientes sobrevivientes críticamente enfermos.
14
motivar el compromiso y la participación activa del
paciente, instalando esperanza tanto en él como en
su familia.
Los estudios en la población, plantean que los fár-
macos de primera línea considerados para el TEPT
son los inhibidores selectivos de la recaptación de
serotonina (ISRS) y los inhibidores selectivos de la
recaptación de noradrenalina (ISRN). Estos fárma-
cos han sido efectivos en la reducción de la mayo-
ría de los síntomas principales del cuadro clínico
en cuestión, aunque son menos efectivos en las
dicultades en el sueño. Estos últimos pueden ser
parte del cuadro clínico, pero además pueden estar
presentes como síntomas residuales de la admi-
nistración de los fármacos en cuestión. De hecho,
la mayoría de los pacientes con TEPT no reciben
monoterapia.
Las benzodiacepinas por su parte, deben ser ad-
ministradas con precaución, porque la evidencia de
su ecacia en este cuadro es limitada.
Es así como la modicación de cada uno de los fac-
tores disregulados que atentan contra el bienestar,
la calidad de vida y en denitiva de la salud en cada
una de las dimensiones, nos guiará en la ardua ta-
rea de aliviar el sufrimiento del individuo.
Se ha planteado que las terapias farmacológicas
solas no son sucientemente efectivas. La relativa
mayor efectividad va por cuenta de las intervencio-
nes psicoterapéuticas. De los procedimientos men-
cionados no hemos encontrado datos que indiquen
que cada uno de ellos por separado tenga una e-
cacia suciente.
CONCLUSIÓN
El trastorno por estrés postraumático, actualmente
en auge, se desarrolla en un porcentaje menor de
los individuos que sufren una experiencia traumáti-
ca y genera consecuencias sumamente deletéreas
para la integridad del individuo. Para poder evitar
esta situación debemos abocarnos a un proceso de
evaluación exhaustivo y minucioso en la búsqueda
de todos los factores presentes, pasados y futuros,
La unidad de cuidados intensivos presenta un con-
cepto paradójico de cuidado, ya que esta tecnología
que salva vidas implica, sin embargo, un ambiente
tipicado de rutinas poco familiares, con niveles
desagradables de ruido, luces brillantes que cau-
san sobrecarga sensorial, así como procedimientos
invasivos y dolorosos para los pacientes (18).
El manejo de la enfermedad y del dolor, así como
la necesidad de mantener al paciente sedado, im-
plican el uso de cierto tipo de medicamentos, los
cuales se sabe están relacionados con experien-
cias psicóticas, delirium y alucinaciones vívidas
como efecto colateral. La relación entre el TEPT y
la estancia en UCI, cuando se hace un seguimiento
extendido a estos pacientes, se ha concluido que
muchos de estos, sufren consecuencias físicas, -
siológicas y psicológicas que afectan su calidad de
vida (19).
TRATAMIENTO
Luego de una evaluación exhaustiva formularemos
un plan de tratamiento efectivo, el cual comenza-
remos a implementar para rápidamente reducir la
sintomatología y aliviar el sufrimiento del niño y su
familia. La meta es impedir la persistencia de los
síntomas que podrían conducir a un TEPT.
Las entrevistas dirigidas a los padres, tendrán tam-
bién como n el tranquilizarlos mediante la expli-
cación de la multifactorialidad implicada en la si-
tuación clínica del niño y ayudarlos a que puedan
establecer un buen sostén para su hijo.
Debemos realizar una evaluación diagnóstica mul-
tidimensional que nos guíe hacia la implementación
de una terapéutica de iguales características.
El proceso terapéutico comienza desde el primer
contacto con el paciente. En este sentido el vínculo
que establezcamos con la persona que nos con-
sulta, así como nuestro acompañamiento en todo
el proceso produce ya cambios biomoleculares.
Debemos establecer un vínculo con capacidad ma-
ternante con el niño y su familia acompañándolo en
toda la internación. De esta manera intentaremos
Publicación de la D.N.S.FF.AA.
Salud Mil 2018; 37(1):00-00 15
Trastorno por Estrés Postraumático en Paciente de Unidad de Cuidados Intermedios Pediátricos
mita al niño y sus cuidadores sentirse involucrados
en el proceso.
Resulta por tanto imprescindible, el abordaje mul-
tidisciplinario del paciente y su familia, durante y
después de su estadía en la UCI. Este equipo de
profesionales debería estar integrado no solo por
especialistas vinculados directamente a la patolo-
gía que motivó su ingreso, sino también un equipo
de salud mental (psiquiatra infantil, psicoterapeu-
ta, psiquiatra de adultos para contención familiar y
asistente social).
Debido a los avances en la tecnología médica, un
número cada vez mayor de pacientes sobreviven a
enfermedades críticas y a pasajes por UCI. Pese
a ello, es poco lo que se conoce de la dinámica
psicológica de estos pacientes que se recuperan
de enfermedades graves y que se mueven en una
brecha estrecha entre la vida y la muerte.
en una multidimensionalidad que puedan estar im-
plicados tanto en la gestación como en el manteni-
miento del mismo.
La literatura es vasta en relación a lo conocido has-
ta el momento acerca de esta entidad. Nos encon-
tramos con datos importantes en cuanto a la efec-
tividad de determinadas estrategias terapéuticas
que han sido estudiadas y puestas en práctica con
buenos resultados clínicos. Pero los procesos de
pensar y repensar sobre lo ya pensado son parte
de nuestro quehacer, de manera de establecer, en-
tre todos, buscar una mejor solución para los indivi-
duos que sufren.
La Psiconeuroinmunoendocrinología se plantea un
desafío al proponer nuevos planteamientos sobre
parte de lo estudiado hasta el momento, pacientes
que han estado internados en una UCI pediátrica,
tienen riesgo de presentar memorias de tipo trau-
mático, y de desarrollar TEPT.
Cuando un recién nacido, lactante o niño es in-
gresado en un área crítica surgen una serie de
necesidades y problemas en la familia que de-
bemos detectar en forma precoz, procurando la
contención de los mismos. Para ello es necesario
conocer la integración familiar, existencia de otros
hijos, con qué apoyo emocional cuentan: amigos,
otros familiares, religioso, etc., para sobrellevar
esta situación de estrés y angustia durante la es-
tadía en la UCI. La formación de la UCI tiende a
focalizarse en los aspectos técnicos del cuidado,
dejando pocas oportunidades de explorar las ne-
cesidades psicológicas. Si bien nuestra institución
cuenta con el apoyo de psicología médica y psi-
quiatría, sería conveniente orientar a la elabora-
ción de un proyecto que se active al ingreso a la
UCI. Las intervenciones deben ir dirigidas hacia el
alivio del dolor, y la promoción de una atmósfera
en la que sea posible el descanso, con menos lu-
ces, ruidos y las menores interrupciones posibles
del sueño. Ofrecer asistencia técnica con mayor
información, por parte del pediatra intensivista, li-
cenciada, y auxiliares de enfermería, que les per-
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